La lección de los Ex Combatientes de Malvinas

Dra. Carmen González
Universidad Católica de Santa Fe

Tenía 11 años cuando escuché en la radio la noticia del desembarco de tropas argentinas en Malvinas. Cuando pregunté qué significaba eso, recibí la respuesta que todos los argentinos aceptamos eufóricos: “recuperamos nuestras Malvinas!”.
En la inocencia de mis 11 años transcurrieron los meses de abril, mayo y algo de junio tiñendo de celeste y blanco lo cotidiano de los días. En la escuela se hablaba de la guerra, en la televisión se hablaba de los muchachos heroicos que defendían nuestro suelo de los históricos intrusos, en las calles las banderas se mostraban en las ventanas como trofeos de nuestra identidad. Participé, como tantos niños y adultos, de las campañas que recogían abrigos, chocolates y cartas para nuestros soldados. En fin, viví los meses de guerra como si se tratara de un hecho valioso para la Patria.
A 35 años de aquella gesta me pregunto si realmente los argentinos comprendimos el valor de aquello. Cuando miro hacia atrás sólo recuerdo la euforia de la plaza de Mayo aplaudiendo la invitación de la que todos nos hicimos parte: “si quiere venir, que vengan…”. Cuando vuelvo a mirar ahora no dejo de ver en aquella postura triunfalista el mismo espíritu infantil de nuestro modo ser argentinos: podemos contra el mundo, somos los mejores. Casi con el mismo entusiasmo con el que nos embanderamos para alentar a la selección de fútbol, nos pintamos de Patria para combatir cualquier acto que consideramos “colonialista”. ¿Será que ni en 1982 ni ahora comprendemos el valor de las cosas?malvinas
En estas últimas semanas vimos también las Plazas de Mayo del país envueltas en banderas, de todo tipo, repletas de argentinos que reclaman por un país mejor. El drama histórico es que no podemos coincidir en qué es lo que nos convierte en un país mejor. Junto a las notas periodísticas que cubrían estos hechos, leí también reportajes y testimonios de ex combatientes de Malvinas que me han dado la mejor lección.
Hay infinidad de testimonios -invito a leerlos- de ex soldados argentinos que atravesaron con 19 o 20 años, no menos inocentes que mis 11, la experiencia de vivir en “carne propia” la guerra. Hay un hilo conductor en todos ellos: la plena comprensión de que de un lado o del otro, los soldados daban la vida por defender a su Patria cuando a otro se le ocurrió declarar la guerra. Esta misma conciencia de estar en esa situación extrema sin haberlo elegido y defendiendo el valor indiscutible de la Soberanía de la Patria pero con la certeza de que era un acto absurdo.
En los encuentros numerosos que continúan dándose entre ex combatientes argentinos y británicos no existe la categoría de enemigos sino de antiguos adversarios; la experiencia de haber estado en situación de matar al otro por la propia vida pero que a ambos afectó de manera imborrable, los coloca en la misma vereda mirando la experiencia de la guerra. El absurdo de una guerra por la defensa de una idea, por más valiosa que fuera la “idea” de Patria o de Soberanía.
El ex combatiente Oscar Ledesma, que en la mañana del 28 de mayo estuvo en el combate de Darwin Hill, le dice a la viuda del Teniente Coronel Herbert Jones, muerto por sus manos: “Siempre tuve como pendiente el poder decirle, mirándola a los ojos, que su esposo cayó como un valiente soldado y que su ocasional adversario le honra cotidianamente con el mayor de los respetos al igual que a todos los caídos”. ¿No es ésta la mejor lección que los ex combatientes de Malvinas pueden darnos? Ante la muerte y el horror de una guerra no hay buenos o malos: hay seres humanos que sufren de manera indescriptible.
Cuando, a 35 años de aquel histórico y triste día de nuestra historia argentina, la realidad política nos encuentra enfrentados por ideales o valores que no son absolutos, me pregunto si los ex combatientes no tienen algo para enseñarnos, ¿no será ya momento de que en memoria del dolor por ellos vivido, zanjemos cualquier “grieta”, dejemos de “atrincherarnos” y recompongamos la unidad nacional. Es la Patria por la que ellos dieron sus vidas. Se lo debemos. Sería el mejor homenaje a nuestros Héroes de Malvinas.