Saludo del Papa Francisco a la UCSF

Del 8 al 10 de octubre de 2019, se desarrollaron en las Ciudades de Posadas y Encarnación las “Primeras Jornadas Internacionales de Educación Ambiental y Espiritualidad Ecológica”, organizadas por la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UCSF, a través de su Instituto de Derecho Ambiental, Forestal y Federal y la Red de Educación Ambiental de Encarnación.

 

En este marco, el sumo pontífice dedicó un afectuoso saludo a todos los organizadores y asistentes, llamándolos a comunicar esta la realidad ecológica.

 

 

El objetivo de las Jornadas fue reflexionar sobre la educación ambiental desde las orientaciones de espiritualidad contenidas en la Encíclica “Laudato ‘si” del Papa Francisco y contaron con la presencia de Monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio de la Comunicación de la Santa Sede.

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El fuego de Dios “ilumina, calienta y da vida”, el fuego del mundo “destruye”

El Papa Francisco presidió la Misa de apertura de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, conocida también como Sínodo de la Amazonía, y que se desarrollará en el Vaticano hasta el próximo 27 de octubre.

De la Misa, este domingo 6 de octubre en la Basílica de San Pedro del Vaticano, participaron también los 13 nuevos Cardenales creados en el consistorio celebrado el día anterior.

 Compartimos la homilía del Santo Padre, en la que contrapuso el fuego de Dios, “que ilumina, calienta y da vida”, al fuego del mundo, “que destruye”.

El apóstol Pablo, el mayor misionero de la historia de la Iglesia, nos ayuda a “hacer Sínodo”, a “caminar juntos”. Lo que escribe Timoteo parece referido a nosotros, pastores al servicio del Pueblo de Dios.

Ante todo, dice: «Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos» (2 Tm 1,6). Somos obispos porque hemos recibido un don de Dios. No hemos firmado un acuerdo, no nos han entregado un contrato de trabajo “en propia mano”, sino la imposición de manos sobre la cabeza, para ser también nosotros manos que se alzan para interceder y se extienden hacia los hermanos.

Hemos recibido un don para ser dones. Un don no se compra, no se cambia y no se vende: se recibe y se regala. Si nos aprovechamos de él, si nos ponemos nosotros en el centro y no el don, dejamos de ser pastores y nos convertimos en funcionarios: hacemos del don una función y desaparece la gratuidad, así terminamos sirviéndonos de la Iglesia para servirnos a nosotros mismos. Nuestra vida, sin embargo, por el don recibido, es para servir. Lo recuerda el Evangelio, que habla de «siervos inútiles» (Lc 17,10).

Es una expresión que también puede significar «siervos sin utilidad». Significa que no nos esforzamos para conseguir algo útil para nosotros, un beneficio, sino que gratuitamente damos porque lo hemos recibido gratis (cf. Mt 10,8). Toda nuestra alegría será servir porque hemos sido servidos por Dios, que se ha hecho nuestro siervo. Queridos hermanos, sintámonos convocados aquí para servir, poniendo en el centro el don de Dios.

Para ser fieles a nuestra llamada, a nuestra misión, san Pablo nos recuerda que el don se reaviva. El verbo que usa es fascinante: reavivar literalmente es “dar vida al fuego” [anazopurein]. El don que hemos recibido es un fuego, es un amor ardiente a Dios y a los hermanos. El fuego no se alimenta por sí solo, muere si no se mantiene vivo, se apaga si las cenizas lo cubren.

Si todo permanece como está, si nuestros días están marcados por el “siempre se ha hecho así”, el don desaparece, sofocado por las cenizas de los temores y por la preocupación de defender el status quo. Pero «la Iglesia no puede limitarse en modo alguno a una pastoral de “mantenimiento” para los que ya conocen el Evangelio de Cristo. El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial» (BENEDICTO XVI, Exhort. apost. postsin. Verbum Domini, 95). Porque la Iglesia está siempre en camino, siempre en salida, nunca cerrada en sí misma. Jesús no ha venido a traer la brisa de la tarde, sino el fuego sobre la tierra.

El fuego que reaviva el don es el Espíritu Santo, dador de los dones. Por eso san Pablo continúa: «Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros (2 Tm 1,14). Y también: «Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de prudencia» (v. 7).

No es un espíritu cobarde, sino de prudencia. Alguno piensa que la prudencia es una aduana, una virtud que lo para todo para no equivocarse. No. La prudencia es virtud cristiana, es virtud de vida. También es la virtud del gobierno. Pablo contrapone la prudencia a la cobardía. ¿Qué es entonces esta prudencia del Espíritu? Como enseña el Catecismo, la prudencia «no se confunde ni con la timidez o el temor», si no que «es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo» (n. 1806). La prudencia no es indecisión, no es una actitud defensiva.

Es la virtud del pastor, que, para servir con sabiduría, sabe discernir, sensible a la novedad del Espíritu. Entonces, reavivar el don en el fuego del Espíritu es lo contrario a dejar que las cosas sigan su curso sin hacer nada. Y ser fieles a la novedad del Espíritu es una gracia que debemos pedir en la oración. Que Él, que hace nuevas todas las cosas, nos dé su prudencia audaz, inspire nuestro Sínodo para renovar los caminos de la Iglesia en Amazonia, de modo que no se apague el fuego de la misión.

El fuego de Dios, como en el episodio de la zarza ardiente, arde, pero no se consume (cf. Ex 3,2). Es fuego de amor que ilumina, calienta y da vida, no fuego que se extiende y devora. Cuando los pueblos y las culturas se devoran sin amor y sin respeto, no es el fuego de Dios, sino del mundo. Y, sin embargo, cuántas veces el don de Dios no ha sido ofrecido sino impuesto, cuántas veces ha habido colonización en vez de evangelización. Dios nos guarde de la avidez de los nuevos colonialismos.

El fuego aplicado por los intereses que destruyen, como el que recientemente ha devastado la Amazonía, no es el del Evangelio. El fuego de Dios es calor que atrae y reúne en unidad. Se alimenta con el compartir, no con los beneficios. El fuego devorador, en cambio, se extiende cuando se quieren sacar adelante solo las propias ideas, hacer el propio grupo, quemar lo diferente para uniformar todos y todo.

