Becas que transforman: estudiantes de la UCSF comparten su experiencia

Con historias marcadas por el esfuerzo, el compromiso y la oportunidad, jóvenes becados de la Universidad Católica de Santa Fe relatan cómo el programa “Monseñor Vicente Zazpe” hizo posible su formación universitaria y proyectó su futuro profesional. 

“Cuando entré, me enamoré y dije: ‘quiero estudiar acá’”. Así recuerda Ana Belén Leura, estudiante avanzada de Ciencias de la Comunicación, su primer contacto con la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF). Como muchos otros jóvenes, su ingreso a la universidad estuvo acompañado por una certeza: sin el apoyo de una beca, ese camino hubiera sido difícil de sostener. 

A través del programa “Monseñor Vicente Zazpe”, la UCSF, a través de su Departamento de Bienestar Universitario, acompaña desde 2008 a estudiantes de distintas diócesis del país, facilitando el acceso a la educación superior.  

En articulación con las Juntas Arquidiocesanas de Educación de Santa Fe de la Vera Cruz, Rosario, Posadas y Reconquista, la iniciativa ofrece becas que cubren entre el 25% y el 100% del arancel durante toda la carrera, según cada caso. La postulación se realiza a través de las escuelas de origen, que acompañan a los estudiantes en el proceso inicial. Luego, la universidad y las juntas arquidiocesanas evalúan cada perfil y establecen un orden de mérito.  

Jóvenes con corazón agradecido

Para Juan Bautista West, egresado 2026 del Profesorado en Ciencias de la Educación y próximo a finalizar su Licenciatura, la beca significó mucho más que un apoyo económico: fue un camino que se abrió para él y ante el cual no pudo permanecer indiferente. “Es necesario el compromiso —más allá de la exigencia que a cada uno le suponga su beca— con la propia formación. La beca te posibilita enfocarte al 100% en las exigencias que tiene una carrera de grado”, describió. 

“Hay que tener agradecimiento porque hubo personas, con nombres, apellidos, e instituciones, que pensaron en nosotros y nuestra historia. Agradecer a nuestra escuela secundaria que hizo una radiografía de nosotros, nos preparó para la entrevista inicial y nos acompañó con los papeles administrativos. Apostaron por nuestra formación y proyecto de vida. Es lo más importante, tener un corazón agradecido por la confianza recibida desde ese momento en que uno dice: ‘quiero estudiar, aunque no sé si tengo los recursos económicos para hacerlo’”, resaltó.  

Formarse para transformar

Quienes transitan o ya finalizaron su formación coinciden en que la beca también implica una responsabilidad social. No se trata solo de acceder a un título, sino de proyectar ese aprendizaje en la comunidad:  

Pensar en el futuro como profesionales comprometidos a abrir caminos a otros. Ese despegue que tuvimos gracias a la beca nos invita a ponernos al servicio en estas instituciones, para que otros jóvenes puedan como nosotros iniciar sus estudios y permanecer. Eso podemos devolver: acompañar el proceso de andamiaje y construcción de otros perfiles profesionales”, comparte el profesor West, quien hoy sigue formando parte de la UCSF en el equipo de la Pastoral Universitaria. 

En esta línea, recordó que el programa “hace carne y propuesta la enseñanza como principio de acción transformador, tanto en sus propias vidas comunitarias como en la vida del becado y el futuro lugar donde se insertará profesionalmente. Lo que hay detrás es una tarea evangelizadora, humana, comunitaria y pastoral”. 

El orgullo de ser becado

Tener una beca no es algo que debería dar vergüenza, sino más bien orgullo. Así lo repitió Juan: “es un orgullo que otra persona y organizaciones hayan pensado en uno para la beca. Quien se egresa con una beca vive profundamente el esfuerzo de sus padres, el propio y el de sus acompañantes”. 

Para muchas familias, es un hito significativo, ya que brinda —tal vez de forma única— la posibilidad de que “alguien tenga un título, algo que no te lo quita nadie. Es un momento de mucha certidumbre y felicidad porque te das cuenta de que sí se puede”, describe Juan. 

A su vez, la joven comunicadora Leura sostuvo, en especial en este último tramo, mientras realiza su Trabajo Integrador Final (TIF), que: “la UCSF tiene una familiaridad que ayuda mucho: podés generar confianza incluso con los profesores, tener buenas conversaciones y crear vínculos cercanos que te llevas en el corazón”. En su caso, formó un grupo de amigos en el que varios eran becados, lo que se convirtió en un impulso para el estudio conjunto. 

“Para quienes quieran postularse el próximo año, tengan confianza y fe en que se puede dar, pero, más que nada, compromiso para afrontar los sacrificios que implica estudiar. Busquen y conozcan las oportunidades que ofrece la universidad para crecer”, concluyó West. 

Actos de entrega 2026

El 22 de abril autoridades universitarias, representantes de la Junta Arquidiocesana de Educación, directivos de escuelas, estudiantes y familias se reunieron en el Aula Magna de la sede Virgen de Guadalupe para celebrar juntos el logro de 93 jóvenes becados.  

Durante el encuentro, se destacó la figura de monseñor Vicente Faustino Zazpe, quien dio nombre al programa, recordando su convicción sobre el valor transformador de la educación.   

El reconocimiento a los futuros estudiantes UCSF continuará con la entrega de 19 becas en Reconquista y 23 en Posadas.  

Quienes deseen conocer más sobre las becas que ofrece la Universidad Católica de Santa Fe, sus requisitos y procesos de postulación, pueden visitar el sitio oficial del Departamento de Bienestar Universitario en este enlace

 



Home principal, Facultades, Becas, Comunidad, Bienestar Universitario