Somos una universidad que ha ido diversificado mucho su matriz

Entre la docencia, la investigación y la vinculación transcurrió el diálogo de El Litoral con Eugenio Martín De Palma. Sostuvo que la casa de estudios ya no es “solo ciencias humanas y sociales”, sino que ha dado grandes avances en nuevos campos del conocimiento como Salud y el Agro. Marcó posturas sobre temas de actualidad social y docente. Y contó su preferencia por “pisar el aula”.

La historia de Eugenio Martín De Palma con la Universidad Católica de Santa Fe comenzó el primero de abril del 2000. Por recomendación del entones rector, el arquitecto José María Passeggi, comenzó como docente titular en el Departamento de Filosofía y Teología, en la cátedra de Filosofía (la cual todavía dicta “con gusto”). Ya en 2005, bajo el rectorado del presbítero Gerardo Galetto, ingresó a la secretaría académica. Y luego, durante la dirección del arquitecto Ricardo Rocchetti, se desempeñó como Vicerrector Académico; y, en funciones específicas, ejerció como secretario de Ciencia y Técnica. Veinte años después, comenzado el 2020, comenzará un nuevo rol en la conducción de la casa de altos estudios santafesina: será el nuevo rector de la UCSF. Por su extenso recorrido en la gestión, De Palma tiene sobrado conocimiento de lo que sucede en los pasillos de la Universidad: “Todos contamos con una idea clara del funcionamiento y la lógica interna, pero no es lo mismo ser rector que desempeñar otras funciones”, aclara. En ese marco, no duda en aceptar las incumbencias que hacen al cargo: “es un puesto donde se asume la responsabilidad principal y última de todas las decisiones que se toman en la Institución”.  Siguiendo las líneas del Gran Canciller de la Universidad, Monseñor Sergio Alfredo Fenoy, Arzobispo de Santa Fe, explicó los objetivos que se trazarán desde la Institución para afrontar este nuevo período: “profundizar la extensión con el medio, buscando sistematizar el compromiso social de la Universidad; fortalecer la carrera del docente investigador, intensificando el porcentaje de planta que priorice la dedicación a la producción de conocimiento; sentar las bases de un instituto de doble dependencia con el Conicet en áreas de vacancia en Santa Fe y la región”, enumeró entre los más salientes.

—¿Cómo está compuesta la totalidad del equipo de trabajo?

—La designación fue en fórmula. Como vicerrector Académico se desempeñará el doctor Guillermo Kerz, actual decano y fundador de la facultad de Ciencias de la Salud, donde ha llevado adelante un gran trabajo dejando un número de alumnos significativo y una gran diversificación de carrera. Y como vicerrector de Formación, continúa en sus funciones el presbítero Carlos Hugo Scatizza que conoce sobradamente el área. En cuanto a las secretarías, tenemos cubiertas tres de las cinco. Como secretaria general de Rectorado se la nombró a la contadora Claudia Patricia Gauna, en la secretaría de Planeamiento e Infraestructura continuará la contadora Ana María Aviazzi, y en la secretaría Académica se desempeñará el arquitecto Esteban Tomatis. Luego del receso de enero, terminaremos de definir quiénes se encargarán de las secretarías de Gestión Estratégica y Ciencia y Técnica, que serán sectores claves.

—Partiendo de los nombres, ¿qué impronta espera que tenga la gestión?

—En los casos de Tomatis y Gauna, vienen de experiencias de gestión en las facultades de Ciencias Económicas y Arquitectura, respectivamente. Me consta que lo han hecho muy bien y tienen el respeto de sus pares. En esta trayectoria han logrado una gran cercanía tanto con los docentes, los alumnos y el personal no docente. Creo que esto es valorable y algo muy propio de la Universidad.  El caso de Ana Aviazzi, se dio de otra forma pero con resultados similares. Lleva algunos meses en sus funciones y lo ha hecho de muy buena manera. Lo mismo percibía de parte de toda la comunidad. Por esto, creo que es conveniente que pueda continuar en el cargo. Por otro lado, un punto muy importante es que con la gestión saliente finalizó la evaluación institucional. A partir del veredicto de los evaluadores, deberemos desarrollar el nuevo plan estratégico. Aquí radica la importancia de la secretaría de Gestión que, si todo sigue en el cauce esperado, estaría ocupada por el contador Néstor Dona.  A partir de que tengamos esta hoja de ruta, podremos delimitar los indicadores que debemos mejorar, los objetivos que nos proponemos, las variables a entender y, luego, los responsables a ejecutar. Por ejemplo, si buscamos fomentar la dedicación docente, necesitaremos saber de cuántos docentes con más de veinte horas partimos para trazar qué propósitos queremos cumplir en estos cuatro años. En la medida que los porcentajes estipulados sean los alcanzados, lograremos o no alcanzar los objetivos.