Reavivar el don; acoger la prudencia audaz del Espíritu, fieles a su novedad; san Pablo dirige una última exhortación: «No te avergüences del testimonio […]; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios» (2 Tm 1,8). Pide testimoniar el Evangelio, sufrir por el Evangelio, en una palabra, vivir por el Evangelio. El anuncio del Evangelio es el primer criterio para la vida de la Iglesia. Es su misión, su identidad. Poco después Pablo escribe: «Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación» (4,6).

Anunciar el Evangelio es vivir el ofrecimiento, es testimoniar hasta el final, es hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22), es amar hasta el martirio. Agradezco a Dios porque en el Colegio Cardenalicio hay algunos hermanos Cardenales mártires, que han experimentado en la vida la Cruz del martirio. De hecho, subraya el Apóstol, se sirve el Evangelio no con la potencia del mundo, sino con la sola fuerza de Dios: permaneciendo siempre en el amor humilde, creyendo que el único modo para poseer de verdad la vida es perderla por amor.

Queridos hermanos: Miremos juntos a Jesús Crucificado, su corazón traspasado por nosotros. Comencemos desde allí, porque desde allí ha brotado el don que nos ha generado; desde allí ha sido infundido el Espíritu Santo que renueva (cf. Jn 19,30). Desde allí sintámonos llamados, todos y cada uno, a dar la vida.

Muchos hermanos y hermanas en Amazonía llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia. Muchos hermanos y hermanas en Amazonía han entregado su vida.

Permitidme que repita las palabras de nuestro amado Cardenal Hummes, cuando llega a las pequeñas ciudades de la Amazonía, acude a los cementerios, a buscar las tumbas de los misioneros. Un gesto de la Iglesia por aquellos que han entregado la vida en la Amazonía. Y luego, con un poco de picardía, dice al Papa: ‘No se olvide de ellos. Se merecen ser canonizados’.

Por ellos, por aquellos que han dado su vida, con ellos, caminemos juntos.

 

Fuente: AICA.org

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Exceso de peso, una dolorosa deuda interna

El 41,1% de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país tienen exceso de peso. A los adultos no les ha ido mejor ya que el 63% se encuentra en esa misma situación. Así lo aseguran los Resultados Preliminares de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, presentados recientemente por la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación.

Esta postergadísima encuesta desnuda una realidad incómoda: estamos gordos, tenemos patrones alimentarios basados en productos no recomendados (como bebidas azucaradas, productos de pastelería, productos de copetín y golosinas, que poseen alto contenido de azúcar, grasas y sal y bajo valor nutricional), entornos escolares que acentúan los consumos no saludables y, por si fuera poco, los que pierden son los de siempre. Las desigualdades alimentarias muestran que la baja talla, el bajo peso, el consumo de alimentos no recomendados y la lectura de las etiquetas de los productos, alcanzaron peores resultados en la población de bajo nivel educativo y de ingresos más bajos.

La calidad y variedad de los alimentos para este grupo está comprometida, y más aún en nuestro país donde el 20% más rico se queda con el 50% de los ingresos, y donde más de la mitad de nuestros niños y niñas son pobres.

La obesidad está afectando a la población más pobre, con impactos económico, social y sanitario, comprometiendo la calidad de vida y la longevidad. Además, la obesidad es un pasaporte a un futuro de desventajas. Cuando está presente en los primeros años puede incrementar las chances de perpetuarse en edades futuras a través de las influencias intergeneracionales y durante los primeros años de vida y el riesgo de padecer enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Enfermedades que quizás intencionalmente nos las metieron en la cabeza como “no transmisibles”, que se cosechan para toda la vida y que dañan la salud y calidad de vida de las personas.

Esta preocupante situación interpela la tradición de la salud pública que en temas de exceso de peso históricamente se enfocó en la promoción del cambio de la conducta individual, motivado por campañas educacionales. Las investigaciones disponibles nos han demostrado que las intervenciones individuales han logrado marginales resultados en el promedio de descenso de peso. Tenemos que quitarle el guardapolvo médico al problema reducido a la estrategia curativa y comprender que la mirada desde los servicios de salud es insuficiente. Por ello, urge que el Estado, si bien lideró importantes acciones de rectoría sanitaria, no siga postergando la implementación de medidas estructurales.

Lo que se vende en una escuela, lo que se publicita en la televisión no puede quedar dominado por intereses corporativos. Se requieren leyes, regulaciones y medidas fiscales, tales como la subvención de frutas, verduras y pescados e impuestos a los alimentos no saludables (no solo a las bebidas azucaradas).

El problema del exceso de peso hace tiempo se ha instalado entre los profesionales de la salud, pero para la sociedad por ahora es solo un número que parece aún no incomodar. No nos indignamos cuando la publicidad manipula las preferencias alimentarias de los niños y niñas o cuando una industria de alimentos sponsorea un recital o una olimpiada o diseña programas educativos para las escuelas. Se percibe un estado de sedación, que precisa ser desnaturalizado.

Allí está el desafío, lograr que esta problemática sea tomada por las demandas sociales. Quizás la estrategia sería hermanar las agendas de salud con la del medio ambiente que ha resultado tener mejores adeptos, generar alianzas de alto alcance entre la sociedad civil, la academia y los decisores (despojada de intereses sectoriales) y acciones de regulación que promuevan entornos saludables. Todo ello en el marco de la voluntad política y el apoyo técnico de las agencias internacionales de salud, propiciando la construcción de estrategias basadas en la mejor evidencia.

La Organización Mundial de la Salud recomienda a los gobiernos acciones intersectoriales denominadas “Salud en Todas las Políticas”. La mirada de la salud en los programas productivos, en la promoción de alimentos de proximidad, en los marcos regulatorios, en la política escolar, en la investigación transdiciplinaria de los ambientes alimentarios, en la promoción de la salud a lo largo del ciclo de la vida, en las campañas en medios masivos de comunicación, en las políticas de empleo y emprendedorismo y hasta en el diseño de las ciudades y las opciones de traslado que ellas motivan o desalientan.

