Israel firma acuerdo histórico con Emiratos Árabes y Bahrein tras la mediación de EE.UU.

En la Casa Blanca, este 15 de septiembre quedaron sellados los históricos Acuerdos de Abraham, con los que Israel normaliza sus relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos y Bahrein. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que estos pactos servirán para la consecución de la paz en Medio Oriente.  La Autoridad Nacional Palestina condenó los acuerdos.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahrein se convirtieron en el tercer y cuarto país árabe, respectivamente, que restablecen sus relaciones diplomáticas con Israel, después de que Egipto lo hiciera en 1979 y Jordania en 1994.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anfitrión de la ceremonia en la Casa Blanca este 15 de septiembre, declaró que se trata del “amanecer de un nuevo Medio Oriente”.

Frente a cientos de personas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, firmó los llamados Acuerdos de Abraham con el ministro de Relaciones Exteriores de los EAU, el jeque Abdullah bin Zayed al-Nahyan, y el ministro de Relaciones Exteriores de Bahrein, Abdullatif Al Zayani.

De esta manera, Israel y las dos naciones árabes terminan décadas sin relaciones diplomáticas, pero aún sin una resolución sobre la disputa entre los israelíes y los palestinos, que por años ha sido el principal centro de discordia en esta región.

El conflicto árabe-israelí es el principal talón de Aquiles en la firma de los Acuerdos de Abraham. La Autoridad Nacional Palestina condena estos pactos al considerarlos una “traición a su causa y un golpe a la solidaridad entre los países árabes”. (más…)

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Por una cultura del encuentro y la no discriminación

La Universidad Católica de Santa Fe viene trabando desde hace muchos años junto con las Asociaciones Israelitas de la ciudad con el objetivo a crear lazos de fraternidad y colaboración mutua, compartiendo espacios y valores comunes.

En este marco, días atrás, autoridades del Rectorado de la UCSF mantuvieron un encuentro con representantes de las entidades israelitas de nuestro medio para interiorizarlos de sobre su intención de adherir la definición de antisemitismo aprobada la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés).

“Se trata de una definición que refleja los valores y el compromiso de nuestra Universidad de seguir creando una cultura del encuentro que condene y rechace toda forma de violencia y discriminación en cualquiera de sus modalidades, teniendo como referencia la dignidad humana. Por eso nos hemos reunido con la comunidad israelita para expresarles nuestro deseo concreto de sumarnos y asumir esta iniciativa”, sostuvo el Vicerrector de Formación, Pbro. Lic. Carlos Scatizza.

De la reunión virtual participaron por la UCSF: su Rector, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma; junto a los vicerrectores Académico, Dr. Guillermo Kerz, y de Formación, Pbro. Lic. Carlos Scatizza; y la Secretaria de Administración, CPN Ana María Aviazzi. En tanto por la DAIA Santa Fe, lo hicieron: su Presidente, Horacio Roitman; junto a Daniel Steimberg, Cintia Vaisman, Noemí Mena y Fabián Glembotsky, integrantes de la Filial.

En toda la UCSF

En este sentido, el Consejo Superior aprobó el pasado 8 de setiembre la resolución por la cual se adopta “en el ámbito de la Universidad Católica de Santa Fe la definición de ‘antisemitismo’ aprobada por la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) el 26 de mayo de 2016, que a continuación se detalla: “El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto.”; expresa en su Art. 1.

Asimismo, el texto indica que la misma “se tomará en el ámbito de la Universidad Católica de Santa Fe, colaborando en la construcción de una cultura del encuentro; generando virtudes y actitudes contra la discriminación en general, el antisemitismo en particular y la violencia, en todas sus formas, que llevan los prejuicios y la intolerancia”.

A partir de esta resolución que se extiende a todas las sedes donde la Universidad Católica de Santa Fe desarrolla sus actividades académicas, “entendemos que privilegiamos siempre, la dignidad de la persona y nos oponemos a cualquier tipo de violencia o discriminación, sea por razones religiosas, culturales, de identidad, las cuales deben quedar fuera y condenadas por nuestra Universidad”.

Cultura del encuentro

“Esta es una acción más, que se suma al trabajo que venimos haciendo de manera muy cercana con las asociaciones israelitas, como también lo hacemos en la Mesa del Diálogo, o el programa Peraj en un momento; instancias todas en las cuales compartimos valores y visiones que nos ayudan a poder estar concretando esta cultura del encuentro de la cual el Papa Francisco permanentemente está haciendo alusión”, expresó el Vicerrector del Formación.

Con esta adhesión, la UCSF se suma también a la invitación que hiciera a todas las instituciones públicas y privadas el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, a través de resolución 114/2020. En ella llama a adherir a la definición de antisemitismo promovida por el IRA, esta organización intergubernamental fundada en 1998 que reúne a gobiernos y expertos para promover la educación, la investigación y el recuerdo del Holocausto en todo el mundo, de la que Argentina forma parte desde el 2002.

La utilización de la definición adoptada, tiene como finalidad la de contribuir a la lucha de nuestro país “contra el antisemitismo en todas sus formas, colaborar en la construcción de una cultura de prevención de la hostilidad y la violencia a que llevan los prejuicios y la intolerancia, promover la educación para la pluralidad y reforzar la tarea de garantizar el cumplimiento del objetivo de la educación, la memoria y la investigación del Holocausto y de sus lecciones para nosotros y las generaciones venideras”; expresa el texto normativo.

 

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Carta circular a las escuelas, universidades e instituciones educativas

Congregación para la Educación Católica

Carta circular a las escuelas, universidades e instituciones educativas

La difusión de COVID-19 ha cambiado profundamente nuestra existencia y forma de vida: «nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa»(1). A las dificultades sanitarias se añadieron las económicas y sociales. Los sistemas educativos de todo el mundo han sufrido la pandemia tanto a nivel escolar como académico. En todas partes se han hecho esfuerzos por garantizar una respuesta rápida mediante plataformas digitales para la enseñanza a distancia, pero su eficacia se ha visto condicionada por una marcada disparidad en las oportunidades educativas y tecnológicas. Según datos recientes proporcionados por organismos internacionales, alrededor de diez millones de niños no podrán acceder a la educación en los próximos años, lo que aumentará la brecha educativa ya existente.

A esto se añade la dramática situación de las escuelas y universidades católicas que, sin el apoyo económico del Estado, corren el riesgo de ser cerradas o reducidas radicalmente. A pesar de ello, las instituciones educativas católicas (escuelas y universidades) han podido, también en este caso, ubicarse a la vanguardia de la preocupación educativa, poniéndose al servicio de la comunidad eclesial y civil, asegurando un servicio educativo y cultural público en beneficio de toda la comunidad.

