Pensando el mundo post- Covid-19: Propuestas -2da. Parte-

Mg. Horacio R. Alesandria (*)
Equipo Hoy Para el Futuro – UCSF (**)

La grave situación de DESIGUALDAD en que se encuentra el mundo y que la pandemia ayudó a visibilizar y a profundizar -tal como se analizó en el artículo anterior-, obliga a encontrar rápidas soluciones.

Es posible ver un lado positivo entre las consecuencias que la pandemia estaría provocando, y es la mayor toma de conciencia que empieza a observarse en distintos actores. Si la sociedad empieza a adoptar comportamientos socialmente responsables y, además, a exigir soluciones de dos actores centrales -como son el Estado y las empresas-; se estará contribuyendo a acelerar cambios que ya estaban en marcha -de manera incipiente- vinculados a más “Sustentabilidad” en general.

Conceptos marco

Cuando se habla de “Sustentabilidad” se hace referencia a “la habilidad de lograr una prosperidad económica sostenida en el tiempo protegiendo al mismo tiempo los sistemas naturales del planeta y proveyendo una alta calidad de vida para las personas” (Calvente, 2007).

Esta idea debería considerarse en cualquier actividad que se lleve a cabo, pero “especialmente” en el mundo de los negocios. Puede vincularse a un concepto que, si bien tiene varios años, recién en los últimos tiempos empieza a cobrar mayor vigencia y es lo que debe entenderse por “Desarrollo Sostenible”. La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en 1987, lo definió como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Y finalmente es necesario asociar estos conceptos a otro que refiere al modo en que deben gestionarse las organizaciones y es el de “Responsabilidad Social”. Sobre éste existen muchas definiciones, pero me parece más abarcativa la generada por la Norma ISO 26000, a fines de 2010: “Responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades en la sociedad y el medio ambiente, a través de una conducta ética y transparente que sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad, que tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders), que cumpla con la legislación vigente y sea compatible con las normas de conducta internacionales, y que sea integrada en toda la organización y practicada con todas sus relaciones”.

Necesidad de un nuevo Modelo Económico

Estas ideas empiezan a cuestionar las características del modelo económico imperante y a exigir cambios con cierta urgencia. Así se empieza a hablar de la necesidad de una “Economía circular” que desplace a la Economía lineal y de una “Economía de flujo” que haga lo propio con la Economía de stock; lo cual implica producir reutilizando, reciclando y reduciendo el uso de recursos, así como utilizar aquellos que son renovables y más amigables con el medio ambiente, en lugar de los que no lo son. Un ejemplo para graficar de manera contundente lo señalado: producir energía a partir de recursos tales como el agua, el viento o el sol, en lugar de hacerlo utilizando petróleo.

A éstas dos tendencias, aún incipientes, debe agregarse una tercera -no menos importante- que también empieza a cobrar vigencia y es pensar en actuar de manera articulada con los distintos actores con los que se comparte el ámbito geográfico. Se debe pasar de una Responsabilidad Social individual a otra territorial. La consigna del grupo 1 de trabajo de la Comisión COVID-19 creada por Francisco: “Nadie se salva solo” es demostrativa de la importancia de este modo de actuar.

 

Actores

Además de las ideas que debieran constituir una guía, es necesario identificar los tres actores centrales que deben plasmarlas: el Estado -en sus tres niveles-, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil.

Hoy está transcurriendo el tiempo para alcanzar los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible, iniciativa de ONU, con vigencia hasta 2030), con los que debieran estar todos comprometidos. En consecuencia, cada actor: sector público (gobierno nacional, provincial y municipal/local), sector empresario, universidades, organizaciones de la sociedad civil; deben, a partir de hacer un diagnóstico particular, definir acciones que apunten a colaborar en la consecución de los mismos.

El primer paso debe darlo el Estado. El gobierno nacional debe elaborar un “PLAN NACIONAL DE DESARROLLO SUSTENTABLE” y darle rango de ley. Los gobiernos subnacionales deben hacer lo mismo ajustado a su realidad y competencia. Su construcción es una tarea de todos, convocados por el Estado a una mesa de diálogo. Un buen punto de partida es considerar las iniciativas ya existentes.

Los restantes actores (empresas, universidades, organizaciones, etc.) deben elaborar/formular acciones en línea con el Proyecto Estratégico del país. Esta propuesta no es ni más ni menos que imitar a países que ya lo hicieron, tanto aquellos con mayor desarrollo –los de la Comunidad Europea-, como con menor -Chile, Costa Rica-, por citar algunos.

Este es el proceso ideal que debiera darse y constituye un aporte que se hace desde la Universidad para empezar a discutir las soluciones que permitan superar el cuadro de situación vigente. La gravedad del mismo obliga a todos, según su nivel de responsabilidad, a involucrarse en ser parte de la solución.

(*) Magister en Administración de Empresas, Contador Público, Docente e Investigador UCSF. Integrante del Equipo Universitario de Reflexión Interdisciplinar “Hoy Para el Futuro” de la Universidad Católica de Santa Fe – www.ucsf.edu.ar/hoy-para-el-futuro

(**) Hoy Para el Futuro es un equipo interdisciplinario de profesionales pertenecientes a la comunidad de la UCSF movilizados por las problemáticas que la pandemia ha puesto de manifiesto en algunos casos y profundizado en otros, que pretende constituir un espacio de reflexión que permita pensar los desafíos socio-económicos y espirituales de nuestra sociedad en el escenario de la post-pandemia, con una mirada integral y abarcativa en el marco de un nuevo paradigma de convivencia humana.

 

Contenido relacionado: https://www.ucsf.edu.ar/pensando-el-mundo-post-covit-19-diagnostico-1a-parte/

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Reflexiones sobre la verdad como lucha espiritual en tiempos de “pandemia”

Lic. Luis Gabriel Capelari
Secretario Académico del
Departamento de Filosofía y Teología

Ya ha pasado casi medio año desde que en Argentina el gobierno nacional y su comité de asesores científicos tomó férreas medidas ante la “pandemia” declarada con anterioridad por la OMS, y no hay indicios de que a corto plazo se restablezca la normalidad de nuestras vidas, todo lo contrario. Más aún, en tiempos donde lo “normal” es otro de los aspectos que pasó a ser relativo –al poder, la proposición “nueva normalidad”, que resuena cada vez más en nuestros oídos, no puede dejarnos indiferentes1. El Estado -en su dimensión ejecutiva- y su orden discursivo, que ha impregnado gran parte de la sociedad, ordena el “aislamiento” o el “distanciamiento” entre personas sanas, por lo cual las reuniones familiares tienden a tener un preocupante estatuto de clandestinidad, la presencialidad en los diversos niveles educativos es inexistente y los oficios religiosos han sido prohibidos o severamente limitados – ¿con qué legítima autoridad? – entre otros acontecimientos. Asistimos a un movimiento de “avance y retroceso” entre diversas etapas o “fases” y las graves limitaciones a la circulación de los ciudadanos. Los medios de comunicación de mayor alcance no cesan de generar un patológico impacto con las cifras de infectados y fallecidos, y el miedo de las personas es cada vez más tangible. Mientras tanto, los efectos de este encierro son alarmantes: la pobreza, el desempleo, las quiebras de las empresas, el cierre de negocios, el aumento de las patologías físicas y psicológicas, la depresión, el aumento del consumo de alcohol y drogas, ya están siendo observados y denunciados.2 Atribuirle aún “excepcionalidad” a esta situación es insostenible.