Tenemos un faro claro y próximo. Chile ha sido pionero en el mundo en promulgar una Ley que hace frente a la obesidad y que es la más estricta del mundo. Pero le llevó 10 años, el liderazgo político de un senador (médico) que promovió un frente parlamentario y el fuerte acompañamiento de la academia y las agencias internacionales de salud. Esta ley prohíbe la venta de productos no recomendados en las escuelas y limita estrictamente la forma que pueden ser publicitados. Y los resultados sobre el entorno alimentario comienzan a visibilizarse. No se pueden poner dibujitos ni personajes en alimentos que no son sanos, y los excesos se declaran visiblemente en el frente del envase con un sello negro de advertencia. Si el ejemplo no es suficiente, acotamos que recientemente otro vecino, Uruguay imitó el modelo chileno. Y hay otros más en la región y el resto se está anotando en la fila, ya que, en Latinoamérica, uno de cada cuatro adultos es obeso.

La encuesta, que se realiza por segunda vez en nuestro país, incorporó nuevas dimensiones que son celebradas como las percepciones de las personas sobre la publicidad y del sistema de etiquetado de los alimentos. Sin embargo, la transformación de los sistemas alimentarios que comienza a ser central en el debate fuerza temáticas como la proximidad de los consumos, sitios de abastecimiento y hasta de desperdicios alimentarios.

Desde la Lic en Nutrición de la UCSF postulamos que comer es un acto político. Por eso cada vez que individualizamos los problemas sociales, mutilamos su origen histórico social y el peligro radica en que las posibilidades de superación olvidan la salida colectiva, ya que se reduce a prácticas individuales. Precisamos a su vez, interpelar el modelo de desarrollo que parecería simular una “factoría de gordos”. Ojalá alguna vez, estos abordajes tomen cuerpo en los debates que trasciendan el ámbito médico y que defiendan la salud por sobre los intereses del mercado. Precisamos de un liderazgo político de la problemática que por ejemplo sea capaz de poner límites a la industria de alimentos sobre lo que ofrece y su publicidad, porque se deben librar batallas donde algunos lobos astutamente se disfrazan de corderos.

Tenemos que convencernos como sociedad que el exceso de peso es un tema capital.

 

Descargar el Informe Técnico 

 

María Celeste Nessier
Coordinadora Lic. en Nutrición – UCSF

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Domingo de la Palabra de Dios

El 30 de setiembre, solemnidad de San Jerónimo, el papa Francisco publicó la Carta Apostólica “Aperuit illis”, con la que instituye el Domingo de la Palabra de Dios.

El texto bíblico que da nombre y enmarca el documento está tomado del evangelio de san Lucas que narra la aparición de Jesús Resucitado a los discípulos de Emaús: “les abrió el entendimiento para comprender la Escritura” (Lc. 24,45)

Al dedicar un domingo del Año Litúrgico a la Palabra de Dios el Papa Francisco quiere “hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable”.

En este sentido, el Papa “establece que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación a la Palabra de Dios”.

La elección de este domingo responde a una intención ecuménica ya que está ubicado en un período del año en el que estamos invitados a fortalecer los lazos de unidad con los judíos y a rezar por la unidad de los cristianos. Francisco nos presenta la Palabra de Dios como instrumento de unidad: “La Biblia es el Libro del Pueblo del Señor que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo”.

Destaca el vínculo profundo que hay entre la Sagrada Escritura y la fe de los creyentes: “porque la fe proviene de la escucha y la escucha está centrada en la Palabra de Cristo”.

Destaca también el vínculo que hay entre la Sagrada Escritura y la Eucaristía. El Concilio Vaticano II nos enseña: “la Iglesia a venerado siempre la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo, pues, sobre todo en la Sagrada Liturgia nunca ha cesado de tomar y en repartir a sus fieles el Pan de Vida que ofrece la Mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo” DV,21

 

Otro vinculo importante es el de la Sagrada Escritura con la Tradición: “El carácter escrito de la primera no le quita nada a su ser plenamente Palabra Viva; así como la tradición viva de la Iglesia…tiene el Libro Sagrado como “regla suprema de la fe”. DV,21

Ora interpelación que procede de la Sagrada Escritura se refiere a la caridad: “La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce la asfixia y a la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad”.

El Papa Francisco concluye el documento deseando que el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa, asidua con la Sagrada escritura porque la Palabra “está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que la cumplas” (Dt 3,14)

 

Pbro. Lic. Mario Raúl D´ANGELO
Director del Departamento de Filosofía y Teología

 

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Se desarrolla en Reconquista la Diplomatura en nutrición y alimentación animal

Esta propuesta tiene como finalidad brindar herramientas para gestionar los sistemas productivos de una forma integral, buscando dar respuesta al desafío de producir más y de manera sustentable en el área tropical y subtropical de América Latina.  

La dirección y coordinación general está a cargo de Cecilia Capozzolo y Gustavo D’ascaño; la coordinación de proyectos encargada por Max Grether. Está compuesta por ocho módulos presenciales que se dictan en jornadas intensivas y consecutivas con frecuencia mensual.

A lo largo de la diplomatura se abordan distintas temáticas con especialistas reconocidos en la materia.

El grupo de alumnos cuenta con ingenieros agrónomos, médicos veterinarios, ingenieros zootecnistas y productores con experiencia, provenientes de Santa Fe, Chaco, Formosa y Paraguay. Esto permite generar un amplio debate y una interacción muy enriquecedora, fortaleciendo así el proceso de aprendizaje.

En el primer módulo, dictado por el médico veterinario y también director de la diplomatura, Gustavo D’ascaño, se desarrollaron las bases nutricionales y de producción en bovinos;. el segundo, fue dictado por el ingeniero zootecnista Fernando Nenning, quien abordó el tema de pasturas implantadas y cerrajes conservados. El tercer módulo, se desarrolló en el área de “Alimentos y manejo de la alimentación”, nuevamente a cargo del doctor Gustavo D´ascaño.

El más reciente, el módulo cuarto, titulado “Formulación de dietas”, contó con la presencia de un grupo de trabajo proveniente de Córdoba, de MBG Ganadería. En esta instancia y mediante un software, se trabajó con distintas alternativas de dietas, para probar distintos suplementos de acuerdo a los objetivos y a las categorías.

El módulo quinto, será dictado por el Dr. Paulo Carballo, especialista en manejo y utilización de pasturas naturales.

Por su parte, el Dr. Darío Colombatto, docente de la UBA, desarrollará el sexto módulo: “Sistemas intensivos y estratégicos de alimentación”.

