Los argentinos: ¿estamos ante un cuadro de emergencia psicológica?

Efectos psicológicos de la cuarentena a nivel individual
Una revisión sistemática publicada en The Lancet: The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence -March14, 2020(*)- muestra que las duraciones más largas de la cuarentena se asociaron con un deterioro de la salud mental, conductas de evitación e ira. Un estudio mostró que aquellos que estuvieron en cuarentena durante más de 10 días mostraron síntomas de estrés postraumático significativamente más altos que aquellos en cuarentena durante menos de 10 días.

La Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) dirigió una carta el 20 de abril al Jefe de Gabinete de Ministros, motivada en parte por el perjuicio que significa en el colectivo profesional, no haber declarado el ejercicio de las psicoterapias como esencial en esta cuarentena. En la carta se describe que el aislamiento provoca en sujetos con predisposición cambios en su conducta, agravando y/o acentuando por ejemplo, patologías relacionadas con las violencias.

Concuerdo con FePRA que aquellas personas que no tienen un nivel adecuado de elaboración psíquica no disponen de la capacidad adecuada para elaborar esta adversidad en el marco de la actual pandemia. Esta limitación puede deberse a factores psíquicos, biológicos, adicciones y socioambientales. También podría ser originada por derechos vulnerados, por ejemplo, el sometimiento a personas que ejercen algún tipo de violencia, o por no haber podido acceder a la educación.

En la carta de referencia, se expone el incremento de manifestaciones del malestar psíquico, bajo formas diversas, crisis de angustia, ataques de pánico, intentos de suicidio, consumos problemáticos de sustancias, descompensaciones psicóticas; pero el listado podría continuar.

Es muy valioso que el gobierno nacional se acompañe de un Comité de Expertos para combatir la pandemia: infectólogos, epidemiólogos, cardiólogos, clínicos, entre otras especialidades. Sería importante incluir especialistas de Psicología y Psiquiatría para evaluar y contener los efectos psicológicos de la cuarentena en todos los segmentos de la población. Es probable que crezca la curva de problemas de salud mental, con un alto costo.

Se ha planificado, se están implementando recomendaciones y acciones positivas en la prevención, rastreo y tratamiento de los casos de Covid-19. No sucede lo mismo con la salud mental. La salud es un concepto integral. La persona es una unidad psicofísica y si una de las partes se enferma afecta a la otra. Es conveniente que las políticas sanitarias incluyan factores asociados a la salud mental para evitar una emergencia psicológica.

Crédito: Pablo Aguirre

 

Impacto de la cuarentena en la dinámica psicosocial
La cuarentena fue pasando por distintas fases y se podría llegar a ingresar a una etapa de “fatiga”. Las restricciones sociales, recreativas y en gran medida, las limitaciones en la actividad económica, generan desgaste emocional y social. Además, no estamos preparados para estar tanto tiempo en la casa, en muchos casos, con espacios reducidos y con niños. En este contexto hubo un episodio, la liberación de presos, que llevó al “fastidio colectivo”. Al respecto, permítame el lector, hacer una pausa e introducir parcialmente un intercambio epistolar entre Albert Einstein y Sigmund Freud.

En 1932 Einstein le pregunta a Freud si existe la posibilidad de dirigir el desarrollo psíquico del hombre de manera que pueda estar mejor preparado contra las psicosis de odio y de destrucción. Freud, para responder, hace referencia a la escasa importancia que se le da al instinto de destrucción. Define que esta pulsión actúa en todo ser viviente y puede llegar a provocar su ruina. Afirma Freud que semejante inclinación merece la denominación de instinto de muerte, en tanto que las pulsiones amorosas representaban los esfuerzos en aras de la vida.

En la misma respuesta expone la evolución de la violencia al derecho, mostrando a su juicio, que varios débiles unidos pueden hacer frente a uno más fuerte. Freud le aclara a Einstein que la unión socava la violencia; la fuerza de esos elementos reunidos representa el derecho, en oposición a la violencia de uno solo. Vemos pues que el derecho es la fuerza de una comunidad. Pero, para pasar de la violencia al nuevo derecho, es necesario cumplir un requisito psicológico: la unión del grupo debe ser estable y duradera, asevera Freud.

Se comete un error de cálculo al olvidar que el derecho era, en un principio, la fuerza bruta y que todavía no puede abstenerse de recurrir a ella. La violencia siempre está latente y cualquier evento puede desatarla. La reciente liberación de presos en el país tuvo consecuencias psicosociales. Implicó un daño al “tejido social” y vulnera la confianza en el sistema institucional. Ni que decir del maltrato psicológico a las víctimas reales. Sus derechos fueron vulnerados por segunda vez, reactivando la situación traumática ya vivida.

