Salir del aula, ensuciarse las manos y aprender haciendo. Estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) de la Universidad Católica de Santa Fe decidieron impulsar un nuevo proyecto de crianza artificial de terneros.
En Reconquista, acompañados por la gestión de la FCA y la Asociación Civil Impulsar Avellaneda, estudiantes de Veterinaria dieron forma a una iniciativa poco habitual dentro de la carrera. “Si bien es inusual trabajar con bovinos de cría, vimos la necesidad de poner en práctica todo lo aprendido en clase”, explican.
El proyecto extensionista comenzó en 2024 con cuatro terneros donados por productores agropecuarios y, con el tiempo, fue creciendo tanto en cantidad como en organización. Recibieron financiamiento del Fondo de Acción Climática Juvenil, que les permitió adquirir herramientas, insumos y participar en instancias de capacitación.
El equipo está conformado principalmente por estudiantes —Carla Rojas, Natalia Leguizamón, Francesco Giuliani, Eugenia Masin, Victoria Saad, Emilia Trosch, Priscila Sartor y Rocío Ledesma— y cuenta con el acompañamiento de docentes de diversas áreas, quienes aportan su experiencia y fortalecen el proceso formativo. Se estructura en tres áreas —logística, finanzas y comunicación— y se reúne semanalmente para planificar tareas y sostener el trabajo colectivo. “La comunicación constante y la creatividad son nuestras herramientas principales”, destacan.
Guachero en formación
En el centro de la experiencia está la guachera: el espacio donde se crían terneros de manera artificial, especialmente aquellos que no pueden ser alimentados por sus madres. Allí, los estudiantes se encargan del manejo del calostro, la primera secreción láctea posterior al parto y la administración de sustitutos lácteos en las etapas siguientes.
También realizan prácticas directamente vinculadas con los contenidos de la carrera, como análisis coproparasitológicos, estudios de bioquímica sanguínea, desparasitaciones y vacunaciones. A su vez, los animales se integran a distintas cátedras —como Semiología, Fisiología y Farmacología—, convirtiéndose en un recurso clave para el aprendizaje.
Más allá del aspecto técnico, la propuesta se inscribe en una mirada sustentable que promueve prácticas responsables con los animales y el ambiente. “Creemos que la crianza responsable es el camino hacia un futuro mejor para la ganadería y para nuestro planeta”, sostienen.
Aprender también desde el error
La experiencia en el campo trae consigo desafíos cotidianos que forman parte del crecimiento profesional y humano:
“Anécdotas tenemos un montón, sobre todo las caídas en el campo: siempre hay una nueva para recordar. Nos reímos mucho de eso, pero también de los errores que vamos cometiendo, porque de eso se trata aprender. Un tropezón no es caída. Aprendemos a cuidar lo nuestro para después poder cuidar lo de afuera”, comparte Rocío Ledesma, encargada de comunicación de Guachera UCSF.
Con una mirada a futuro, proyectan el crecimiento de la iniciativa, tanto en cantidad de animales como en diversidad de especies. “Nos gustaría sumar más bovinos y también incorporar caprinos, ovinos o aves, para que más estudiantes puedan involucrarse según sus intereses y ampliar las posibilidades de aprendizaje dentro de la facultad”, explican.
Desde esa convicción, buscan consolidar una propuesta que trascienda lo experimental y se convierta en una herramienta formativa cada vez más sólida dentro de la universidad. Pueden conocer y colaborar más desde su Instagram: @guachera.ucsf