 

Ante este estado de cosas, gran parte de la ciudadanía ha salido a la calle durante los días de conmemoraciones patrias a protestar contra la política oficial de manejo de la pandemia y sus consecuencias en el orden civil, económico, sanitario, educativo, religioso y social en general. Y no sólo eso, también han surgido profesionales de la medicina que se están uniendo contra las medidas llevadas adelante por el poder político y transnacional bajo el nombre “médicos por la verdad”, junto a virólogos e inmunólogos, pero también hay “psicólogos por la verdad”, “abogados por la verdad”, y la lista puede llegar a ser más amplia; tales grupos -originado en España, en el caso de los médicos- se han multiplicado en muchos países, entre ellos en Argentina, y tienen vinculación entre sí.3 Podemos estar o no de acuerdo con algunas de las ideas de los diversos actores que se han manifestado, pero hay algo que no puede ser soslayado y que felizmente ha aparecido en el horizonte, pues se asumía como obvio: la exigencia de verdad y de respeto hacia ella, exigencia epistémica pero ante todo ética. Tal exigencia se está definiendo como una lucha espiritual por la verdad. Esto es filosóficamente muy importante. Ahora bien, dicha constatación presenta varias aristas.

En este mundo globalizado podemos observar a gran escala que la gran comunidad científica manifiesta tensiones importantes, fuerzas en pugna. Hay un centro de poder, político, económico y científico que tiende a cerrarse y a autolegitimarse, que cierra filas mediante un movimiento de exclusión de las posiciones que expresen profundas diferencias con las acciones médicas y sanitarias que se están llevando a cabo, posiciones que hablan en defensa de la verdad que no se está respetando. En efecto, estas diferencias son estigmatizadas como “fake news” y perseguidas sus manifestaciones en Internet. En la mayoría de los países -entre ellos Argentina- la alianza entre el Estado y un “comité de expertos” ha tomado decisiones difundidas acríticamente por los medios de comunicación -radio, televisión, internet- dominantes de la opinión pública. En dicho terreno es manifiesta la exclusión de la diferencia: en un movimiento parmenideano es negada y enviada al prohibido territorio de lo falso. Y la opinión pública ha interiorizado esta creencia a causa de todo un despliegue propagandístico, donde los efectos psicológicos por la divulgación de cifras absolutas, no contextualizadas, y el miedo cada vez mayor, genera más de lo mismo: la poca o nula credibilidad a los planteos críticos;4 para escuchar dichos argumentos, por lo general, hay que acudir a entrevistas por internet con poca llegada a la población.

Al menos se observa que en estos médicos y demás profesionales disidentes hay un interrogante y una sorpresa angustiosa: sostienen que no son escuchados, que sus reclamos al poder ejecutivo no han sido tenidos en cuenta, que el poder legislativo está en absoluto silencio y no se dan los debates de las políticas públicas de rigor.5 Y habilitemos también la pregunta por la inconstitucionalidad de las medidas adoptadas.

Estimo que este planteo crítico habilita el debate filosófico desde el esquema de opuestos verdad/ideología. Porque bien podemos pensar que todas estas irregularidades por parte del Estado son la sintomatología de un impulso ideológico y no de defensa de la verdad, el bien y la justicia. Mucho se ha escrito sobre la ideología, me limitaré a citar la siguiente definición:

“Desde una perspectiva neutra y máximamente general puede definirse la ideología como el pensamiento que resulta de dar inadvertidamente prioridad al bien [bien particular propio] sobre la verdad o al deseo sobre la inteligencia. Así, ideología resulta ser el pensamiento que implica al sujeto de manera que lo vital práctico afecta a lo especulativo teórico impidiéndole ammplificaciones esclarecedoras.”6

Matizaré dicha definición, sosteniendo que, así como no es el bien el problema -jamás podría serlo- sino el bien particular propio -como aclara el autor citado en otro pasaje de su libro- lo vital práctico afecta negativamente a las amplificaciones esclarecedoras cuando desborda a la persona. En efecto, podemos concluir que lo vital práctico, manifiesto en el miedo, maniató la búsqueda humanamente imprescindible de la verdad al modo de amplificaciones esclarecedoras.

Pero, además nuestra época, al promover por costumbre la disolución de la búsqueda de la verdad, también tiende a disolver el planteo crítico que recurre al concepto de ideología. Verdad, bien y justicia son realidades que la cultura actual del relativismo espontáneo -o con consciencia teórica- identifica como la resultante de la lucha entre relatos y prácticas, reduciendo la lucha por la verdad al resultado “creativo” del poder, a su emergencia a partir de fuerzas contrapuestas y la victoria posterior -y momentánea- de una de las perspectivas en juego. El eje filosófico nihilista -mencionemos a Nietzsche entre sus pioneros-, se torna actualmente plataforma de lanzamiento de muchas actitudes culturales de nuestro tiempo. Hoy día escuchamos hablar de la post-verdad, es lo mismo. Para este eje, la verdad, el bien y la justicia son apelativos ya fenecidos, rostros muertos de la única muerte que importa: la de Dios. Los defensores de estos valores son tildados de cándidos moralistas. Pero este posicionamiento posmoderno, ¿no es acaso ideológico?…

