Para Lucía Neville, estudiar Relaciones Internacionales también significa conocer otras realidades. Por eso, durante el primer cuatrimestre de su cuarto año realizó un intercambio académico en California State University Dominguez Hills, en Los Ángeles.
Lucía siempre había querido realizar un intercambio y aprovechar su formación en inglés para estudiar durante unos meses en otro país. Con ayuda de la Subsecretaría de Internacionalización pudo lograr este objetivo.
“Cursé mi tercer año de la carrera con esta meta y desde el área de Internacionalización, de la UCSF y la universidad destino, me ayudaron mucho y acompañaron en todo el proceso de la visa y el certificado de idioma”, cuenta la ayudante de cátedra de Teoría de las Relaciones Internacionales.
Estudiar desde otra perspectiva
La elección de la universidad estuvo motivada por su clima, la posibilidad de vivir en el campus y, especialmente, por su propuesta académica. Lucía buscaba cursar materias que le permitieran profundizar en el tema de su tesis sobre estudios africanos y, al mismo tiempo, conocer nuevas perspectivas y enfoques.
Durante el cuatrimestre cursó Sociedades y etnias comparadas, Historia mundial, Geografía e Historia y estudios africanos. Participó de una discussion class, en la que analizaban problemáticas actuales desde distintas perspectivas históricas, políticas y teóricas.
Las clases tenían una fuerte participación de los estudiantes, con debates, presentaciones y evaluaciones escritas y orales. Para ella, fue una oportunidad para practicar el idioma.
“Quería experimentar una diferencia de enfoque en la enseñanza”, comenta Lucía, a quien la experiencia le permitió comparar cómo se estudian determinados acontecimientos históricos y políticos en Argentina y Estados Unidos. “Me di cuenta de que allá se centran más en su región”, aseguró.
Un nuevo vínculo para su tesis
Uno de los resultados más importantes del intercambio ocurrió en el ámbito académico. Durante su estadía, Lucía estableció un vínculo con uno de sus profesores estadounidenses, tutor de la Catedral de Políticas Exteriores Comparadas, quien aceptó convertirse en codirector de su tesis. Así, la experiencia en California continuó más allá del cursado y le permitió incorporar una nueva mirada a su investigación.
Para una estudiante de Relaciones Internacionales, la posibilidad de comparar perspectivas resulta muy valiosa. “Descubrí nuevas cosas que podía estudiar desde mi profesión. Me amplió el horizonte”, sostiene.
Vínculos y amistades internacionales
El intercambio también le permitió vivir la diversidad cultural en el día a día. Compartió el campus con estudiantes de distintos países y desde los primeros días comenzó a relacionarse con otros jóvenes que, como ella, estaban viviendo una experiencia internacional.
Con algunas de sus amigas, entre ellas estudiantes de Corea del Sur, recorrió distintos lugares de Estados Unidos, como Nevada y Utah. Además de conocer nuevos lugares, aprendió a desenvolverse en otro idioma, adaptarse a otras costumbres y construir vínculos lejos de su familia. “Este intercambio de tradiciones fue algo que capaz acá no podría haber vivido”, considera.
Mirando atrás, Lucía se reconoce agradecida “por mis amigas, mis roommates y todas las personas que hicieron esta experiencia mucho más fácil, divertida y especial de lo que imaginé”. Entre ellas, su familia ocupó un lugar especial, “por el apoyo incondicional a la distancia, por estar siempre, por escucharme, aconsejarme y darme fuerza para seguir”, destacó.
Una experiencia para volver a vivir
De regreso, la estudiante continúa con la carrera y el desarrollo de su tesis. Disfruta de estudiar, profundizar en los temas que le interesan y aprovechar el vínculo con sus profesores.
El intercambio también despertó nuevas inquietudes. “Me volvería a ir otra vez”, afirma. Esta vez, quizás, a otra parte del mundo para seguir comparando cómo se estudian los procesos históricos y políticos en distintos contextos.
A quien esté pensando en hacer un intercambio les recomienda: “Que lo haga y que no dude, hay muchos países por conocer”. Para ella, el idioma se aprende y los vínculos aparecen cuando se comparte la experiencia con otros estudiantes que también están lejos de casa.
“Me llevo recuerdos, aprendizajes, personas increíbles y una versión de mí que no conocía. Al principio tuve miedo. Extrañé mi casa, mi idioma y costumbres, pensé que no iba a poder acostumbrarme. Pero entre clases, risas, salidas, noches de estudio y charlas con personas de todas partes del mundo, terminé encontrando un lugar que también se sintió hogar”, confiesa.
Su paso por California terminó siendo mucho más que un cuatrimestre de estudio: fue una oportunidad para ampliar su formación y mirar las Relaciones Internacionales desde otra perspectiva.
“Hoy cierro esta etapa con orgullo y súper agradecida. Orgullo por todo el esfuerzo, las buenas notas, por haber salido de mi zona de confort y apostado por mí. Se volvió uno de los capítulos más significativos y felices de mi vida”, reconoce.
