La paradoja de educar “sin poner el cuerpo”

La paradoja de “educar sin cuerpos” o, dicho de otro modo -menos provocador- el desafío de proponer procesos educativos desde el no-espacio de la virtualidad, casi “sin poner el cuerpo”. Un aporte de la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Doctora Carmen González.

Hace unos días nos detuvimos con un grupo de alumnos, a pensar en las paradojas; a partir de la invitación de comenzar a estudiar filosofía desde allí mismo, nos atrevimos a cargar este concepto de otro significado y, entonces, lejos de afirmarlas como contradicciones al sentido común, nos animamos a verlas como la afirmación aparentemente contradictoria de la complejísima realidad que permite por ser tal, diversas, complejas y múltiples miradas. Todas al mismo tiempo de-velando esa complejidad y atrayéndonos incluso más seguir a des-cubriéndola.

Si nos permitimos jugar con ese sentido, hay una paradoja que me resulta insistentemente provocadora de pensar. La paradoja de “educar sin cuerpos” o, dicho de otro modo -menos provocador- el desafío de proponer procesos educativos desde el no-espacio de la virtualidad, casi “sin poner el cuerpo”.

Aula vacía

¿Por qué sería ésta una paradoja? Pues porque estamos habituados a pensar que para educar necesitamos presencias y al mismo tiempo este tiempo presente nos pone ante la circunstancia de tener que seguir educando en el escenario de una presencia distinta. Porque claro, ¿quién podrá negar que necesitamos estar presentes ante la computadora, estar presentes ante una cámara o ante un papel en el que leemos la voz del docente para que esta noble tarea se produzca? Solo que esta vez, en esta compleja circunstancia que nos toca vivir, este estar presentes se apoya más en la confianza que en las certezas. Veamos porqué.

Normalmente nos movemos rodeados de certezas: la certeza de que hay una institución -la escuela- que está allí para garantizar que el proceso educativo se dará; la certeza de que los docentes están allí frente o entre los alumnos para que este hecho se produzca; la certeza de que en el diálogo entre todos los actores esos procesos efectivamente se dan; la certeza, en fin, de que allí estamos para educarnos.

Ahora, en cambio, mediados por pantallas confiamos en que las instituciones -cuyos muros identificatorios aparecen borrosos- seguirán estando allí para asegurarnos que el aislamiento social no impide la educación; confiamos en que los docentes están ahí detrás de las pantallas, con todo su universo familiar detrás -físicamente incluso- pero haciéndose un “lugar” para seguir con sus tareas de docentes; confiamos en que efectivamente y aún mediados por una pantalla desean seguir dialogando para que la educación efectivamente se produzca.

Confiamos, en definitiva, en que sin las presencias directamente palpables todo sigue estando allí, en ese “no-lugar” de la virtualidad. Y las paradojas están también allí para permitirnos la posibilidad de pensar de otro modo. Porque de otro modo, el docente sigue diciendo “buen día, vengan que hoy vamos a hablar de esto” o “quiero que miren esto cuando lean…” o “digan qué les pasa cuando leen o escuchan esto…” o, “aquí estoy para lo que necesiten”…y todo eso sucede sin estar en medio; se trata de un estar distinto, mediado por la tecnología. Pero sigue sucediendo. Es paradojal decir que nos encontramos en el aula o en la plataforma y tendremos la clase, pero es. Está sucediendo.

Estamos, en definitiva, educando en un no-lugar físico, pero en una circunstancia que está teniendo lugar. Nos dicen que en este distanciamiento nos estamos cuidando, porque parece ser que la cercanía física puede enfermarnos y ponernos en peligro. La posibilidad paradojal es entonces estar cerca sin estarlo. Me niego a pensar, como algunos dicen por ahí, que estamos siendo el experimento social de algún que otro poder; lo que sí quiero pensar es que nos estamos experimentando a nosotros mismos en esta paradoja de “estar-en-el-mundo” de modo no corpóreo, tal vez para experimentar que cuando volvamos a ocupar esos espacios que hoy están vacíos, lo haremos habiendo experimentado que sin contacto físico nadie puede educarse, en el sentido más profundo del término.