Lo que estamos viviendo con esta “pandemia” y el combate por la defensa de la verdad que está surgiendo impone recuperar el esquema –“cándido” para muchos- de la búsqueda y del progresivo acceso a la verdad, de la liberación consecuente del estado de aprisionamiento, de salida de la caverna: nos topamos nuevamente con el viejo y sabio Platón. Los médicos por la verdad -y también muchos de las personas “de la calle” en las manifestaciones en días patrios- llaman a “despertar”, otras de las metáforas que en la historia de la filosofía se emparentan con la liberación de un estado de engaño y de falso vivir, pensemos, por ejemplo, en el despertar de Kant de su “sueño dogmático” gracias a David Hume7; pensemos en Descartes, cuando en su personal búsqueda de la verdad es arrastrado hacia sus habituales creencias tranquilizadoras, a pesar de sospechar con serias razones que “su libertad es un sueño”.8 A su vez, se abren los interrogantes por el camino hacia la salida, por la actitud y la voluntad necesarias en el proceso subsiguiente frente al apego a lo “seguro” y a “lo conocido”, al modo de las cadenas y las sombras de los prisioneros de la caverna. Y surge la renovada pregunta por lo que le sucede al portador del mensaje liberador, quien es ridiculizado.9

Si nos desplazamos ahora hacia el ámbito universitario, leemos que la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae -documento base de las Universidades Católicas- sostiene:

“Sin descuidar en modo alguno la adquisición de conocimientos útiles, la Universidad Católica se distingue por su libre búsqueda de toda la verdad acerca de la naturaleza, del hombre y de Dios. Nuestra época, en efecto, tiene necesidad urgente de esta forma de servicio desinteresado que es el de proclamar el sentido de la verdad, valor fundamental sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre.”10

Estas palabras de San Juan Pablo II resuenan hoy con gran fuerza y actualidad, en el contexto tan crítico que nos toca vivir. También el lema de la UCSF se hace eco de esta orientación: “In Omnen Veritatem”, “hacia toda la verdad”. Además, sin la verdad “desaparece la libertad, la justicia y la dignidad del hombre”, ante lo cual es necesario detenerse a pensar en las semejanzas con el escenario actual, en el que la libertad, la justicia y dignidad humanas que deben estar en el centro promoviendo el diálogo sincero, tienden a desaparecer. Es decir, el compromiso académico, ético y espiritual con la verdad en sus múltiples dimensiones, el compromiso con un peregrinar, en y hacia ella, se hace presente hoy de manera singular – considerando este llamamiento del presente, la reciente formación en la UCSF del equipo Hoy para el futuro es una importante iniciativa-.

Llegamos así a lo fundamental: Cristo Jesús, camino, verdad y vida, es quien nos hace libres, como Él mismo nos anunció: “serán verdaderos discípulos míos si perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad os hará libres”.11 En este sentido, el pasaje citado de Ex Corde Ecclesiae continúa diciendo sobre la Universidad Católica:

“…sin temor alguno, antes bien con entusiasmo trabaja en todos los campos del saber, consciente de ser precedida por Aquel que es «Camino, Verdad y Vida», el Logos, cuyo Espíritu de inteligencia y de amor da a la persona humana la capacidad de encontrar con su inteligencia la realidad última que es su principio y su fin, y es el único capaz de dar en plenitud aquella Sabiduría, sin la cual el futuro del mundo estaría en peligro.”12

Necesitamos mantener siempre la mirada en este horizonte espiritual. Porque el riesgo es el olvido del silencio necesario para meditar y reflexionar; el tiempo cronológico con su ritmo de productividad y efectividad siempre pugnan por seguir marcando la agenda. Y en un contexto académico que mutó abruptamente, atravesado por la distancia corpórea y la virtualidad, las preguntas de fondo son urgentes. La verdad no puede ser soslayada, no ha muerto ni es una creación humana, está viva y es Él. Y como imagen de Dios, el hombre está llamado, desde su libertad, inteligencia y afectividad a ir a su encuentro, con su búsqueda, con la razón y el diálogo entre la teología, la filosofía y las ciencias, entre la fe y la razón, consciente de saberse limitado y necesitado de Dios.

1 Muy sintomática fue la expresión de la intendente de la ciudad de Santo Tomé, Daniela Qüesta: “extraña normalidad”, dicha con preocupante añoranza ante la implementación de medidas más restrictivas, anunciadas el 11/09/2020. Véase: https://www.youtube.com/watch?v=A9qxInz6j8Q.

3 Véase: https://medicosporlaverdad.net/

4 Por ejemplo, la entrevista radial a la Dra. Roxana Bruno, quien es parte de “Médicos por la verdad”. https://www.continental.com.ar/noticias/actualidad/la-dra-roxana-bruno-advirtio-que-la-vacuna-contra-el-coronavirus-esta-saltando-etapas/20200814/nota/4062705.aspx.

5 Op. Cit.

6 Choza, Jacinto: Manual de Antropología Filosófica, Madrid, Rialp, 1988, p. 334. Cursivas mías.

7 Kant, Immanuel: Prolegómenos a toda metafísica futura que haya de poder presentarse como ciencia. Madrid, Istmo, 1999, p. 29.

8 Descartes, René: Meditaciones Metafísicas. Madrid, Boreal, 1998.

9 Platón: República. Madrid, Gredos, 2000, 517a.

10 Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae del Sumo Pontífice Jun Pablo II sobre las Universidades Católicas, 4.

11 Juan 8, 31-32.

12 Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, 4.

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Es necesario actuar Hoy, pensando en el Futuro

Bajo esta consigna la UCSF conformó el Equipo Universitario de Reflexión Interdisciplinar, Hoy para el Futuro. Integrado por académicos de diferentes especialidades, apunta a pensar los desafíos socio-económicos y espirituales en el escenario de la post-pandemia, para dar lugar a iniciativas transformadoras de la sociedad santafesina.

 

Los efectos y consecuencias de la crisis epidemiológica desatada por la rápida y sorpresiva propagación del virus del COVID19 han provocado toda clase de reacciones. Pero también de acciones. Algunas han debido atenderse con suma urgencia y pragmatismo en busca del mal menor. Otras van develándose con el tiempo y el devenir de esta situación que parece no darnos tregua ni respiro.

 

El mundo cambió de repente, para todos los que lo habitamos, enfrentándonos a retos desconocidos aunque también y especialmente a viejos problemas no resueltos, nunca demasiado debatidos o consensuados, soluciones postergadas o jamás halladas. Como una linterna potente e impiadosa, este virus fue echando luz y poniendo en evidencia aciertos, acuerdos y desafíos; pero también y básicamente desigualdades, inequidades y viejas injusticias que ya no podemos dejar de atender.

 

“Una pandemia es algo trágico por definición. Especialmente si se derrama sobre un sujeto débil, agotado y sufriente como ya venía siendo nuestro mundo en su andar. No podemos esperar más. Necesitamos parar, preguntarnos, repensar, discutir, investigar, proponer, convenir y acordar caminos que nos lleven a vivir y convivir mejor en esta ‘casa común’ que compartimos”, señala la Dra. Carmen González, Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, y completa: “Con esta inquietud y firme deseo surge, en el seno de la Universidad Católica de Santa Fe y por iniciativa de nuestro Arzobispo Sergio Fenoy, el Equipo Universitario de Reflexión interdisciplinar “HOY para el FUTURO”.