Educación y relación

En este contexto, lamentablemente todavía incontrolado en diferentes partes del mundo, han surgido algunos desafíos. En primer lugar, la enseñanza a distancia — aunque necesaria en este momento extremadamente crítico — ha demostrado cómo el entorno educativo formado por personas que se encuentran, interactuando directamente y “en presencia”, no sea simplemente un contexto accesorio de la actividad educativa, sino la sustancia misma de esa relación de intercambio y de diálogo (entre profesores y alumnos), indispensable para la formación de la persona y para una comprensión crítica de la realidad. En las aulas, clases y talleres crecemos juntos y construimos una identidad de relación. En todas las edades de la vida, pero con mayor razón en la infancia, en la adolescencia y en los primeros años de la edad adulta, el proceso de crecimiento psicopedagógico no puede realizarse sin el encuentro con los demás y la presencia del otro que suscita las condiciones necesarias para que florezcan la creatividad y la inclusión. En el ámbito de la investigación científica, de la investigación académica y, en general, de la actividad didáctica, las relaciones interpersonales constituyen el “lugar” donde la transdisciplinariedad y la interdisciplinariedad emergen como criterios culturales fundamentales para frenar los riesgos de fragmentación y desintegración del conocimiento, así como para la apertura de este mismo conocimiento a la luz de la Revelación.

La formación de los formadores

La propagación y persistencia generalizada de la pandemia a lo largo del tiempo también ha creado una sensación generalizada de incertidumbre entre los maestros y educadores. Su inestimable contribución — que ha cambiado profundamente a lo largo de los años, tanto desde el punto de vista social como técnico — necesita ser apoyada a través de una sólida formación continua que sepa responder a las necesidades de los tiempos, sin perder esa síntesis entre fe, cultura y vida, que es la clave peculiar de la misión educativa llevada a cabo en las escuelas y universidades católicas. Los profesores tienen muchas responsabilidades y su compromiso debe transformarse cada vez más en una acción real, creativa e inclusiva. Gracias a ellos se alimenta un espíritu de fraternidad y de compartir no sólo con los discentes, sino también entre generaciones, religiones y culturas, así como entre el hombre y el medio ambiente.

La persona en el centro

Para ello es necesario poner siempre en el centro de la acción educativa la relación con la persona concreta y entre las personas reales que componen la comunidad educativa; una relación que no encuentra suficiente espacio en la interacción mediada por una pantalla o en las conexiones impersonales de la red digital. La persona concreta y real es el alma misma de los procesos educativos formales e informales, así como una fuente inagotable de vida debido a su naturaleza esencialmente relacional y comunitaria, que implica siempre la doble dimensión vertical (abierta a la comunión con Dios) y horizontal (comunión entre los hombres). La educación católica — inspirada en la visión cristiana de la realidad en todas sus expresiones — tiene como objetivo la formación integral de la persona, llamada a vivir responsablemente una vocación específica en solidaridad con otras personas.

En un mundo donde «todo está íntimamente relacionado»(2), nos sentimos unidos para encontrar — según la antropología cristiana — nuevos caminos formativos que nos permitan crecer juntos utilizando los instrumentos relacionales que nos ofrece la tecnología actual, pero sobre todo abriéndonos a la insustituible escucha sincera de la voz del otro, dando tiempo para una reflexión y planificación comunes, atesorando historias personales y proyectos compartidos, las enseñanzas de la historia y la sabiduría de las generaciones pasadas. En tal proceso de formación en la relación y en la cultura del encuentro, la “casa común” con todas las criaturas encuentra también espacio y valor, ya que las personas, cuando se forman en la lógica de la comunión y de la solidaridad, están trabajando «para recuperar la serena armonía con la creación»(3) y para configurar el mundo como un «espacio de una verdadera fraternidad». (cfr. Gaudium et spes, 37).

El servicio como fin

La situación actual ha puesto de manifiesto la necesidad de un pacto educativo cada vez más comunitario y compartido que, — apoyándose en el Evangelio y en las enseñanzas de la Iglesia —, contribuya en sinergia generosa y abierta a la difusión de una auténtica cultura del encuentro. Por esta razón, las escuelas y universidades católicas están llamadas a formar personas que estén dispuestas a ponerse al servicio de la comunidad. En el servicio, de hecho, podemos experimentar que hay más alegría en dar que en recibir (cfr. Hch, 20,35) y que el nuestro ya no puede ser un tiempo de indiferencia, egoísmo y divisiones: «el mundo entero está sufriendo y debe encontrarse unido para hacer frente a la pandemia», ya que «el desafío que enfrentamos nos une a todos y no hace ninguna diferencia de personas»(4) . La formación al servicio de la sociedad para la promoción del bien común llama a todos a «unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones para una humanidad más fraterna»(5).

Trabajar en red

La evidencia de que «la pandemia ha puesto de relieve lo vulnerables e interconectados que estamos todos»(6) pide a las instituciones educativas — católicas y no católicas — que contribuyan a la realización de una alianza educativa que, como en un movimiento de equipo, tenga el objetivo de «encontrar el paso común para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión»(7) . Esto puede fomentarse mediante una red de cooperación más integrada, que se configura como un punto de partida para fijar y compartir algunos objetivos esenciales hacia los que convergen — de manera creativa y concreta — modelos de coexistencia alternativos, en respuesta a aquellos de una sociedad masificada e individualista (8). Se trata de una responsabilidad amplia y abierta a todos los que se preocupan por la construcción de un proyecto educativo renovado a largo plazo, basado en exigencias éticas y normativas compartidas. La pastoral escolar y universitaria y cada uno de los cristianos presentes en todas las instituciones educativas pueden dar una valiosa contribución.

Conclusión

La Congregación para la Educación Católica — como ya se expresó en el comunicado del 14 de mayo de 2020 (9) — renueva su cercanía y expresa su profundo agradecimiento a todas las comunidades educativas de las instituciones educativas y universidades católicas que, a pesar de la emergencia sanitaria, han garantizado la realización de sus actividades para no interrumpir esa cadena educativa que está en la base no sólo del desarrollo personal sino también de la vida social. En la perspectiva de la futura planificación escolar y académica, a pesar de las incertidumbres y preocupaciones, los responsables de la sociedad están llamados a dar mayor importancia a la educación en todas sus dimensiones formales e informales, coordinando los esfuerzos para apoyar y asegurar, en estos tiempos difíciles, el compromiso educativo de todos.

