Edith Stein

9 de agosto, la Iglesia hace memoria de Edith Stein – Sta. Teresa Benedicta de la Cruz

Edith Stein, nació el día del Kippur, día festivo para los hebreos, en Breslavia Alemania, el 12 de octubre de 1891 siendo la última de once hijos. Hizo sus primeros estudios y el Bachillerato en su ciudad natal con calificaciones siempre sobresalientes. En la Universidad de Breslau estudió Germanística, Historia, Psicología y Filosofía. En 1913 se trasladó a Göttingen para seguir sus estudios de filosofía siendo discípula de Edmund Husserl, y haciendo el examen de Licenciatura con calificación sobresaliente en 1915.
Fue la primera y única mujer en doctorarse en Filosofía, en 1917, con Edmund Husserl, uno de los más eminentes filósofos del s. XX. Desde entonces fue su adjunta de cátedra, situación única para una mujer de habla alemana. Para entonces su espíritu estaba en una crisis de escepticismo, pero su corazón estaba fijo en la búsqueda de la verdad. En el verano de 1921, en la finca del matrimonio Conrad-Martius, lee, en una noche, la vida de Santa Teresa de Avila. Terminado el libro, la luz de la fe la travesó como un rayo. Se convierte al catolicismo en 1922. Desde entonces hasta 1933 fue profesora de alemán en un colegio de hermanas dominicas de Espira, y entre 1929 y 1932 dictó importantísimas conferencias sobre la relación entre Husserl y Santo Tomás, ante destacados foros tomistas internacionales.
En 1933 entra al Carmelo de Colonia. Hace sus votos perpetuos como carmelita en 1938, año en el cual, por la persecución nazi, debe irse al Carmelo de Etch, en Holanda, donde finalmente, a principios de agosto de 1942, es arrestada por los nazis y asesinada en los campos de concentración de Auchwitz.
A ella encomendamos la vida académica de la Facultad de Filosofía.

Leer Más


UCSF-interior

60 Años UCSF: Aportes de un proyecto de educación superior a la comunidad

La celebración del 60 Aniversario de nuestra UCSF es una oportunidad para recordar que la simiente de esta obra educativa, la encontramos en aquella ya lejana pero vigente aspiración y visión por parte de profesionales y académicos católicos argentinos de aportar a la comunidad en un ámbito educativo universitario.
Esto explica por qué, a pesar del enorme esfuerzo que demanda este emprendimiento, casi simultáneamente a la nuestra, surgen otras instituciones como la Universidad Católica de Córdoba y la Pontificia Universidad Católica Argentina, ni bien la legislación argentina faculta a las instituciones de educación superior privadas a otorgar títulos profesionales habilitantes.
Este es el primer paso constitutivo del proyecto educativo; el segundo viene unos años después con el inicio del Concilio Vaticino II que aporta elementos sustanciales a estas iniciativas cuando, en 1965, promulga la Declaración sobre la educación cristiana Gravissimum Educationis.
Este documento da precisión a la finalidad de las Universidades Católicas al establecer que las mismas están ordenadas a hacer pública, continua y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior y formar personas insignes por el saber, capaces de asumir funciones comprometidas en la sociedad y ser testigos de la fe en el mundo.
Animado por este espíritu se consolida a inicios de los años setenta, un Modelo Educativo que procura orientarse hacia el cumplimiento de los propósitos enunciados; el mismo está ideado e impulsado por el Padre Ernesto Leyendecker y ordena la vida académica de nuestra universidad durante casi tres décadas.
DSC_2167

Esta estructura académica común a todas las carreras de la Universidad – organizada en tres ciclos sucesivos –tiene un carácter claramente interdisciplinario en procura de lograr la formación de universitarios con una mirada amplia y capaces de asumir los complejos desafíos que ya por entonces se instaban en el contexto socio-cultural de la época.
La Constitución Apostólica sobre Universidades Católicas, Ex Corde Ecclesiae, promulgada por San Juan Pablo II en 1990, reafirma los propósitos expuestos a la vez que nos impulsa a profundizar la búsqueda de una formación personal, integral e interdisciplinaria de los alumnos.
Esta mirada retrospectiva para mirar lo andado nos anima y fortalece de cara al futuro en la continuidad de esta obra siempre nueva.
Por esto, examinando lo que estamos haciendo a la luz del llamado de la Iglesia y del mundo al que pertenecemos, descubrimos la oportunidad de producir nuevas mejoras y en esto trabajamos.
En este contexto, a los trayectos transversales – ya tradicionales en el ámbito de nuestra Universidad – que incluyen la formación Filosófica y Teológica de todos los alumnos, evaluamos conveniente agregar otros espacios formativos de integración.
Por este motivo creamos recientemente una nueva estructura cuya finalidad es fortalecer los ejes formativos universitarios comunes a las diversas disciplinas.
Así, por ejemplo, se procura ordenar e incrementar las actividades y prácticas orientadas a atender las necesidades de los sectores más necesitados y vulnerables de la sociedad mediante la asistencia directa, diversificada en programas que genera la propia institución o mediante convenios con otras instituciones destinadas al bien público.
Del mismo modo, abordar los desafíos que nos presenta la sustentabilidad del planeta y el bienestar de los seres que lo habitamos desde las diversas miradas propias de cada disciplina.
zoomar00
“Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos.” Nos advierte el Papa Francisco, “pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (Francisco, 2015).
En consecuencia, estos espacios curriculares buscan construir liderazgos que marquen caminos atendiendo a las necesidades de las actuales generaciones y de las futuras. (Francisco, 2015).
Así como nos ocupamos de establecer condiciones adecuadas para que nuestros alumnos puedan acceder al mundo del conocimiento, del bien y de la verdad, también resulta muy enriquecedor que puedan asomarse al mundo de la belleza.
No es menor para una adecuada formación integral de la persona, “prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista. Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso” (Francisco, 2015).
Aspiramos a que nuestros alumnos tengan la posibilidad de iniciarse en el conocimiento de lo bello mediante la práctica de aquellas expresiones que le son propias y la diversidad de lenguajes, es decir, la pintura, la música, el canto, la danza, el teatro, entre otras como así también mediante la adquisición y el perfeccionamiento de distintos idiomas.
Este proyecto educativo que se ofrece a la comunidad y que describimos aquí sucintamente, verifica su razón de ser y su identidad en el modo fecundo en que el espacio académico permanece y crece en nuestra sociedad desde hace sesenta años.

Mgter. Arq. Ricardo Mario Rocchetti
Rector UCSF

Leer Más