En el séptimo, Gustavo D’ascaño se ocupará de patologías relacionadas a la nutrición animal; en tanto, el contador Enrique Rudi estará abocado al análisis económico de los sistemas bovinos con un alto nivel de alimentación y suplementación.

 

El último módulo, dictado por la Ing. Agrónoma Cecilia Capozzolo, desarrollará modelos de simulación para trabajar y tomar decisiones en los sistemas ganaderos. “Es una gran alternativa, una propuesta académica única para los profesionales que desarrollan actividades ganaderas. Mejorar en la formación se traslada al mejor trabajo y, por lo tanto, esto redunda en un mayor desarrollo a lo que es la ganadería local”, subrayó Capozzolo.

Por su parte, Fernando Benítez, alumno de la diplomatura destacó la “fuerte base científica y de experiencias de producción en zonas muy parecidas a las del norte de Santa Fe, lo cual brinda herramientas muy interesantes para utilizarlas”.

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ENDUC 10: reflexión ecológica y opción preferencial por los pobres

La Universidad Católica de Santa Fe fue sede del X Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos, co-organizado con la Comisión Episcopal de Pastoral Universitaria.

Bajo el lema: «Laudato si’ y la cultura contemporánea. Vanguardias y desafíos de la ecología integral», cerca de un centenar de docentes reflexionaron y analizaron la responsabilidad ética y social del hombre – centro de la creación, imagen y semejanza de su creador, y responsable de la casa común-.

Durante el acto de apertura, el rector de la UCSF, Mgter. Arq. Ricardo Rocchetti se refirió a la responsabilidad que entraña en el rol docente el desarrollo personal de otros, “traigo una frase de San Juan Pablo II, llamándonos constructores de la sociedad, esto pone de relieve la enorme responsabilidad que pesa sobre nuestras espaldas”.

En este sentido y en concordancia con la temática del Encuentro, recordó que la Iglesia anima a intentar una formación integral de las personas en todas sus dimensiones.

Por su parte, el Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Universitaria, Monseñor Gustavo Zurbriggen, expresó su agradecimiento a la UCSF por ser sede, para “este encuentro de reflexión, para estos días de compartir cristiano. Un compartir que nos tiene que ayudar a analizar la misión que el Señor nos ha puesto en nuestros lugares de trabajo, en el mundo de la universidad y en el mundo del pensamiento, de la búsqueda de la verdad”.

Resaltó además que este X ENDUC es fruto del trabajo y el esfuerzo a lo largo del tiempo.

Luego de compartir la oración por la creación, a cargo del Pbro. Carlos Scatizza, Vicerrector de Formación de la Universidad, comenzó el encuentro con la conferencia de María Clara Lucchetti Bingemer, Vicepresidente de la Sociedad Brasileña de Teología y Ciencia de la Religión y de la Asociación Latinoamericana de Literatura y Teología del Brasil.

 

La necesidad de una conversión ecológica

Bingemer comenzó señalando que ya no se piensa un humanismo cristiano antropocentrado, “debe haber una integración del elemento ecológico, del elemento cósmico para pensar el ser humano a partir de la revelación. Y para eso es necesaria una conversión ecológica -puntualizó- es prioridad en el mundo, y de manera especial en América Latina”.

La profesora titular del Departamento de Teología de Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro señaló   que la responsabilidad y el cuidado del medio ambiente es parte integral que el pensamiento teológico que América Latina ha tomado en los últimos 50 años, con la opción por los pobres, y la conexión inseparable entre fe y justicia.

Inició su exposición rescatando los aportes de dos pensadores. Por un lado, el teólogo brasileño Leonardo Boff, pionero en la reflexión ecológica en el sur del mundo, en diálogo con el Evangelio y la ética global. El otro es el Papa Francisco, autor de la encíclica Laudato ‘Si.

Ambos, “postulan una ecología integral que privilegia la relación sobre todo individualismo, y entienden la vida como una conexión de todos los seres, donde todos son interdependientes de todos, y responsables por todos”.

Bingemer profundizó que “el esfuerzo en restaurar las relaciones armoniosas entre la humanidad y el cosmos exige superar ciertos conceptos determinantes, individualistas y económicos. Nos llama a recuperar una noción de la vida tan presente en las culturas pueblos originarios, que veían al cosmos como epifanía, llena de sentido, manifestación del misterio. Una instancia que demanda reverencia y respeto”.

“La contemplación del misterio del cosmos no debe ser vista como una preocupación ascética o estética –únicamente-nacida del ocio, sino como la expresión de una preocupación ética primordial: se debe devolver el cosmos a los hombres y mujeres que fueron desposeídos de los que les tocaba y correspondía de ese cosmos. Esa restitución acompaña la lucha de darle pan al hambriento, techo al desamparado, agua al sediento. Todo esto es devolver el cosmos a todos aquellos que han sido expropiados de él.”

Por lo tanto, afirma Bingemer que ecología, reflexión ecológica y lucha por la justicia están íntimamente conectados. Ambas reflexiones apuntan a la cercanía existente entre el cuidado de la tierra y la opción preferencial por los pobres.

En referencia a la Encíclica Laudato ‘Si, detalló que el Papa Francisco llama la atención, hace una alerta contra la actitud consumista y predatoria. “La principal preocupación del Papa es no separar, bajo pretexto alguno, el compromiso a favor del medio ambiente y el compromiso en favor de los pobres. El documento pontificio propone una nueva idea de progreso, no centrada en una arrogante omnipotencia del ser humano, que se atribuye el derecho de agredir el planeta que habita olvidándose que esta es la casa común de todos. Se trata de buscar un progreso como desarrollo holístico y ecológicamente sostenible que sea el acto fundante de una nueva civilización”- concluyó.

La Casa Común

En el Conversatorio 1 se reflexionó sobre Vivir en la Casa Común. Carlos Nudelmam, Carlos Pagano y Michael Moore, con la coordinación de Héctor Odetti, expusieron sobre el paradigma tecnocrático y gestión del agua; consideraciones para una “conversión” intercultural de la docencia universitaria y los desafíos desde la ecología integral a la teología.

 

Vivir juntos

Frente a la propuesta del Papa Francisco, que nos llama a la conversión ecológica, en el Conversatorio 2 se reflexionó acerca de cómo vivirla en y desde la universidad. ¿Los fines de la universidad pueden ordenarse al bien común? Se retoma el significado clásico del término universitas para redescubrir, desde las funciones esenciales de la universidad, una vocación al respeto por la diversidad, a la búsqueda de la unidad, a la vida en comunidad y a la transformación de los seres humanos. Estas reflexiones estuvieron a cargo de Emilce Cuda, Ana Bonet y la Dra. María Andrea Piñeda, coordinado por Carlos Horacio Torredell.

