A los 22 años, Cecilia Tabare, oriunda de Reconquista, alcanzó una meta soñada: recibirse de la carrera de Contador Público en la Universidad Católica de Santa Fe. Tenaz como pocas, sorteó numerosos obstáculos, y con gran esfuerzo y una sólida red de acompañamiento, logró llegar al objetivo que alguna vez creyó inalcanzable.

Desde que nació, Cecilia convive con una dificultad motriz, relacionada con una distonía en los movimientos. Esta condición le impide, por ejemplo, escribir rápidamente a mano o hablar con fluidez. “Camino, soy independiente, pero ciertas cosas las realizo con mayor lentitud. Por suerte intelectualmente estoy bien, aprender o estudiar no me cuesta nada”, comparte.
Incertidumbre, obstáculos y constancia
Aunque fue a una secundaria con orientación en Arte y Teatro, a Cecilia siempre le gustaron las matemáticas: “Me di cuenta de que quería estudiar algo relacionado a los números”. Cuando la carrera de Contador Público se puso sobre la mesa, las dudas no tardaron en aparecer: la poca base respecto a los temas vinculados a la contabilidad junto a la inversión económica que requeriría el estudio hicieron que Cecilia analizara esta opción con detenimiento. “Finalmente hablé con mi mamá y ella me dijo que me iba a apoyar, que si a mí me gustaba que le diera para adelante”.
En 2021 dio entonces sus primeros pasos en el mundo universitario. “Empecé a los tumbos. No aprobé el Curso de Ingreso ni el primer parcial que rendí. En ese momento me largué a llorar y quise abandonar. En la secundaria siempre tuve buenas notas y para mí desaprobar era un fracaso total”, confiesa.
“Sin embargo, mi mamá estuvo ahí para respaldarme. Me recomendó seguir, ir a los recuperatorios y terminar el año. Entonces seguí para adelante y a fin de año aprobé todas las materias”.
Una red que sostiene: acompañamiento académico y humano
Cuando Cecilia repasa todos los que la acompañaron, no deja a nadie afuera: su mamá, su familia, los tutores, el personal de la Facultad de Ciencias Económicas (FCE), la recepcionista Noemí, los profesores, sus amigos de la vida y sus compañeros, con quienes fue afianzando el vínculo año tras año.

Marcio Quarin, docente y tutor de la FCE sede San Jerónimo en Reconquista, relata: “El acompañamiento se dio desde distintos planos. Por un lado, desde lo académico, adaptando estrategias de enseñanza y evaluación, buscando siempre que los contenidos fueran accesibles sin perder profundidad. Por otro lado, desde lo humano, generando un vínculo de confianza, cercanía y escucha”.
Y subraya: “Cecilia no sólo necesitaba herramientas para aprender, sino también un entorno que creyera en sus posibilidades”.
Por su parte, Adriana Autelli, responsable del Área de Tutorías de la UCSF, cuenta que la experiencia con Cecilia fue profundamente transformadora para todos: “Desde su ingreso, todos los años hacíamos nuestros claustros y todos juntos, cada uno desde su disciplina, pensábamos la mejor forma de acompañarla. Fue un proceso muy formativo”.
Y agrega: “Sus compañeros sintieron su llegada a la meta como propia. Aunque hubo desafíos específicos, siempre primó el respeto y fueron desarrollando, entre todos, niveles cada vez más altos de empatía. El reconocimiento genuino de sus pares fortaleció en Ceci su sentido de pertenencia y su identidad como estudiante universitaria”.
“Voy a dar todo de mí para avanzar y si me sale mal, me levantaré y seguiré. Todo esto consiste en ser perseverante”, le dijo Cecilia a Adriana en una de sus charlas.
Perseverar, correr los límites y llegar
Cecilia es una muestra encarnada del concepto de resiliencia. “Cuando me preguntan, yo siempre digo que la voluntad todo lo puede y que los límites nos los ponemos nosotros mismos”, reflexiona. “Yo decía, este problema no me deja estudiar, no me deja hacer nada. Sin embargo, seguí adelante. Me caí y me levanté muchas veces”.

“Cuando hay voluntad, incluso los obstáculos más difíciles se transforman en aprendizajes y los límites dejan de ser barreras para alcanzar grandes metas”. Con esa frase, la joven estudiante, ahora profesional, cerró la presentación de su tesis y resumió una historia marcada por el esfuerzo, en la que su dificultad motriz nunca definió hasta dónde podía llegar.