La educación formal, la que se acredita formal e institucionalmente seguirá siendo posible, como hasta ahora, pero la oportunidad de educar nuestra humanidad, en un sentido pleno, no podrá ser nunca sin contacto y cercanía física. Mientras tanto, vaya paradoja, los docentes, seguimos educando.

Por Carmen González, Doctora en Filosofía, decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, docente titular de la cátedra de Filosofía de la educación; Universidad Católica de Santa Fe

Publicado en diario El Litoral https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/239262-la-paradoja-de-educar-sin-poner-el-cuerpo-por-carmen-gonzalez-opinion.html

 

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Conversatorio sobre “Pandemia y educación en el Nivel Inicial”

La Facultad de Filosofía y Humanidades invita a sumarse a un nuevo Conversatorio virtual, en este caso sobre “Pandemia y educación en el Nivel Inicial”. Será el próximo lunes 11, desde las 18 hs.

Quienes quieran participar, puede solicitar el link de ingreso a la videoconferencia al mail: cgonzalez@ucsf.edu.ar.

Este conversatorio es el tercero de este ciclo que, a raíz de la pandemia, propone analizar el nuevo contexto y las acciones educativas desde especialidades como la Filosofía, la Educación y la Comunicación.

El anterior encuentro, “Pensar la pandemia desde la Filosofía”, se realizó el pasado martes 5 de mayo, oportunidad en que varios docentes de la carrera de Filosofía fueron convocados para “pensar lo que nos pasa”. Los doctores Aníbal Fornari, Federico Viola y Dante Klocker abordaron desde diferentes perspectivas la posible oportunidad de cambios profundos que genera la pandemia por COVID19 que que vive nuestra humanidad.

Ya sea porque puede entenderse como un claro emergente de la crisis del capitalismo -como modo de pensar vivir la economía global-, o como síntoma del “nihilismo festivo” en el que parecía que estábamos viviendo o como manifestación de una “sordera” persistente de la humanidad respecto de continuos hechos que nos alertan; en todos los casos los expositores acordaron en interpretar la pandemia como síntoma de un mal-estar más profundo.

Con la impronta característica de un discusión filosófica, las diferentes miradas pusieron al descubierto diversos y complejos aspectos de la realidad que nos atraviesa pero coincidieron en que la situación, al menos, vale para detenernos y en lugar de fijarnos en la posibilidad de la muerte que con rostro de virus nos acecha, pensemos en la posibilidad de volver a nacer. Un hecho de semejante gravedad no puede no provocar el asombro y promover los cambios.

Cabe recordar que el primero de estos conversatorios abordó el tema de la educación. Allí, intercambiaron sus miradas la doctora en Filosofía, Carmen González; el doctor en Educación, Pablo Bongiovani; y la licenciada en Ciencias de la Comunicación, María Milagros Vigil.

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Suspensión Temporal del Programa de Movilidad Estudiantil

Dada la compleja situación actual desencadenada tras el avance de la pandemia de Covid-19, y en el marco de las disposiciones del gobierno nacional, la Universidad Católica de Santa Fe debió suspender el Programa de Movilidad Estudiantil por lo que resta del año.

Como sabrán, las medidas tomadas a nivel nacional, al igual que en los otros países afectados, restringen el flujo internacional de personas e imposibilitan, en nuestro caso, el intercambio con motivos de estudio. Aun así, desde el Área de Cooperación Internacional, nos ponemos a disposición ante cualquier duda o consulta que deseen transmitirnos.

Con la misma convicción de que podremos superar los desafíos que se presentan en las distintas aristas de la vida universitaria, también creemos en una pronta normalización de los programas destinados al intercambio educativo y cultural. En ese caso, volveremos a informarles la apertura de las convocatorias.