 

En este sentido, contó que en la figura de su rector, Mgtr. Lic. Eugenio Martín De Palma y de los Vicerrectores Académico y de Formación, Dr. Guillermo Kerz y Pbro. Lic. Carlos Scatizza; la Universidad Católica de Santa Fe convocó a varios académicos de diversos ámbitos disciplinares con el objetivo de constituir un espacio de reflexión. “Un lugar que permita pensar los desafíos socio-económicos y espirituales de nuestra sociedad santafesina en el escenario de la post-pandemia y comunicar todo aquello que, como fruto del diálogo, la investigación y la conversación interdisciplinar merezca ser difundido de forma esperanzadora para animar y sostener los cambios que sean necesarios”.

 

El equipo cuenta con la participación de docentes universitarios e investigadores, animado por tres objetivos particulares: reflexionar sobre los desafíos que ha puesto de manifiesto la pandemia en el marco de un nuevo paradigma de convivencia humana; comunicar a la comunidad académica y civil, haciéndola partícipe del debate y las miradas que surjan de pensar en lo que pasa y cómo nos pasa, con un mensaje de esperanza que aliente e inspire la construcción de un futuro más justo y mejor para todos; y vehiculizar aquellas propuestas de transformación con diferentes agentes sociales, de gobierno y empresariales.

 

De la intensión a la acción

La Dra. Carmen González y la Dra. Ana Bonet tienes a su cargo la coordinación del equipo Hoy para el futuro. “Desde su conformación, en estos dos primeros meses de existencia, hemos sostenido con regularidad reuniones semanales virtuales en las que cada miembro expuso un diagnóstico desde lo que en su disciplina o área de trabajo la pandemia ha puesto de manifiesto”, cuenta González.

 

La crisis del modelo de desarrollo que desde hace años viene sosteniendo acciones de explotación del planeta y la urgencia por repensar otras formas de urbanismo, de justicia, de economía, de alimentación, de educación, de comunicación, de cuidados biológicos o psíquicos e incluso otras formas de vivir la democracia y nuestro rol de ciudadanos; son algunas de las principales problemáticas abordadas.

 

Tras estos primeros encuentros, se prevé en adelante sostener momentos de diálogo con especialistas de estas áreas y con agentes de gobierno municipal y provincial en los que el Equipo pueda ofrecer los frutos de la observación y la experiencia profesional y académica que pueda dar lugar a iniciativas transformadoras.

 

En ese sentido, la Dra. González expresa: “Se trata de acciones inspiradas en la convicción de que la universidad como institución es un agente social que nació para innovar y no sólo para transmitir conocimiento, convencidos de que ofrecer y compartir respuestas es importante, pero también lo es alertar y proponer aquellas preguntas o dilemas sobre lo que necesitamos como sociedad enfocar y priorizar”.

 

Área Teólógico Pastoral

Con el objetivo de reflexionar desde la mirada teológica y teniendo por delante el servicio pastoral de la Iglesia sobre los desafíos que nos presenta la actual situación, se creó dentro del equipo Hoy para el Futuro el Área Teológico Pastoral, con el objetivo de proponer senderos de nueva evangelización.

“La pandemia ha brindado a la Iglesia una oportunidad para volver a reflexionar sobre su naturaleza y misión, saliendo de toda autorreferencialidad, poniendo su mirada en Cristo y en el hombre”, señaló el Pbro. Carlos Scatizza, quien tiene a su cargo la coordinación del Área, y que está conformada por sacerdotes provenientes de diversos sectores pastorales y académicos de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz y de la vida religiosa.

 

Algunas de sus líneas de trabajo son: catequesis y culto; la presencia de la Iglesia en la Web, particularmente las redes sociales; vida y ministerio de los sacerdotes; marginalidad y nuevas situaciones sociales; el renovado anuncio del Evangelio, entre otros. Finalmente, Scatizza expresó que desde el Equipo se trabaja en sintonía con el Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral y la Comisión Vaticana Covid 19, “sabiendo que el trabajo es de hoy para el futuro, llevando esperanza a nuestros hermanos”.

 

El Equipo

El equipo está integrado por

Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, Rector de la Universidad Católica de Santa Fe

Dr. Guillermo Kerz, Vicerrector Académico

Pbro. Lic. Carlos Scatizza, Vicerrector de Formación

Dra. Carmen González, Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades

Dra. Ana Bonet, Docente e investigadora

Dra. María Marta Didier, docente y Coordinadora del Doctorado en Derecho

Lic. María Milagros Vigil, docente y Directora de las carreras de Comunicación

Mgter. Horacio Alessandría, docente de la Facultad de Ciencias Económicas

Arq. Jimena Rivero, docente de la Facultad de Arquitectura

Lic. Celeste Nessier, docente y coordinadora de la carrera de Nutrición

Biól. Romina Ghirardi, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud

Lic. Yanina Alarcón, secretaria de Gestión de la Facultad de Psicología

Dra. Verónica Rebaudino, docente de carreras de Educación

Área Teológico Pastoral

Pbro. Carlos Scatizza,

Pbro. Olidio Panigo

Pbro. Ricardo Mauti

Pbro. Ricardo Colombo

Pbro. Javier Rojas sj

Pbro. Andrés González

Pbro. Matías Vecino

Además, los presbíteros Ernesto Agüera, Ricardo Coscio y José María Soria se desempeñan como como consultores externos.

 

Identidad

 

Desde su identidad visual, busca representar la importancia de la multiplicidad de miradas sobre la realidad en un diálogo comunitario que favorezca la mayor comprensión para una mejor acción.

Miradas diversas, integradas, en reflexión y debate… pero conviniendo de manera armónica con un mismo fin: actuar HOY, con esperanza, para el FUTURO.

 

Para más información visitar la web www.ucsf.edu.ar/hoy-para-el-futuro

 

 

https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/254220-actuar-hoy-pensando-en-el-futuro-de-cara-a-la-pospandemia-educacion.html

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La OPS no recomienda tomar productos que contengan dióxido de cloro, 0.

Extensión Universitaria

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o parenteral en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos.

La información incluida en esta nota refleja la evidencia disponible a la fecha de publicación del documento. Sin embargo, reconociendo que hay numerosos ensayos clínicos en curso, la Organización Panamericana de la Salud actualizará el documento de manera periódica.

