Llega el 6to conversatorio FFyH: Adolescencia y educación en tiempos de pandemia

Este viernes 12/03 a las 18 tendremos una nueva edición de los Conversatorios virtuales de la Facultad de Filosofía y Humanidades. En esta ocasión el tema es “Adolescencias y Educación en tiempos de pandemia”, y disertarán la Mgter. Mariela Cordero, el Dr. Ignacio Mendoza y la Prof. Verónica Reyes.

Este 6to Conversatorio es una actividad que da continuidad al Ciclo iniciado por la Facultad de Filosofía y Humanidades denominado, “Pensar lo que nos pasa… mientras nos pasa”. Desde el inicio del aislamiento social obligatorio todas nuestras prácticas humanas se vieron afectadas y con estos cambios también se vio afectada nuestra forma de percibir la realidad, el tiempo, el espacio y a nosotras/os mismas/os. La FFyH inició este Ciclo con la convicción de que es preciso salir de la inacción y el padecimiento de lo que nos acontece para ocupar un rol activo y reflexivo.

El fenómeno de una pandemia mundial es una oportunidad para correrse de los lugares comunes y pensar por fuera de lo instituido en un mundo que ya no existe y que ya no volverá. Pensar lo que nos pasa…mientras nos pasa es una búsqueda con una actitud transformadora, evitando las resistencias y negaciones que dan una seguridad solo aparente.

Tenemos la fortuna de contar con múltiples miradas disciplinares, dadas las muy diversas carreras que se dictan en en esta Unidad Académica, por lo que estamos transitando el 6to. conversatorio que contará también con los aportes de profesionales distintas áreas de desarrollo profesional. En esta oportunidad el tema será Adolescencias y Educación en tiempos de Pandemia.

Si querés participar, solicitá link de ingreso y contraseña a drodriguez@ucsf.edu.ar

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Nuestros docentes en los medios y redes

En la publicación “Un mundo para habitar entre todos” conocemos como a través de las redes, el arquitecto y dibujante Víctor Cittá Giordano comparte encuentros de dibujo para revertir el clima del encierro.

Compartimos la nota realizada a nuestro docente de la Facultad de Arquitectura Sede Rosario, por Leandro Arteaga también docente de nuestra casa en la Facultad de Filosofía y Humanidades, para Página 12.

 

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A cien años del nacimiento de KAROL WOJTYLA: poeta, actor, místico, filósofo, Papa

No hay en el mundo persona de mediana edad que pueda decir que no sabe quién fue Juan Pablo II, sin embargo, son muy pocos los que saben quién fue Karol Wojtyla y mucho más los que desconocen al “filósofo Wojtyla”. Puedo decir que conozco bastante de él y puedo contarles algunos aspectos de su vida para recordarlo en el día de su nacimiento, el 18 de mayo de 1920.

Poeta, actor, místico, filósofo, Papa… JUAN PABLO II: MAGNO

Desde que tenía ocho años, crecí con la imagen enorme del Papa Juan Pablo II; durante mucho tiempo escuché su vibrante voz dirigirse tanto a los poderosos del mundo como a los simples hombres y mujeres para atraerlos a la experiencia del amor  como clave de paz, justicia y solidaridad. En el año 2004, llegó a mis manos la biografía titulada Su Santidad de Bernstein y Politti y entonces descubrí que aún quedaba un costado de su personalidad que me era desconocido y que, al mismo tiempo, me atraía profundamente. Karol Wojtyla había sido un prometedor filósofo, con una ascendente carrera en el ámbito de la ética y la antropología, no solo en el ámbito académico de Polonia sino con una gran proyección en Roma y en los Estados Unidos.

Comencé entonces una tarea de investigación que me acercó a conocer el perfil filosófico del Papa; en esta circunstancia supe que en el año 1948 –luego de haber entrado al Seminario Clandestino de Cracovia y habiéndose ordenado sacerdote en medio del silencio y la prohibición impuesta por el régimen nazi- completando su formación teológica en Roma Wojtyla defendió su tesis doctoral sobre La fe según San Juan de la Cruz. En ella, comenzó a acercarse a este modo fenomenológico de concebir la experiencia, y en particular la experiencia de Dios[1], pues para San Juan de la Cruz, en la experiencia de la fe no se produce algún tipo de conocimiento como resultado de la apropiación del objeto conocido, en sus notas particulares, por el sujeto cognoscente. Se trata, más bien, de un encuentro del hombre con Dios; una experiencia en la que el mismo Dios, en tanto fenómeno que se manifiesta al hombre, revela sus notas.

De este modo comenzó a perfilarse en Wojtyla una idea que no abandonará jamás: el hombre es un ente particular que tiene la capacidad de estar en el mundo y  conocerlo pero como respuesta a la impresión que todo lo existente produce en él; sólo  el hombre vive interiormente la realidad de todo lo existente y decide libremente hacerse como persona, de tal o cual modo, en relación al mundo y a otros hombres. Idea que será el eje de sus dos más grandes obras: Amor y responsabilidad y Persona y acto.

Con el tiempo y, ejerciendo el rol de Profesor Universitario en la Cátedra de Ética, fue construyendo su propia posición filosófica desde la base de la filosofía aristotélico-tomista pero en diálogo constante con autores modernos y contemporáneos, método que le permitió llevar a la práctica esa repetida intuición de que “hay verdad en todas partes, incluso en el error”, buscando siempre las diversas manifestaciones de la realidad humana.