En Latinoamérica, desde hace más de una década, se registran programas universitarios orientados a la responsabilidad social para el desarrollo sostenible. Estos han tenido enfoques de gestión de valores y de gestión de impactos organizacionales, educativos, cognitivos y sociales. Los mismos han servido de base para repensar las prácticas de formación, investigación y extensión universitarias orientadas al desarrollo sostenible.

Trascender la Vida

El grave problema ambiental puede ser enmarcado por el conocimiento científico y la experiencia estética, que permiten explorar una visión religiosa simultáneamente atenta a la racionalidad y a la belleza, plantearon en el Conversatorio 3 el Prof. Franco Cazzola, el Pbro. Lucio Florio, y el Dr. Aníbal Fornari, coordinados por el Prof. Mario Andino.

En ese sentido, el principio antrópico y la ausencia de contacto con vida en el universo conducen a pensar en lo extraño de que haya una biósfera en la Tierra, y que ésta haya evolucionado hasta nuestro tiempo. El período presente caracterizado como “Antropoceno” introduce una luz de alerta en el proceso de miles de millones de años sobre la delgada capa donde se desarrolla la vida en el planeta.

Por otra parte, la literatura y el arte no sólo nos reflejan la belleza de la vida, sino que también nos describen los signos de la perturbación radical del ambiente natural. En todo caso, la situación demanda un “pensamiento fuerte” que integre ciencias naturales, humanas, filosofía, arte y teología para pensar el futuro de la “Casa común”.

En este sentido, considerar el arte de ‘lo pequeño’ como gesto presente y de ‘lo maravilloso’ como incidencia histórica hacia la conversión ecológica.

 

Talleres

Además, se trabajó en cuatro grupos por afinidades disciplinares. Las conclusiones de cada espacio se pusieron en común a fin de enriquecer las perspectivas. Todos estos aportes fueron recogidos por la Comisión Episcopal de Pastoral Universitaria, y dará como resultado un documento final sobre este X ENDUC.

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La UCSF se hizo presente en el 10º aniversario de la REUP

El pasado 9 de agosto se realizó, en la Universidad Maimónides de la localidad de Buenos Aires, un evento en conmemoración de los 10 años de la Red de Editoriales de Universidades Privadas.

La REUP es el organismo que abarca a todas las editoriales o áreas afines universitarias, que publiquen textos y otros materiales bibliográficos académicos como parte de una institución privada en cualquier región geográfica de Argentina.

Entre los objetivos de la REUP la proyección del quehacer universitario, del desarrollo científico, la investigación y docencia, fundamentales para el desarrollo de la educación superior. Así busca facilitar el intercambio de ideas, estimula, motiva al progreso escolástico y por supuesto fomenta el libre pensamiento humano. Para poder crear el estrecho canal de vinculación, las universidades se apoyan de uno de los soportes del conocimiento, donde se refiere por supuesto al libro creando sus propios sellos editoriales que permiten abrir la puerta a la divulgación científica, tecnológica y la investigación docente. Esto sucede prácticamente en todas las universidades del mundo, sin importar el perfil que tenga o los principios que las sustenten.

En el marco del evento, la Dra. Mancini como coordinadora de la REUP recordó que:

“Hace diez años iniciábamos en esta Universidad un camino que estaba lleno de expectativas, pero, en el cual también habitaban las incertidumbres. Sin embargo, fuimos construyendo entre todos nosotros la realidad que se llama REUP y fuimos alcanzando durante este tiempo logros que no estaban configurados en aquel 14 de agosto de 2009.”

La coordinadora de la REUP también resalta la importancia de consolidar un proyecto editorial dentro de este marco educativo “es deseable que ninguna editorial universitaria carezca de proyecto editorial que guíe la acción y promueva con mayor eficacia la interacción; ya que el presente nos encuentra en permanente apertura hacia el aprendizaje para tender a una mayor profesionalización hacia el interior de cada una de las editoriales con el consiguiente aumento de la creatividad propiciatoria para la renovación de los enfoques”. Además, reitera que sin la existencia de un proyecto editorial sólido y consensuado con las autoridades de sus universidades y con un consejo editorial que las apoye, las posibilidades de éxito para la consecución de los objetivos, se reducen.

Por último, explicó los objetivos y metas que se propone la organización

 

La visibilidad de nuestras producciones editoriales es lo que buscamos de manera incesante por los canales disponibles y, por los otros, que escrutamos de modo constante.  El impacto de nuestros libros en el primer entorno tiene en sí mismo un valor, pero nunca deberíamos quedarnos en él para tomarlo simplemente como indicativo, como promotor de la potencialidad que aspiramos alcanzar.”

 

María Graciela Mancini, asegura que una de las mayores fortalezas de la Red es el trabajo en equipo y la comunión de las editoriales miembro. Por esta razón, remarca que las puertas de la Red están abiertas para sumar nuevos integrantes o para asesorar a las Universidades que deseen constituir una editorial.

Con la mirada puesta en el futuro, la coordinación actual prevé mejorar la comercialización interna de las obras; darle mayor visibilidad a los autores dentro del sub sistema universitario privado; incrementar la presencia en ferias internacionales como la de Frankfurt, o Londres; contribuir con la conformación de editoriales en aquellas universidades que no la posean; desarrollar un portal web de ventas on line y mejorar los estándares de calidad de las publicaciones.

 

Las vías de comunicación con la Dra. Graciela Mancini son:

mail: gmancini@ucsf.edu.ar

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AQUÍ ESTAMOS: la formación de formadores como proyecto existencial

 En el marco de las 26º Jornadas para Institutos Superiores de Formación Docente – CONSUDEC que se realizaron en nuestra universidad, la Dra. Carmen González reflexionó acerca de la vocación y misión de docentes que forman a futuros docentes.

 Es caprichoso el azar

Fue sin querer…
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Joan Manuel Serrat

 

¿Por qué estamos aquí?