Es hora de mirar hacia adelante con coraje y esperanza. Las instituciones educativas católicas tienen en Cristo — camino, verdad y vida (cfr. Jn 14,6) — su fundamento y una fuente perenne de «agua viva» (cfr. Jn 4,7-13) que revela el nuevo sentido de la existencia y la transforma. Por lo tanto, nos sostenga la convicción de que en la educación habita la semilla de la esperanza: una esperanza de paz y de justicia.

Ciudad del Vaticano, 10 de septiembre de 2020

Giuseppe Card. VERSALDI
Prefecto

Angelo Vincenzo ZANI
Arz. tit. de Volturno
Secretario

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(1) PAPA FRANCISCO, Momento extraordinario de oración en el atrio de la Basílica de San Pedro, 27 de marzo de 2020.
(2) PAPA FRANCESCO, Carta encíclica Laudato si’, 24 de mayo de 2015, 137.
(3) PAPA FRANCISCO, Carta encíclica Laudato si’, 24 de mayo de 2015, 225. (4) PAPA FRANCISCO, Mensaje Urbi et Orbi, 12 de abril de 2020.
(5) PAPA FRANCISCO, Mensaje en ocasión del lanzamiento del Pacto educativo, 12 de septiembre de 2019.
(6) PAPA FRANCISCO, Audiencia general, 12 de agosto de 2020.
(7) PAPA FRANCISCO, Discurso a los participantes a la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Educación Católica, 20 de febrero de 2020.
(8) Cfr CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Educar al humanismo solidario. Para construir una civilización del amor a los 50 años de la Populorum progressio, 16 de abril de 2017, VI.
(9) http://www.cec.va/content/dam/cec/Documenti/COMUNICATO%20global%20compact%20IT%2014-05-2020.pdf

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Pensando el mundo post- Covid-19: Propuestas -2da. Parte-

Mg. Horacio R. Alesandria (*)
Equipo Hoy Para el Futuro – UCSF (**)

La grave situación de DESIGUALDAD en que se encuentra el mundo y que la pandemia ayudó a visibilizar y a profundizar -tal como se analizó en el artículo anterior-, obliga a encontrar rápidas soluciones.

Es posible ver un lado positivo entre las consecuencias que la pandemia estaría provocando, y es la mayor toma de conciencia que empieza a observarse en distintos actores. Si la sociedad empieza a adoptar comportamientos socialmente responsables y, además, a exigir soluciones de dos actores centrales -como son el Estado y las empresas-; se estará contribuyendo a acelerar cambios que ya estaban en marcha -de manera incipiente- vinculados a más “Sustentabilidad” en general.

Conceptos marco

Cuando se habla de “Sustentabilidad” se hace referencia a “la habilidad de lograr una prosperidad económica sostenida en el tiempo protegiendo al mismo tiempo los sistemas naturales del planeta y proveyendo una alta calidad de vida para las personas” (Calvente, 2007).

Esta idea debería considerarse en cualquier actividad que se lleve a cabo, pero “especialmente” en el mundo de los negocios. Puede vincularse a un concepto que, si bien tiene varios años, recién en los últimos tiempos empieza a cobrar mayor vigencia y es lo que debe entenderse por “Desarrollo Sostenible”. La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en 1987, lo definió como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Y finalmente es necesario asociar estos conceptos a otro que refiere al modo en que deben gestionarse las organizaciones y es el de “Responsabilidad Social”. Sobre éste existen muchas definiciones, pero me parece más abarcativa la generada por la Norma ISO 26000, a fines de 2010: “Responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades en la sociedad y el medio ambiente, a través de una conducta ética y transparente que sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad, que tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders), que cumpla con la legislación vigente y sea compatible con las normas de conducta internacionales, y que sea integrada en toda la organización y practicada con todas sus relaciones”.

Necesidad de un nuevo Modelo Económico

Estas ideas empiezan a cuestionar las características del modelo económico imperante y a exigir cambios con cierta urgencia. Así se empieza a hablar de la necesidad de una “Economía circular” que desplace a la Economía lineal y de una “Economía de flujo” que haga lo propio con la Economía de stock; lo cual implica producir reutilizando, reciclando y reduciendo el uso de recursos, así como utilizar aquellos que son renovables y más amigables con el medio ambiente, en lugar de los que no lo son. Un ejemplo para graficar de manera contundente lo señalado: producir energía a partir de recursos tales como el agua, el viento o el sol, en lugar de hacerlo utilizando petróleo.

A éstas dos tendencias, aún incipientes, debe agregarse una tercera -no menos importante- que también empieza a cobrar vigencia y es pensar en actuar de manera articulada con los distintos actores con los que se comparte el ámbito geográfico. Se debe pasar de una Responsabilidad Social individual a otra territorial. La consigna del grupo 1 de trabajo de la Comisión COVID-19 creada por Francisco: “Nadie se salva solo” es demostrativa de la importancia de este modo de actuar.

 

Actores

Además de las ideas que debieran constituir una guía, es necesario identificar los tres actores centrales que deben plasmarlas: el Estado -en sus tres niveles-, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil.

Hoy está transcurriendo el tiempo para alcanzar los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible, iniciativa de ONU, con vigencia hasta 2030), con los que debieran estar todos comprometidos. En consecuencia, cada actor: sector público (gobierno nacional, provincial y municipal/local), sector empresario, universidades, organizaciones de la sociedad civil; deben, a partir de hacer un diagnóstico particular, definir acciones que apunten a colaborar en la consecución de los mismos.

El primer paso debe darlo el Estado. El gobierno nacional debe elaborar un “PLAN NACIONAL DE DESARROLLO SUSTENTABLE” y darle rango de ley. Los gobiernos subnacionales deben hacer lo mismo ajustado a su realidad y competencia. Su construcción es una tarea de todos, convocados por el Estado a una mesa de diálogo. Un buen punto de partida es considerar las iniciativas ya existentes.

Los restantes actores (empresas, universidades, organizaciones, etc.) deben elaborar/formular acciones en línea con el Proyecto Estratégico del país. Esta propuesta no es ni más ni menos que imitar a países que ya lo hicieron, tanto aquellos con mayor desarrollo –los de la Comunidad Europea-, como con menor -Chile, Costa Rica-, por citar algunos.

Este es el proceso ideal que debiera darse y constituye un aporte que se hace desde la Universidad para empezar a discutir las soluciones que permitan superar el cuadro de situación vigente. La gravedad del mismo obliga a todos, según su nivel de responsabilidad, a involucrarse en ser parte de la solución.