—¿Hacia dónde apuntan los principales desafíos? 

—Creo que el gran desafío es consolidar nuestras sedes. Hoy en día, la Universidad no es solo Santa Fe sino también Posadas, Reconquista, Rafaela, Rosario, Gualeguaychú y Concordia. Hemos ido diversificado mucho nuestra matriz. Ya no somos solo una Universidad ligada únicamente a las ciencias Humanas y Sociales. Y creo que en la anterior gestión se dieron dos desarrollos muy importantes en este sentido. Primero en el ámbito de Salud, abarcando lo que implica a la medicina humana en su totalidad, desde la carrera de Farmacia hasta la de Psicología. Segundo en lo que hace al sector agrícola, con el desarrollo de todo lo referido a producción agropecuaria. Nuestra prioridad será afianzar estos caminos.

—En esta diversificación que está llevando adelante la Universidad, ¿en qué medida interviene el avance tecnológico?

—Las nuevas tecnologías nos ayudan muchísimo ya que permite generar una gran cantidad de actividades tanto para los docentes como para los estudiantes. Además, es algo que atraviesa a las distintas carreras. De todas formas, creo que son herramientas complementarias al cursado tradicional.  Conforme a la normativa, las clases requieren de un 75% de asistencia presencial y un 25% que pueden ser aprovechados para indagar en los nuevos formatos. Pero también contamos con carreras que se desarrollan concretamente bajo la modalidad a distancia. Me da la sensación que, con el tiempo, los alumnos podrán migrar entre los distintos formatos. El mundo se presenta hoy muy cambiante y hacia ese camino observo que se dirige el sistema universitario, y nosotros no podemos quedarnos atrás.

 

 

 

Pisar el aula por gusto y comprensión

Dictar clases de Filosofía produce en la UCSF, según la mirada del nuevo rector, un efecto inspirador. “Recibir a los alumnos de primer año de todas las unidades académicas le da un ‘panorama general” de los estudiantes que “vivirán en la institución”. Aunque conforme a las responsabilidades de la nueva gestión, continuará solo con una comisión, “a los efectos de poder cumplir correctamente con los alumnos”.  “Es una materia que me gusta enseñar y más en primer año”, dijo porque le permite en sentido académico “experimentar el proceso de maduración” desde que un alumno “llega el primer día de clase y se va de un examen final”.

Sobre las críticas de los conocimientos con que los alumnos vienen del secundario, De Palma dijo no estar muy de acuerdo. “Puede que haya cuestiones para articular de mejor manera. Pero, al mismo tiempo, hay casos de alumnos que sorprenden, muy bien preparados, tanto en expresión escrita como oral, que me hace replantear si yo con 18 años podía ser capaz de dar un examen de esa naturaleza”.

Además de su estreno como rector, este año cumplirá 20 años dando clases, y ve en este tiempo que el cambio mayor cambio “es que a los alumnos les cuesta bastante más mantener una atención más allá de unos 40 minutos”. “En Filosofía más. Al ser una clase expositiva, el docente tiene que implementar recursos que hagan retomar la atención del alumnado. De todas formas, con la lectura que ellos realizan, se puede percibir que van entendiendo y comprendiendo”, analizó.

En una nueva educación superior

Con el lanzamiento del Sidiun (Sistema Nacional de Categorización de Docentes Investigadores Universitarios), a mediados del año pasado, se anunció una respuesta a la demanda de parte de las universidades privadas para incorporar a sus profesionales en un único sistema de docentes investigadores universitarios.  De Palma, confirmó que van a participar del Sidiun en tanto continuarán con la implementación del propio, lo que permitirá coordinarlos progresivamente. “Los sistemas tienen equivalencias, aunque no son complementarios. El sistema es único, por lo tanto, todas las universidades tienen que adaptar los propios. Sin embargo, hay una correlación amplia, y esto es mucho. En la medida que lo hagamos, nos permitirá un nivel de relación institucional mucho más amplio”, agregó el nuevo rector.

Según De Palma, es una ventaja en lo que hace a la internacionalización de la educación superior: “Esa es una línea de trabajo que ha tenido un gran nivel de desarrollo en la gestión que culmina, con un trabajo sólido. Queremos profundizar esa línea de trabajo”. Y aspiró a completar nuevas dobles titulaciones con universidades del mundo: “No creo que nos falte mucho producto del buen trabajo que se está realizando. Ese sería un paso realmente importante”.