Sin, duda, no estamos aquí por azar sino como efecto de una respuesta más menos velada, más o menos consciente a una llamada, una vocación. Sería triste reconocer que “andábamos por ahí”, pasábamos por donde no debíamos pasar – como dice Serrat- y decidimos estudiar un profesorado. Sin embargo, muy pocas veces hacemos el ejercicio de pensar por qué estamos aquí. Darnos hoy el espacio para esta pregunta nos permitirá redescubrir la llama que alimenta nuestra acción y -Dios quiera que podamos decirlo- también nuestra pasión.

La primera respuesta a esta pregunta, para nada trivial, podría ser que estamos aquí porque amamos la educación o más bien -ya que amar abstractos, amar ideas, es poco humano- porque amamos educar. Ahora, ¿qué es educar? Si hemos transitado la formación docente, si nos dedicamos a esto con pasión, también sería evidente decir que sabemos muy bien que educar es permitir(nos) ser más. Es esa tarea maternal/paternal de comprometernos con el cuidado del otro para que puedan ser todo lo que pueden ser.

Y si somos docentes en institutos de formación docente estará mas que claro que educar es despertar en nuestros alumnos -futuros docentes- ese compromiso moral con el cuidado del otro. Ser docentes en un instituto de formación docente es mucho más que ser un profesor; es ser un constante motivador de esa vocación que nos trajo hasta aquí, no por azar. La denominada “formación de formadores” no podrá quedar entonces en la planificación y desarrollo de ciertos contenidos exigidos institucionalmente, ni mucho menos en el despliegue más o menos ingenioso y creativo de didácticas que sepan “atraer” a los futuros alumnos y nos permitan transmitir “aprendizajes significativos” …será, más bien, la tarea inquietante de inquietar día tras día con la pregunta del por qué estamos aquí. Será, en definitiva, la tarea de mantener despierta la mirada de los futuros docentes hacia su propia vocación porque detrás de cada planificación de clases deberá estar viva la pregunta del para qué lo hago. Y será plenamente fundante la respuesta que nos repita una y otra vez: “porque quiero que sean más”!!

¿Qué es educar?

“¿Qué otra cosa queremos alcanzar con la educación, sino que el joven que se nos ha confiado llegue a ser un hombre verdadero y sea auténticamente él mismo? Pero, ¿cómo se puede alcanzar esta meta? Una cosa parece clara: para poder alcanzar esto, el educador debe poseer una clara percepción y un juicio verdadero sobre todo ello: en qué consiste la meta de la educación, es decir, el verdadero ser del hombre y la verdadera individualidad.”

 

Estas son palabras de Edith Stein en una conferencia titulada “Verdad y Claridad en la enseñanza y en la educación”, en el año 1926, cuando era profesora en la Escuela de Magisterio de las Hermanas Dominicas de Espira, Alemania. Ella nos lleva al centro de la pregunta que hoy debemos volver a pensar: cuando decimos educar, ¿a quién se dirige nuestra acción? En primer lugar, debemos decir que quien (se) educa es la Persona puesto que solo las Personas pueden educarse. Sólo las personas están constituidas por rasgos o facultades que le permiten ir haciéndose, ir siendo cada vez más plenos.

Algunos filósofos españoles denominan a este rasgo como lo propio de ser “proyectos inacabados”, siempre pro-jectados, es decir, movidos a ser más que aquello que comenzamos siendo. Venimos al mundo como los seres mas desprotegidos e inacabados desde el punto de vista natural o biológico, pero en esa carencia radica la mayor riqueza de las personas: poder decidir qué quiero ser.

En los tiempos que vivimos, una afirmación como ésta podría abrir la puerta a una serie de manifestaciones tan de moda como el supuesto derecho a decidir qué quiero ser, tal y como si al llegar a este mundo fuéramos una nada que tiene por delante todo el abanico de posibilidades para elegir quien quiere ser (nada más cercano a la sensación de angustia real de  estar frente a una inmensidad con la obligación de elegir sin saber qué ni para qué, pero  en una solitaria libertad).

Nada más lejos de esta idea es aquella que nos invita a convertir nuestra vocación docente en un real proyecto existencial. Por medio de la educación toda persona, tanto la del docente como la del alumno, va actualizando sus potencias; aquellas que les fueron dadas desde el momento en que comenzamos nuestras existencias pero que solo serán potencias -es decir, capacidades- si no encuentran a quien las descubra y ayude a desarrollarlas. Somos desde el primer instante de nuestras existencias una integralidad de corporeidad, afecciones y conciencia libre. La ciencia del hombre que nos haga capaces de comprender al propio ser humano, deberá ser una ciencia “omniabarcante” que lo estudie en su individualidad y en su sociabilidad, en lo corporal, lo psicológico-anímico y lo espiritual, en sí mismo y en las realidades espirituales a las que da lugar y de las que forma parte, como la comunidad, el estado, el lenguaje, etc. La individualidad es consustancial al ser humano, y en la vida real lo que encontramos son seres humanos concretos, que podemos entender y explicar en lo esencial como una persona espiritual, pero este individuo vive en relación con sus semejantes formando parte de colectividades como la tribu, el pueblo o toda la humanidad, y por ello no puede obviarse ese estudio en quien educa a niños o jóvenes.

Educar será, pues, tender la mano a quien está entrando en el mundo cultural de la Humanidad que siglo tras siglo produce y cristaliza conocimientos que pueden mejorar nuestra calidad de vida. No podemos renunciar entonces ni a ejercer nuestra autoridad -en tanto responsabilidad y no poder- ni a la transmisión de una tradición cultural que lejos de repetir fosilizando los conocimientos los ofrece para una nueva y constante resignificación. Estamos aquí, en resumen, porque tiene sentido ser mediadores entre la historia de la Humanidad y el presente de unas personas que quieren ser más y mejores seres humanos.  Estamos aquí porque podemos renovar día tras día la vocación de despertar nuestras conciencias a través de la formación de formadores.

 

¿Cómo formar formadores?

 

En principio esa descripción que acabamos de ver puede dejarnos en un terreno plagado de incertidumbres, tironeos y exigencias pesadas de cumplir. Sin embargo, no hay allí nada nuevo respecto de lo que venimos hablando; al comienzo se nos plantea el desafío de estar frente a una sociedad, unos padres, unos alumnos y un sistema educativo que espera de nosotros que seamos “idóneos, cultos y agentes de cambio” … ¿por qué debería ser éste un reto para el docente del siglo XXI si aceptamos la vocación que nos compromete en el cuidado del oro para que sea más? Es decir, si hemos definido a la educación como ese compromiso por hacer que cada uno de nuestros alumnos sea más… ¿cómo puede un docente no ser agente del cambio?!