(*) Magister en Administración de Empresas, Contador Público, Docente e Investigador UCSF. Integrante del Equipo Universitario de Reflexión Interdisciplinar “Hoy Para el Futuro” de la Universidad Católica de Santa Fe – www.ucsf.edu.ar/hoy-para-el-futuro

(**) Hoy Para el Futuro es un equipo interdisciplinario de profesionales pertenecientes a la comunidad de la UCSF movilizados por las problemáticas que la pandemia ha puesto de manifiesto en algunos casos y profundizado en otros, que pretende constituir un espacio de reflexión que permita pensar los desafíos socio-económicos y espirituales de nuestra sociedad en el escenario de la post-pandemia, con una mirada integral y abarcativa en el marco de un nuevo paradigma de convivencia humana.

 

Contenido relacionado: https://www.ucsf.edu.ar/pensando-el-mundo-post-covit-19-diagnostico-1a-parte/

Publicado en:

https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/258471-pensando-el-mundo-post-covid19-propuestas-ii-por-mg-horacio-r-alesandria-opinion.html#.X16IYtmKl7A.whatsapp

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Reflexiones sobre la verdad como lucha espiritual en tiempos de “pandemia”

Lic. Luis Gabriel Capelari
Secretario Académico del
Departamento de Filosofía y Teología

Ya ha pasado casi medio año desde que en Argentina el gobierno nacional y su comité de asesores científicos tomó férreas medidas ante la “pandemia” declarada con anterioridad por la OMS, y no hay indicios de que a corto plazo se restablezca la normalidad de nuestras vidas, todo lo contrario. Más aún, en tiempos donde lo “normal” es otro de los aspectos que pasó a ser relativo –al poder, la proposición “nueva normalidad”, que resuena cada vez más en nuestros oídos, no puede dejarnos indiferentes1. El Estado -en su dimensión ejecutiva- y su orden discursivo, que ha impregnado gran parte de la sociedad, ordena el “aislamiento” o el “distanciamiento” entre personas sanas, por lo cual las reuniones familiares tienden a tener un preocupante estatuto de clandestinidad, la presencialidad en los diversos niveles educativos es inexistente y los oficios religiosos han sido prohibidos o severamente limitados – ¿con qué legítima autoridad? – entre otros acontecimientos. Asistimos a un movimiento de “avance y retroceso” entre diversas etapas o “fases” y las graves limitaciones a la circulación de los ciudadanos. Los medios de comunicación de mayor alcance no cesan de generar un patológico impacto con las cifras de infectados y fallecidos, y el miedo de las personas es cada vez más tangible. Mientras tanto, los efectos de este encierro son alarmantes: la pobreza, el desempleo, las quiebras de las empresas, el cierre de negocios, el aumento de las patologías físicas y psicológicas, la depresión, el aumento del consumo de alcohol y drogas, ya están siendo observados y denunciados.2 Atribuirle aún “excepcionalidad” a esta situación es insostenible.

 

Ante este estado de cosas, gran parte de la ciudadanía ha salido a la calle durante los días de conmemoraciones patrias a protestar contra la política oficial de manejo de la pandemia y sus consecuencias en el orden civil, económico, sanitario, educativo, religioso y social en general. Y no sólo eso, también han surgido profesionales de la medicina que se están uniendo contra las medidas llevadas adelante por el poder político y transnacional bajo el nombre “médicos por la verdad”, junto a virólogos e inmunólogos, pero también hay “psicólogos por la verdad”, “abogados por la verdad”, y la lista puede llegar a ser más amplia; tales grupos -originado en España, en el caso de los médicos- se han multiplicado en muchos países, entre ellos en Argentina, y tienen vinculación entre sí.3 Podemos estar o no de acuerdo con algunas de las ideas de los diversos actores que se han manifestado, pero hay algo que no puede ser soslayado y que felizmente ha aparecido en el horizonte, pues se asumía como obvio: la exigencia de verdad y de respeto hacia ella, exigencia epistémica pero ante todo ética. Tal exigencia se está definiendo como una lucha espiritual por la verdad. Esto es filosóficamente muy importante. Ahora bien, dicha constatación presenta varias aristas.

En este mundo globalizado podemos observar a gran escala que la gran comunidad científica manifiesta tensiones importantes, fuerzas en pugna. Hay un centro de poder, político, económico y científico que tiende a cerrarse y a autolegitimarse, que cierra filas mediante un movimiento de exclusión de las posiciones que expresen profundas diferencias con las acciones médicas y sanitarias que se están llevando a cabo, posiciones que hablan en defensa de la verdad que no se está respetando. En efecto, estas diferencias son estigmatizadas como “fake news” y perseguidas sus manifestaciones en Internet. En la mayoría de los países -entre ellos Argentina- la alianza entre el Estado y un “comité de expertos” ha tomado decisiones difundidas acríticamente por los medios de comunicación -radio, televisión, internet- dominantes de la opinión pública. En dicho terreno es manifiesta la exclusión de la diferencia: en un movimiento parmenideano es negada y enviada al prohibido territorio de lo falso. Y la opinión pública ha interiorizado esta creencia a causa de todo un despliegue propagandístico, donde los efectos psicológicos por la divulgación de cifras absolutas, no contextualizadas, y el miedo cada vez mayor, genera más de lo mismo: la poca o nula credibilidad a los planteos críticos;4 para escuchar dichos argumentos, por lo general, hay que acudir a entrevistas por internet con poca llegada a la población.

Al menos se observa que en estos médicos y demás profesionales disidentes hay un interrogante y una sorpresa angustiosa: sostienen que no son escuchados, que sus reclamos al poder ejecutivo no han sido tenidos en cuenta, que el poder legislativo está en absoluto silencio y no se dan los debates de las políticas públicas de rigor.5 Y habilitemos también la pregunta por la inconstitucionalidad de las medidas adoptadas.

Estimo que este planteo crítico habilita el debate filosófico desde el esquema de opuestos verdad/ideología. Porque bien podemos pensar que todas estas irregularidades por parte del Estado son la sintomatología de un impulso ideológico y no de defensa de la verdad, el bien y la justicia. Mucho se ha escrito sobre la ideología, me limitaré a citar la siguiente definición:

“Desde una perspectiva neutra y máximamente general puede definirse la ideología como el pensamiento que resulta de dar inadvertidamente prioridad al bien [bien particular propio] sobre la verdad o al deseo sobre la inteligencia. Así, ideología resulta ser el pensamiento que implica al sujeto de manera que lo vital práctico afecta a lo especulativo teórico impidiéndole ammplificaciones esclarecedoras.”6

Matizaré dicha definición, sosteniendo que, así como no es el bien el problema -jamás podría serlo- sino el bien particular propio -como aclara el autor citado en otro pasaje de su libro- lo vital práctico afecta negativamente a las amplificaciones esclarecedoras cuando desborda a la persona. En efecto, podemos concluir que lo vital práctico, manifiesto en el miedo, maniató la búsqueda humanamente imprescindible de la verdad al modo de amplificaciones esclarecedoras.