Área de Cooperación Internacional, UCSF

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Pensar la pandemia desde la filosofía

Desde nuestra facultad llevamos a cabo en la tarde del pasado martes el segundo conversatorio virtual con el objeto de “Pensar la pandemia” con docentes de Filosofía.
Continuando con este ciclo de encuentros de reflexión y diálogo iniciado sobre el tema de educación, en esta oportunidad, varios docentes de la carrera de Filosofía fueron convocados para “pensar lo que nos pasa”; ellos fueron los Dres Anibal Fornari, Federico Viola y Dante Klocker quienes abordaron desde diferentes perspectivas la posible oportunidad de cambios que genera la pandemia por COVID-19. También formaron parte del conversatorio nuestra decana Dra Carmen Gonzalez y la prof. María Laura Ballabeni
El hilo conductor de las tres exposiciones fue la posibilidad de pensar que la pandemia ofrece una oportunidad de pensar en profundos cambios en el modo en que vivimos nuestra humanidad. Ya sea porque puede entenderse como un claro emergente de la crisis del capitalismo -como modo de pensar vivir la economía global- o como síntoma del “nihilismo festivo” en el que parecía que estábamos viviendo o como manifestación de una “sordera” persistente de la humanidad respecto de continuos hechos que nos alertan. En todos los casos los expositores acordaron en interpretar la pandemia como síntoma de un mal-estar más profundo.
Con la impronta característica de un discusión filosófica, las diferentes miradas pusieron al descubierto diversos y complejos aspectos de la realidad que nos atraviesa pero coincidieron en que la situación, al menos, vale para detenernos y en lugar de fijarnos en la posibilidad de la muerte que con rostro de virus nos acecha, pensemos en la posibilidad de volver a nacer. Un hecho de semejante gravedad no puede no provocar el asombro y promover los cambios.

 

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Cuando el mundo se detiene de golpe

La pandemia nos expuso ante cambios significativos en vida diaria. Aunque aún no es posible dimensionar los alcances, estamos ante una nueva forma de “hacer y de vivir”. Un aporte de la coordinadora de la Licenciatura en Terapia Ocupacional, Viviana Abba.

Con el aislamiento preventivo, social y obligatorio se cumplió el pedido de Mafalda: “Paren el mundo que me quiero bajar”. Así como se evidencian cambios importantes y significativos en la rutina diaria, personal, laboral y de la familia, posibilitando en muchos casos el “estar todos juntos”; en otros casos, acentuó la soledad. Ante esto, prontamente surgieron alternativas de acompañamiento a nivel virtual, radial, televisivo, de voluntariado y también a nivel espiritual.

Debemos tener en cuenta que la ocupación en el ser humano posibilita la organización temporal y facilita la ejecución de diferentes roles que tienen características particulares según la cultura; al tiempo que existen numerosas condiciones que se interrelacionan e influyen en el desempeño de una persona.

Ante esto, la pandemia impuso una “reorganización”, “otros tiempos” y “nuevas formas de hacer”, incluso de aquellas actividades que elegíamos realizar en otros ámbitos, como las caminatas en parques, rutinas en gimnasios o visitas a familiares o amigos, entre otras. Hoy hacemos gimnasia en un metro cuadrado, hay profesores que ofrecen su plan por videos, tenemos clases televisivas, reuniones virtuales: todos estos son ahora nuevos puntos de encuentro.

Además, despertó el humor y la picardía de muchos que nos hacen reír por las ocurrencias, la habilidad de generar videos graciosos, de relacionar acontecimientos y otros capaces de reflexiones profundas con testimonios, con aportes de poetas, artistas y músicos que escribieron y escribirán para saber que esto pasará, que nos volveremos a encontrar, que nada será igual…

Pero, también, puso en valoración y en evidencia sistemas obsoletos o poco eficientes como, por ejemplo, la realización de trámites, Esto favoreció la gestión informatizada de muchas acciones como turnos bancarios, turnos médicos, recetas médicas virtuales, tele consulta, delivery de comercios para evitar el contacto social.

Como hemos escuchado, esta pandemia “saca lo mejor y lo peor del ser humano” y trae aparejado otras situaciones, emociones fuertemente negativas, violencia intrafamiliar, femicidio, abusos de toda índole, discriminación hacia profesionales de la salud o hacia enfermos de Covid-19, individualismos y actitudes poco solidarias y ciudadanas.

Uno percibe que esto es similar a una catástrofe natural por el impacto en las personas y el cambio abrupto de la cotidianeidad y la repercusión social y económica, pero con la gran diferencia que “quedarse en casa” salva vidas, es la única vacuna de la que disponemos actualmente, controla la curva de contagio, ayuda a que no colapse el sistema sanitario e incluso haya menos contaminación ambiental. Se evidencia así la responsabilidad personal y social en la salud colectiva. Cada ciudadano con su acción es responsable de prevenir y disminuir un riesgo de contagio y proteger la vida humana.