Luego se describe como aspiración de la sociedad, que los docentes “actualicen constantemente sus conocimientos” …pero si decimos que los educadores son los mediadores entre el legado de la cultura y las nuevas generaciones, ¿cómo no estar actualizando permanentemente nuestros conocimientos?!

Luego, hacia el final se nos recuerda que los estudiantes de hoy exigen una educación compleja y que nosotros somos los responsables de nuestro aprendizaje…claro… ¡por eso estamos aquí!!! Lo que quiero mostrar es que solemos caer en la tentación de sentir que estamos sobre-exigidos y que se pide demasiado de nosotros cuando “nos preparamos para otra cosa” y “los alumnos eran distintos” …en realidad, si transitamos la formación docente hace un tiempo como estudiantes y hoy como docentes “no es por azar” sino porque es parte de un compromiso existencial. Vivimos para educar y para ayudar a otros a que lo hagan, con sentido y sino, será hora de ir aceptando que confundimos la vocación docente con una profesión más. Será hora de repensar qué docentes queremos ser.

Aún así, la formación de formadores se encomienda también a organismos oficiales de gobierno que trabajan por orientar mejor nuestra tarea y todos esos retos que veíamos en el video también son asumidos por quienes nos proponen un modo adecuado de llevar adelante la tarea docente. Por ejemplo, el Consejo Federal de Educación, en la Resolución N° 286/16 aprueba el Plan Nacional de Formación Docente 2016-2021 para orientar la formación inicial y continua de los docentes. Allí leemos que “este plan propone políticas para formar profesores sólidos, autónomos, críticos, creativos y comprometidos”[1], es decir, que se propone brindar líneas de orientación para hacer que los docentes seamos competentes y agentes comprometidos con el cambio. Para ello centran su propuesta en cuatro principios que guiarán las políticas nacionales de formación docente y que, por ende, deberíamos atender:

  • Un principio vinculado con la justicia educativa por la cual los docentes deberíamos ser capaces de lograr que todos los estudiantes desarrollen sus capacidades fundamentales comunes considerando, a la vez, los diferentes contextos, culturas y estilos de aprendizaje.
  • Un segundo principio que apunte a la valoración del docente “promoviendo su desarrollo, fortaleciendo su motivación, capacidades y colaboración entre ellos”[2].
  • Un tercer principio que busca la centralidad de las prácticas interpelando las prácticas profesionales a lo largo de toda la formación inicial y “abriendo las aulas a otras miradas para expandir la reflexión pedagógica sobre cómo construir una enseñanza eficaz, ética y con sentido de justicia social”.
  • Un curto principio que busca renovar la enseñanza incorporando nuevas tecnologías, pero “sobre todo renovando la experiencia escolar a través de prácticas pedagógicas abiertas a la diversidad, la expresión, la exploración…a la pasión por aprender durante toda la vida”.

No hay forma de pensar que la formación docente se acaba al finalizar el trayecto en los Institutos, la capacitación permanente es resultado de una mirada continua sobre nuestra vocación en los contextos en los que nos toca actuar.

Ahora bien, una mirada que vuelve sobre nuestra vocación nos exige también una mirada sobre aquellos a quienes consagramos esa vocación. Es verdad que las nuevas generaciones de estudiantes -de todos los niveles de la educación formal- reclaman una revisión de los modos en que vinimos ejerciendo nuestra docencia hasta ahora.  En la Resolución N° 330/17 el Consejo Federal de Educación podemos encontrar otra guía; allí se afirma que: “Garantizar el derecho a aprender en el siglo XXI implica que todos los estudiantes puedan desarrollar las capacidades necesarias para actuar, desenvolverse y participar como ciudadanos en esta sociedad cada vez mas compleja, con plena autonomía y libertad” y ofrece, en consecuencia el Marco de Organización de los Aprendizajes en el cual se indica transformar los procesos de enseñanza desde la perspectiva de las disciplinas hacia la perspectiva de las habilidades o competencias que atraviesan los contenidos disciplinares.

Podríamos creer que estamos hablando de este tipo de demanda:

 

y entonces llenamos las aulas de computadoras y estamos listos para encarar los nuevos desafíos. Lo que esos chicos describen como en el nuevo modo de aprender que ellos necesitan, nos reclama los docentes el desarrollo de ciertas habilidades. El MOA del que hablábamos recién menciona seis capacidades fundamentales para los procesos de enseñanza y aprendizaje de aquí a 2030:

  • Resolución de problemas: el estudiante reconoce los saberes adquiridos que le son útiles e identifica los saberes que necesita adquirir.
  • Pensamiento crítico: supone analizar datos e información que le permiten al estudiante argumentar sus posiciones.
  • Aprender a aprender: implica conocer y comprender las necesidades personales de aprendizaje.
  • Trabajo con otros: desarrolla la capacidad de interacción, escucha y reconocimiento de las diferencias.
  • Comunicación: supone la posibilidad de seleccionar y procesar críticamente la información obtenida de distintas fuentes poniendo en relación ideas y conocimientos nuevos con los ya adquiridos.
  • Compromiso y responsabilidad: capacidad de comprometerse con otros interviniendo de modo responsable para con uno mismo y con los demás.

Por lo que vemos, estos estudiantes del siglo XXI requieren docentes permanentemente en revisión de sus prácticas y que asuman mas que nuca su rol de mediadores. El docente es siempre un puente entre la cultura y sus “nuevos habitantes”, no para repetir el conocimiento sino para provocar preguntas que muevan a nuevos conocimientos alentando el trabajo colaborativo, respetuoso y crítico de las nuevas generaciones. En eso consiste la autoridad del docente que debe ser, como vemos, un docente permanentemente “revisado” por sí mismo en sus propias prácticas. En esto consiste la formación permanente a la que estamos convocados.

