Más allá de un envase: la influencia del marketing en la salud

¿Qué están comiendo los niños pequeños? ¿Cómo influye que un personaje divertido diga que ese alimento es rico en hierro o fibra? Éstas son algunas de las preguntas en las que se basa la investigación que llevaron a cabo la Universidad Católica de Santa Fe, la Fundación Interamericana del Corazón – Argentina (FIC) y la Fundación para el desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS).
Específicamente, la Licenciatura en Nutrición participó de una investigación multicéntrica basada en el estudio de los envases de los alimentos consumidos por niños en Argentina. Entre los productos seleccionados están las galletitas, los cereales para el desayuno y los postres, con el fin de analizar qué técnicas de persuasión utiliza la industria de nuestro país para incentivar el consumo.

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“Sabemos que el mercado tiene como finalidad vender y crea, más que necesidades, deseos. En los niños, la capacidad de distinguir entre necesidad y deseo implica una maduración intelectual, que al no estar en su punto máximo, se convierten en un objetivo fácilmente seducible”, comentó la Magíster Celeste Nessier, coordinador de la Licenciatura en Nutrición de la UCSF y parte del grupo que participó en esta investigación.
Lo que se relevó de la variada oferta que se encuentra en los supermecados fueron las promociones, descuentos o descargas de películas y juegos interactivos que proponen algunos productos, los personajes famosos que se encuentran en el packaging, como así también las tipografías y los colores atractivos utilizados, que están destinados específicamente al público infantil. “La industria sabe que no es lo mismo un envase de color amarillo, rojo o azul porque la capacidad de los niños de reconocerlos es diferente” agregó Nessier.
Por otra parte, la investigación tomó como objeto de estuhealthy-eatingdio los descriptores, lo que en la legislación alimentaria se denomina como rotulación facultativa, que son los mensajes que aparecen en los envases del estilo “reducido en”, “alto en”, “rico en”. “Lamentablemente se utilizan sin que haya una correspondencia del análisis con el aporte del producto en otros nutrientes que nos pueden enfermar. Es por esto que se realizó un análisis de la información nutricional que declaran los productos en términos del aporte de azúcares, grasas, sodio, fibra etc”, aclaró la magíster.
La presencia de estos mensajes genera en la sociedad una falsa confianza, o finalmente los lleva a comprar el producto. Por ejemplo, un cereal de desayuno que informa que es alto en fibra, generalmente es alto en azúcar. Esto demuestra cómo ha aumentado el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes en el último tiempo.
Entonces, ¿sabemos a ciencia cierta qué es lo que le estamos dando a nuestros hijos? Esto se convierte en un llamado, una vez más, a rever nuestras prácticas alimentarias, para con nosotros y para con ellos, a tomarnos un tiempo para elegir nuestros alimentos y optar por una vida saludable.

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