Respecto de toda su obra filosófica, producida durante los veinte años previos a su elección al pontificado, se puede decir que no hay rupturas ni cambios radicales sino una evolución de su pensamiento que nos permitirían distinguir tres etapas: de búsqueda, profundización e irradiación de su pensamiento. La primera etapa se despliega hasta el año 1960 en que publica Amor y Responsabilidad, centrado en los temas de interés humanístico, de formación humana, de criterios de acción moral. En la segunda etapa entra en el estudio de la persona en todo su dinamismo, sobre todo con la publicación de su obra mayor: Persona y acto en el año 1969.  A partir  del año 1974 comienza la tercera etapa en la que aplica sus concepciones básicas de la irreductibilidad de la persona y de la praxis humana en su relación con la cultura, la participación y la sociedad. Podríamos decir, en pocas palabras, que toda su obra filosófica es el resultado de una fuerte formación tomista de base, un fecundo diálogo con la modernidad y una apropiación del método fenomenológico por el cual buscar conocer al hombre desde el hombre mismo, desde su propia experiencia y no desde teorías abstractas y supuestos teóricos.

¿Continuidad o discontinuidad entre el pensamiento del filósofo y el Papa Wojtyla? Profundización de uno sobre el otro. He dicho ya que en toda su obra se proyectan sus intuiciones fundamentales de la persona humana pero al mismo tiempo, y esto es precisamente uno de los aspectos que más me atraen de su figura, cuando habla como filósofo jamás recurre a argumentos de tipo teológico; no parte nunca de datos provenientes de la certeza de la fe sino que muestra  las verdades del hombre a la luz de la razón, pero de una razón encarnada, que razona, intuye y argumenta a partir de las afecciones sensibles, emocionales, y hasta psicológicas y no en el “laboratorio del puro pensar”.

Filósofo con todas las letras, Wojtyla fue un hombre despierto a la maravilla de ser humano y comprometido con el resto de los hombres. Ya para los antiguos filósofos griegos esta tarea consiste en ver bien las cosas y comunicarlo. Karol Wojtyla ha sabido ver bien la riqueza de la naturaleza humana, el misterio de ser hombres y, como nadie, comunicarlo ya sea como filósofo, ya sea como Papa.

Tomando las palabras de quien ha visto de cerca sus esfuerzos en este sentido, afirmo con su amigo, discípulo y estrecho colaborador, Tadeusz Styczen, que Wojtyla es “un maestro del puente”[2] y como Pontifex un genial constructor de puentes entre la más rica tradición filosófica, los ineludibles descubrimientos del pensamiento  moderno kantiano en torno a la ética y los aportes de la contemporánea filosofía fenomenológica. Su obra es riquísima, profunda y abierta a numerosas proyecciones en el campo de la antropología y de la ética, pero también es aún desconocida. Se ha convertido, pues, en una invitación constante para descubrir lo que también en su obra filosófica tiene Wojtyla para decir al mundo.

A cien años de su nacimiento en un pequeño pueblo cercano a Cracovia, el mundo extraña a un líder -ni político ni religioso-un líder de la Humanidad que supo iluminar cada momento oscuro de nuestra historia para proponer un camino de liberación. A cien años de su nacimiento somos muchos los que damos gracias por su paso por este mundo, pues nos dejó mucha huella para volver a andar.

 

Dra. Camen González

 

[1] El “modo fenomenológico” exige del sujeto una actitud pasiva que se deja afectar por lo que existe y sucede en la realidad exterior, para reflexionar luego sobre lo que esto produce en el interior de su conciencia.

[2] Styczen, T.,”Karol Wojtyla: un filosofo della morale agli occhi del suo discepolo” en el Prólogo a Metafísica de la Persona, op. cit., p. CXIV.

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Universitarios en la virtualidad

La pandemia del coronavirus llevó al sistema educativo a implementar la virtualidad en actividades donde la presencialidad es la característica distintiva. En la Universidad Católica de Santa Fe, los alumnos además de contar hoy con aulas virtuales para las clases, rinden sus exámenes finales ante el tribunal docente por videoconferencias.

Una de las principales características de las universidades argentinas, entre ellas la Universidad Católica de Santa Fe es la presencialidad. Y más aún, el acompañamiento a los alumnos a lo largo de todo su trayecto académico.

El Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio por el coronavirus llevó a las organizaciones a implementar toda una serie de acciones para que las actividades académicas no se detengan, asumiendo nuevas formas. Así, en el caso de la UCSF, a través del Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED) se habilitaron 545 aulas virtuales en lo que va de 2020, más las 150 ya existentes, para que los alumnos y docentes de todas las sedes puedan desarrollar sus clases, ahora, de manera virtual.

Sabrina Jacquier, Profesora en Ciencias de la Educación, egresada de la FFyH

Pero no solo las clases continúan, los exámenes también se reprogramaron y cambiaron la modalidad. Así es que desde que comenzó el aislamiento en el mes de marzo, más de veinte alumnos de diferentes unidades académicas pudieron rendir y recibirse. Se trata de una experiencia distinta, que no viene a no suplir la presencialidad, sino a dar una alternativa hasta tanto docentes y alumnos se reencuentren en el aula.

Esfuerzo conjunto

Desde SIED se garantiza el desarrollo de las cátedras y de los exámenes, disponiendo de los elementos técnicos, académicos y administrativos para todo funcione. “Somos la red de soporte, el telón de fondo”, comenta su directora Ejecutiva, Prof. Myriam Costamagna, integrante del equipo encabezado por la Dra. Anabel Gaitán, directora General del área. “El plan de contingencia que se desarrolló en la UCSF fue y es de gran complejidad, pero, con la ayuda de todos, logramos ponerlo en marcha”.

