Los valores y lo comunitario presentes en la segunda jornada

César Bona, Florencia Salvarezza e Irene Kit fueron los encargados de compartir sus vivencias y experiencias en el aula

El encargado de poner en marcha la segunda jornada de conferencias del VIII Congreso Internacional de Educación fue el español César Bona. El mismo tituló su exposición “Escuchar para educar”, haciendo hincapié en la importancia de la escucha en el aprendizaje escolar. “Para que uno hable, otro debe callar y escuchar, juntos sumamos”, señaló el maestro más destacado de España.

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Siguiendo con su exposición, remarcó que “muchas veces esperamos el cambio fuera, pero la transformación educativa ha de empezar dentro de cada uno de nosotros”. Además puntualizó: “Necesitamos tomar distancia y ver de lejos lo que hacemos, así vamos a mejorar”.

Propuso durante toda su conferencia la participación activa de los asistentes para que reconstruyeran sus espacios áulicos. Los invitó a que transmitieran no solo conceptos, sino también valores. Planteó que los alumnos deben intercambiar aprendizajes, ya que no debe ser una relación docente-alumno.

 

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A su vez, indicó que “cada uno tiene algo. El mejor talento de los maestros debería ser descubrir lo que tiene cada uno de los niños que están con nosotros”. A lo largo de toda su disertación, Bona se refirió a varios tópicos, que tenían en común la transmisión de valores. Para concluir señaló: “La escuela es el reflejo de la sociedad. Muchísimos pensamos que desde la escuela se puede y se va a mejorar la sociedad”.

Empatía y altruismo

Siguiendo con el cronograma de ponencias, Florencia Salvarezza tomó las riendas del VIII Congreso Internacional de Educación. La licenciada en letras, comentó que la empatía nos mueve a sentir compasión por el otro, a sentir por el otro, pero no necesariamente a actuar con el otro. “La mayoría de nosotros sentimos empatía, pero no siempre actuamos en consecuencia”, manifestó. La falta de la misma es una característica de la conducta violenta, antisocial y psicopática.

Antes de cumplir el año, los niños sienten empatía, con gestos de apoyo y preocupación por el otro. “La empatía es la habilidad para experimentar las emociones de los otros”, señaló Salvarezza, y agregó: “Trasladando la empatía al aula, para colaborar con el grupo tengo que entender y sentir lo que sienten los otros”.

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Del mismo modo, el altruismo es otro concepto importante ya que es la acción de actuar por el otro sin pensar en uno mismo. “Lo que promueve el altruismo de los padres es el ejem

plo y la explicación no punitiva. Tenemos la capacidad de moldear nuestros cerebros para ser personas más altruistas”.

Por último, concluyó afirmando que en la escuela debe haber un clima donde se incluyan estos conceptos, además de la solidaridad, el amor, la seguridad, la justicia, diversidad y la colaboración. Son conceptos que hacen al “clima escolar”; y esto no es el resultado del trabajo de un solo niño o de un solo director o profesor, sino de toda la comunidad educativa.

Generar comunidad

Cerrando la jornada matinal, Irene Kit expuso: “El grupo clase como comunidad: una responsabilidad de todos los adultos de la escuela”. La disertante señaló que durante el año solo una pequeña proporción de alumnos vive en comunidad con otros estudiantes en el aula y definió: “Una comunidad comparte metas, un sentido de pertenencia y capacidad para resolver ciertos conflictos”.

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Argumentó, que “vale la pena construir comunidad en el aula, ya que un buen clima escolar mejora el aprendizaje”. Irene Kit propone adoptar un compromiso activo y sugirió desarrollar comunidad en el aula a través de sencillas tareas como: “implementar una hora quincenal para intercambiar ideas en el aula, promover el buen trato, instaurar la meta de pasar de año juntos y trabajar las emociones”. Finalmente, invitó a los docentes a “dejar su rol solitario y unirse al grupo como comunidad”.

 

Prensa Facultad de Humanidades UCSF