Consideraciones finales

Como Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de esta Casa tengo en mis manos y por estos días la presentación de tres Planes de estudio de Ciclos de Complementación Curricular que pretenden revalidar los títulos de formación inicial en institutos no universitarios para otorgar títulos de Profesorado en enseñanza superior; con ocasión de esta presentación tuve la oportunidad refrescar esta idea de una formación continua en vistas a una pronta acción de evaluación y acreditación de la calidad de la formación docente de parte de una comisión nacional creada a tal fin. En ese contexto vuelvo a encontrarme con esta invitación a pensar la formación docente “como un proceso integral que tiende a la construcción y apropiación crítica de saberes disciplinares y de herramientas conceptuales y metodológicas para el desempeño profesional. Se trata de un proceso permanente que se inicia con la formación de grado y se continúa a lo largo de toda a carrera profesional”[3].

¿Por qué estamos aquí? Nos preguntábamos al comienzo de esta exposición y creo haber podido desandar algunas cuestiones que nos ayudan a responder esta pregunta. Estamos aquí, esta mañana, porque nuestro rol de formadores de formadores no puede dejarnos indiferentes ante las demandas del contexto en el que ejercemos nuestra vocación. Estamos aquí porque creemos urgente seguir revisando nuestras prácticas, nuestros suelos tan seguros por momentos y tan resbaladizos tan a menudo; necesitamos volver a preguntarnos si haber entrado en el Instituto como docentes fue por azar o fue la respuesta a una llamada. Responder optando por la segunda opción es reconocer la necesidad de mantener encendida la llama que nos anima, a seguir siendo “fuego que enciende otros fuegos”, a seguir siendo, más que docentes, educadores.

 

[1] ANEXO RES. CEF N° 286/16, pag. 3

[2] Ibid, pag. 5

[3] LINEAMIENTOS GENERALES DE LA FORMACIÓN DOCENTE COMUNES A LOS PROFESORADOS UNIVERSITARIOS, Consejo Interuniversitario Nacional, 2012, pag. 2

¿Cómo formar formadores?

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Convocatoria abierta para estudiar en el exterior

Hasta el 31 de agosto, podés inscribirte al Programa de Movilidad Estudiantil.
Este programa te da la posibilidad de cursar un semestre en una de las universidades con las que la UCSF tiene convenio.
Para poder participar es necesario ser alumno regular de la UCSF y contar con un promedio de 7 como mínimo.
El programa no es becado, lo que implica que los gastos de traslado y alojamiento corren por cuenta del alumno. Asimismo, deberás contar con un seguro médico.
Los destinos posibles están disponibles en la web.
Te recomendamos, a la hora de pensar en un destino, que tengas en cuenta cuáles de ellos ofrecen tu carrera.

Podés solicitar más info o inscribirte a: movilidadestudiantil@ucsf.edu.ar

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Responsabilidad Social: una exigencia en todos los ámbitos

Desde hace un tiempo, escuchamos hablar cada vez más de Responsabilidad Social, una idea y un modo de gestión que tiene su origen en el mundo empresario (RSE) pero a medida que se va implementando se advierte que, en realidad, va mucho más allá de las empresas.

Si bien existen múltiples definiciones en torno a esta idea, en términos generales, la RS involucra la responsabilidad de cualquier compañía con sus trabajadores, la comunidad y el medio ambiente.

En este sentido, y en el marco de la convocatoria de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UCSF, el equipo de investigación encabezado por el Mgter. Horacio Alesandria está trabajando sobre un diagnóstico de RSU en nuestra Universidad.

Entrando en el tema, Alesandria explicó que detrás de la cuestión de responsabilidad social está lo ético. En el ámbito empresarial, por ejemplo, cómo hacer negocios procurando generar, además de un beneficio económico, que es el fin último de toda empresa, valor social y ambiental.

En la realidad nos encontramos con “tres razones por las que uno puede ser socialmente responsable: por convicción, por obligación del mercado o del cliente o porque un empresario advierte que ‘queda bien’ con la comunidad o algún grupo de interés. La experiencia indica que los consumidores, empiezan a exigir esta responsabilidad también y, además, desde la cuestión medioambiental se exige responsabilidad para la conservación del planeta y de los recursos que hoy estamos sobreexplotando”.

 

Convocatoria para Latinoamérica

El año pasado, mientras el equipo trabajaba en su proyecto, URSULA (Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana) lanza una convocatoria sobre una temática muy similar: diagnosticar la situación actual de RSU en las universidades de Latinoamérica.

“De la convocatoria participaron 60 universidades latinoamericanas -7 de Argentina- que trabajaron a partir de una metodología que propuso URSULA y que dividía la gestión de las universidades en cuatro ítems: la gestión propiamente dicha, la gestión de la razón de ser la Universidad (formar profesionales), investigación y extensión o participación de la institución en el medio”, contó el Mgter. Alesandria.

Los diagnósticos se realizaron en base a una herramienta estandarizada que incluía 12 metas, 66 indicadores y 5 niveles de logro de gestión integral y transversal de RSU. “En cada uno de esos ítems, cada universidad debía ponerse una puntuación del 1 al 5, según los resultados del diagnóstico. Las puntuaciones más altas, debían ser justificadas con documentación, resoluciones, planes de estudio, etc.”.

En el caso de nuestra Universidad, Horacio Alesandria explicó que “el diagnóstico dio como resultado que estamos a mitad de camino, se han hecho cosas, pero todavía falta mucho por hacerse. Se destacan avances desde el punto de vista estratégico, por ejemplo, el nuevo Modelo Educativo, en el cual, uno de los ejes, es la RSU. A partir de ese Modelo se ha instruido a las diferentes Facultades para que incorporen a sus planes de estudios la Responsabilidad Social como temática. En este sentido, la primera en aplicarlo fue la Facultad de Ciencias Económicas, que en 2014 modifica el plan de estudios de la carrera de Contador Público e incorpora, siendo una de las primeras en el país, Responsabilidad Social como materia obligatoria en segundo año”.

El equipo que trabaja en la Investigación “La Sustentabilidad en la gestión universitaria: análisis de la integración de un comportamiento Socialmente Responsable en su relación con los Grupos de Interés”, se encuentra en la etapa de elaboración del marco teórico y de relevamiento en las universidades católicas de Argentina, con el objetivo de poder comparar entre instituciones similares.

“El desafío más importante es que, a partir de ese diagnóstico sobre las buenas prácticas en general que existen sobre el tema, hagamos una propuesta a la UCSF para ver en qué líneas se puede avanzar”, mencionó el director de la investigación.

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