La vida siempre es bienvenida….. Cuidar y proteger toda Vida!

La fe católica celebra, el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción de María ¿Qué se celebra exactamente? Claro: que María, la madre de Jesús, fue concebida sin pecado; es decir, que al ser concebida no recibió, como todos los demás, la herencia del Pecado Original que la naturaleza humana arrastra desde Adán hacia acá.
No es que María fue concebida sin que su madre (que, según la tradición, se llamaba Ana) haya tenido relaciones sexuales con su esposo (que según la misma fuente se llamaba Joaquín). A veces se piensa que el pecado consiste en la relación sexual. No es así: Dios creó al ser humano sexuado para que tenga sexo como expresión de amor y abierto a la vida.
El pecado original es aquel que hirió a la naturaleza humana en su origen, y por ello mismo esta naturaleza se constituyó con esta herida. Al engendrar un hijo se comunica la naturaleza, y los humanos transmitimos una naturaleza que viene con ese “fallo de fábrica”, ese lastre que llamamos “pecado de origen”. Celebramos que en María no fue así: Ella, siendo concebida por sus padres en un acto de amor que se expresa en la unión sexual (como todo ser humano), no recibió sin embargo esa herencia… ¿Y por qué ese privilegio? Porque Dios preparaba en Ella a la que luego sería invitada a ser la Madre del Hijo de Dios, Jesús, nuestro salvador.
Y esto nos hace pensar en lo maravilloso que es el misterio de la Vida: ese cristalino y frágil riachuelo donde Dios se comunica, ya que Él es la fuente de donde mana toda vida. Dios prepara en cada vientre maternal la cuna de la vida, y cada niño engendrado merece esa preparación. Por eso, María es Aquella a la que toda madre puede acudir para pedirle ayuda, protección o fortaleza. Las madres que esperan un hijo deseado lo harán con gozo, las que esperan uno no deseado lo harán con angustia y desconcierto, pero todas, unas y otras, saben que en su vientre está tejiéndose el secreto de la vida; y saben también que esa vida exige ser cuidada, protegida y bienvenida.
A María tal vez se le alteraron los proyectos personales ya que, siendo muy joven, Dios la invitaba a una misión que Ella comprendía superior a sus fuerzas. Pero dijo “Sí” a la vida porque sabía que, para llevar adelante esta misión, contaría con el auxilio de Dios. Toda madre, también hoy, puede contar con la ayuda de Dios y de María, la Virgen. Pero no olvidemos que Dios nos encomienda también a nosotros la misión de custodiar la vida. Toda mujer embarazada debería contar con un contexto responsable, que le ayude a afrontar con confianza la misión de llevar adelante su embarazo y de no cerrar las puertas a la vida que llega.
En el día de la Inmaculada, demos gracias a Dios por darnos a Jesús por medio de María, y a Ella pidamos la valentía de decir que “Sí” cuando la Vida venga a llamar a nuestras puertas; porque, como decía Leonardo Da Vinci, “el que no valora la vida, no se la merece”. Y sobre todo porque (esperada o sorpresiva, deseada o no), la vida siempre, siempre, es una Buena Noticia…