El día 14 de abril se llevó a cabo el seminario “Implementación en Argentina del Reglamento Unión Europea sobre deforestación”, organizado por el Instituto de Sustentabilidad de la Universidad de Kassel, el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (IHUCSO), el Instituto de Estudios Avanzados del Litoral (IEAL), el equipo de Investigación Socio-Eco-Jurídica de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) y el Grupo Cambio Ambiental Global del Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
Del conversatorio participaron, como expertos, Carlos Sureda, Gabriela Ferrer, Susana Grosso, Amado Yaya, Fernando Aiello, Gabriel Alejandro Martínez y Manuel del Rey.

El Reglamento (UE) 2023/1115 sobre productos libres de deforestación (EUDR) establece que los productos que se comercialicen en la Unión Europea deben provenir de terrenos que no hayan sido deforestados después de 2020. El objetivo es reducir la deforestación y la degradación forestal, y así disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de biodiversidad.
Los productos afectados por esta normativa son el cacao, el café, la palma aceitera, el caucho, la soja, la madera, el ganado bovino, y todos sus productos derivados.
El Reglamento estipula que sólo se permitirá la comercialización en el mercado de la UE o la exportación desde la UE de productos que hayan sido producidos en terrenos que no hayan sido objeto de deforestación ni degradación forestal.
En el encuentro se repasaron regulaciones clave en Argentina vinculadas a la deforestación, como la Ley de Bosques y el impacto de reglamentos vinculados a estándares europeos que, aunque son ajenos a la legislación nacional, operan como barreras que condicionan nuestras exportaciones. En provincias como Santa Fe el gobierno cuenta con información sobre los productores y tienen prohibido cualquier intervención en bosques de categoría roja.
Se reconoció que la deforestación no es solo un problema ecológico, sino que también impacta en la seguridad alimentaria y en los modos de producción. En este sentido, se analizó la realidad del campo argentino, marcada por la cultura de la subsistencia. En nuestro país, el productor responde a las necesidades del mercado: si se valoriza la cantidad, el productor la priorizará, y lo mismo con la calidad. Este punto abrió la reflexión sobre la viabilidad de implementar normativas ambientales más exigentes en el país.
El encuentro propuso ir más allá del mero cumplimiento normativo. La pregunta central giró en torno a qué política ambiental queremos como país: ¿Qué modelo de producción queremos adoptar?

Texto: Renata Tibaldo y Camila Nardone