Pero, además nuestra época, al promover por costumbre la disolución de la búsqueda de la verdad, también tiende a disolver el planteo crítico que recurre al concepto de ideología. Verdad, bien y justicia son realidades que la cultura actual del relativismo espontáneo -o con consciencia teórica- identifica como la resultante de la lucha entre relatos y prácticas, reduciendo la lucha por la verdad al resultado “creativo” del poder, a su emergencia a partir de fuerzas contrapuestas y la victoria posterior -y momentánea- de una de las perspectivas en juego. El eje filosófico nihilista -mencionemos a Nietzsche entre sus pioneros-, se torna actualmente plataforma de lanzamiento de muchas actitudes culturales de nuestro tiempo. Hoy día escuchamos hablar de la post-verdad, es lo mismo. Para este eje, la verdad, el bien y la justicia son apelativos ya fenecidos, rostros muertos de la única muerte que importa: la de Dios. Los defensores de estos valores son tildados de cándidos moralistas. Pero este posicionamiento posmoderno, ¿no es acaso ideológico?…

Lo que estamos viviendo con esta “pandemia” y el combate por la defensa de la verdad que está surgiendo impone recuperar el esquema –“cándido” para muchos- de la búsqueda y del progresivo acceso a la verdad, de la liberación consecuente del estado de aprisionamiento, de salida de la caverna: nos topamos nuevamente con el viejo y sabio Platón. Los médicos por la verdad -y también muchos de las personas “de la calle” en las manifestaciones en días patrios- llaman a “despertar”, otras de las metáforas que en la historia de la filosofía se emparentan con la liberación de un estado de engaño y de falso vivir, pensemos, por ejemplo, en el despertar de Kant de su “sueño dogmático” gracias a David Hume7; pensemos en Descartes, cuando en su personal búsqueda de la verdad es arrastrado hacia sus habituales creencias tranquilizadoras, a pesar de sospechar con serias razones que “su libertad es un sueño”.8 A su vez, se abren los interrogantes por el camino hacia la salida, por la actitud y la voluntad necesarias en el proceso subsiguiente frente al apego a lo “seguro” y a “lo conocido”, al modo de las cadenas y las sombras de los prisioneros de la caverna. Y surge la renovada pregunta por lo que le sucede al portador del mensaje liberador, quien es ridiculizado.9

Si nos desplazamos ahora hacia el ámbito universitario, leemos que la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae -documento base de las Universidades Católicas- sostiene:

“Sin descuidar en modo alguno la adquisición de conocimientos útiles, la Universidad Católica se distingue por su libre búsqueda de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. Nuestra época, en efecto, tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado que es el de proclamar el sentido de la verdad, valor fundamental sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre.”10

Estas palabras de San Juan Pablo II resuenan hoy con gran fuerza y actualidad, en el contexto tan crítico que nos toca vivir. También el lema de la UCSF se hace eco de esta orientación: “In Omnen Veritatem”, “hacia toda la verdad”. Además, sin la verdad “desaparece la libertad, la justicia y la dignidad del hombre”, ante lo cual es necesario detenerse a pensar en las semejanzas con el escenario actual, en el que la libertad, la justicia y dignidad humanas que deben estar en el centro promoviendo el diálogo sincero, tienden a desaparecer. Es decir, el compromiso académico, ético y espiritual con la verdad en sus múltiples dimensiones, el compromiso con un peregrinar, en y hacia ella, se hace presente hoy de manera singular – considerando este llamamiento del presente, la reciente formación en la UCSF del equipo Hoy para el futuro es una importante iniciativa-.

Llegamos así a lo fundamental: Cristo Jesús, camino, verdad y vida, es quien nos hace libres, como Él mismo nos anunció: “serán verdaderos discípulos míos si perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad os hará libres”.11 En este sentido, el pasaje citado de Ex Corde Ecclesiae continúa diciendo sobre la Universidad Católica:

“…sin temor alguno, antes bien con entusiasmo trabaja en todos los campos del saber, consciente de ser precedida por Aquel que es «Camino, Verdad y Vida», el Logos, cuyo Espíritu de inteligencia y de amor da a la persona humana la capacidad de encontrar con su inteligencia la realidad última que es su principio y su fin, y es el único capaz de dar en plenitud aquella Sabiduría, sin la cual el futuro del mundo estaría en peligro.”12

Necesitamos mantener siempre la mirada en este horizonte espiritual. Porque el riesgo es el olvido del silencio necesario para meditar y reflexionar; el tiempo cronológico con su ritmo de productividad y efectividad siempre pugnan por seguir marcando la agenda. Y en un contexto académico que mutó abruptamente, atravesado por la distancia corpórea y la virtualidad, las preguntas de fondo son urgentes. La verdad no puede ser soslayada, no ha muerto ni es una creación humana, está viva y es Él. Y como imagen de Dios, el hombre está llamado, desde su libertad, inteligencia y afectividad a ir a su encuentro, con su búsqueda, con la razón y el diálogo entre la teología, la filosofía y las ciencias, entre la fe y la razón, consciente de saberse limitado y necesitado de Dios.

1 Muy sintomática fue la expresión de la intendente de la ciudad de Santo Tomé, Daniela Qüesta: “extraña normalidad”, dicha con preocupante añoranza ante la implementación de medidas más restrictivas, anunciadas el 11/09/2020. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=A9qxInz6j8Q.

3 Véase: https://medicosporlaverdad.net/

4 Por ejemplo, la entrevista radial a la Dra. Roxana Bruno, quien es parte de “Médicos por la verdad”. https://www.continental.com.ar/noticias/actualidad/la-dra-roxana-bruno-advirtio-que-la-vacuna-contra-el-coronavirus-esta-saltando-etapas/20200814/nota/4062705.aspx.

5 Op. Cit.

6 Choza, Jacinto: Manual de Antropología Filosófica, Madrid, Rialp, 1988, p. 334. Cursivas mías.

7 Kant, Immanuel: Prolegómenos a toda metafísica futura que haya de poder presentarse como ciencia. Madrid, Istmo, 1999, p. 29.

