Gobernanza climática, adaptación y resiliencia para el desarrollo territorial sostenible 

Miembros del equipo de investigación Socio-Eco-Jurídica de la UCSF estuvieron presentes en la Segunda Jornada sobre la Internacionalización de la Provincia de Santa Fe donde se debatió sobre el papel de los territorios subnacionales ante las problemáticas del cambio climático y su adaptación para un desarrollo territorial sostenible.  

La Segunda Jornada sobre la Internacionalización de la Provincia de Santa Fe propuso profundizar un debate que adquiere particular relevancia frente a los desafíos ambientales, sociales, económicos e institucionales contemporáneos: el papel de los territorios subnacionales en la construcción de respuestas frente al cambio climático y en la consolidación de modelos de desarrollo sostenibles y resilientes. Bajo el título “Territorios que dialogan con el mundo: gobernanza climática, adaptación y resiliencia para el desarrollo territorial sostenible”, la jornada parte de reconocer que los gobiernos provinciales y locales han dejado de ser actores exclusivamente vinculados con la gestión de las problemáticas internas para constituirse en protagonistas de las agendas internacionales. 

La internacionalización de los territorios supone, en este sentido, una oportunidad para construir capacidades, generar redes de cooperación, acceder a conocimiento especializado, promover el intercambio de experiencias y movilizar recursos destinados a enfrentar problemáticas que exceden las fronteras administrativas. En particular, la crisis climática pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los vínculos entre los distintos niveles de gobierno, los organismos internacionales, las universidades, los sectores productivos y las organizaciones de la sociedad civil. La cooperación internacional se convierte así en una herramienta para transformar compromisos globales en políticas públicas concretas y territorialmente situadas.

Territorios capaces de anticipar riesgos

En este marco se desarrolla la conferencia central, “La gestión integral del riesgo: las ciudades resilientes y el desarrollo territorial”, que coloca en el centro del debate la necesidad de superar enfoques fragmentados de gestión de las emergencias y avanzar hacia una concepción integral del riesgo. La gestión integral implica comprender que los desastres no son únicamente consecuencia de amenazas naturales, sino también de condiciones sociales, económicas, territoriales e institucionales que incrementan o disminuyen la vulnerabilidad de las comunidades. 

Hablar de ciudades resilientes supone, por lo tanto, pensar territorios capaces de anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades, responder de manera coordinada ante situaciones críticas y recuperarse fortaleciendo sus capacidades. La resiliencia no constituye únicamente una capacidad de respuesta frente a la emergencia, sino una estrategia permanente de planificación y desarrollo territorial. Desde esta perspectiva, las políticas de ordenamiento urbano, infraestructura, gestión del agua, protección ambiental, salud, vivienda y seguridad deben incorporar la dimensión del riesgo como un componente transversal de la gestión pública. 

El concepto de desarrollo territorial adquiere así una dimensión preventiva. Planificar un territorio resiliente implica identificar amenazas, conocer las vulnerabilidades existentes y desarrollar capacidades institucionales y comunitarias para disminuir sus impactos. La adaptación climática deja de ser una política complementaria para convertirse en un componente esencial de la seguridad pública, la estabilidad económica y la seguridad alimentaria. 

Del compromiso a la política efectiva

En continuidad con esta perspectiva, el Panel 1, “Gobernanza climática y financiamiento internacional en adaptación y resiliencia desde los territorios”, aborda una de las principales dificultades para transformar los compromisos climáticos en políticas efectivas: la disponibilidad de capacidades y recursos para su implementación. 

La gobernanza climática requiere superar las respuestas aisladas y promover mecanismos de articulación entre diferentes niveles de gobierno y actores institucionales. La provincia, los municipios y las comunas necesitan desarrollar capacidades para formular proyectos, establecer prioridades, acceder a fuentes de financiamiento y articular estrategias de adaptación con las agendas internacionales. En este punto, la cooperación internacional y los organismos multilaterales adquieren una importancia estratégica, tanto por la posibilidad de aportar recursos como por su capacidad para facilitar conocimientos, herramientas metodológicas y experiencias comparadas. 

El financiamiento climático constituye, por ello, una dimensión central de la internacionalización subnacional. No alcanza con reconocer la necesidad de adaptar los territorios: resulta indispensable generar las condiciones institucionales, técnicas y financieras que permitan implementar las acciones necesarias. Las denominadas “brechas de implementación” expresan precisamente la distancia existente entre los compromisos, planes y estrategias formulados y su efectiva traducción en políticas, programas y proyectos territoriales. 

Desde esta perspectiva, la adaptación debe ser entendida como una política de largo plazo que requiere continuidad institucional, planificación, información, conocimiento científico y capacidad de inversión. El desafío consiste en construir proyectos capaces de responder simultáneamente a las necesidades actuales y a escenarios futuros, incorporando criterios de sostenibilidad, prevención y resiliencia. 

Hacia un sistema cooperativo

El Panel 2, “La cooperación intergubernamental y multiactoral en las nuevas agendas internacionales vinculadas a la resiliencia territorial y gestión del riesgo de desastres socioambientales”, profundiza esta mirada y desplaza el eje desde la acción individual de los gobiernos hacia la construcción de sistemas cooperativos. 

Los riesgos socioambientales contemporáneos se caracterizan por su complejidad e interconexión. Una emergencia hídrica, por ejemplo, puede producir consecuencias sobre la infraestructura, la movilidad, la producción, la salud, la vivienda y las condiciones sociales de una comunidad. Esta complejidad hace necesaria una respuesta que articule conocimientos, competencias y recursos provenientes de diferentes instituciones y escalas territoriales. 