En medio de todos estos cambios, aún cuesta vislumbrar y dimensionar lo que nos está enseñando esta nueva forma de “hacer y de vivir”, lo que nos hará valorar la familia, la comida compartida, los vecinos, los afectos, la cercanía física y afectiva, nuestros roles y ambientes de estudio/trabajo y los espacios recreativos o sociales. Si de algo debemos estar seguros, es que el virus no nos detiene ni para la solidaridad, los gestos de ayuda, de reconocimiento y de cooperación.

Generó nuevos formatos de enseñar y aprender, tanto a alumnos como docentes en el mundo de la virtualidad, nuevas formas de presencialidad, de comunicar nuestro saber y nuestro afecto, de relacionarnos con los vecinos, de levantarnos el ánimo, de redescubrir la cotidianeidad, de compartir recetas, de festejar cumpleaños virtuales, de celebrar misa y hacer oración, de estar reunidos virtualmente y hasta acompañamientos terapéuticos denominados teleasistencia.

Seguro que a muchos les pesa el quedarse en casa, pero debe alivianar este sentimiento el saber que sumamos para que otros estén mejor y con menos riesgo, que protegemos a nuestros mayores, que los profesionales de la salud y de la seguridad puedan atender a quienes los necesitan y que surgen otros actores como co-responsables de la salud con un mismo objetivo: la salud y la vida.

Que esta experiencia nos haga salir fortalecidos en la defensa de la VIDA y resilientes para situaciones futuras.

 

Por, Viviana Abba, Licenciada en Terapia Ocupacional, coordinadora de la Carrera de Licenciada en Terapia Ocupacional de la Facultad de Ciencias de la Salud – UCSF.

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Campaña de recolección de alimentos de la Universidad Católica de Santa Fe

En tiempos de aislamiento obligatorio, desde la Universidad Católica de Santa Fe, queremos continuar tendiendo puentes y generando redes que nos ayuden a “SUPERar la cuarentena”.

Bajo esta consigna, invitamos a toda la comunidad universitaria –alumnos, docentes, no docentes, egresados- a sumarse como voluntarios para asistir con alimentos a familias afectadas por la situación de crisis provocada por la pandemia.

Específicamente, esta acción busca llegar a familias con escasos recursos atendidas por Organizaciones No Gubernamentales, como Cáritas; grupos familiares de barrio “Centenario” (Escuela “Itatí”), “Guadalupe Oeste” y “Casa Juan Diego”.

¿Cómo vamos a hacerlo?

Con la idea de no movilizase más de lo necesario y continuar cuidándonos, los voluntarios se contactarán con comercios de cercanía, un almacén, un súper, un mercadito; donde colocarán un carrito o canasto con carteles informativos para que los clientes puedan dejar allí sus donaciones cuando vayan a hacer las compras.

El carro o canasto será retirado por los mismos voluntarios, que luego entregarán lo recolectado a integrantes del equipo de Pastoral de la UCSF. Un dato importante: no tenés que moverte de tu casa, personas habilitadas para la circulación y que dispongan de movilidad irán a tu domicilio a retirarlo.

 

¡Quiero ser voluntario!

Para sumarte a esta iniciativa solidaria, solo tenés que comunicarte con Carina Giles, de la Dirección de Pastoral, por correo electrónico mgiles@ucsf.edu.ar. Ella te dará toda la información y los materiales de difusión. ¡Sumate, sumamos!

#somoscomunidad #somosUCSF

 

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Emociones y virtualidad

Clases virtuales en tiempos de coronavirus. Un aporte desde la cátedra de Psicología de la Educación de las docentes Laura Oitana, Aldana Abad y Silvina Fantín.

La pandemia del coronavirus en nuestro país trajo de la mano la obligación del aislamiento social y el gran desafío de educar a través de encuentros en aulas virtuales. Para muchos docentes y estudiantes de la UCSF esta es una nueva modalidad de trabajo; para otros continuar con una metodología utilizada como complemento de la clase presencial. En mayor o menor medida, nos encontramos movilizados por este desafío, que tiene el valor de un imperativo

Como docentes estamos aprendiendo a “enseñar virtualmente”. Tenemos que repensar las prioridades, revisar estrategias, adecuar las experiencias que disponemos para favorecer el encuentro con los estudiantes. Necesitamos recordar la importancia que tiene hacer posible un verdadero encuentro pedagógico. Las pantallas están mediando, pero somos responsables de humanizar ese vínculo, nutrirlo, sostenerlo con actitud empática y calidad educativa.