8 Descartes, René: Meditaciones Metafísicas. Madrid, Boreal, 1998.

9 Platón: República. Madrid, Gredos, 2000, 517a.

10 Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae del Sumo Pontífice Jun Pablo II sobre las Universidades Católicas, 4.

11 Juan 8, 31-32.

12 Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, 4.

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Claves de la Transformación Digital

Claves de la transformación digital en un mundo globalizado.

La Unidad de Vinculación Tecnológica de la Secretaría de Ciencia y Técnica y Extensión, conjuntamente con la Facultad de Ciencias Económicas de la UCSF, los invita a participar de la Charla virtual denominada “Claves de la transformación digital en un mundo globalizado. Pasando de un modelo tradicional a un modelo digital”, el día 17 de septiembre, en el horario de las 18:30 hs. a través de la plataforma Zoom.

En este encuentro se tratarán temas de suma actualidad en ls tiempos que corren, a cargo del Sr. Omar Vigetti quien trabaja como Data & Analytics Director LATAM, en Neoris (Cía. global del Grupo CEMEX), con amplia experiencia en industrias como Banca, Retail, CPG & Media. Las principales áreas de su trabajo incluyen: el análisis de la arquitectura tecnológica y de datos – la implementación de una estrategia de datos e insights accionables – el valor comercial de datos a partir de su análisis – cómo visualizar y comunicar los resultados – monetización de datos y Best practices – el impacto del enfoque analítico en la transformación digital y cómo implementar áreas de Analytics en las organizaciones.

Algunos interrogantes planteados serán:
• ¿Qué es un proceso de transformación digital? Importancia para las empresas (cualquiera sea su tamaño, sector o localización).
• Fases de la transformación.
• Impacto de la tecnología y los datos en los procesos.
• Ejemplos y casos de éxito.
• Análisis y factores en común en el desarrollo de estrategias.

Todos los interesados podrán inscribirse haciendo clik  AQUI

Invitación por Zoom: 

 https://us02web.zoom.us/j/86002749915?pwd=NE04NVMxeVM4NjAxMW9xbFVId0FFQT09

ID de reunión: 860 0274 9915

Código de acceso: 302414

Para informes: jgarcilazo@ucsf.edu.ar

 

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Nueva edición de Clases Preuniversitarias

El Área de Ingreso y Estudios Preuniversitarios invita a participar de la segunda edición de clases preuniversitarias on line. Las mismas comenzarán el lunes 14 de septiembre y se extenderán hasta el 2 de octubre inclusive. 
Esta actividad es muy enriquecedora para los estudiantes y egresados que están atravesando el proceso de elegir una carrera universitaria, ya que cada clase está a cargo de docentes propios de las carreras. En cada oportunidad, el objetivo es informar acerca del perfil y campo ocupacional de las carreras y despejar dudas vinculadas.
Las clases son gratuitas y quienes quieran participar, tienen que ingresar AQUÍ PARA INSCRIBIRSE a todas las clases de las que les interesen.

Por cualquier consulta, comunicate por WA al 342 15 5371285, al instagram @vivilaucsf o al mail: promocion@ucsf.edu.ar

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Dr. Rodolfo Vigo, santafesino que siempre optó por Santa Fe

La Universidad Católica de Santa Fe otorgó el Doctorado Honoris Causa, máxima distinción académica de esta institución al Dr. Rodolfo Vigo, insigne abogado, autor prolífico y destacado docente.

“Asumo que quedo incorporado académicamente a esta universidad y por ende asumo deberes y responsabilidades. Y hago explícito este compromiso, dentro de mis posibilidades, de sumarme a proyectos educativos de la universidad que resulten funcionales a mis idoneidades, mi competencia académica”, declaró el flamante Doctor Honoris Causa de la UCSF, Dr. Rodolfo Luis Vigo.

 

 

 

Por la pandemia del coronavirus y las disposiciones de distanciamiento, las autoridades de la Universidad le hicieron entrega de la resolución de Directorio por la cual se dispuso la concesión de la máxima distinción académica, en un encuentro del que participaron el presidente del Directorio de la UCSF, Dra. Armando de Feo y el Rector, Mgter. Eugenio Martín De Palma. También estuvieron presentes el Secretario del Directorio, Dr. Santiago Petrone y la Secretaria General del Rectorado, Cont. Claudia Gauna.

Oportunamente, y cuando la situación así lo permita, tendrá lugar la ceremonia protocolar, con un acto público que incluye la jura, la entrega de los atributos propios y el dictado de la Clase Magistral a cargo del Doctor al incorporarse al claustro.

Se trata de una distinción especialmente significativa, ya que la UCSF es la primera universidad argentina que le otorga un Doctorado Honoris Causa al Dr. Vigo, quien ya posee esta distinción en México, Perú y Paraguay. Y si bien se podría pensar que nadie es profeta en su tierra, el rector de la UCSF, Mgter. Eugenio Martín De Palma resalta justamente este rasgo: “Más allá de todos sus logros en el campo de la Filosofía del Derecho, y en el mundo de la Abogacía, un elemento central de por qué esta distinción y por qué nos enorgullece tanto, es que estamos distinguiendo a un santafesino que siempre optó por Santa Fe”.

Miembro de la Asamblea de la Asociación Civil de la UCSF, y vinculado a diversos espacios académicos de la vida institucional, este es un reconocimiento a “un hombre comprometido, que da testimonio desde lo profesional y también desde lo familiar; todos estos valores que para nuestra universidad son muy importantes”, señaló el presidente del Directorio, Dr. Armando De Feo.

“El Doctorado Honoris Causa es la máxima distinción que otorga nuestra universidad, que los incorpora como docentes extraordinarios a nuestros claustros y va aquilatando el mundo del saber de la universidad. Se trata de personas que han hecho verdaderas contribuciones, no solo en el área del saber en el que se han destacado, sino también sopesando la adhesión a la misión, la visión, los valores del ideario de nuestra institución, a la ejemplaridad de vida que hace al sentir católico de la universidad”, valoró De Feo..

Distinción en tiempos desafiantes
Consultado acerca de la pandemia y los desafíos que esto implica, el Dr. Vigo expresa que “en este momento especial que estamos transitando, hay varias cosas que exigen una respuesta. En mi ámbito, por ejemplo, pone al desnudo la necesidad de romper esa inercia de pensar al Derecho solo con derecho. Que el Derecho empieza y termina en las normas jurídicas. Queda muy evidente la conexión entre el mundo del Derecho y la bioética: respiradores, atención médica, la igualdad en esa atención; todo ese mundo. Así como el tema de la economía, la sociedad y la política en conexión con el Derecho”.