Retomando el intercambio entre Freud y Einstein, cabe mencionar que las personas y las sociedades oscilan permanentemente entre acciones tendientes a la integración (instinto de vida) y otras que pugnan por la desintegración (instinto de muerte). No siempre somos conscientes del impacto de determinadas acciones, tanto a nivel individual como social. Si se cometen errores es importante registrarlos, aprender y rectificar el rumbo.

Conclusiones
Es importante que exista disponibilidad de tratamiento de los problemas de salud mental. La modalidad puede ser remota, pero si hay dificultades con la conectividad o en casos de mayor vulnerabilidad, debiera ser presencial.

Sería pertinente incluir en el equipo de asesores del gobierno a especialistas de Psicología (Comunitaria, Preventiva, Social, Clínica) y de la Psiquiatría. El objetivo sería evaluar el estado psicológico de la población, contener y sugerir recomendaciones a todas las franjas etarias para transitar de la mejor manera posible la cuarentena.

Nuestra sociedad tiende a repetir compulsivamente situaciones de deterioro. La historia de nuestro país ha tenido reiteradas fluctuaciones entre las pulsiones destructivas y constructivas. Tal vez este sea un momento “bisagra” para que podamos encontrar soluciones colectivas a esta pandemia y a otros tantos padecimientos que sufrimos desde hace tiempo.

Las autoridades nacionales y provinciales dieron ese primer paso muy valioso, no menos dificil, de anticiparse y “cuidarnos” frente a la pandemia. Pero tal como afirmaba Freud, la unión del grupo debe ser estable y duradera. Este primer escalón debe generar la sinergia en toda la sociedad para superar otros obstáculos y lograr que el instinto de vida mitigue cualquier otra tendencia.

(*) THE LANCET. Rapid Revie. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Volume 395, Issue 10227, 14–20 March 2020, Pages 912-920. Samantha K Brooks PhD , Rebecca K Webster PhD, Louise E Smith PhD, Lisa Woodland MSc, Prof Simon Wessely FMedSci, Prof Neil Greenberg FRCPsych, Gideon James Rubin PhD. UK.

 

Por, Dr. H. Fabián Castriota,

Decano de la Facultad de Psicología

Universidad Católica de Santa Fe

mayo de 2020

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Un elogio al aburrimiento en esta cuarentena

Tiempo atrás, antes de conocer al coronavirus, haber detenido el ritmo de vida y disponer de horas libres hubiese sido una “bendición”. Mientras el colectivo sanitario padece un estrés agudo y una parte de la sociedad vive con su empleo en cuarentena, hay quienes no pueden encuadrar un inesperado tiempo libre. Consecuencia: cuarentena y aburrimiento.

 

Si se escriben estos dos conceptos en los buscadores veremos infinidad de actividades para realizar, desde teatro en streaming, conciertos, clases de gimnasia a distancia o exquisitas recetas de cocina. Claro está, esto en el mejor de los casos. La idea es siempre la misma: programar “mil cosas” pues no hacer nada denigra. Todo un arsenal de actividades para combatir este tedio vital que “amenaza como si se tratara de un adversario”.

 

¿Por qué agobia tanto sentirse aburrido? Pareciera haberse declarado la guerra al aburrimiento. Pero si este último pierde la batalla podría traer secuelas de consideración. A saber, una merma en la creatividad para proponer alternativas a problemas e innovar, es decir, cómo aplicar las soluciones. En una sociedad hiperestimulada, el “sujeto individual”, requiere pausas para desconectarse y aburrirse. En este estado puede brindar respuestas originales y superadoras de la realidad. La propuesta en este artículo es una invitación al lector a ser capaz de enfrentarse a las horas libres sin angustia, aburrirse sin miedo y que la mente se libere.

 

Desarrollo

Rafael Penadés, psicólogo del Hospital Clínic de Barcelona, define el aburrimiento como un estado de ánimo que surge cuando la falta de actividad se percibe de forma negativa. Es un concepto con un marcado matiz social. En la era de la hiperactividad, el aburrimiento está mal visto en la sociedad. Si nuestro rol de trabajadores se desactiva, resquebraja la identidad. Las horas no pasan y esa sensación provoca inquietud e irritabilidad. En otras culturas se alienta ese momento de “hacer nada”, de pensar, de sentir el presente.