La primer experiencia de examen virtual en esta coyuntura fue junto a la Facultad de Filosofía y Humanidades. A través de la plataforma ZOOM, se hicieron pruebas previas y la unidad académica informó tanto a la alumna -Sabrina Jacquier-, como a los docentes sobre las condiciones distintas en las cuales se desarrollaría la mesa de exámenes. Es fundamental que “las reglas del juego sean claras para todos”, puntualiza Costamagna. En este sentido, los exámenes quedan grabados para salvaguardar los derechos de ambas partes.

Esta primera experiencia también fue el último en la carrera de la alumna, que se recibió y finalizó sus estudios ese día, un plus anecdótico, pero no menos significativo.

Con los nervios propios del examen final en si, Daiana Delgado es una más que pasó la prueba. “Fue una experiencia muy linda porque, en medio de todo esto que pasa, la verdad que es una noticia bárbara saber que pude seguir avanzando en la carrera y cumplir con ese paso tan importante que es recibirse”, cuenta la flamante Psicóloga, que en medio del aislamiento festejó junto a su novio, que la acompañaba en la casa. “La felicidad fue la misma. Es estoy muy contenta y muy agradecida con la Universidad que puso esta herramienta para poder finalizar ya la carrera, y no tener que esperar que pase la cuarentena”.

Daiana Delgado, egresada de Psicología

También las facultades de Ciencias de la Salud y Derecho y Ciencia Política tomaron exámenes que permitieron a los alumnos completar su trayecto universitario y recibirse como estaba previsto.

Empatía a distancia

En este contexto, esta historia se suma a tantas otras, en este momento en que toda la universidad, abruptamente, ha tenido que migrar hacia la virtualidad. Myriam Costamagna aclara: “Desde SIED ya veníamos trabajando para virtualizar durante este 2020 más espacios, para brindar una herramienta más a docentes y alumnos, pero, el hombre propone y Dios dispone, y los hemos recibido a todos juntos”.

“Es importante entender que en la virtualidad, en el ámbito que sea –educativo, personal, organizacional- cada cosa que hacemos, decimos, escribimos, los materiales que compartimos, todo queda allí, hecho ´cuerpo´, accesible a quien quiera tomarlo. Por esto debemos ser doblemente responsables y cuidadosos en nuestros espacios curriculares y así también de los exámenes”. En esa línea, Costamagna sostiene que en cada examen, “más allá de atender a esa rigurosidad propia de lo académico, debemos intentar lograr la mayor cercanía y empatía posible con los alumnos para poder atravesar con éxito estas situaciones que generan un alto nivel de ansiedad”.

¡Soy abogada!

Recibirte en tiempos de pandemia tiene sus particularidades. Quizás no hay familia y amigos esperándote en los pasillos para festejar el inmenso logro. Son momentos que nos plantean nuevos desafíos en todos los órdenes de la vida. Los más de 20 nuevos profesionales de la UCSF que rindieron su último examen de manera virtual pueden dar fe de ello. Débora Furman, Secretaria Académica de la Facultad de Derecho y Ciencia Política participó en el tribunal de la materia Derecho del transporte, con la que Priscila Álvez se convirtió en abogada.

La flamante abogada contó que siempre creyó que se iba a recibir de forma “presencial y con todos mis afectos escuchándome. Fue una experiencia rara, el tribunal fue super amable, entendiendo la situación, experimentado también esta forma de rendir”. Y como es de esperarse, el término de tanto esfuerzo no quedó en soledad, “después tuve a todos mis amigos y mi familia por video conferencia. Ya va a haber tiempo para festejar cuando se levante la cuarentena”. Priscila también agradeció a la facultad “por la predisposición de tomar las mesas así y a los profesores. Y bueno, me recibí de abogada por teleconferencia”.

Furman acompañó a la docente Florencia Romano en esta experiencia, de la que destaca que “los alumnos se pusieron saco y corbata, estaban todos muy nerviosos; le dieron la seriedad que corresponde”. El dato es que Furman conocía a Priscila del curso de ingreso, por lo que “verla recibirse en esta instancia fue una gran emoción para todas; ir recibiendo estas pequeñas alegrías, que nuestros alumnos se reciban a pesar de las circunstancias nos pone muy felices”.

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¡Nuestra carrera de Ciencias de la Comunicación cumplió 30 años!

El Complejo Multimedial “Arq. José María Passeggi” se vistió de gala para recibir a alumnos, ex-alumnos, docentes y directivos de la Carrera de Cs. de la Comunicación, con motivo de conmemorar sus 30 años.

La carrera, que nació en 1989 como Comunicación Social, ha sido -y continúa siendo- formadora de excelentes periodistas y comunicadores que hoy se desempeñan en grandes medios de comunicación e instituciones de Santa Fe y el país.

La jornada estuvo signada por la emoción y el reencuentro. Como parte de los festejos se inauguró la nueva entrada al Complejo Multimedial, se proyectó un video con la historia de la carrera y otro con saludos que fueron llegando desde los diferentes medios de la región, y se realizó un conversatorio con algunos protagonistas de esta historia.

Por su parte, la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dra. Carmen González, se expresó en el homenaje destacando “la pasión” que sienten los comunicadores por su carrera y a la hora de desempeñarse. También, desde su óptica de la filosofía, reflexionó y llamó a pensar sobre qué es comunicar y todo lo que ello conlleva.

La jornada concluyó con un brindis y mucha alegría en medio de un “museo tecnológico” recreado con herramientas e instrumentos que acompañaron la formación de los egresados y fueron quedando en desuso…

La masividad del evento demostró el sentido de pertenencia de los comunicadores, el cual demuestra que, aunque la carrera haya soplado treinta velitas, está más vigente que nunca. De hecho, actualmente se encuentran abiertas las inscripciones para el 2020, para aquellos que quieran estudiar esta gran carrera, y ser parte de esta historia.

