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La mirada del vecino: qué mira quien mira

Con el objetivo de tomar contacto con la ciudad desde “otras miradas”, aquellas que recorren el día a día de las calles rosarinas, el Observatorio de Patrimonio Cultural (OPC) de la Facultad de Arquitectura de la UCSF Sede Rosario llevó a cabo la presentación “La mirada del vecino: qué mira quien mira. Caso Echesortu”. La Morada, un bar tradicional de la zona, fue la sede elegida para llevar a cabo la actividad que contó con más de 100 miradas.

El OPC, perteneciente al Instituto de Teoría, Crítica e Historia de la Arquitectura y del Patrimonio de la UCSF, planteó, desde principios de año, la necesidad de buscar nuevos caminos de valorización del patrimonio cultural de la ciudad y su región para valorizar la mirada del espacio público por los vecinos que lo habitan. En este sentido, este tipo de valorización es un enfoque que no ha sido lo suficientemente tenido en cuenta a la hora de conformar el patrimonio de un determinado lugar.

1940: Cine Echesortu - Calles Alsina y Mendoza - Foto cortesía Luis Blotta
1940: Cine Echesortu – Calles Alsina y Mendoza – Foto cortesía Luis Blotta

A través de diferentes paneles, la actividad propuso mostrar todo lo recabado y analizado hasta el momento, poniendo de relieve diversas situaciones del Echesortu: el crecimiento de la ciudad y la aparición del barrio, las líneas de tranvías, la unión de esta área con el centro. También se expusieron los orígenes y la historia del barrio, tanto su delimitación, como sus perfiles identitarios. Para esto último, el grupo de trabajo realizó 238 encuestas generales a los vecinos y ciudadanos de las manzanas que conforman el caso de estudio y entrevistas calificadas a personas de influencia en el sector.

La riqueza del análisis fue posible gracias a que el Observatorio está formado por un grupo interdisciplinar de miradas, conformado por arquitectos, urbanistas, comunicadores sociales, historiadores, licenciados en estadística entre los que se encuentran:  Roberto De Gregorio, Cecilia Rosado, Roberto Trapé, Andrea Torrent, Raúl Armán, María Rosa Fernández, Jorgelina Quijano, Ramiro Córdoba, Virginia Etcheverry, Alfredo Coniglio, Joana Tosello.

La voz de los vecinos ofreció visiones diacrónicas y sincrónicas que ubicaron y favorecieron la planificación de estrategias de investigación posterior dirigidas a valorizar lo puntualizado. Así, la misma comunidad legitimó las decisiones y respaldaron y soportaron el análisis realizado.

La importancia de la actividad llevada por el OPC se puede definir en palabras de Ciselli, “el barrio es el recorte donde el habitante de la ciudad se posiciona al apelar a su memoria urbana. Lo contiene en sus límites, lo aglutina como espacio íntimo y vivido al que pertenece, conoce y se apropia”.

Sus relatos desprenden fragmentos del pasado, recuerdos que pueden evidenciar modos de sociabilidad activa, transitando la historia de la ciudad, que no es sino la de sus habitantes.

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La vida siempre es bienvenida….. Cuidar y proteger toda Vida!

La fe católica celebra, el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción de María ¿Qué se celebra exactamente? Claro: que María, la madre de Jesús, fue concebida sin pecado; es decir, que al ser concebida no recibió, como todos los demás, la herencia del Pecado Original que la naturaleza humana arrastra desde Adán hacia acá.
No es que María fue concebida sin que su madre (que, según la tradición, se llamaba Ana) haya tenido relaciones sexuales con su esposo (que según la misma fuente se llamaba Joaquín). A veces se piensa que el pecado consiste en la relación sexual. No es así: Dios creó al ser humano sexuado para que tenga sexo como expresión de amor y abierto a la vida.
El pecado original es aquel que hirió a la naturaleza humana en su origen, y por ello mismo esta naturaleza se constituyó con esta herida. Al engendrar un hijo se comunica la naturaleza, y los humanos transmitimos una naturaleza que viene con ese “fallo de fábrica”, ese lastre que llamamos “pecado de origen”. Celebramos que en María no fue así: Ella, siendo concebida por sus padres en un acto de amor que se expresa en la unión sexual (como todo ser humano), no recibió sin embargo esa herencia… ¿Y por qué ese privilegio? Porque Dios preparaba en Ella a la que luego sería invitada a ser la Madre del Hijo de Dios, Jesús, nuestro salvador.
Y esto nos hace pensar en lo maravilloso que es el misterio de la Vida: ese cristalino y frágil riachuelo donde Dios se comunica, ya que Él es la fuente de donde mana toda vida. Dios prepara en cada vientre maternal la cuna de la vida, y cada niño engendrado merece esa preparación. Por eso, María es Aquella a la que toda madre puede acudir para pedirle ayuda, protección o fortaleza. Las madres que esperan un hijo deseado lo harán con gozo, las que esperan uno no deseado lo harán con angustia y desconcierto, pero todas, unas y otras, saben que en su vientre está tejiéndose el secreto de la vida; y saben también que esa vida exige ser cuidada, protegida y bienvenida.
A María tal vez se le alteraron los proyectos personales ya que, siendo muy joven, Dios la invitaba a una misión que Ella comprendía superior a sus fuerzas. Pero dijo “Sí” a la vida porque sabía que, para llevar adelante esta misión, contaría con el auxilio de Dios. Toda madre, también hoy, puede contar con la ayuda de Dios y de María, la Virgen. Pero no olvidemos que Dios nos encomienda también a nosotros la misión de custodiar la vida. Toda mujer embarazada debería contar con un contexto responsable, que le ayude a afrontar con confianza la misión de llevar adelante su embarazo y de no cerrar las puertas a la vida que llega.
En el día de la Inmaculada, demos gracias a Dios por darnos a Jesús por medio de María, y a Ella pidamos la valentía de decir que “Sí” cuando la Vida venga a llamar a nuestras puertas; porque, como decía Leonardo Da Vinci, “el que no valora la vida, no se la merece”. Y sobre todo porque (esperada o sorpresiva, deseada o no), la vida siempre, siempre, es una Buena Noticia…

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