Uno de los conceptos que en este contexto adquiere significatividad y puede ayudarnos es el de “inteligencia emocional”. Para Daniel Goleman la “inteligencia emocional” es un factor que indica la habilidad para motivarse y persistir frente a las frustraciones, controlar impulsos, regular los estados de ánimo, evitar que las situaciones de sufrimiento e incertidumbre, obstaculicen la habilidad de pensar y desarrollar empatía y esperanza. Gestionar las emociones para favorecer el encuentro, es una clave para caminar fortalecidos en esta coyuntura.

Siguiendo con la línea de la inteligencia emocional, tenemos que activar ese mecanismo de valoración automática de los hechos que todos tenemos y tratar de hacerlo de manera positiva. En cada hecho, acción o circunstancia, valorar lo positivo, creemos, puede ser otra clave para seguir avanzando. 

Por lo tanto, necesitamos generar vínculos con nuestros estudiantes donde haya tiempo para conversar sobre sus expectativas y las nuestras en relación a las materias, temores frente a lo nuevo, la ansiedad que generan las propuestas de cada cátedra, el poder o no conectarse y concentrarse, adaptarse a una rutina de estudio muy diferente. Tenemos que estar alertas al desánimo, al desaliento que pueda despertar el sentirse solos con la complejidad de los contenidos o la superabundancia de trabajo. La escucha, el prestar atención a las demandas, orientar procedimientos, avanzar con serenidad, se constituyen así también en estrategias de nuestro accionar docente. No sólo se trata de “dar” consignas de trabajo escritas y a cumplir en determinados tiempos. Se trata de resignificar cada consigna que planifiquemos, porque ellas son oportunidades para crear propuestas nuevas y actividades con sentido.

Los encuentros sincrónicos pueden ser un recurso importante para que los estudiantes se escuchen, se vean e intercambien conocimientos y emociones y también para que “nos vean”. El encuentro debe ser primordial, debe seguir siendo ese objetivo que en cada clase pensamos, proponemos y planificamos. Tal vez estas demandas sean mayores en los jóvenes que inician sus estudios superiores, en algunos casos lejos de su hogar, de sus afectos, afrontando los cambios con cierta incertidumbre y ansiedad.

El camino para los que nos dedicamos a enseñar fue, es y será el encuentro. El encuentro con el otro, con los otros, con uno mismo, con sus certezas y contradicciones, con lo que soy y con lo diferente a mí, con mi rigidez y con mi capacidad de cambio, adaptación y aggiornamento. Cuántas veces nos encontramos con caminos sinuosos, con piedras y espinas, difíciles de caminar, como en este momento, donde marchamos sin certezas de saber cómo y cuándo llegaremos, deseando que la salida sea la luz y se aproxime pronto.

¿Y nuestras propias emociones como docentes ante este inédito emprendimiento? Necesitamos compartir con otros lo que nos sucede, poner en palabras los temores, el agobio temporal, la ansiedad ante lo desconocido; sostenernos para poder sostener con serenidad y alegría. Encontramos en el trabajo colaborativo y las redes afectivas un camino para hacer posible una experiencia educativa con sentido, calidad y saludable para todos. Una clave más…

 

Por Laura Oitana, Aldana Abad y Silvina Fantín
Docentes de la cátedra Psicología de la Educación
Facultad de Psicología y Facultad de Filosofía y Humanidades.

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La Universidad se suma al programa de voluntariado de la ciudad

“La pandemia no nos aísla. Sumate como voluntario”, es el lema de la convocatoria abierta a toda la comunidad universitaria de la UCSF. El voluntariado tiene por objetivo acompañar de manera manera virtual o con acciones de asistencia presencial a las personas mayores, discapacitadas y más vulnerables.