En base al informe de este año del Organización Panamericana de la Salud (OPS), resulta necesario destacar que la ingesta de dióxido de cloro y el clorito de sodio reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y si se ingieren, pueden causar irritación en el esófago y estómago, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones severas, entre otras complicaciones que pueden incluir graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales.

Además, la inhalación puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis, entre otras complicaciones respiratorias como bronquitis crónica y erosiones dentales, así como complicaciones en otros órganos del cuerpo.

En este sentido, en el año 2016 la ANMAT emitió un comunicado sobre el producto “MMS –Milagroso suplemento mineral” , derivado del clorito de sodio (similar a los actualmente comercializados) que se presentaba como un tratamiento alternativo para varias enfermedades.

Fuente: OPS. ANMAT. Neomundo,

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Autoridades provinciales y universitarias analizaron alternativas para regresar a la presencialidad

El rector de la UCSF, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, fue parte de una reunión junto con autoridades educativas, sanitarias y académicas provinciales, y las universidades que cuentan con sedes en la provincia, para analizar la actual situación de la pandemia y los posibles escenarios para el regreso a la presencialidad, con los protocolos necesarios.

De la reunión participaron de forma presencial el secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Dr. Juan Manuel Pusineri; el secretario Adjunto de Salud, Dr. Jorge Prieto; el secretario de Relaciones Territoriales y Protocolo, Ing. Alejandro Bento; el rector de nuestra Universidad, Mgter. Eugenio Martín De Palma; el rector de la Universidad Nacional del Litoral, Dr. Enrique Mammarella; y el decano de la UTN-Facultad Regional Santa Fe, Ing. Rudy Grether. En tanto, lo hicieron de manera virtual las autoridades académicas de las otras Universidad que desarrollan actividades en la provincia de Santa Fe.

 

Con el objetivo de abordar el tema de protocolos para la eventual vuelta a clase y la toma de exámenes presenciales, las instituciones compartieron las experiencias hasta ahora recorridas y los posibles protocolos para el retorno, teniendo en cuenta la disparidad de realidades en las diferentes regiones de la provincia.

 

Protocolos en la UCSF

En la ocasión, De Palma compartió la presentación del protocolo de la UCSF, basado en el Protocolo Marco y Lineamientos Generales para el retorno a las Actividades Académicas Presenciales en las Universidades e Institutos Universitarios elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP).

 

El rector puntualizó que este protocolo “establece un conjunto de pautas de trabajo que promueven un ordenamiento en las actividades inherentes al retorno a las actividades académicas presenciales”; remarcando que “presencialidad, no es normalidad”.

 

En este sentido, señalo que el hecho de trabajar en la elaboración de los protocolos como así también en la planificación y preparación de los establecimientos educativos en vistas a un regreso a la presencialidad persigue “un fin pedagógico, pero también de vida comunitaria y universitaria, en tanto el volver a encontramos en el aula nos puede hacer bien a todos”.

 

Comprendiendo que en el actual contexto el retorno a la presencialidad no puede ser para todos, el rector expresó que en el protocolo se han tenido en cuenta grupos o situaciones específicas. “Hemos ido remarcando las prioridades: los alumnos ingresantes 2020 que aún no han tenido experiencia universitaria, los que cursan las instancias finales de integración, las prácticas esenciales en talleres y laboratorios, los exámenes finales en turnos extraordinarios por ser las dos últimas materias o defensas de tesis y/o TIF”, enumeró De Palma.

 

Es importante señalar que más allá de la presentación de los protocolos y la adecuación de las actividades, el retorno a la presencialidad es una decisión que finalmente recae en las autoridades nacionales, provinciales y locales.

 

Trabajo conjunto

El protocolo fue presentado y consensuado con el Consejo Superior de la UCSF, así como también con representantes de la Asociación del Personal de la Universidad Católica de Santa Fe (APUC) y de la Asociación de Docentes de la Universidad Católica de Santa Fe (ADUC SF). Según lo indica la resolución que lo aprueba, en el mismo se detallan las “acciones preparatorias, organización académica y pedagógica, criterios sanitarios y de higiene, criterios de salud y seguridad, implementación, y monitoreo”, explicó De Palma.

 

La norma presentada por la UCSF se basa en el Protocolo Marco – válido para todo el país – que establece un conjunto de pautas de trabajo orientado a ordenar las actividades inherentes al retorno a las clases presenciales, basadas en criterios sanitarios y de higiene, salud y seguridad, así como de organización académica y pedagógica.

 

Cabe mencionar que en la reunión con ADUCSF, participaron su presidente, Prof. Eduardo Quintana, el rector de la Universidad, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, la secretaria de Administración del Rectorado, CPN Ana María Aviazzi, y el secretario Académico de Rectorado, Arq. Esteban Lucas Tomatis.

 

En tanto, en el encuentro con APUC, estuvieron el secretario General del gremio, Marcelo Actis; el Rector, De Palma, la secretaria General del Rectorado, CPN Claudia Gauna y la secretaria de Administración del Rectorado, CPN Ana María Aviazzi.

En este marco, el Rector valoró el acompañamiento y esfuerzo de toda la comunidad para continuar con el desarrollo de las actividades académicas y administrativas de manera virtual. “La definición de tomar los exámenes virtuales significó todo un esfuerzo logístico, técnicos, administrativo y pedagógico que no hubiera sido posible si la colaboración de cada integrante de la UCSF: docentes, alumnos, personal, conducción. Es una muestra concreta de ese #somoscomunidad”.

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Trump anuncia el fin de la relación de EE.UU. con la OMS

El mandatario hizo pública su decisión en una declaración a la prensa en la que no admitió preguntas, justificó la medida argumentando que la OMS no había ejecutado las reformas que Estados Unidos le había exigido hace algunas semanas. Washington quería que esa organización fuera más exigente con el gobierno de China, donde se reportó el primer caso de covid-19 en el mundo, y acusó a Pekín de “ignorar sus obligaciones de informar” sobre el virus a la OMS. En abril, Trump había suspendido temporalmente las contribuciones de su país al presupuesto de la OMS, estimadas en unos US$450 millones al año, equivalente a 15% del presupuesto de la institución. Ahora esa decisión parece haberse vuelto permanente.

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Oxitocina: La hormona del vínculo y la proximidad

Previo a la pandemia por COVID-19, el periodista Luis Majul me realizó una entrevista de radio en su programa de CNN, sorprendido luego de haber visto el primer capítulo de la serie de Netflix llamada “babies”. Su deseo era profundizar sobre una hormona llamada oxitocina que parecía tener un rol central en el nacimiento. Como docente-investigadora de la Universidad Católica de Santa Fe, me resulta importante retomar este tema en el marco de la celebración de la semana mundial del parto respetado y de la situación de confinamiento que nos ha obligado a experimentar los vínculos de una manera especial.