 

Ingreso

En cuanto al valor material de cuota, De Palma dijo entender el “contexto complicado que vivimos en el país”, pero que “tratamos de mantenerla lo más accesible que podamos”. “Como institución, la universidad tiene sus gastos como desarrollo de investigación, capacitación, equipamiento y acervos bibliográficos. Sostener los estándares de calidad que exige el sistema, requiere también sus recursos. Intentamos hacer uso con eficiencia para ser razonables y competitivos”. Sobre la propuesta académica de la UCSF, destacó el trabajo en los distintos campos del conocimiento. “Lo que nos identifica es una educación más cercana, y compartido entre la comunidad de profesores y alumnos. Es muy común que en esta universidad nos conozcamos por nombre y apellido, y eso es para tener en cuenta en la profesionalización de los estudiantes”.

Postura

De Palma se refirió a la cuestión que hoy atraviesa uno de los pilares de la discusión sobre políticas públicas en cuestión de Género y su tensión con los sectores religiosos. “Desde nuestra fe católica, tenemos en clara nuestra postura de mantenernos muy firmes en la opción por la vida. Es un punto importante y defendemos nuestra visión sobre ambas vidas”, expresó. De todas formas, entendió que el debate es un actor fundamental como institución reconocida por el estado y de discusión de ideas. “La opción institucional no significa que le cerremos la puerta a alguien, por el contrario”, sostuvo.

Fuente:

https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/220210-de-palma-somos-una-universidad-que-ha-ido-diversificado-mucho-su-matriz-recambio-de-autoridades-en-la-universidad-catolica-de-santa-fe-educacion.html

 

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Trabajo, tarea de Dios, don para el hombre

La felicidad en el trabajo

Según el relato bíblico Dios confía al hombre el don de someter la tierra y dominar sobre todo ser viviente “… el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén para que lo cultivara y cuidara” (Gén. 2,15). El trabajo bendición, mandato y ley para el hombre antecede al mismo pecado original y no es para él un castigo consecuencia de la primera caída.

Pbro. Lic. Carlos Hugo Scatizza
Pbro. Lic. Carlos Hugo Scatizza

Inmediatamente a ella, la fatiga y el esfuerzo aparecen en la maldición bíblica vinculados al trabajo “…por haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento todos los días de tu vida…” (Gén. 3,17).

Dios mismo es presentado en la Sagrada Escritura como un trabajador, haciendo su obra durante seis días y descansando el último; o en la imagen del alfarero en la tarea de modelar al hombre con sus manos y soplando sobre él el aliento de vida.
Jesús, el Verbo hecho carne, asume nuestra condición humana en todo como nos lo resalta la Carta a los Hebreos “…igual que nosotros en todo, a excepción del pecado”, (Hebreos 4,14-15). Para él, trabajar fue parte de esta experiencia humana, es llamado “el hijo del carpintero” (Mar. 6,3) y así lo recuerda San Juan Pablo II “…dedicó la mayor parte de su vida terrena al trabajo manual junto al banco del carpintero” (LE 6). Su misma misión es definida como trabajo “…el Padre trabaja y yo también”, (Jn 5,17); a sus discípulos los llama obreros y de esta manera les encomienda un trabajo: el de anunciar que el Reino de Dios ha llegado a los hombres; para ellos reclama un salario “porque el obrero tiene derecho a su paga” (Lc 10,7).
El trabajo atraviesa toda la Revelación bíblica, no sólo como participación del hombre en la tarea de la creación, sino también como expresión de la redención humana, acontecida en el trabajo del Hijo transfigurado por su resurrección, en este sentido escribía en Papa Obrero, Juan Pablo II, “El sudor y la fatiga, que el trabajo necesariamente lleva en la condición actual de la humanidad, ofrecen al cristiano y a cada hombre, que ha sido llamado a seguir a Cristo, la posibilidad de participar en el amor a la obra que Cristo ha venido a realizar. Esta obra de salvación se ha realizado a través del sufrimiento y de la muerte de cruz. Soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redención de la humanidad. Se muestra verdadero discípulo de Jesús llevando a su vez la cruz de cada día en la actividad que ha sido llamado a realizar” (LE 27).
Recientemente el Papa Francisco, en su Encíclica sobre el cuidado de la casa común nos decía “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (L.Si 128).
Que nos descubramos destinatarios de una vocación y un mandato: el trabajo; partícipes del arte y sabiduría del Padre donde podemos desarrollarnos en la creatividad, la proyección del futuro, el despliegue de nuestras mejores capacidades, el ejercicio de los valores, en medio de la necesaria fatiga, y así realizando nuestra vida, desarrollar nuestra comunidad, entablar vínculos de comunión y solidaridad, extender la justicia tan largamente esperada y construir una Patria de hermanos.

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