El viernes 24 de octubre, el Equipo de Investigación Socio-Eco-Jurídico de la UCSF, dirigido por Ana María Bonet, y el Programa Agua y Ambiente de la USAL, dirigido por Ezequiel Volpe, dieron un cierre al Ciclo de Encuentros sobre Alimentación y Proximidad. En esta última sesión, el Dr. Francisco Tomatis expuso sobre los distintos tipos de lugares donde podemos encontrar producción de alimentos, sus diferencias y tipos, y la importancia de ello tanto en el paso, como en el presente y su proyección a futuro.
Durante el encuentro se desarrolló una exposición centrada en la producción de alimentos y su vinculación con los procesos de urbanización y transformación social.
En una primera instancia, se abordó cómo a lo largo del tiempo las ciudades fueron configurando distintas formas de producción y abastecimiento de alimentos, influenciadas por los movimientos migratorios y la incorporación de costumbres provenientes de diversas regiones y culturas. Este recorrido permitió comprender cómo las dinámicas de población y los cambios en el territorio incidieron en la organización de la producción alimentaria en contextos urbanos.
Posteriormente, se presentó la diferencia entre agricultura y horticultura, resaltando las características propias de cada una y su relevancia en la conformación de los sistemas de producción a pequeña escala. En este marco, se introdujo el concepto de producción urbana y periurbana de alimentos, destacando su creciente importancia en las ciudades contemporáneas, y las diferentes formas que existen de llevarlas a cabo.
A lo largo del conversatorio se expusieron casos de experiencias locales e internacionales, en los que la producción de alimentos en entornos urbanos ha contribuido a fortalecer la soberanía alimentaria, generar espacios comunitarios y promover prácticas sostenibles. Entre los principales beneficios se pueden hallar la reducción de las distancias entre productor y consumidor, el aprovechamiento de espacios ociosos, la mejora en la calidad de los alimentos y la disminución del uso de agroquímicos.
Asimismo, se pusieron en diálogo las distintas condiciones necesarias para el desarrollo de la producción urbana, haciendo hincapié en la planificación del uso del suelo, la disponibilidad de agua, la capacitación sobre prácticas de producción primaria y la importancia de incorporar saberes locales. Se destacó el valor de estas experiencias no solo en términos ambientales, sino también sociales, por su capacidad de generar vínculos comunitarios, promover la educación ambiental y contribuir a la seguridad alimentaria.
Como cierre de la jornada, se compartieron imágenes generadas mediante inteligencia artificial que representaban posibles escenarios futuros de las ciudades, integrando espacios verdes productivos, huertas comunitarias y sistemas de producción alimentaria sostenibles, algunas mostrando un futuro favorable y otras mostrando distintas alternativas. Estas visualizaciones invitaron a reflexionar sobre el rol de las sociedades en la construcción de un modelo de alimentación más justo, inclusivo y respetuoso con el ambiente y la población.
En conclusión, el encuentro permitió reconocer que la producción urbana de alimentos no constituye únicamente una práctica ambiental, sino también un proceso social y cultural en constante transformación, que redefine la relación entre las personas, los territorios y la manera en que se producen y consumen los alimentos.

Texto: Iara Milagros Villarreal y Paulina Guadalupe Belbey.