¡Gracias a todos los que participaron!
¡Salud, Comunicación!

 

 

 

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Homenaje Julio De Zan

Homenaje al filósofo Julio De Zan

Con un simposio-homenaje que permitió a amigos, familia, colegas y ex alumnos revalorar su legado, el Instituto de Filosofía recordó a Julio De Zan.

En las palabras de apertura, el Dr. Aníbal Fornari, Director del Instituto de Investigaciones en Filosofía de la Facultad de Filosofía y Humanidades, señaló que De Zan “es el filósofo santafesino que más ha trascendido en toda la historia de nuestra ciudad y región de tradición universitaria e investigativa; sobre todo, en el ámbito iberoamericano. Y ha sido quien más libros y artículos en revistas filosóficas de renombre internacional publicó.

De Zan egresó de la UCSF, y en esta casa fue profesor, director fundador del Instituto de Filosofía y secretario académico de la universidad. Su pensamiento ético-político no sólo tiene la consistencia de lo clásico y la vibración de la actualidad histórica profunda, sino que también es anticipatorio de los nuevos desafíos que desde ya comprometen a quienes les interese vivir y compartir la libertad y la responsabilidad intelectual y práctica en esta situación de cambio de época, detalló Fornari.

El homenaje comenzó con la presentación de la biografía de Julio De Zan, cargada de una enorme producción académica pero también de una gran participación política. Ejemplo de esto fue su tarea en el área de Cultura de la Provincia en la década de los ´90. Entendió a la filosofía como una actitud reflexiva que busca iluminar las realidades despertando movimientos concretos de transformación. Fue un pensador comprometido con los desafíos de sus tiempos.

En esta línea la exposición de la Dra. Ma. del Pilar Britos (UNER) titulada “La pregunta por las relaciones entre filosofía teórica y filosofía práctica en el debate contemporáneo” apuntó a rescatar algunos últimos escritos del Dr De Zan sobre los vínculos necesarios entre teoría y praxis y sobre todo entre la filosofía entendida como teoría que orienta la praxis. Luego el Dr. Fornari (UCSF) expuso un trabajo titulado “Sobre el nacimiento de una nueva política y la crítica a la identificación de lo público con lo estatal” haciendo una interpretación proyectiva de estos últimos escritos de De Zan, en relación a fenómenos socio-políticos que se están viviendo en las sociedades contemporáneas.

Uno de los momentos más ricos en la biografía del homenajeado ha sido, sin duda, la participación en los primeros pasos del movimiento de la filosofía latinoamericana. Años fructíferos, en lo que hace a la producción académica del movimiento de pensadores argentinos, preocupados y ocupados en pensar nuestro continente en los años 70.

El encargado de recordar estos aportes fue el Lic. Luciano Maddoni (UNSAM) con su ponencia titulada “Filosofía, experiencia e historia. Sobre el perfil latinoamericanista en el pensamiento de Julio De Zan”.

Finalmente, el momento más emotivo en este panel de homenaje se vivió cuando la Dra. Ma. Elena Candioti de De Zan (UNL, UNER, Ex Decana de la Facultad de Filosofía UCSF) expuso sus consideraciones sobre la recopilación revisada de artículos que Julio De Zan preparó para su libro: “Escritos filosófico-políticos de fin de siglo”.

Hizo referencia al momento y las razones por las cuales decidió publicar el último trabajo que el Dr. De Zan, una madura tarea de revisión de trabajos vinculados al análisis político de nuestro país durante los últimos años.

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Buscando la Verdad a través de la Belleza

Desde el martes 1 de octubre, la Universidad Católica de Santa Fe vivirá ARTES, una semana de música, teatro, literatura, cine, plástica y expresión en el hall central de la UCSF.

Esta semana dedicada a la belleza, va en sintonía con lo que expresa la Dra. Carmen González, decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, que sostiene que toda la propuesta académica de la UCSF, se encuentra unida por un mismo deseo que se asume dentro de la gran misión de esta Universidad que es “buscar en todo, la verdad” y que en la UCSF se propone hacerlo “a través de la Belleza”.

Si tuviéramos que decir qué es lo que nos anima, me animaría a decir que es esta atracción por la Belleza que marcha junto a la búsqueda de la Verdad. En la Facultad convivimos muchos jóvenes y adultos a los que nos interesa ‘vivir bien’, es decir, queremos educarnos en ese desafío que es ejercer nuestras profesiones de modo tal que no nos sea indiferente la Belleza de la realidad que nos mueve a defender lo Verdadero y a comprometernos con la transformación de situaciones injustas, desagradables, indignas…en fin, situaciones no bellas”, puntualizó González.

 

Durante la semana se podrá disfrutar de una variada propuesta de música, intervenciones, exposiciones, proyecciones, entre otras.

 

Programa completo

Martes 1 de octubre

14 a 20 hs / Taller de Artes Visuales
Intervención artística colaborativa
Hall  UCSF

17,30 hs  / Acto de Apertura Semana ARTE en la UCSF
Actuación del  Coro de Niños de la UCSF
Hall  UCSF

18,15 hs / Inauguración Muestra de Artes Visuales
Exposición de Docentes y Alumnos
Aula 1.22

Miércoles 2 de octubre

14 hs  / Clase abierta Música de Cámara
Jardines UCSF

17 hs / Inauguración Muestra Fotográfica «El Futuro está en el Monte»
Autora: Ma. del Rosario Bobbio – Proyecto Transmedia: El Futuro está en el Monte.
Hall  UCSF

17,30 hs / Conferencia «Figuras que arrojan luz y hablan a los ojos: las metáforas de la lectura»
Dr. Estanislao Giménez Corte
Hall  UCSF
Acompañamiento Musical: Sebastián Ríos (bandoneón)

