Exitoso intercambio de experiencias educativas en nuestra Universidad

Para profundizar en nuestra experiencia de educadores, ¿qué caminos nos abren a un saber rico en humanidad?” Esta pregunta convocó el jueves 20 de octubre por la tarde a docentes de diferentes facultades y carreras, en el encuentro titulado Intercambio de experiencias educativas en nuestra Universidad, organizado en el marco de la propuesta de Formación Docente Continua que desarrolla la Secretaría Académica de la UCSF a través de la Asesoría Pedagógica.
Los objetivos del encuentro: favorecer la visibilidad e intercambio de experiencias educativas que buscan la innovación en la relación con el saber, y compartir búsquedas, logros, intentos, criterios de trabajo, para reflexionar en torno a la enseñanza en el ámbito universitario y particularmente en nuestra institución.
Las palabras subrayadas al introducir el trabajo de la jornada, como las que mejor expresan la intencionalidad del encuentro fueron experiencia y búsqueda. Experiencia, porque es el lugar en el que “me expreso” y “me conozco”, donde se sintetiza “lo que soy, lo que creo y espero de la tarea de educar”. Búsqueda, como actitud humana que llega a plasmarse en una propuesta que intenta generar una novedad. Buscar juntos en una obra compartida es deseable, por eso la necesidad de intercambio.
La modalidad con la que se desarrolló el encuentro: presentaciones muy sintéticas desarrolladas en primera persona, con espacio para preguntas y diálogo. Cada asistente al encuentro contaba con un formulario simple para ir registrando impactos, sugerencias y posibles preguntas, para ordenar las intervenciones y potenciar el momento del diálogo, o para entregar sus anotaciones al equipo organizador, encargado de una devolución a cada participante, para seguir pensando. Este “dispositivo” fructificó en una efectiva retroalimentación entre todos los asistentes, a través del intercambio del impacto recibido, de los comentarios que suscitaron las presentaciones, de las valoraciones o sugerencias que fueron surgiendo, espontáneas y constructivas.
Se presentaron once experiencias, de carreras muy diversas: Arquitectura, Diseño Industrial, Ciencias Económicas, Ciencias del Ambiente, Nutrición, Comunicación, Ciencias de la Educación. También del Departamento de Filosofía y Teología y del Instituto de Bioética. La diversidad permitió hacer la experiencia de que educar es una búsqueda común, que trasciende las diferencias en los contenidos y permite encontrarse en la tensión por comunicar y por buscar caminos formativos hacia el conocimiento.
Resultó significativo reconocer, en las experiencias presentadas, dos ejes de búsqueda, que indicaron una convergencia no pautada previamente, sino evidenciada en los hechos. Esto colaboró efectivamente a sentirse parte de una búsqueda común.
Un grupo de experiencias se centró en el intento de aproximarse al saber que se genera en el alumno, mostrando desde diferentes ángulos que no es algo obvio y que merece la seriedad de una indagación comprometida. Esto se vio reflejado en la búsqueda por vincular teoría y práctica en un sistema de evaluación orgánico e integral, tanto como en una propuesta de seguimiento en el que la información generada y circulante pretendía realimentar el proceso. Se vio también en la posibilidad de explorar el mundo laboral a través del diálogo con invitados significativos que agudizan la mirada sobre la aplicabilidad de lo estudiado, y en la producción de videos sintéticos como modalidad de trabajos prácticos. Se evidenció también en la reflexión acerca de casos que generan dilemas éticos y bioéticos en la práctica de cuidados paliativos, y en una experiencia de comunicación enfrentada vivencialmente para generar conciencia valorativa en primera persona, dando lugar a un proceso educativo en profundidad.
En otro grupo de trabajos se pudo reconocer la búsqueda explícita de un saber que aproxime a la realidad, como condición no sólo para mover el interés de los alumnos, ni sólo para introducir en un ámbito profesional, sino para comprender el mundo y entrar en él con una positividad constructiva. La búsqueda histórica de concepciones sobre la infancia a través de obras de arte abrió a la posibilidad de integrar miradas más allá de contenidos específicos. Las preguntas de la filosofía por la verdad, la libertad, la finalidad del hombre, mostraron su potencial llamado a despertar de la obviedad, unido a la cotidianeidad de un trabajo metódico para entrar de modo experiencial en la sistematicidad que exige el conocimiento académico. El proceso grupal desde el que se relevaron y evaluaron prácticas de elaboración de alimentos posibilitó un aprendizaje crítico con incidencia en la realidad. La experiencia de asumir el actuar como equipo de prensa en una situación real con todos sus riesgos y con todas sus posibilidades permitió vivir y aprender lo que es imposible de otro modo. El proceso de diseño incorporando la luminotecnia sobre problemas reales concretos, y su defensa ante actores reales con la posibilidad de su efectiva implementación, potenció la elaboración en una instancia final de la carrera. La experiencia de planeamiento educacional estratégico subrayando la necesidad de responder a problemas educativos reales, hechos presentes en el análisis de información estadística sintética y significativa, mueve a una reflexión exigente que va más allá del “enfoque teórico” adoptado, para medirse con una realidad compleja y necesitada de miradas integradoras.
Estos dos ejes que se evidenciaron como preocupación de nuestros docentes, muestran un hacer reflexivo que por esto mismo se hace comunicable, se llena de razones. Y puede aún seguir creciendo en la experiencia de los docentes de esta Universidad. O pueden aparecer nuevos ejes de búsqueda. Confiamos en que así sea, para profundizar en el futuro en estos encuentros de intercambio.