Bajo el lema “La pandemia no nos aísla. ¡Sumate como voluntario!”, la Universidad Católica de Santa Fe convoca a toda su comunidad, alumnos, docentes y no docentes; a participar del programa de ayuda comunitaria y acompañamiento a personas mayores, discapacitadas y más vulnerables. La iniciativa surge a partir del acuerdo colaboración celebrado entre la Universidad y la Municipalidad de Santa Fe.

El rector de la UCSF, Mgter, Lic. Eugenio Martín De Palma, y el vicerrector de Formación, Pbro. Lic. Carlos Scatizza, mantuvieron una reunión virtual con el intendente de la ciudad de Santa Fe, Emilio Jatón, y el director de Derechos y Vinculación Ciudadana, Franco Ponce de León, para acordar la implementación y puesta en marcha del programa, del cual participan otras instituciones y organizaciones de la ciudad.

En el ámbito de la universidad, el Vicerrectorado de Formación es el encargado de recibir la información de los estudiantes, docentes y no docentes que quieran participar del programa, para luego enviarlo al Municipio. Para esto, quienes deseen participar o recibir mayor información deberán ponerse en contacto con Carina Giles, por correo electrónico a mgiles@ucsf.edu.ar o telefónicamente al 342 479-7641.

Compromiso

El rector, Eugenio Martín De Palma, valoró el acuerdo por el cual “nuestros alumnos, docentes y no docentes van a poder sumarse a este programa de voluntariado que impulsa el Municipio”. Asimismo, agradeció al intendente Jatón la posibilidad de trabajar de manera conjunta “Esto es parte de las tareas de extensión de la actividad universitaria, pero que en nuestro caso, se sustenta también en la tarea pastoral y de compromiso social”.

El programa contiene líneas de acción que en una primera etapa están centradas en la población más vulnerable ante la pandemia del coronavirus: adultos mayores y grupos de riesgo. Por un lado, se llevarán adelante actividades de escucha y respuestas telefónicas y por vía virtual; y por otro, acciones de asistencia presencial como compra y provisión de alimentos, medicamentos y elementos de higiene en comercios de cercanía, paseo de mascotas, entre otras.

Cercanía y esfuerzo

El vicerrector de Formación, el padre Carlos Scatizza, señaló que el acuerdo con la municipalidad está anclado en la misión misma de la Universidad “que desde sus orígenes ve en el servicio y la asistencia del prójimo, sobre todo de aquellos más necesitados, uno de los pilares de su propia identidad”. A partir de este tipo de acciones, “la universidad quiere estar apuntalando su compromiso con toda la sociedad, a la cual se debe, como parte de su misión”.

En ese sentido, el padre Scatizza sostuvo que el tiempo de cuarentena que hoy vive la sociedad, durante el cual “tenemos que estar aislados socialmente”, no debe significar un aislamiento de la solidaridad. Por el contrario, destacó que “debe servir para, de alguna manera, ir desafiando nuestra creatividad para poder asistir al que más lo necesita. Este aislamiento no nos hace islas, sino que nos tiene que llevar a descubrir las distintas maneras originales –todas ellas- de poder estar asistiendo a quien más lo está necesitando, a quien más está padeciendo esta cuarentena en medio de la pandemia”.

Por su parte, el intendente Emilio Jatón recordó la importancia de que “nos encontramos en este momento de emergencia para compartir los esfuerzos”. Según dijo, “en un contexto tan difícil como el que atravesamos, unirnos y trabajar en conjunto son las claves para salir adelante”.

El Rector aprovechó también el encuentro para informarle al Intendente una noticia “de esperanza y de mucho júbilo”, tan necesaria en estos tiempos, como fue el hecho que en plena cuarentena y a lo largo de la semana pasada se recibieran más de 20 alumnos a través de exámenes virtuales. Ante ello, Jatón valoró mucho el esfuerzo de los docentes y alumnos en este momento tan particular, resaltando la importancia de seguir haciendo docencia y lo significativo que es para la ciudad y la región de seguir contando con nuevos profesionales.