“También, pone en tensión el Estado de Derecho, la necesidad de mantener el ejercicio de los diferentes poderes que son contrapeso, que son equilibrio”, puntea Vigo. “Exige, también, por parte del mundo jurídico plantearse el tema de la ética, el sentido último de cada uno de nosotros, para qué estamos, el trabajo del jurista, si hay una dimensión social.”

Y justamente son los desafíos los que motorizan los posibles cambios. En este sentido, “a veces me pasa que oscilo entre cierto optimismo y el temor al riesgo que en definitiva no haya ningún cambio -confiesa Vigo-; y que una vez superada la cuestión volvamos a las inercias anteriores”.

“Ojalá haya cambios. Creo que a todos nos ha impactado de una manera brutal y hay muchas preguntas, y creo que en ese sentido la universidad es el ámbito de reflexión profesionalmente dotada para reflexionar sobre el futuro, por lo cual espero que aporten esta cuota profesional para pensar cambios y hacia donde hay que orientar los rumbos de la universidad, y de la sociedad toda. Proponer cambios a la sociedad”, finalizó Vigo.

Méritos
Según las normas establecidas por la UCSF para la entrega del título de Doctor Honoris Causa, a pedido del Directorio, quienes tuvieron la tarea de presentar los méritos del Dr. Rodolfo Vigo fueron el Prof. Dr. Armando S. Andruet, el Dr. Osvaldo J. Stratta y el Prof. Renato Rabbi-Baldi Cabanillas.

En este sentido, el Prof. Dr. Andruet destaca entre los méritos para esta distinción, que “tanto en el espacio estrictamente profesoral, en el laico-eclesiástico, en el académico stricto sensu y por último en el judicial, (…) el Dr. Vigo se ha comportado de la única manera que tiene de ser, esto es, como hombre sobradamente formado en la disciplina que cultiva, con un insospechado fervor católico y con la nobleza de poder ser interlocutor en escenarios adversos a su catolicidad, sin esconderla ni disimularla sino tratando siempre de defenderla como corresponde hacerlo, esto es, poniendo las verdades como son y jamás ofendiendo a quien piensa diferente sino por el contrario, mostrando su respeto aunque sea en discrepancia”.

El Dr. Stratta, por su parte, puntualiza que “Rodolfo Vigo nació en Santa Fe, se graduó en Santa Fe en el grado y el post grado, se inició en la docencia y la investigación en Santa Fe y viene trabajando en ella desde hace cincuenta años, publicó en editoriales de Santa Fe, dirigió revistas en Santa Fe y continua viviendo, estudiando y escribiendo en Santa Fe”; marcando así su pertenencia con la ciudad.

Asimismo, el Prof. Renato Rabbi-Baldi Cabanillas rescata que “en cuanto a la trayectoria académica y profesional (…) el profesor Vigo asume ambas perspectivas y lo hace con notable suficiencia. Y acaso es ese cruce de caminos el que viene a caracterizar toda su trayectoria, la que se halla enmarcada, precisamente, por el pensamiento de la razón práctica.”

Rodolfo Luis Vigo
Integrante de la Asociación Civil y docente del Doctorado en Ciencia Jurídica de la Universidad Católica de Santa Fe. Distinguido con el Doctorados Honoris Causa en diversas Universidades Latinoamericanas, tiene también una destacada trayectoria en diversas instituciones eclesiales de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz. Se destaca la profundidad de su pensamiento desarrollado en la Filosofía del Derecho y su vinculación estrecha con la Doctrina Social de la Iglesia, siendo sus libros y artículos una referencia ineludible en la materia en toda América.

Abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales (UNL) y Licenciado en Ciencias Políticas (UNR), fue Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe entre 1988 y 2007; y Presidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas (desde su fundación en 1994 y hasta 1997).

Recibió el Premio Konex en 1998 en el rubro “Jueces”, otorgado a los cinco jueces argentinos más destacados en los últimos diez años. Es Miembro de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires y de Córdoba; y Catedrático de Filosofía del Derecho y de Introducción al Derecho en la Universidad Nacional del Litoral. También es profesor en la Pontificia Universidad Católica Argentina y en la Universidad Austral. Autor de números libros, capítulos de libros y artículos vinculados a la Filosofía del Derecho.

 

Nota publicada en diario El Litoral https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/257336-rodolfo-vigo-un-santafesino-que-siempre-opto-por-santa-fe-doctor-honoris-causa-educacion.html

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Pensando el mundo post-Covit-19: Diagnóstico -1a. Parte-

Mg. Horacio R. Alesandria (*)
Equipo Hoy Para el Futuro – UCSF (**)

El principal desafío del momento es intentar predecir con qué mundo nos encontraremos cuando superemos la pandemia, y así ser capaces de empezar a pensar distintas acciones que posibiliten soluciones a los problemas de hoy que se profundizarán. Un buen y necesario punto de partida es tener un diagnóstico correcto de la situación en la que estábamos al desatarse aquella, utilizando variables sociales, económicas, educativas, de salud y medioambientales.

La ONU lo hizo en 1999 y a partir de esa foto del mundo formuló los Objetivos del Milenio y fijó un plazo de 15 años para su concreción (2000-2015). Lo repitió en 2015 para medir los avances logrados y puso en marcha los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con vigencia hasta 2030.
Podríamos actualizar el análisis a nuestros días y llegaríamos a la misma conclusión: el principal problema del mundo es la DESIGUALDAD.

Ésta se expresa en la distribución de la riqueza: 2.153 milmillonarios tienen más que 4.600 millones de habitantes (OXFAM – Oxford Committee for Famine Relief). También se verifica en los alarmantes números que arroja la cantidad de población en situación de pobreza extrema, tanto medida por ingreso (u$s 1,90 por persona, por día), como por la falta de acceso a servicios de salud, educación, trabajo digno. Ésta se denomina pobreza “multidimensional” y según PNUD alcanza a 1.300 millones de personas en 2019.

Créditos: Sofía M Córdoba

Claves de la desigualdad
Educación es, en mi opinión, la variable que mejor pone luz sobre la DESIGUALDAD. En 2018 unos 280 millones de niños estaban fuera de la escuela, cerca del 20% de la población mundial de ese grupo de edad. Esto muestra la primera desigualdad: niños que asisten a la escuela respecto a niños fuera del sistema educativo. La segundad desigualdad que permite descubrir esta variable es respecto a la calidad de la educación que reciben los que asisten. La mitad de los niños y adolescentes de todo el mundo no están alcanzando los estándares mínimos en lectura y matemáticas.