19 hs / Ensayo abierto Taller de Teatro UCSF
Aula 1.28


Jueves 3 de octubre

19 hs / Proyección Cortometrajes: «Belleza» y «Espectral»
Guión y dirección: Martín “Panther” Guzzonato.
Hall  UCSF
Acompañamiento Musical: Sabrina Garay Cravero (guitarra y voz)


Viernes 4 de octubre

19 hs / Cierre semana ARTE UCSF
Actuación Coro de Jóvenes UCSF
Hall  UCSF

 

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AQUÍ ESTAMOS: la formación de formadores como proyecto existencial

 En el marco de las 26º Jornadas para Institutos Superiores de Formación Docente – CONSUDEC que se realizaron en nuestra universidad, la Dra. Carmen González reflexionó acerca de la vocación y misión de docentes que forman a futuros docentes.

 Es caprichoso el azar

Fue sin querer…
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Joan Manuel Serrat

 

¿Por qué estamos aquí?

Sin, duda, no estamos aquí por azar sino como efecto de una respuesta más menos velada, más o menos consciente a una llamada, una vocación. Sería triste reconocer que “andábamos por ahí”, pasábamos por donde no debíamos pasar – como dice Serrat- y decidimos estudiar un profesorado. Sin embargo, muy pocas veces hacemos el ejercicio de pensar por qué estamos aquí. Darnos hoy el espacio para esta pregunta nos permitirá redescubrir la llama que alimenta nuestra acción y -Dios quiera que podamos decirlo- también nuestra pasión.

La primera respuesta a esta pregunta, para nada trivial, podría ser que estamos aquí porque amamos la educación o más bien -ya que amar abstractos, amar ideas, es poco humano- porque amamos educar. Ahora, ¿qué es educar? Si hemos transitado la formación docente, si nos dedicamos a esto con pasión, también sería evidente decir que sabemos muy bien que educar es permitir(nos) ser más. Es esa tarea maternal/paternal de comprometernos con el cuidado del otro para que puedan ser todo lo que pueden ser.

Y si somos docentes en institutos de formación docente estará mas que claro que educar es despertar en nuestros alumnos -futuros docentes- ese compromiso moral con el cuidado del otro. Ser docentes en un instituto de formación docente es mucho más que ser un profesor; es ser un constante motivador de esa vocación que nos trajo hasta aquí, no por azar. La denominada “formación de formadores” no podrá quedar entonces en la planificación y desarrollo de ciertos contenidos exigidos institucionalmente, ni mucho menos en el despliegue más o menos ingenioso y creativo de didácticas que sepan “atraer” a los futuros alumnos y nos permitan transmitir “aprendizajes significativos” …será, más bien, la tarea inquietante de inquietar día tras día con la pregunta del por qué estamos aquí. Será, en definitiva, la tarea de mantener despierta la mirada de los futuros docentes hacia su propia vocación porque detrás de cada planificación de clases deberá estar viva la pregunta del para qué lo hago. Y será plenamente fundante la respuesta que nos repita una y otra vez: “porque quiero que sean más”!!

¿Qué es educar?

“¿Qué otra cosa queremos alcanzar con la educación, sino que el joven que se nos ha confiado llegue a ser un hombre verdadero y sea auténticamente él mismo? Pero, ¿cómo se puede alcanzar esta meta? Una cosa parece clara: para poder alcanzar esto, el educador debe poseer una clara percepción y un juicio verdadero sobre todo ello: en qué consiste la meta de la educación, es decir, el verdadero ser del hombre y la verdadera individualidad.”

 

Estas son palabras de Edith Stein en una conferencia titulada “Verdad y Claridad en la enseñanza y en la educación”, en el año 1926, cuando era profesora en la Escuela de Magisterio de las Hermanas Dominicas de Espira, Alemania. Ella nos lleva al centro de la pregunta que hoy debemos volver a pensar: cuando decimos educar, ¿a quién se dirige nuestra acción? En primer lugar, debemos decir que quien (se) educa es la Persona puesto que solo las Personas pueden educarse. Sólo las personas están constituidas por rasgos o facultades que le permiten ir haciéndose, ir siendo cada vez más plenos.

Algunos filósofos españoles denominan a este rasgo como lo propio de ser “proyectos inacabados”, siempre pro-jectados, es decir, movidos a ser más que aquello que comenzamos siendo. Venimos al mundo como los seres mas desprotegidos e inacabados desde el punto de vista natural o biológico, pero en esa carencia radica la mayor riqueza de las personas: poder decidir qué quiero ser.

En los tiempos que vivimos, una afirmación como ésta podría abrir la puerta a una serie de manifestaciones tan de moda como el supuesto derecho a decidir qué quiero ser, tal y como si al llegar a este mundo fuéramos una nada que tiene por delante todo el abanico de posibilidades para elegir quien quiere ser (nada más cercano a la sensación de angustia real de  estar frente a una inmensidad con la obligación de elegir sin saber qué ni para qué, pero  en una solitaria libertad).

Nada más lejos de esta idea es aquella que nos invita a convertir nuestra vocación docente en un real proyecto existencial. Por medio de la educación toda persona, tanto la del docente como la del alumno, va actualizando sus potencias; aquellas que les fueron dadas desde el momento en que comenzamos nuestras existencias pero que solo serán potencias -es decir, capacidades- si no encuentran a quien las descubra y ayude a desarrollarlas. Somos desde el primer instante de nuestras existencias una integralidad de corporeidad, afecciones y conciencia libre. La ciencia del hombre que nos haga capaces de comprender al propio ser humano, deberá ser una ciencia “omniabarcante” que lo estudie en su individualidad y en su sociabilidad, en lo corporal, lo psicológico-anímico y lo espiritual, en sí mismo y en las realidades espirituales a las que da lugar y de las que forma parte, como la comunidad, el estado, el lenguaje, etc. La individualidad es consustancial al ser humano, y en la vida real lo que encontramos son seres humanos concretos, que podemos entender y explicar en lo esencial como una persona espiritual, pero este individuo vive en relación con sus semejantes formando parte de colectividades como la tribu, el pueblo o toda la humanidad, y por ello no puede obviarse ese estudio en quien educa a niños o jóvenes.

