
Proyecto educativo-cultural de la Facultad de Filosofía
El estudiante de Filosofía debe ser un hombre comprometido con la búsqueda de la verdad, capaz de ejercer una mirada lúcida sobre las preguntas humanas en cada época de la historia, la argumentación racional y el ejercicio de la reflexión en libertad.
A ello se aboca nuestra facultad cuando sostiene que para todo esto se requiere una sólida preparación en la especialidad, que integre a la vez un profundo conocimiento histórico-cultural, con la fundamentación sistemática de los temas centrales: el hombre, la naturaleza, el conocimiento, la cultura, Dios. Es indispensable, por tanto, que logre un hábito interrogativo que le permita el replanteo de estas cuestiones esenciales en relación a la propia existencia personal y al contexto social.
Para que estos objetivos se hagan realidad, la facultad propone una dinámica de participación comprometida, constante y acompañada de los alumnos por los docentes. La Facultad, como toda Universidad Católica –al decir de Juan Pablo II en Ex Corde Eclesiae- “se consagra a la investigación y a la formación de estudiantes libremente reunidos con sus maestros animados todos por el mismo amor al saber” (Introducción)
Es nuestra convicción que la búsqueda de la verdad es expresión profunda de lo esencialmente humano, así como lo es su carácter relacional, por ende concebimos esta tarea de formación académica en el marco de una comunidad que camina , unos más adelante que otros, hacia la misma meta. Esta dinámica de participación comprometida busca desarrollar en los alumnos una iniciación en la investigación desde los comienzos mismos de la carrera, planteando gran parte de sus asignaturas como seminarios que contarán con la dirección de docentes titulares y tutores durante todo el cursado.
Esta concepción antropológica sobre la que construimos nuestro proyecto, como ser abierto y, por ende en relación, reconoce al mismo tiempo las múltiples formas de expresión que el hombre ha desarrollado a lo largo de la historia para mostrar al mundo su asombro ante lo complejo de la vida, por ello no cierra el análisis crítico a las expresiones puramente teóricas sino que busca en la literatura, el teatro y toda otra manifestación estética aquello que hay de común en todos los hombres de todos tiempo y lugar: el deseo de comprender la verdad.