La oxitocina es una hormona muy antigua. Desde una perspectiva evolutiva, las moléculas de esta hormona se conservaron a lo largo del tiempo. Su historia data de 600 millones de años. Nos acompaña en la evolución de la vida apareciendo en los primeros peces primitivos hasta llegar a los mamíferos placentarios. En estos últimos, su estructura química es exactamente igual en todas las especies incluida la humanidad.

En el Homo Sapiens, la oxitocina se produce fundamentalmente en el mediocampo del cerebro: un lugar estratégico que, gracias a las conexiones neuronales que establece, le permite integrar lo que percibimos del mundo que nos rodea con funciones inconscientes como las que regulan la actividad visceral, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Los científicos consideran que la oxitocina es una hormona neuroendócrina, ya que interviene en funciones tanto del sistema nervioso central como de órganos periféricos. Su estímulo dependerá del entorno y el tipo de estimulación sensorial.

En la formación de grado de los profesionales de la salud, el estudio de esta hormona se limita a las funciones reproductivas. La oxitocina participa del nacimiento y la lactancia, estimula las contracciones uterinas y facilita la salida de la leche materna. Sin embargo, invito a los lectores a observar detenidamente una madre amamantando a su bebé o un documental de una leona alimentando a sus cachorros y verán que no se trata de un simple suministro de comida. Se trata de la interacción entre dos seres que está rodeada de gestos de cuidado, de protección, amparo y consuelo. A través de ellos se estimulan todos los sentidos con caricias, susurros y miradas. Son aquellos que los humanos llamaríamos gestos de amor.

Esta interacción se traduce en un estado bienestar para la mamá y su bebé. Provoca un efecto antiestrés, antinflamatorio y estimula procesos de aprendizaje, crecimiento y curación que podrían perdurar en el tiempo. Estudios en animales y en humanos demuestran que, de acuerdo con el tipo de cuidado materno en los primeros meses de vida, sus descendientes desarrollan mayor o menor tolerancia al estrés o capacidad de resiliencia cuando se desarrollan. Ésto se explica desde la epigenética, que postula que la interacción de los genes con el ambiente determina el estado de salud; es decir, lo que nos sucede en los primeros instantes luego de nacer, dejaría una marca que podría condicionarnos el resto de la vida.

La abundancia de la vida no podía limitar estos beneficios sólo al período que rodea al nacimiento. Esta hormona, también se libera en el vínculo que establece el papá con su hijo, en las relaciones de pareja (incluso el sexo), en las reunimos con amigos y hasta en la interacción con las mascotas. La relación con otros seres desde la responsabilidad, la comunicación y el encuentro implica una interacción positiva y empática que puede promover un estado de bienestar y salud.

A pesar de esta sorprendente explicación naturalista, es imposible reducir estos lazos a una cuestión de causa y efecto. Justamente, lo que nos diferencia de otros mamíferos, es la capacidad para dar significado a estos vínculos que se encuentran atravesados por dimensiones culturales, históricas, emocionales y espirituales. Cada una de ellas imprimen un sentido único, particular y personal que no siempre puede ser catalogado como “positivo” o “negativo” o, peor aún, lo que es positivo para unos, puede ser negativo para otros.

Todavía estamos dando significado a la dimensión histórica que estamos experimentando, pero creo que el potencial de creatividad humana ha llevado a establecer sus vínculos y los beneficios de éste a pesar de la falta del contacto físico. También habrá un espacio para la reflexión sobre las consecuencias del distanciamiento obligatorio de la madres y bebés infectados por COVID-19 y evaluaremos hacia dónde se inclina la balanza.

En síntesis, el desafío para todos es quitarnos el velo racionalista y aproximarnos al otro conociendo su potencial de amor y aceptando su diversidad para disfrutar de los vínculos que nos hacen bien.

Agradecimientos

La redacción de este artículo se llevó a cabo en el marco del proyecto “Ecología del parto. Aportes para la construcción de un nuevo paradigma del nacimiento”, dirigido por Marisa Espinoza, en el Instituto de Ecología Humana y Desarrollo Sustentable, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe. Se agradece la colaboración de Ana María Bonet de Viola y Cintia Caselli.

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17 al 23 de Mayo: Semana mundial del Parto respetado

Esta semana se celebra el parto respetado. Cuando nombramos al parto, nos referimos a al nacimiento de un bebé ya sea por vía vaginal o cesárea.

La fecha llegó en un momento histórico para la humanidad, en medio de una de las pandemias más grandes de su historia. Nos encuentra conflictuados entre las medidas de prevención de una enfermedad que no conocemos del todo, el miedo al contagio y la posibilidad de vulnerar los derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento.

Nuestro país cuenta con dos pilares legales, que desde el punto de vista normativo protegen esos derechos. El primero es la Ley 25.929 “llamada Ley de Parto Humanizado” que establece los derechos de las mujeres gestantes, sus hijos y las familias. El segundo pilar es Ley Nacional 26.485 de Violencia contra la Mujer, que define a la violencia obstétrica como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de la medicalización y patologización de los procesos naturales.

Uno de los puntos de la Ley 25.929 establece el derecho al parto natural, que sea respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer. Para la rama de la medicina que se dedica a la obstetricia, significa considerar al nacimiento como un evento neuro-hormonal en la que cada una de las etapas por las que atraviesa la gestante y su bebé: embarazo, parto, lactancia y vínculo se encuentran enlazadas cual cadena. Esto hace que los procesos fisiológicos hormonales de una fase anticipen y habiliten los procesos venideros y las necesidades biológicas de la siguiente. Por lo tanto, permitir que cada etapa llegue a su plenitud sin intervenciones garantiza de alguna forma el éxito de la siguiente.

Para lograr que los procesos fisiológicos fluyan en armonía no basta solo con la “no intervención”. Al hablar de neurohormonas decimos que estas se producen y/o tienen efectos sobre el sistema nervioso de la gestante y el bebé, en consecuencia, los estímulos sensoriales que la misma perciba tendrán también impacto en la evolución del nacimiento y los resultados obstétricos. El ambiente que aporte más beneficios será aquel que promueva la calma, la comunicación, el apoyo, y la confianza.

Otro de los puntos de la ley de parto humanizado expresa el derecho a la información, al trato digno, respetuoso e individual. Esto forma parte de la evaluación de calidad de los servicios de salud, que no solo está fundada en la provisión de cuidados con prácticas basadas en las evidencias científicas y la tecnología apropiada, sino también en la huella que la experiencia de ese cuidado deja en el usuario. Ambas cosas son iguales de importantes, porque ambas cosas salvan vidas.