Educar será, pues, tender la mano a quien está entrando en el mundo cultural de la Humanidad que siglo tras siglo produce y cristaliza conocimientos que pueden mejorar nuestra calidad de vida. No podemos renunciar entonces ni a ejercer nuestra autoridad -en tanto responsabilidad y no poder- ni a la transmisión de una tradición cultural que lejos de repetir fosilizando los conocimientos los ofrece para una nueva y constante resignificación. Estamos aquí, en resumen, porque tiene sentido ser mediadores entre la historia de la Humanidad y el presente de unas personas que quieren ser más y mejores seres humanos.  Estamos aquí porque podemos renovar día tras día la vocación de despertar nuestras conciencias a través de la formación de formadores.

 

¿Cómo formar formadores?

 

En principio esa descripción que acabamos de ver puede dejarnos en un terreno plagado de incertidumbres, tironeos y exigencias pesadas de cumplir. Sin embargo, no hay allí nada nuevo respecto de lo que venimos hablando; al comienzo se nos plantea el desafío de estar frente a una sociedad, unos padres, unos alumnos y un sistema educativo que espera de nosotros que seamos “idóneos, cultos y agentes de cambio” … ¿por qué debería ser éste un reto para el docente del siglo XXI si aceptamos la vocación que nos compromete en el cuidado del oro para que sea más? Es decir, si hemos definido a la educación como ese compromiso por hacer que cada uno de nuestros alumnos sea más… ¿cómo puede un docente no ser agente del cambio?!

Luego se describe como aspiración de la sociedad, que los docentes “actualicen constantemente sus conocimientos” …pero si decimos que los educadores son los mediadores entre el legado de la cultura y las nuevas generaciones, ¿cómo no estar actualizando permanentemente nuestros conocimientos?!

Luego, hacia el final se nos recuerda que los estudiantes de hoy exigen una educación compleja y que nosotros somos los responsables de nuestro aprendizaje…claro… ¡por eso estamos aquí!!! Lo que quiero mostrar es que solemos caer en la tentación de sentir que estamos sobre-exigidos y que se pide demasiado de nosotros cuando “nos preparamos para otra cosa” y “los alumnos eran distintos” …en realidad, si transitamos la formación docente hace un tiempo como estudiantes y hoy como docentes “no es por azar” sino porque es parte de un compromiso existencial. Vivimos para educar y para ayudar a otros a que lo hagan, con sentido y sino, será hora de ir aceptando que confundimos la vocación docente con una profesión más. Será hora de repensar qué docentes queremos ser.

Aún así, la formación de formadores se encomienda también a organismos oficiales de gobierno que trabajan por orientar mejor nuestra tarea y todos esos retos que veíamos en el video también son asumidos por quienes nos proponen un modo adecuado de llevar adelante la tarea docente. Por ejemplo, el Consejo Federal de Educación, en la Resolución N° 286/16 aprueba el Plan Nacional de Formación Docente 2016-2021 para orientar la formación inicial y continua de los docentes. Allí leemos que “este plan propone políticas para formar profesores sólidos, autónomos, críticos, creativos y comprometidos”[1], es decir, que se propone brindar líneas de orientación para hacer que los docentes seamos competentes y agentes comprometidos con el cambio. Para ello centran su propuesta en cuatro principios que guiarán las políticas nacionales de formación docente y que, por ende, deberíamos atender:

  • Un principio vinculado con la justicia educativa por la cual los docentes deberíamos ser capaces de lograr que todos los estudiantes desarrollen sus capacidades fundamentales comunes considerando, a la vez, los diferentes contextos, culturas y estilos de aprendizaje.
  • Un segundo principio que apunte a la valoración del docente “promoviendo su desarrollo, fortaleciendo su motivación, capacidades y colaboración entre ellos”[2].
  • Un tercer principio que busca la centralidad de las prácticas interpelando las prácticas profesionales a lo largo de toda la formación inicial y “abriendo las aulas a otras miradas para expandir la reflexión pedagógica sobre cómo construir una enseñanza eficaz, ética y con sentido de justicia social”.
  • Un curto principio que busca renovar la enseñanza incorporando nuevas tecnologías, pero “sobre todo renovando la experiencia escolar a través de prácticas pedagógicas abiertas a la diversidad, la expresión, la exploración…a la pasión por aprender durante toda la vida”.

No hay forma de pensar que la formación docente se acaba al finalizar el trayecto en los Institutos, la capacitación permanente es resultado de una mirada continua sobre nuestra vocación en los contextos en los que nos toca actuar.

Ahora bien, una mirada que vuelve sobre nuestra vocación nos exige también una mirada sobre aquellos a quienes consagramos esa vocación. Es verdad que las nuevas generaciones de estudiantes -de todos los niveles de la educación formal- reclaman una revisión de los modos en que vinimos ejerciendo nuestra docencia hasta ahora.  En la Resolución N° 330/17 el Consejo Federal de Educación podemos encontrar otra guía; allí se afirma que: “Garantizar el derecho a aprender en el siglo XXI implica que todos los estudiantes puedan desarrollar las capacidades necesarias para actuar, desenvolverse y participar como ciudadanos en esta sociedad cada vez mas compleja, con plena autonomía y libertad” y ofrece, en consecuencia el Marco de Organización de los Aprendizajes en el cual se indica transformar los procesos de enseñanza desde la perspectiva de las disciplinas hacia la perspectiva de las habilidades o competencias que atraviesan los contenidos disciplinares.