La importancia de la “Educación” para evaluar la situación de desigualdad es que no sólo la expresa en el presente, sino la proyecta al futuro. Es claro que ese niño/adolescente de hoy será el adulto de mañana, con serias dificultades para incorporarse al mercado de trabajo por carecer de las competencias necesarias.

Para completar el diagnóstico se debe analizar la cuestión medioambiental, donde el resultado tampoco es alentador. A modo de síntesis, podríamos hablar del “cambio climático” que está impactando a todos los países de todos los continentes, alterando la economía y afectando las distintas vidas. Las señales que nos da el planeta son: la contaminación atmosférica y de los cursos de agua, un 2019 con récord en los niveles de dióxido de carbono y otros GEI (gases de efecto invernadero), y siendo el segundo año más caluroso de todos los tiempos, marcando el final de la década más calurosa que se haya registrado jamás (2000-2019); la suba en los niveles del mar por deshielo de los polos y fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

La DESIGUALDAD se da entre países y dentro de éstos entre regiones/provincias, y también se manifiesta en términos de género y de edad -en la mayoría de las variables que se analicen las mujeres y los jóvenes presentan peores guarismos-. Sufren la desigualdad grupos tales como: pueblos indígenas, migrantes, refugiados, ancianos, personas con discapacidad, niños.

Todo lo señalado es válido para Argentina, que -obviamente- no es una

excepción en términos de DESIGUALDAD. La misma puede visualizarse analizando indicadores -entre otros- de pobreza, indigencia, desempleo, acceso a servicios de salud, educación y trabajo digno.

Sólo un par de datos para corroborarlo. Según el PNUD tenía un 35,5% de pobres (16,1 millones de personas) y un 8% de indigentes (3,7 millones), lo que hace un total de 43,5%; porcentaje que se eleva al 52,3% en los menores de 14 años. Y el desempleo arrojaba una tasa del 10,4% al 31 de mazo de 2020, alcanzando a unos 2 millones de personas.

Impacto de la pandemia
Para agravar la situación, el 2020 encuentra al mundo luchando contra un enemigo nuevo, cuyas consecuencias todavía no se conocen con certeza. Pero hay un fuerte consenso en que COVID 19 está haciendo más visible y profundizando la DESIGUALDAD. Y ya existen estimaciones que lo comprueban.

La ONU se encuentra actualizando su diagnóstico y algunas de sus proyecciones son: 500 millones de personas podrían caer en la pobreza, lo que representa un 8% de la población mundial, cerca de 1.600 millones de niños y jóvenes están fuera de la escuela (abril 2020), de los cuales 369 millones tuvieron que buscar cómo reemplazar los comedores escolares para su alimentación diaria.

Otro impacto altamente negativo de la pandemia es la profunda crisis económica que está provocando. El FMI prevé una recesión igual o peor que la de 2009 y la OIT estima que cerca de la mitad de los trabajadores del mundo se encuentra en riesgo de perder sus medios de subsistencia.

OXFAM acaba de publicar (agosto 2020) un informe sobre América Latina donde concluye que la crisis de la pandemia concentra más la riqueza y lo fundamenta en los siguientes números: la región sumó 8 nuevos milmillonarios y la riqueza de esta elite (73 personas) ha crecido un 17% (u$s 48.200 millones) desde marzo; y en paralelo 52 millones de personas podrían caer en la pobreza. La OIT señala que será la región que más empleo va a destruir: 40 millones de personas podrían quedar desempleadas.

La situación de Argentina post-pandemia también mostrará una mayor DESIGUALDAD. Sin duda, el dato que más debe dolernos lo termina de hacer público UNICEF: la pobreza infantil alcanzaría el 62,9% en diciembre del corriente año, lo que significa 8,3 millones de niños. Y agrega que 2,6 millones de hogares tienen sus ingresos laborales reducidos.

La crisis económica se manifiesta en el estimado 9,9% de disminución del PBI 2020 y su correlato en términos de desempleo. Se calcula que existen unos 8 millones de trabajadores informales que son/serán los primeros afectados por la baja en el nivel de actividad y se prevé una pérdida de algo más de 1 millón de puestos de trabajo.

En lo que respecta a educación, la suspensión de clases afecta a unos 10 millones de alumnos y 900 mil docentes. Falta evaluar el impacto en calidad educativa, como consecuencia de la desigualdad en el acceso a los recursos que demanda la virtualidad.

Pensar el futuro
Para concluir con la descripción de la realidad que padece el mundo, me parece importante destacar los significativos mensajes de alerta que desde hace un tiempo viene dando el Papa Francisco. Primero haciendo un llamado de atención sobre la necesidad de cuidar la “Casa Común”, a través de la Encíclica Laudato Sí. Después cuestionando el modelo económico vigente y tomando la iniciativa para discutir uno nuevo, bajo la consigna “por una economía diferente: que da vida y no mata, que incluye y no excluye, que humaniza y no deshumaniza, que cuida la creación y no la despoja”. Lamentablemente la pandemia impidió concretar el evento “Economía de Francisco” al que había convocado a todos, especialmente a los jóvenes, en Asís (Italia) en marzo 2020, con el objetivo de asumir un compromiso con un NUEVO MODELO de DESARROLLO.

Su iniciativa más reciente es la creación, en marzo 2020, de la Comisión COVID 19 para el análisis y la reflexión respecto a los desafíos socioeconómicos del futuro y propuestas para afrontarlos. Comisión que está generando documentos, donde se puede observar un diagnóstico idéntico al descripto.

Mg. Horacio R. Alesandria – Magister en Administración de Empresas, Contador Público, Docente e Investigador UCSF. Integrante del Equipo Universitario de Reflexión Interdisciplinar “Hoy Para el Futuro” de la Universidad Católica de Santa Fe – www.ucsf.edu.ar/hoy-para-el-futuro

Hoy Para el Futuro es un equipo interdisciplinario de profesionales pertenecientes a la comunidad de la UCSF movilizados por las problemáticas que la pandemia ha puesto de manifiesto en algunos casos y profundizado en otros, que pretende constituir un espacio de reflexión que permita pensar los desafíos socio-económicos y espirituales de nuestra sociedad en el escenario de la post-pandemia, con una mirada integral y abarcativa en el marco de un nuevo paradigma de convivencia humana.

Contenido relacionado: https://www.ucsf.edu.ar/pensando-el-mundo-post-covid-19-propuestas-2da-parte/

Nota publicada en El Litoral https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/257369-pensando-el-mundo-post-covid19-diagnostico-por-mg-horacio-r-alesandria-opinion.html

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