 

Son pocos los estudios sobre el tema. Es probable que esto se deba a su escasa atracción para una sociedad del cansancio, que no puede “parar” ni siquiera en vacaciones. La psicóloga inglesa Sandi Mann, autora de El arte de saber aburrirse, afirma que es saludable aburrirse un poco. Su diagnóstico muestra que nos aburrimos más porque vivimos en una hiperactividad cognitiva, en un zapping cultural, informativo y afectivo, que conduce a una espiral de entretenimiento y de actividad. Suele asociarse el estrés y una vida ajetreada con ser un profesional exitoso, “puro prejuicio”.

 

Cuando se detiene la actividad, como en el contexto actual, la persona siente un vacío, teme no saber qué hacer y esto afecta su psiquismo. La sociedad digital, en contra de lo que se cree, favorece el aburrimiento y hace que lo toleremos peor. John Eastwood, de la Universidad de York (Toronto), señala en The unengaged mind: “Somos receptores pasivos de estímulos. Si me aburro, me evado en internet o con una película, pero el aburrimiento es como las arenas movedizas: cuanto más nos movemos, más rápido nos hundimos”.

 

Para Penadés, aburrirse puede ser un motor de cambio, pero la reacción inmediata es esquivarlo y hacer “cosas” sin parar. En 2016, el Journal of Experimental Social Psychology afirmó que aquellos que aceptan aburrirse “son capaces de desarrollar ideas más originales”. También un estudio realizado en 2018 por las universidades Australian National, Nanyang Technological y el Singapore Management concluyó que el aburrimiento es una fuente de creatividad y productividad. Pareciera ser entonces que cuando nos aburrimos buscamos nuevos caminos, alternativas distintas y superadoras de las anteriores.

 

¿Por qué algunas personas se aburren con más facilidad o tienden al aburrimiento crónico? Subyacen rasgos psicológicos que los obliga a buscar sensaciones permanentemente. Buscan ocupar las horas con tareas para no agobiarse. Estos perfiles pueden caer en conductas de riesgo: alcoholismo, depresión, desórdenes alimentarios, entre otros. El escritor Alba Rico señala que hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupción. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburridísimo para ponerse a pensar, sugiere Rico. “El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de esa duración pastosa del tiempo”. Todos los padres sabemos, expresa Rico, de la angustia de un niño aburrido pataleando en el ámbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada más trágico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quizás tampoco nada más formativo.

 

Decía el poeta Leopardi que «el tedio es la quintaesencia de la sabiduría» y el antropólogo Levi-Strauss aseguraba haber escrito todos sus libros «contra el tedio mortal». “Uno no olvida jamás los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria, con grietas y matices”. Contaba Rosa Chacel, una de las más grandes novelistas españolas del siglo XX, que en los años cincuenta, mientras redactaba su novela La sinrazón, tenía la costumbre de pasar horas recostada en un sofá de su salón. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirigía siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: “Si hiciera usted algo, no se aburriría tanto”. Pero es que Rosa Chacel hacía algo: estaba pensando; y hasta cambiar de postura podía distraerla de su introspección o devolverla dolorosamente a la superficie. Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisión, y no dentro de sí misma, jamás habría escrito alguna de sus novelas.

 

Del tedio “bien gestionado” pueden salir ideas muy creativas. Los especialistas advierten sobre el riesgo de “robar” esa sensación de aburrimiento a los niños. “Nos anticipamos, les inundamos de actividades para que no se aburran en lugar de darles la oportunidad de superarlo por sí mismos”, afirma Penadés. Los padres de generaciones anteriores no se culpabilizaban si sus hijos se quejaban de tardes tediosas y les animaban a resolverlas solos. Entonces se leían cuentos e historietas, se jugaba donde se podía, se inventaban historias, se soñaba despierto, ¡Qué bueno! Claro está que se ejercitaba la paciencia.

Conclusiones

El escritor Fernando Aramburu, en su artículo Elogio del aburrimiento, reivindica el “aprender a estar a solas y en silencio con los propios pensamientos” como un eficaz antídoto ante el aburrimiento. Aceptar aburrirse durante la cuarentena puede representar una valiosa lección para todos. La persona que aprende a estar sola es factible que valore sentirse acompañada. En este sentido quien aprende a tolerar el aburrimiento es probable que dosifique mejor su tiempo libre, resignificando el tiempo “ocupado y compartido”.