Podríamos creer que estamos hablando de este tipo de demanda:

 

y entonces llenamos las aulas de computadoras y estamos listos para encarar los nuevos desafíos. Lo que esos chicos describen como en el nuevo modo de aprender que ellos necesitan, nos reclama los docentes el desarrollo de ciertas habilidades. El MOA del que hablábamos recién menciona seis capacidades fundamentales para los procesos de enseñanza y aprendizaje de aquí a 2030:

  • Resolución de problemas: el estudiante reconoce los saberes adquiridos que le son útiles e identifica los saberes que necesita adquirir.
  • Pensamiento crítico: supone analizar datos e información que le permiten al estudiante argumentar sus posiciones.
  • Aprender a aprender: implica conocer y comprender las necesidades personales de aprendizaje.
  • Trabajo con otros: desarrolla la capacidad de interacción, escucha y reconocimiento de las diferencias.
  • Comunicación: supone la posibilidad de seleccionar y procesar críticamente la información obtenida de distintas fuentes poniendo en relación ideas y conocimientos nuevos con los ya adquiridos.
  • Compromiso y responsabilidad: capacidad de comprometerse con otros interviniendo de modo responsable para con uno mismo y con los demás.

Por lo que vemos, estos estudiantes del siglo XXI requieren docentes permanentemente en revisión de sus prácticas y que asuman mas que nuca su rol de mediadores. El docente es siempre un puente entre la cultura y sus “nuevos habitantes”, no para repetir el conocimiento sino para provocar preguntas que muevan a nuevos conocimientos alentando el trabajo colaborativo, respetuoso y crítico de las nuevas generaciones. En eso consiste la autoridad del docente que debe ser, como vemos, un docente permanentemente “revisado” por sí mismo en sus propias prácticas. En esto consiste la formación permanente a la que estamos convocados.

Consideraciones finales

Como Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de esta Casa tengo en mis manos y por estos días la presentación de tres Planes de estudio de Ciclos de Complementación Curricular que pretenden revalidar los títulos de formación inicial en institutos no universitarios para otorgar títulos de Profesorado en enseñanza superior; con ocasión de esta presentación tuve la oportunidad refrescar esta idea de una formación continua en vistas a una pronta acción de evaluación y acreditación de la calidad de la formación docente de parte de una comisión nacional creada a tal fin. En ese contexto vuelvo a encontrarme con esta invitación a pensar la formación docente “como un proceso integral que tiende a la construcción y apropiación crítica de saberes disciplinares y de herramientas conceptuales y metodológicas para el desempeño profesional. Se trata de un proceso permanente que se inicia con la formación de grado y se continúa a lo largo de toda a carrera profesional”[3].

¿Por qué estamos aquí? Nos preguntábamos al comienzo de esta exposición y creo haber podido desandar algunas cuestiones que nos ayudan a responder esta pregunta. Estamos aquí, esta mañana, porque nuestro rol de formadores de formadores no puede dejarnos indiferentes ante las demandas del contexto en el que ejercemos nuestra vocación. Estamos aquí porque creemos urgente seguir revisando nuestras prácticas, nuestros suelos tan seguros por momentos y tan resbaladizos tan a menudo; necesitamos volver a preguntarnos si haber entrado en el Instituto como docentes fue por azar o fue la respuesta a una llamada. Responder optando por la segunda opción es reconocer la necesidad de mantener encendida la llama que nos anima, a seguir siendo “fuego que enciende otros fuegos”, a seguir siendo, más que docentes, educadores.

 

[1] ANEXO RES. CEF N° 286/16, pag. 3

[2] Ibid, pag. 5

[3] LINEAMIENTOS GENERALES DE LA FORMACIÓN DOCENTE COMUNES A LOS PROFESORADOS UNIVERSITARIOS, Consejo Interuniversitario Nacional, 2012, pag. 2

¿Cómo formar formadores?

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Experiencia de alumnos de Comunicación y el Centro de Día Mirar al Sol

Estudiantes del 3° Año de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación desarrollan un proyecto de intervención junto al Centro de Día Mirar al Sol.

Los concurrentes al taller de radio del Mirar al Sol, realizan prácticas reales en el Complejo Multimedial de la UCSF junto a los alumnos de la cátedra Práctica Profesional de Radio, acompañados por los profesionales del Centro.

La radio, en su dimensión comunitaria, constituye un excelente espacio para la creación de tramas comunicacionales con fines terapéuticos, integradores, inclusivos y socializadores. En esta práctica específica, los estudiantes configuran, planifican y ejecutan actividades de producción y realización radial orientadas a la creación de sentidos colectivos, que luego circulan entre todos los participantes del taller.

Y así, la radio se convierte en un puente, en un espacio de expresión libre, en una invitación a la imaginación y a la creación, en un escenario de superación personal; traspasando toda visión instrumental y comercial del medio.

Los alumnos participantes son Gonzalo Fracchia, Marianela Moreyra, Agustín Nicolet, Gianfranco Papini y Lucia Quirelli; los docentes Santiago Passeggi y Gina Franzini; y, parte del equipo del Complejo Multimedial, Danilo Mettini y Melina Montti.

