Ayudar a vivir una vejez activa desde la Terapia Ocupacional 

por María Josefina Cavalieri*

Hace 12 años soy Terapista Ocupacional, profesión y vocación que amo profundamente. A lo largo de este tiempo he ido aprendiendo y descubriendo muchas aristas de esta labor. En los últimos años comencé a destinar, cada vez más tiempo, al trabajo con adultos mayores.  

Confieso que elijo y prefiero estar con ellos compartiendo sin que el tiempo nos corra. Por eso mismo, prefiero que se acerquen a PREVENIR y no a tratar un problema que ya comienza a notarse. ¡Es tanto lo que se puede trabajar y progresar cuando empezamos a tiempo! Un punto en el que siempre insisto, tanto con ellos como con sus familias, es en la necesidad de vivir una vejez activa, de esas que están ocupadas.  

 

El valor de las actividades propositivas 

¿A qué llamamos ocupación? La Terapia Ocupacional está basada en la creencia de que la ocupación es una actividad propositiva. Este tipo de actividades con propósito tienen un significado y valor particulares, que son fundamentales para la salud, la identidad y el sentido de competencia de una persona. 

En palabras de la WFOT (World Federation of Occupational Therapists), las ocupaciones son aquellas “actividades cotidianas que las personas realizan como individuo, en familias y con las comunidades, para ocupar el tiempo y dar significado y propósito a la vida”. 

Las ocupaciones pueden implicar la ejecución de múltiples actividades para su finalización, que dan lugar a diversos resultados. La amplia gama de ocupaciones comprende desde el manejo de la salud, el descanso y sueño, hasta la educación, el trabajo, la participación social, el juego y el ocio. 

En este marco se entiende por actividades a aquellas acciones diseñadas y seleccionadas para apoyar el desarrollo de habilidades y patrones de desempeño que mejoren la ocupación. Se denominan actividades de la vida diaria (AVD) a las que se realizan a diario, orientadas al cuidado del propio cuerpo. Estas actividades son “fundamentales para vivir en un mundo social; permiten la supervivencia y el bienestar básicos” (Christiansen & Hammecker, 2001). 

Por otro lado, se encuentran las actividades instrumentales de la vida diaria (AVDi), a las que apoyan la vida diaria dentro del hogar y la comunidad, y que a menudo requieren interacciones más complejas que las que se utilizan en las AVD. 

Desde la Terapia Ocupacional, las actividades propositivas se utilizan como medio para ayudar al paciente a que aprenda nuevas habilidades, restaure una habilidad deficitaria, compense una discapacidad funcional, mantenga su salud o a prevenga una disfunción. En suma, se orientan a lograr una sana adaptación al entorno.  

 

Descubrir ocupaciones significativas en la tercera edad 

Todas las personas experimentamos significado en nuestras vidas por medio de las ocupaciones. En la rutina diaria es de vital importancia el equilibrio entre ellas. 

En los adultos mayores, el gran desafío es encontrar ocupaciones significativas y lograr una distribución balanceada entre los tres tipos de ocupaciones mencionados. Se encuentran en un momento particular, donde comienzan a descubrir nuevos intereses, y a verse inmersos en nuevos roles. Deben gestionar su tiempo de otro modo, ahora que tal vez los hijos han volado, llegó la jubilación, ya no hay que cumplir horarios y, quizás, el cónyuge ya no está… 

Todo cambio requiere de ajustes, transformaciones de hábitos y formas de hacer. Todo cambio requiere de una adaptación a la nueva realidad. Deben establecer un nuevo equilibrio en su ritmo vital, y se encuentran ante el desafío de decidir cómo ocupar el tiempo de manera gratificante y significativa. En muchos casos, son períodos marcados por sentimientos ambivalentes.  

En este proceso, es importante ayudarlos a identificar intereses nuevos o abandonados, reestructurar los hábitos y rutina, recuperar y darse el permiso de probar nuevos roles, promover todo lo que favorezca vivir de la manera más independiente posible. Es importante invitarlos a llenar de calidad la vida y apoyar una mayor participación social, que involucre la interacción con pares. 

 

Hacia una mirada más integral de la persona 

En la actualidad ya no se puede pensar en el ser humano “por partes”. Frecuentemente dialogamos sobre la importancia de cuidar todos los aspectos que hacen al bienestar. Como Terapista ocupacional ya no puedo centrarme sólo en uno de ellos. El ser humano es bio-psico-socio-espiritual y el trabajo de un Terapista debe aportar a cada una de esas dimensiones.  

Hace dos años coordino Talleres de “Gimnasia Cerebral”, para Adultos Mayores. Luego de plantearme la necesidad de realizar un abordaje más integral con los pacientes, decidí cambiar el nombre a Talleres “Plena-mente”, donde no solo se entrenan y estimulan las funciones cognitivas.  

Son cada vez más las investigaciones que aseveran que nuestra mente, emociones, sentimientos, pueden influir en la aparición de enfermedades. La salud mental influye en la salud del cuerpo y viceversa. 

Por este motivo, ya no se puede hacer terapia ocupacional sin contemplar a la persona de manera integral, conociendo por qué se acerca, cuál es su historia y sus necesidades. Para potenciar sus fortalezas, y atenuar sus debilidades, y todo esto, haciéndola protagonista de su proceso de cambio y transformación. 

 

* Lic. en Terapia Ocupacional – Mat. S0314 L1° F8. Es docente de grado en la Lic. en Terapia Ocupacional y en la Lic. en Gerontología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe. Es Directora del Espacio Terapéutico Ocupate (Monte Vera), coordinadora de Talleres de Prevención del Deterioro cognitivo, y Terapista Ocupacional en Caminos, donde realizan evaluaciones neurocognitivas y funcionales, rehabilitación cognitiva personalizada, y asesorías familiares. 



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