Docente de la UCSF recibió su diploma en Master en Salud Global por la Universidad de Heidelberg

 

COOPERACIÓN INTERNACIONAL DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE SANTA FE.

https://www.ucsf.edu.ar/cooperacion-internacional/

 

El Dr. Sergio Kosik, docente de la UCSF recibió su diploma en Master en Salud Global por la Universidad de Heidelberg, Alemania.

En el marco de un Convenio entre la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe y el KAAD, profesionales que trabajen en el ámbito de la Salud Pública, tienen la oportunidad de hacer un Master en Salud Internacional en la Universidad de Heidelberg, Alemania, financiados por el KAAD.

La Universidad Ruprecht Karl de Heidelberg (en alemánRuprecht-Karls-Universität Heidelberg; también conocida simplemente Universidad de Heidelberg), la más antigua de las alemanas, se creó en el año 1386 en la ciudad de HeidelbergBaden-Wurtemberg. Su nombre en latín es Ruperto Carola Heidelbergensis. El programa alemán para el fomento de investigación científica y actividades académicas de alto nivel, financiado con recursos federales y regionales, llevó a cabo en 2007, un «concurso de excelencia» entre los centros de estudios superiores del país. Resultaron ganadoras seis universidades de todo el país entre las que se encontraba la de Heidelberg, siendo distinguida con la etiqueta de Universidad de elite. Con sus sobresalientes logros en la investigación y la enseñanza se alinea entre las mejores universidades del mundo.

Duración: 1 año (eventualmente hasta 4 meses más de curso de Idioma alemán, previamente, en Kreuzberg, Bonn).
Inicio: Octubre (Semestre de invierno)
Lugar: Universidad de Heidelberg, Alemania
Idioma: Inglés

Mgter. Sergio Kosik (Centro); Dr. Guillermo kerz (Derecha); Lic. Luz Leegstra (Izquierda.Docente UCSF realizando su Master en Salud Global).

 

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La dignidad de la vida humana desde la Teología y las obras pastorales a favor de la Vida

Equipo Arquidiocesano de seguimiento legislativo y de docencia sobre la dignidad de la vida humana desde la Concepción.

Conferencia Virtual:

La dignidad de la vida humana desde la Teología y las obras pastorales a favor de la Vida.

Miércoles 23 de Octubre – 16.30 hs

Duración: 60 minutos

Pbro. Lic. Diego Leonardo Gatti

Eventbrite - La dignidad de la vida humana desde la Teología y las obras pastorales a fa

Licenciado en Teología Moral por la Universidad Católica Argentina.2006

Profesor del seminario Nuestra Señora de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz.
Profesor del seminario San Carlos Borromeo de la arquidiócesis de Rosario.
Profesor de Teología Moral sexual, Matrimonial y familiar en los Institutos No 4062 San Juan de
Ávila de la ciudad de Santa Fe y del Instituto No 9247 San Carlos Borromeo de Rosario.
Profesor de Bioética en los Institutos No 4062 San Juan de Ávila de la ciudad de Santa Fe y del
Instituto No 9247 San Carlos Borromeo de Rosario.
Profesor de Teología Moral Fundamental en el instituto arquidiocesano de Ciencia Sagrada.
Profesor del Instituto para el Matrimmonio y la familia de la UCSF.
Profesor invitado del instituto de Bioética dela UCSF.

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El fuego de Dios “ilumina, calienta y da vida”, el fuego del mundo “destruye”

El Papa Francisco presidió la Misa de apertura de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, conocida también como Sínodo de la Amazonía, y que se desarrollará en el Vaticano hasta el próximo 27 de octubre.

De la Misa, este domingo 6 de octubre en la Basílica de San Pedro del Vaticano, participaron también los 13 nuevos Cardenales creados en el consistorio celebrado el día anterior.

 Compartimos la homilía del Santo Padre, en la que contrapuso el fuego de Dios, “que ilumina, calienta y da vida”, al fuego del mundo, “que destruye”.

El apóstol Pablo, el mayor misionero de la historia de la Iglesia, nos ayuda a “hacer Sínodo”, a “caminar juntos”. Lo que escribe Timoteo parece referido a nosotros, pastores al servicio del Pueblo de Dios.

Ante todo, dice: «Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos» (2 Tm 1,6). Somos obispos porque hemos recibido un don de Dios. No hemos firmado un acuerdo, no nos han entregado un contrato de trabajo “en propia mano”, sino la imposición de manos sobre la cabeza, para ser también nosotros manos que se alzan para interceder y se extienden hacia los hermanos.

Hemos recibido un don para ser dones. Un don no se compra, no se cambia y no se vende: se recibe y se regala. Si nos aprovechamos de él, si nos ponemos nosotros en el centro y no el don, dejamos de ser pastores y nos convertimos en funcionarios: hacemos del don una función y desaparece la gratuidad, así terminamos sirviéndonos de la Iglesia para servirnos a nosotros mismos. Nuestra vida, sin embargo, por el don recibido, es para servir. Lo recuerda el Evangelio, que habla de «siervos inútiles» (Lc 17,10).

Es una expresión que también puede significar «siervos sin utilidad». Significa que no nos esforzamos para conseguir algo útil para nosotros, un beneficio, sino que gratuitamente damos porque lo hemos recibido gratis (cf. Mt 10,8). Toda nuestra alegría será servir porque hemos sido servidos por Dios, que se ha hecho nuestro siervo. Queridos hermanos, sintámonos convocados aquí para servir, poniendo en el centro el don de Dios.

Para ser fieles a nuestra llamada, a nuestra misión, san Pablo nos recuerda que el don se reaviva. El verbo que usa es fascinante: reavivar literalmente es “dar vida al fuego” [anazopurein]. El don que hemos recibido es un fuego, es un amor ardiente a Dios y a los hermanos. El fuego no se alimenta por sí solo, muere si no se mantiene vivo, se apaga si las cenizas lo cubren.