 

 

 

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Hoy la turbulencia nos sacude a todos

Nuevamente recibimos la visita del Prof. Dr. Jorge Eduardo Noro, para continuar pensando la tarea de enseñar y aprender Filosofía. En este caso, en tiempos turbulentos y escenarios inciertos.
Y estas palabras fueron pensadas un motivo concreto, ya que no son tiempos de tranquilidad, donde uno probablemente pueda decir “el ocio y la tranquilidad generan el pensamiento”. Son tiempos turbulentos, tiempos muy cambiantes y que por lo tanto generan cierto malestar en todo el mundo. Y a la vez los escenarios son inciertos, que van rotando, cambiando; necesitan encontrar formas para ir adaptándonos a los escenarios que como adultos que enseñamos tenemos; a la sociedad que nos rodea y al cambiante escenario de los sujetos que están sentados en el aula para hacer filosofía.
Además, se abordó el enseñar, porque se debe generar el aprender de aquellos que se acercan a la filosofía, que no es la misma tarea pero que son complementarias, especialmente en estos tiempos, puntualizó Noro.
Taller-Noro (4)
Tiempos turbulentos, escenarios inciertos
Haciendo un análisis de la tarea de enseñar filosofía, el Profesor diferenció momentos en los que pudo haber épocas más tranquilas, también porque la escuela era una suerte de isla respecto de la sociedad. No siempre la escuela fue la caja de resonancia de todo lo que pasaba.
Pero la escuela que hoy tenemos es una en la que los muros se han caído y por la que transita todo el universo de lo que está pasando, entonces, muchos de los que aprendieron filosofía siendo adultos, tal vez, lo hicieron en un lugar en donde no eran tan turbulentos los tiempos, ni eran tan inciertos los escenarios. O si lo era, la escuela se podía quedar aparte. Hoy la turbulencia nos sacude a todos.

Centennials en las aulas
Frente al interrogante del sentido de estudiar filosofía, el profesor Noro destaca tres aspectos fundamentales.
Posibilidad de PENSAMIENTO, porque es un lugar donde el acento está puesto en la posibilidad de pensar, aunque no se piensa solo en la clase de filosofía, y todas las materias están hechas para pensar. Pero hay más…
Posibilidad de PREGUNTAR, REPREGUNTAR, porque es un pensamiento atravesado por la posibilidad de preguntar y no conformarse con ninguna respuesta, sino que uno puede repreguntar sobre las respuestas dadas.
Posibilidad de LIBERTAD, porque habilita a una libertad absoluta para estar viendo el mundo de mil maneras.
Entonces, el pensamiento, que a su vez está atravesado por la libertad y que a su vez tiene este repreguntar permanentemente a pesar de las respuestas que se están dando hace pensable una clase donde las cosas pueden ser diferentes.

Pero para que esto suceda, Noro plantea una serie de requisitos, sobre todo a los docentes. Para que las clases sean lugar de pensamiento, de pensamiento crítico, de preguntas y respuestas, necesitamos buenos profesores de filosofía. Podemos poner toda la filosofía del mundo, si los profesores son malos, no valdrá la pena estudiarla.
También es cierto que la filosofía de los tiempos menos turbulentos y escenarios más ciertos, eran filosofías de muchos textos, de mucho soporte en el escrito; y los tiempos que corren y los alumnos que están sentados en nuestras aulas están atravesados por muchísimas tecnologías.
Por esto, es dable pensar que no son solo un recurso para dar en el aula, sino que lo que los medios presentan, lo que las películas presentan, lo que las canciones, las series presentan en muchos casos son el nuevo soporte donde el pensamiento también se expresa. No el único, pero también allí.
Cuando enseñamos, incorporamos estos nuevos mensajes, los hacemos dialogar con lo que está escrito: libros, producciones, materiales; esto favorece la posibilidad de que quien aprende devuelva su aprendizaje, no necesariamente en una prueba, sino en un video, en una canción, en una producción que pueda realizar.

Filosofía 2.0
En los últimos años, asistimos a fenómenos mediáticos relacionados con la filosofía. De repente, se llenan teatros, se multiplican los seguidores en redes sociales, se multiplican las novedades editoriales. ¿Acaso estos tiempos nos llevan a preguntarnos más?
Hay mucha gente que está necesitada de expresar estos mensajes filosóficos, asegura Noro. Además, hoy es clave el tutorial, con lo cual, a veces, en lugar de escuchar al profesor en la clase, veo el tutorial que brevemente me explica qué dice Platón, o me cuenta en dos minutos o tres qué dice Aristóteles. Con lo cual se han multiplicado, para bien y para mal –porque también sabemos que en internet tenemos materiales que son absolutamente confiables, y hay otros que son de escasa utilidad-. Por eso, la selección es parte, también, de lo que tenemos que enseñar.

¿Vale la pena estudiar filosofía?
Y llega la pregunta de rigor, la que cada padre hace con ceño fruncido cuando un hijo se lo plantea, la que hacen los amigos en la feria de carreras. Y le pedimos ayuda a este profesor en filosofía, especializado en filosofía, profesor en letras y Doctor en educación, Jorge Noro.
Primero, les tiene que gustar la experiencia de hacer una carrera de este tipo, que es una carrera exigente, pero apasionante. Hay que dejarse tentar con la posibilidad de hacerlo.
Estoy convencido de que una persona, una vez que comenzó la carrera, una vez que lo probó, y se dio cuenta del valor, se mete en ella y no la va a abandonar.
Si tuviera que dar un consejo, no a todos les va a salir la posibilidad de dedicarse solamente a la filosofía, pero es interesante que sea una carrera que pueda “jugar” con otras alternativas. Porque la filosofía tal vez sea la única que sea combinable con otras cuestiones, como Letras, Comunicación, Biología, Matemáticas. Son posibilidades reales de enriquecer su propio pensamiento, y también sus posibilidades laborales.

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