Un componente central de los esfuerzos globales para reducir la maternidad materna es asegurar que todas las mujeres tengan acceso a la atención de personal competente: antes, durante y después del parto. Esta posibilidad puede no estar garantizada en todas las gestantes y cuando lo está, la atención puede verse comprometida por maltrato durante el parto. Varios estudios han identificado que incluso si el proveedor es experto en el manejo de complicaciones, las mujeres pueden negarse a buscar atención cuando han tenido una mala experiencia, y también puede desalentar a otras a buscar atención médica.

La violencia obstétrica puede ser emocional: como el abandono, la falta de información, la falta de respeto por la intimidad, el uso de lenguaje o gestos inapropiados y la discriminación de cualquier índole. Puede ser física: como el maltrato, la agresión y las intervenciones innecesarias. También puede ser institucional o estructural: cuando hay falta de recursos y servicios, falta de espacios que permitan el resguardo de la intimidad, condiciones inadecuadas de iluminación, silencio, temperatura o cuando no hay acceso por cuestiones financieras, geográficas y culturales.

Promover el cuidado materno respetuoso (CMR) es un elemento crítico de las estrategias para mejorar la utilización y la calidad de la atención de la maternidad. El CMR puede ser definido como un enfoque de atención que enfatiza los derechos fundamentales de las mujeres, los recién nacidos y las familias y que promueve el acceso equitativo a la atención basada en la evidencia, mientras reconoce las necesidades y preferencias particulares de las mujeres y los recién nacidos. Debe estar basado en la dignidad, la confidencialidad, la privacidad, la comunicación efectiva, la posibilidad de estar acompañada, la continuidad en la atención y fundamentalmente en el respeto. Un respeto que va más allá incluso de aceptar la decisión de la gestante, es un respeto que llama a la “no indiferencia” por lo que nos obliga a involucrarnos y por lo tanto a responsabilizarnos por el momento del nacimiento.

El parto es un evento único. Para el que acompaña, es necesario un vínculo, un involucramiento para comprender el proceso que asiste, con todas sus peculiaridades e idiosincrasia. Este involucramiento, implica de forma tácita la responsabilidad, de que todas las personas en el nacimiento reciban servicios de alta calidad, cuidados basados en la evidencia, de forma equitativa y respetuosa, que promueva una experiencia positiva del parto o más aun, una experiencia de gozo.

Agradecimientos
La redacción de este artículo se llevó a cabo en el marco del proyecto “Ecología del parto. Aportes para la construcción de un nuevo paradigma del nacimiento”, dirigido por Marisa Espinoza, en el Instituto de Ecología Humana y Desarrollo Sustentable, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe. Agradezco la colaboración de Ana María Bonet de Viola y Federico Viola.

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Los argentinos: ¿estamos ante un cuadro de emergencia psicológica?

Efectos psicológicos de la cuarentena a nivel individual
Una revisión sistemática publicada en The Lancet: The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence -March14, 2020(*)- muestra que las duraciones más largas de la cuarentena se asociaron con un deterioro de la salud mental, conductas de evitación e ira. Un estudio mostró que aquellos que estuvieron en cuarentena durante más de 10 días mostraron síntomas de estrés postraumático significativamente más altos que aquellos en cuarentena durante menos de 10 días.

La Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) dirigió una carta el 20 de abril al Jefe de Gabinete de Ministros, motivada en parte por el perjuicio que significa en el colectivo profesional, no haber declarado el ejercicio de las psicoterapias como esencial en esta cuarentena. En la carta se describe que el aislamiento provoca en sujetos con predisposición cambios en su conducta, agravando y/o acentuando por ejemplo, patologías relacionadas con las violencias.

Concuerdo con FePRA que aquellas personas que no tienen un nivel adecuado de elaboración psíquica no disponen de la capacidad adecuada para elaborar esta adversidad en el marco de la actual pandemia. Esta limitación puede deberse a factores psíquicos, biológicos, adicciones y socioambientales. También podría ser originada por derechos vulnerados, por ejemplo, el sometimiento a personas que ejercen algún tipo de violencia, o por no haber podido acceder a la educación.

En la carta de referencia, se expone el incremento de manifestaciones del malestar psíquico, bajo formas diversas, crisis de angustia, ataques de pánico, intentos de suicidio, consumos problemáticos de sustancias, descompensaciones psicóticas; pero el listado podría continuar.

Es muy valioso que el gobierno nacional se acompañe de un Comité de Expertos para combatir la pandemia: infectólogos, epidemiólogos, cardiólogos, clínicos, entre otras especialidades. Sería importante incluir especialistas de Psicología y Psiquiatría para evaluar y contener los efectos psicológicos de la cuarentena en todos los segmentos de la población. Es probable que crezca la curva de problemas de salud mental, con un alto costo.

Se ha planificado, se están implementando recomendaciones y acciones positivas en la prevención, rastreo y tratamiento de los casos de Covid-19. No sucede lo mismo con la salud mental. La salud es un concepto integral. La persona es una unidad psicofísica y si una de las partes se enferma afecta a la otra. Es conveniente que las políticas sanitarias incluyan factores asociados a la salud mental para evitar una emergencia psicológica.

Crédito: Pablo Aguirre

 

Impacto de la cuarentena en la dinámica psicosocial
La cuarentena fue pasando por distintas fases y se podría llegar a ingresar a una etapa de “fatiga”. Las restricciones sociales, recreativas y en gran medida, las limitaciones en la actividad económica, generan desgaste emocional y social. Además, no estamos preparados para estar tanto tiempo en la casa, en muchos casos, con espacios reducidos y con niños. En este contexto hubo un episodio, la liberación de presos, que llevó al “fastidio colectivo”. Al respecto, permítame el lector, hacer una pausa e introducir parcialmente un intercambio epistolar entre Albert Einstein y Sigmund Freud.

En 1932 Einstein le pregunta a Freud si existe la posibilidad de dirigir el desarrollo psíquico del hombre de manera que pueda estar mejor preparado contra las psicosis de odio y de destrucción. Freud, para responder, hace referencia a la escasa importancia que se le da al instinto de destrucción. Define que esta pulsión actúa en todo ser viviente y puede llegar a provocar su ruina. Afirma Freud que semejante inclinación merece la denominación de instinto de muerte, en tanto que las pulsiones amorosas representaban los esfuerzos en aras de la vida.