Si todo permanece como está, si nuestros días están marcados por el “siempre se ha hecho así”, el don desaparece, sofocado por las cenizas de los temores y por la preocupación de defender el status quo. Pero «la Iglesia no puede limitarse en modo alguno a una pastoral de “mantenimiento” para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial» (BENEDICTO XVI, Exhort. apost. postsin. Verbum Domini, 95). Porque la Iglesia está siempre en camino, siempre en salida, nunca cerrada en sí misma. Jesús no ha venido a traer la brisa de la tarde, sino el fuego sobre la tierra.

El fuego que reaviva el don es el Espíritu Santo, dador de los dones. Por eso san Pablo continúa: «Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros (2 Tm 1,14). Y también: «Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de prudencia» (v. 7).

No es un espíritu cobarde, sino de prudencia. Alguno piensa que la prudencia es una aduana, una virtud que lo para todo para no equivocarse. No. La prudencia es virtud cristiana, es virtud de vida. También es la virtud del gobierno. Pablo contrapone la prudencia a la cobardía. ¿Qué es entonces esta prudencia del Espíritu? Como enseña el Catecismo, la prudencia «no se confunde ni con la timidez o el temor», si no que «es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo» (n. 1806). La prudencia no es indecisión, no es una actitud defensiva.

Es la virtud del pastor, que, para servir con sabiduría, sabe discernir, sensible a la novedad del Espíritu. Entonces, reavivar el don en el fuego del Espíritu es lo contrario a dejar que las cosas sigan su curso sin hacer nada. Y ser fieles a la novedad del Espíritu es una gracia que debemos pedir en la oración. Que Él, que hace nuevas todas las cosas, nos dé su prudencia audaz, inspire nuestro Sínodo para renovar los caminos de la Iglesia en Amazonia, de modo que no se apague el fuego de la misión.

El fuego de Dios, como en el episodio de la zarza ardiente, arde, pero no se consume (cf. Ex 3,2). Es fuego de amor que ilumina, calienta y da vida, no fuego que se extiende y devora. Cuando los pueblos y las culturas se devoran sin amor y sin respeto, no es el fuego de Dios, sino del mundo. Y, sin embargo, cuántas veces el don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto, cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización. Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos.

El fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonía, no es el del Evangelio. El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad. Se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante solo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo.

Reavivar el don; acoger la prudencia audaz del Espíritu, fieles a su novedad; san Pablo dirige una última exhortación: «No te avergüences del testimonio […]; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios» (2 Tm 1,8). Pide testimoniar el Evangelio, sufrir por el Evangelio, en una palabra, vivir por el Evangelio. El anuncio del Evangelio es el primer criterio para la vida de la Iglesia. Es su misión, su identidad. Poco después Pablo escribe: «Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación» (4,6).

Anunciar el Evangelio es vivir el ofrecimiento, es testimoniar hasta el final, es hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22), es amar hasta el martirio. Agradezco a Dios porque en el Colegio Cardenalicio hay algunos hermanos Cardenales mártires, que han experimentado en la vida la Cruz del martirio. De hecho, subraya el Apóstol, se sirve el Evangelio no con la potencia del mundo, sino con la sola fuerza de Dios: permaneciendo siempre en el amor humilde, creyendo que el único modo para poseer de verdad la vida es perderla por amor.

Queridos hermanos: Miremos juntos a Jesús Crucificado, su corazón traspasado por nosotros. Comencemos desde allí, porque desde allí ha brotado el don que nos ha generado; desde allí ha sido infundido el Espíritu Santo que renueva (cf. Jn 19,30). Desde allí sintámonos llamados, todos y cada uno, a dar la vida.

Muchos hermanos y hermanas en Amazonía llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia. Muchos hermanos y hermanas en Amazonía han entregado su vida.

Permitidme que repita las palabras de nuestro amado Cardenal Hummes, cuando llega a las pequeñas ciudades de la Amazonía, acude a los cementerios, a buscar las tumbas de los misioneros. Un gesto de la Iglesia por aquellos que han entregado la vida en la Amazonía. Y luego, con un poco de picardía, dice al Papa: ‘No se olvide de ellos. Se merecen ser canonizados’.

Por ellos, por aquellos que han dado su vida, con ellos, caminemos juntos.

 

Fuente: AICA.org

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Francisco Tomatis se encuentra desarrollando una estancia en la Universidad de Valladolid.

Francisco Tomatis, Licenciado en  se encuentra haciendo un Máster en Tecnologías avanzadas para el Desarrollo Agroforestal en la Universidad de Valladolid. Dicha posibilidad surge del otorgamiento de una beca por 1 año de parte de Fundación Carolina, una entidad española, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación .

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Aspectos teórico-metodológicos de la Investigación en Implementación 

 

Temas 
• Aspectos teórico-metodológicos de la Investigación en Implementación
a cargo de Raúl Mejía, Dirección de Investigación para la Salud
• Aspectos financieros de la convocatoria a cargo de Mariela Alvarez Gelves,
Programa Proteger
• Aspectos administrativos de la convocatoria a cargo de Noelia Cabrera,
Dirección de Investigación para la Salud

Opción 1: 
Viernes 4 de Octubre, 2019 de 10.00hs  a 12.00 hs.
Número de reunión: 926 002 782
Contraseña de la reunión: 98000
Enlace de la reunión: Click aquí

Opción 2:
Viernes 4 de Octubre, 2019, de 15.00hs a 17.00 hs.
Número de reunión (código de acceso): 922 917 930
Contraseña de la reunión: 87000
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