Para ser voluntario

Para ser voluntario, debe ser mayor de 18 años y no estar comprendido dentro de los grupos alcanzados por el aislamiento, social, preventivo y obligatorio, indicados en las normativas nacionales vigentes. En este sentido, los candidatos no pueden ser personas que hayan regresado al país en los últimos 14 días o que hayan tenido contacto estrecho con persona alguna en dicha condición. Además, no haber sido diagnosticado con el Covid-19 o tenido contacto con personas con diagnóstico confirmado de haber contraído la enfermedad; no presentar ningún síntoma asociado a la enfermedad, no ser mayor de 60 años, no estar embarazada, y no encontrarse dentro de los grupos denominados de riesgo

Según se establece en el acuerdo, los voluntarios se comprometerán a trabajar con responsabilidad durante la actividad procurando realizar un servicio a la comunidad de calidad, tener un trato respetuoso y amable con otros voluntarios y personas con las que se interactúe. También, adoptar una actitud de servicio; teniendo buena disposición para cooperar en las labores que se necesite, impulsar y promover el trabajo en equipo, y respetar las normas de seguridad de la tarea.

La Universidad enviará a la Municipalidad los formularios de los voluntarios, con sus datos personales y el radio en el que realizarán su actividad solidaria; junto a una declaración jurada de cada uno de ellos en la que manifiestan cumplir con los requisitos de la convocatoria. Por su parte, la Municipalidad extenderá el correspondiente certificado de circulación para que los voluntarios puedan realizar sus tareas, brindará los elementos de higiene y prevención e impartirá las recomendaciones necesarias para la realización de las actividades.

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Inscripciones abiertas para cursos virtuales de la UCSF

En tiempos del aislamiento obligatorio resulta fundamental mantener la mente activa y aprovechar el tiempo en casa para hacer cosas productivas.  Es por eso que, a través del PUAM, la UCSF ofrece una serie de cursos virtuales destinados al público en general: Alumnos, docentes, personal no docente y todo aquél que esté interesado en participar.

Esta propuesta de formación cuenta con seis variadas temáticas para continuar con el aprendizaje durante la cuarentena. Cursos de Inglés (diferentes niveles), Historia del Arte, Taller Literario, Taller de Memoria, Defensa de los Consumidores y Usuarios y Taller de Psicología se encuentran dentro de la oferta.

Las inscripciones ya están abiertas y las clases, que se dictarán una vez por semana, comenzarán a partir del mes de mayo. Cada curso estará a cargo de un docente especializado de la casa y la comunicación se realizará a través de las aulas virtuales de nuestra Universidad o por la aplicación de videoconferencias Zoom.

Para informes e inscripciones comunicarse con nsturla@ucsf.edu.ar.

Cursos y talleres:

  • Taller literario: “Imaginar, contar, leer” – Docente: Dr. Estanislao Giménez Corte (martes de 14 a 16 hs).

  • Taller de Psicología: “Estrategias para potenciar la autoestima y el desarrollo personal” – Docente: Lic. Alexis Sturla (viernes de 15:30 a 17:30 hs).

  • Taller de Memoria: “Ampliando la mirada” – Docente: Lic. Marta E. Rucci

(jueves de 16 a 18 hs).

  • Taller de Inglés: “Para viajeros” (Nivel intermedio y Avanzado) – Docente: Eduardo Quintana (martes de 16 a 18 y miércoles de 16 a 18 hs).

  • Historia del Arte y la Arquitectura – Docente: Arq. Gustavo Sturla (martes de 16 a 18 hs).

  • Defensa de los Consumidores y Usuarios: “Conocer nuestros derechos para ejercerlos” – Docente: Dra. Nancy Vanina Sturla (martes de 16 a 18 hs).

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Recursos para la actividad docente en la virtualidad

El Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED) pone a disposición de todos los docentes de la universidad tutoriales y materiales para acompañar la actividad académica en la virtualidad. Accediendo desde “Tutoriales para docentes” en el Campus Virtual UCSF se abre toda una serie de recursos para aprender a usar y potenciar las aulas virtuales, crear presentaciones y videos, realizar videoconferencias o armar cuestionarios, entre otros.

Se trata de un espacio que se actualiza regularmente, que a partir del trabajo conjunto del SIED, la Secretaría Académica de Rectorado y al Área de Asesoría Pedagógica, tiene como objetivo colaborar con los docentes en el desarrollo de sus cátedras, que por estos días se desarrolla de manera virtual.

Acceder a los Tutoriales

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