En la misma respuesta expone la evolución de la violencia al derecho, mostrando a su juicio, que varios débiles unidos pueden hacer frente a uno más fuerte. Freud le aclara a Einstein que la unión socava la violencia; la fuerza de esos elementos reunidos representa el derecho, en oposición a la violencia de uno solo. Vemos pues que el derecho es la fuerza de una comunidad. Pero, para pasar de la violencia al nuevo derecho, es necesario cumplir un requisito psicológico: la unión del grupo debe ser estable y duradera, asevera Freud.

Se comete un error de cálculo al olvidar que el derecho era, en un principio, la fuerza bruta y que todavía no puede abstenerse de recurrir a ella. La violencia siempre está latente y cualquier evento puede desatarla. La reciente liberación de presos en el país tuvo consecuencias psicosociales. Implicó un daño al “tejido social” y vulnera la confianza en el sistema institucional. Ni que decir del maltrato psicológico a las víctimas reales. Sus derechos fueron vulnerados por segunda vez, reactivando la situación traumática ya vivida.

Retomando el intercambio entre Freud y Einstein, cabe mencionar que las personas y las sociedades oscilan permanentemente entre acciones tendientes a la integración (instinto de vida) y otras que pugnan por la desintegración (instinto de muerte). No siempre somos conscientes del impacto de determinadas acciones, tanto a nivel individual como social. Si se cometen errores es importante registrarlos, aprender y rectificar el rumbo.

Conclusiones
Es importante que exista disponibilidad de tratamiento de los problemas de salud mental. La modalidad puede ser remota, pero si hay dificultades con la conectividad o en casos de mayor vulnerabilidad, debiera ser presencial.

Sería pertinente incluir en el equipo de asesores del gobierno a especialistas de Psicología (Comunitaria, Preventiva, Social, Clínica) y de la Psiquiatría. El objetivo sería evaluar el estado psicológico de la población, contener y sugerir recomendaciones a todas las franjas etarias para transitar de la mejor manera posible la cuarentena.

Nuestra sociedad tiende a repetir compulsivamente situaciones de deterioro. La historia de nuestro país ha tenido reiteradas fluctuaciones entre las pulsiones destructivas y constructivas. Tal vez este sea un momento “bisagra” para que podamos encontrar soluciones colectivas a esta pandemia y a otros tantos padecimientos que sufrimos desde hace tiempo.

Las autoridades nacionales y provinciales dieron ese primer paso muy valioso, no menos dificil, de anticiparse y “cuidarnos” frente a la pandemia. Pero tal como afirmaba Freud, la unión del grupo debe ser estable y duradera. Este primer escalón debe generar la sinergia en toda la sociedad para superar otros obstáculos y lograr que el instinto de vida mitigue cualquier otra tendencia.

(*) THE LANCET. Rapid Revie. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Volume 395, Issue 10227, 14–20 March 2020, Pages 912-920. Samantha K Brooks PhD , Rebecca K Webster PhD, Louise E Smith PhD, Lisa Woodland MSc, Prof Simon Wessely FMedSci, Prof Neil Greenberg FRCPsych, Gideon James Rubin PhD. UK.

 

Por, Dr. H. Fabián Castriota,

Decano de la Facultad de Psicología

Universidad Católica de Santa Fe

mayo de 2020

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El Rector expuso en un conversatorio virtual del CRUP

Convocado por el Consejo de Rectores de Universidades Privadas, junto a 80 rectores se debatió sobre la evolución de las actividades de las universidades en el marco del aislamiento por el coronavirus.

Convocado por el Consejo de Rectores de Universidades Privadas, el rector de la Universidad Católica de Santa Fe, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, participó de un conversatorio virtual en el que se abordó la situación actual de las universidades privadas en el contexto del asilamiento para combatir el coronavirus en nuestro país.

Unos 80 directivos de universidades privadas participaron de este encuentro virtual durante el cual se trató sobre el desarrollo, evolución y nivel de satisfacción de la modalidad virtual durante la pandemia en un primer bloque. La segunda parte estuvo dedicada a exponer sobre sostenibilidad del proyecto universitario en contextos de aislamiento social: estrategias de mitigación económica y sustentabilidad financiera.

Las presentaciones fueron realizadas por el rector de la Universidad Católica de Santa Fe, sus pares de la UNSTA, Francisco López Cruz; y de la Universidad Adventista del Plata, Horacio Rizzo; y el vicerrector de IUCS, Axel Barceló.

Tras el encuentro, nuestro rector, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, valoró como “muy positivo” el intercambio, destacando en este sentido cómo la UCSF supo dar una respuesta a la situación con “la puesta en marcha de las clases virtuales, buscando a su vez el equilibrio en la sincronicidad y el desarrollo de los exámenes virtuales”. Además, destacó entre las medidas dispuestas el mantener el valor de los aranceles, cancelando los aumentos y atendiendo a las situaciones particulares.

En este marco, valoró el acompañamiento y colaboración de toda la comunidad de la UCSF que se hizo eco de su mensaje al inicio del ciclo lectivo, invitando a los alumnos “a recibir importantes conocimientos de sus profesores y, con ellos, aprender cosas nuevas. A los docentes, no teniendo miedo ni vergüenza de pedirles a los alumnos que nos enseñen a usar estas herramientas digitales: les aseguró que lo harán con gusto y se sentirán participados en el conocimiento. Al personal de la universidad mi agradecimiento y el de toda la comunidad, por trabajar de manera silenciosa y oculta para que todo funcione, no sin dificultades; y a las autoridades, por apoyar y acompañarme en cada una de estas decisiones que debimos ir tomando en estos momentos con mucha rapidez y anticipación, pero, también, con mucha prudencia y comprensión de unos y de otros. Este tiempo nos pide un “plus” y, todos sabemos, que la virtud de la prudencia debe ser propia para quienes gobernamos.

Trabajo en red

Por su parte, el presidente del CRUP, Rodolfo De Vincenzi, destacó “el trabajo colaborativo y en red hacia el interior de nuestras universidades y en el seno del CRUP”. A modo de conclusión del encuentro expresó: Esta pandemia nos impactó en dos aspectos: el primero vinculado a la gobernanza porque debimos empezar a trabajar de forma autónoma y por objetivos en cada una de nuestras instituciones; y el segundo en lo educativo donde debimos migrar la presencialidad hacia una modalidad mediada por tecnologías con el fuerte desafío que eso incluyó en diversos aspectos. Y esto nos enfrentó a oportunidades de nuevos ámbitos de crecimiento y amenazas que estamos afrontando en conjunto”.

Cabe señalar que durante la primera parte del conversatorio compartieron sus experiencias: Rodolfo Gallo Cornejo, rector de la Universidad Católica de Salta; Marcelo Fígari, rector del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires; Julián Rodríguez, rector de la Universidad Austral; y Juan Carlos Mena, rector de la Universidad FASTA.

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