La cooperación intergubernamental permite fortalecer la coordinación entre la Nación, las provincias y los gobiernos locales, evitando superposiciones y favoreciendo respuestas complementarias. Pero la gobernanza del riesgo requiere también incorporar a universidades, organismos científicos y técnicos, organizaciones sociales, actores económicos, organismos internacionales y comunidades locales. De este modo, la gestión del riesgo deja de ser una responsabilidad exclusivamente estatal para convertirse en una construcción colectiva. 

La dimensión multiactoral resulta particularmente relevante porque las comunidades no son únicamente destinatarias de las políticas de adaptación: también producen conocimientos, identifican vulnerabilidades, desarrollan estrategias de respuesta y participan en la construcción de soluciones. Una política territorial resiliente necesita, por lo tanto, combinar capacidades institucionales con conocimiento situado y participación social. 

En este sentido, la cooperación internacional puede contribuir a ampliar las capacidades locales mediante redes, alianzas, intercambio de experiencias y acceso a herramientas desarrolladas en otros territorios. La internacionalización adquiere así una dimensión práctica: conectar los problemas locales con agendas globales permite identificar soluciones, construir aprendizajes compartidos y generar nuevas oportunidades de cooperación. 

La jornada se encuentra, además, vinculada con los principales marcos internacionales de acción climática y reducción del riesgo. El Acuerdo de París, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, particularmente los ODS 11 y 13, constituyen referencias fundamentales para orientar las políticas territoriales. 

Estos instrumentos permiten comprender que la acción climática no puede limitarse a la reducción de emisiones. La adaptación, la reducción de vulnerabilidades y la construcción de resiliencia son dimensiones indispensables para garantizar territorios habitables, sostenibles y capaces de enfrentar escenarios de creciente incertidumbre. 

Desafíos que requieren una gobernanza multinivel

Desde esta perspectiva, la síntesis de la jornada, “Ideas fuerza y desafíos para una agenda subnacional de acción climática”, permite recuperar los principales ejes de discusión y proyectarlos hacia una agenda futura. El desafío consiste en consolidar una acción climática subnacional que articule planificación, cooperación, financiamiento, conocimiento e innovación institucional. 

Una agenda de estas características requiere fortalecer las capacidades de los gobiernos subnacionales para participar activamente en los espacios internacionales, pero también para traducir los acuerdos globales en políticas públicas concretas. La internacionalización deja entonces de ser una dimensión exclusivamente diplomática y se transforma en una herramienta de gestión y desarrollo territorial. 

El concepto de gobernanza multinivel resulta central para comprender esta transformación. Los grandes desafíos ambientales no pueden ser abordados desde una única escala. Requieren la articulación entre agendas globales, políticas nacionales, estrategias provinciales y acciones locales. En esa interacción se construye una capacidad efectiva de respuesta y se generan condiciones para que los territorios puedan anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y fortalecer sus capacidades de adaptación. 

En el caso de Santa Fe, esta perspectiva adquiere particular relevancia debido a la diversidad territorial y productiva de la provincia y a la necesidad de abordar de manera integral cuestiones vinculadas con el agua, la infraestructura, la producción, la biodiversidad, las comunidades y la planificación territorial. La adaptación climática constituye, en consecuencia, una agenda transversal que requiere integrar diferentes áreas de gobierno y establecer vínculos permanentes con los actores territoriales y con las redes nacionales e internacionales. 

La jornada plantea, finalmente, una concepción de la internacionalización basada en la cooperación y el intercambio. Dialogar con el mundo significa también fortalecer las capacidades propias, reconocer las experiencias desarrolladas en otros territorios y construir respuestas colectivas frente a problemas que son globales en sus causas y territoriales en sus impactos. 

En este marco, la resiliencia puede ser entendida no solamente como la capacidad de resistir una crisis, sino como la posibilidad de transformar las condiciones que generan vulnerabilidad. Ello supone avanzar hacia modelos de desarrollo territorial capaces de integrar sostenibilidad ambiental, inclusión social, innovación, planificación y cooperación. 

La Segunda Jornada sobre la Internacionalización de la Provincia de Santa Fe propone así una mirada que vincula directamente la agenda internacional con las necesidades concretas de los territorios. Su principal aporte reside en mostrar que las políticas climáticas, la gestión del riesgo y la resiliencia requieren gobiernos subnacionales con capacidad de liderazgo, instituciones articuladas, comunidades participantes y redes de cooperación capaces de movilizar conocimiento y recursos. 

En definitiva, internacionalizar el territorio implica construir puentes entre lo global y lo local. La acción climática constituye uno de los ámbitos donde esta relación se vuelve más evidente: los compromisos internacionales adquieren sentido cuando pueden traducirse en políticas públicas capaces de proteger a las comunidades, reducir vulnerabilidades, fortalecer infraestructuras, promover la sostenibilidad y mejorar las condiciones de vida. El desafío para los territorios del Sur Global consiste, entonces, en transformar la cooperación y el diálogo internacional en capacidades concretas para construir un futuro más resiliente, sostenible y equitativo. 


Nota elaborada por Ayelén G. Bravo, Abril Ingaramo, Elisabet A. Vidal, integrantes del Equipo de Investigación Socio-Eco-Jurídica de la Facultad de Derecho y Ciencia Política (UCSF). 



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