 

Es imprescindible desacelerar y aliarse con el aburrimiento. De ese modo, facilitamos el trabajo psicológico de buscar alternativas apelando a la imaginación. Esto alivia al aparato mental, pero además estaríamos utilizando una parte del cerebro que no es la habitual. Es la vía regia para innovar.

 

Para Penadés, aburrirse puede ser un buen motor de cambio: “podemos aprender algo de nosotros mismos, puede ser el punto de partida de algo positivo”. Ante la crisis actual se recomienda dedicar unos minutos al día a escribir, leer, pintar, dialogar, jugar. Conviene reflexionar sobre lo que está sucediendo, pensar en los que más están sufriendo por distintas razones y construir una idea acerca de esta extraña realidad que vivimos.

 

Hay mucho que aprender de esta vivencia individual y colectiva, como por ejemplo, cuestionar a qué le dedicamos el tiempo. Quizás, estimado lector, deberíamos aburrirnos un poco más para potenciar nuestra usina creativa y generar cambios genuinos, superadores en nosotros mismos y en la sociedad toda.

 

Por Dr. H. Fabian Castriota,

Decano de la Facultad de Psicología de la

Universidad Católica de Santa Fe

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Recomendaciones y consejos para transitar la cuarentena

Mantener los hábitos diarios, administrar el tiempo, aprovechar los espacios para compartir, no sobreexponerse a la noticias, son solo algunas de las recomendaciones y consejos para llevar este tiempo distinto, en casa. Ofrecemos aquí una guía especialmente preparada por el cuerpo de docentes y profesionales que integran la Facultad de Psicología para acompañar a nuestra comunidad.

1) Es muy importante generar una rutina que implique mantener los horarios de sueño habituales.

  • Mantener los hábitos diarios. Sostener el orden, y la estructura nos brinda un sentimiento de seguridad (es algo previsible).
  • Vestirnos: Que estemos en casa no significa que debamos estar con la ropa de dormir todo el día, por el contrario, tratemos de estar con ropa cómoda pero que no sea la que utilizamos para dormir.
  • Generar diferencias entre un día de semana de los del fin de semana.

 

2) Estar informado razonablemente requiere no sobreexponerse a noticias. Se deben consultar, en determinados momentos del día, fuentes confiables de entidades públicas, gobiernos, organismos multinacionales o instituciones científicas.

  • Evitar consultar a la mañana temprano o antes de dormir (si se registra estado de angustia).

 

3) Administrar el tiempo es una forma de mantener controladas nuestras ansiedades.

  • Aprender algo nuevo: existen cursos gratuitos en internet sobre diferentes temáticas. Sería importante animarse a aprender algo que estaba pendiente.
  • Promover juegos individuales, en pareja y/o en familia, tocar un instrumento musical, escuchar música, deporte para espacios reducidos, gimnasia, ver películas.
  • Realizar listas con actividades pendientes y tacharlas a medida que las finalizamos.
  • Hacer arreglos y/o limpieza de la casa: pintura, carpintería, placares desordenados, bauleras, aquellos arreglos o tareas que siempre quedaron pendientes.
  • Tratar de aprovechar al máximo la luz del día, (estar al aire libre, tomar sol).
  • Dejar tiempo para el aburrimiento.
  • Es importante que en la rutina incluyamos un “poco” de todo, desde juegos sencillos y divertidos, algo de movimiento físico, hasta algunas actividades que impliquen el desarrollo intelectual.

 

4) Mantener activas las redes sociales pero no saturarnos.

  • Se deben buscar momentos específicos, que no sea permanente.
  • Limitar la Info en los chats, para no sobrecargarnos. Muchas noticias son falsas y

generan ansiedades. Nuestro aparato mental no puede administrar infinita comunicación, noticias de todo tipo y todo el tiempo.

5) La pandemia genera miedos e incertidumbre. Esto nos hace más irritables, sensibles y nos conduce a estados de mayor vulnerabilidad y angustia. El aislamiento y encierro pueden resultar altamente estresantes y son un desafío para la convivencia.

  • Se requiere potenciar nuestra adaptabilidad y tolerancia, con uno mismo y con el “otro”.
  • El humor “sano” (constructivo) nos carga de energía positiva.

 

6) Si tienes hijos menores explicar lo que sucede de la manera más sencilla posible. Siempre con la verdad. Poder canalizar dudas y miedos. Explicar la causa del aislamiento, y que esto en algún momento finalizará y volveremos a nuestras actividades normales.

