Durante octubre, la Iglesia propone rezar “por la pastoral de la salud mental”, una intención de oración del papa León XIV que busca poner en el centro la dignidad, el acompañamiento y la esperanza de las personas que padecen enfermedades mentales.
La intención invita a pedir que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, ayudando a superar el estigma y la discriminación hacia quienes atraviesan situaciones de angustia, depresión, miedo u otras enfermedades mentales.
En este marco, la propuesta de oración reconoce las heridas silenciosas que muchas veces permanecen ocultas y presenta a quienes sufren enfermedades mentales como hermanos y hermanas que necesitan ser acompañados con ternura, dignidad y esperanza.
Asimismo, se invita a pedir perdón por las ocasiones en que la indiferencia y el estigma han dificultado el acompañamiento, y a construir comunidades eclesiales que sean “casa abierta”, espacios seguros donde todas las personas tengan un lugar, puedan ser escuchadas sin ser juzgadas y encuentren cercanía.
La oración también contempla especialmente a quienes acompañan y cuidan: profesionales, familiares y voluntarios, así como a todas las personas que, con paciencia y amor, tienden puentes de comprensión y consuelo. Se pide para ellos fortaleza y compasión para sostener a quienes atraviesan estas situaciones.
Finalmente, la intención invita a que el Espíritu Santo ayude a la comunidad eclesial a integrar la salud mental en la vida comunitaria y pastoral, para ser signo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.
La propuesta es difundida por la Red Mundial de Oración del Papa – Argentina y Uruguay, junto con la Conferencia Episcopal Argentina, como parte de las intenciones de oración correspondientes al mes de octubre de 2026.
Oración por la pastoral de la salud mental
Dios de la vida,
Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón, las luces y sombras que nos habitan, las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas que sufren enfermedades mentales, que luchan en soledad con la angustia, la depresión o el miedo. Tú los llamas por su nombre, con ternura, y en Ti encuentran dignidad y esperanza.
Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado, alimentando el estigma y la indiferencia.
Haz que tu Iglesia sea casa abierta, espacio seguro donde todos tengan lugar, comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.
Te pedimos, Señor, por quienes cuidan: profesionales, familiares, voluntarios, hombres y mujeres que con paciencia y amor tienden puentes de comprensión y consuelo. Dales fortaleza y compasión para sostener.
Envía tu Espíritu sobre nosotros, para que aprendamos a integrar la salud mental en nuestra vida comunitaria y pastoral, y así seamos signo de tu misericordia, que nunca abandona y siempre restaura. Amén.