  • Se trata de un virus peligroso porque se contagia con facilidad, y por lo tanto debemos protegernos de él, por eso necesitamos estar en casa. El virus se traslada con el movimiento de las personas, por eso no podemos entrar en contacto y tampoco podemos saludarnos como antes.
  • Decirles cuáles son los síntomas más frecuentes: fiebre, tos y sensación de falta de aire y contarles que la mayoría de los casos se recuperan, pero los mayores son los que más deben cuidarse de este virus.
  • También decirles que hay muchos profesionales de la salud que están atendiendo a las personas enfermas y buscando una vacuna contra el virus.

 

7) Es el momento oportuno para transmitirles medidas de higiene básicas como lavarse las manos frecuentemente para prevenir el virus.

  • Podemos enseñarles bien cómo lavarse las manos, por ejemplo, cantando una canción que dure el tiempo necesario para un buen lavado, según las recomendaciones médicas.
  • Explicarles que al toser o estornudar cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo descartable que tiramos a la basura.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca.
  • Evitar el contacto físico con otros niños o u otras personas, aunque se desee jugar o tocar a la otra persona. Esto será solo por un tiempo corto, luego se podrá volver a jugar con amigos.
  • Aunque no nos demos cuenta, los niños siempre nos están mirando y aprendiendo, demos un ejemplo de medidas preventivas de higiene, de salud y de calma.
  • Puede ser que los niños hagan preguntas o tengan dudas y no tengamos respuestas. Por ende, ser sinceros y decirles que vamos a pensar, averiguar o quizás podamos buscar juntos las respuestas

8) Si los niños piden jugar hacerlo verdaderamente, no juegues viendo tu celular, pues para ellos perciben que no estás comprometido en su juego.

  • Es importante que haya momentos para el juego compartido y otros para que cada uno pueda hacer lo que le gusta o hacer tareas de la escuela o del trabajo.
  • Preguntar por cómo marchan las tareas escolares y ayudarles con las que se puedan.

 

9) Si tienes hijos adolescentes tratá de aprovechar los espacios para compartir e

intercambiar ideas (por ejemplo las comidas). Aprovechar el momento para establecer “Puentes comunicativos” por ejemplo: ¿cómo viven sus amigos estos momentos?, ¿qué hacen?, ¿qué sienten?, ¿qué noticias nuevas han leído de la realidad?, ¿cómo podría mejorarse la situación actual?, ¿qué debieran hacer las autoridades? Permitirles imaginar, aportar, criticar, e involucrarse.

  • También es un buen momento para desarrollar la empatía: ¿cómo te sentís con el encierro? ¿Cómo crees que pueden sentirse las personas en situaciones similares o más extremas aún?
  • Reflexionar sobre los valores: ¿por qué crees que “guardarnos” (cuidarnos) es cuidar a los otros?
  • Mostrar que el esfuerzo de todos los ciudadanos vale mucho, que la unión y comunión de un pueblo es el camino para el desarrollo y la solución de muchísimos problemas.
  • Generar una mirada planetaria donde todos somos uno y formamos parte del nuestro medio ambiente.

 

10) Si tienes familiares que no viven contigo es importante estar conectados mediante

skype, una videollamada o vía telefónica evitando el aislamiento y la sensación de soledad.

 

11) Si hay personas mayores mantener distancia pues se encuentran en un estado de mayor

vulnerabilidad, pero jamás perder el contacto.

  • El contacto debe ser breve pero con más frecuencia y que surja de uno mismo. Es probable que las personas mayores “no quieran molestar”.
  • Si vives en un edificio y hay personas mayores ofréceles hacerles las compras en el supermercado o en la farmacia.
  • Aparte de ayudarlos es una oportunidad para desarrollar actitudes de solidaridad y servicio. Ellos te lo van a agradecer y tu vida emocional se enriqueció por una acción concreta.
  • La vida afectiva debe nutrirse de pequeñas acciones, concretas y que representen un mejor estar colectivo.
  • Fortalecer los vínculos afectivos con los seres queridos y con la comunidad es un desafío en todos los momentos vitales, pero en períodos críticos como el actual afecta la supervivencia social.

 

12) Si estás solo procurar activar todos los contactos familiares y de amistad, además

de realizar algunas de las acciones que se han mencionado en puntos anteriores.

Si estás en pareja es recomendable, además de los puntos señalados, propiciar el diálogo, compartir más tiempo de disfrute y ocio, algo tan necesario y escaso habitualmente en casi todas las parejas.

Si sentís que estas demasiado nervioso o que no podes administrar la ansiedad pedir ayuda profesional.

 

Guía elaborada por la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Santa Fe, Ciudad de Santa Fe, marzo de 2020

 

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