En el Día del Psicomotricista, la UCSF celebra a todos sus egresados con una historia: Alejandra, reciente egresada que, a sus 69 años, sigue transformando vidas desde el agua. “Siento que hice un camino muy intuitivo y la carrera me dio palabras para nombrarlo”, dice Alejandra Gutiérrez Barquín, psicomotricista y docente.

Alejandra vive en Buenos Aires, es profesora de danzas clásicas y contemporáneas, especialista en educación somática y psicomotricista acuática. Se convirtió en la egresada femenina más longeva de la Facultad de Ciencias de la Salud, al finalizar la Licenciatura en Psicomotricidad (Ciclo de Complementación Curricular), que se dicta en modalidad virtual.
Desde sus inicios, el cuerpo fue el eje de su búsqueda. “Estudiaba danza clásica desde los 10 años, y con el tiempo fui explorando otras formas de habitar el movimiento: la pedagogía Waldorf, la eutonía acuática, el método Feldenkrais y el enfoque de Bonnie Bainbridge Cohen”1. Además de ser profesora de tango, antes de iniciar la licenciatura cursó la Tecnicatura en Psicomotricidad en el Instituto Tezza. Cada una de estas búsquedas y disciplinas fue, para ella, una forma de profundizar un saber ya presente en su práctica.
“La carrera en la UCSF me ayudó a ponerle palabras a un recorrido largo. Yo venía con mucha práctica, intuiciones, experiencia con el cuerpo, pero me faltaba el marco teórico. Estudiar me ordenó, me permitió comprender y nombrar lo que ya venía haciendo”, cuenta Alejandra.
Hoy, su formación y trayectoria convergen en una práctica profesional concreta: acompaña procesos terapéuticos desde la psicomotricidad acuática, especialmente con niños y jóvenes con discapacidad. Integra equipos interdisciplinarios, realiza acompañamientos a domicilio y continúa explorando, cada día, nuevas formas de acercarse al otro desde el cuerpo.
¿Qué es la psicomotricidad?
Es una disciplina que articula cuerpo, emoción, pensamiento y movimiento. Mediante técnicas como el juego, la exploración o el movimiento guiado, busca favorecer el desarrollo integral de las personas, considerando su historia, contexto y singularidad.
En contextos terapéuticos, se vuelve una herramienta valiosa para acompañar a infancias, personas con discapacidad, dificultades del aprendizaje o situaciones de sufrimiento subjetivo. La intervención psicomotriz reconoce al cuerpo como espacio de expresión, vínculo y transformación.
El agua como espacio de vínculo y cuidado
Uno de los escenarios donde la psicomotricidad cobra un sentido único es el medio acuático. El agua facilita la liberación de tensiones, estimula el movimiento y habilita nuevas formas de relación. Allí, el abordaje es lúdico, integrador y terapéutico. “Muchos de los chicos que acompaño no caminan o tienen rigidez. Pero en el agua todo cambia: flotan, se abren, se mueven distinto”. Define este trabajo como una manera de “amigarse con el cuerpo”, tanto para quien acompaña como para quien es acompañado.
“El cuerpo en el agua es otro. Cambia la respiración, los gestos. Y los chicos se sienten bien, cuidados. El agua nos iguala. No importa si usás silla de ruedas o si tenés una dificultad motora: en el agua todos flotamos. Ese es el punto de partida de algo muy potente”, comparte.
Desde su rol, diseña propuestas personalizadas según las posibilidades de cada persona. El trabajo implica sensibilidad, escucha y una mirada integral. “A veces hay que entrar con ellos al agua, a veces no. No todos quieren. Hay que leer los tiempos. Lo que propongo, en esencia, es vincularnos: con el agua, con el otro, con uno mismo. No se trata de enseñar a nadar, sino de acompañar un descubrimiento. Que la persona sienta que algo en ella se movió, que puede”.
Una experiencia de formación transformadora
Cuando empezó la carrera, Alejandra sintió temor: “tenía todo redactado para renunciar, pero me obligué a seguir. No podía no intentarlo”. Durante los dos años de cursado, resignificó su historia profesional. Sus docentes y compañeras la animaban y ayudaban, “se sentía parte”. “Me respetaron mucho y aprendí de ellas. Me di cuenta de que todavía podía estar a la altura”, destaca.
Su trabajo final, junto a una colega, indagó sobre la formación técnica corporal y la noción de corporeidad. “Fue muy hermoso poder pensar todo eso que hice —refiriéndose a su formación previa en el Instituto Tezza— desde un marco conceptual más claro. Me permitió cerrar un ciclo”.
Con convicción, concluye que “nunca es tarde. Estudiar te ordena, da claridad, calma. Es un esfuerzo, sí, pero también una gran satisfacción. En salud, no alcanza con lo técnico: hace falta corazón, tacto, presencia. El cuerpo del otro te habla, y hay que estar preparado para escuchar”.
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Inscripciones abiertas para 2026
Ya están abiertas las inscripciones para 2026 para todas las carreras de la UCSF. El cursado de la Licenciatura en Psicomotricidad (CCC) es de modalidad 100% online, con una duración de 2 años. El propósito del Ciclo de Complementación Curricular es ampliar los conocimientos adquiridos a partir de un Título de Nivel Terciario.
Para más información acerca de los ciclos de complementación te invitamos a que ingreses a www.ucsf.edu.ar/ciclos/ y consultes por la mejor opción para continuar con tu formación.
Para más información sobre carreras, requisitos de inscripción o beneficios por inscripción temprana, podés comunicarte con Ingreso al correo ingresouniversitario@ucsf.edu.ar o por WhatsApp al 342 5371285.
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1- Pedagogía Waldorf: Propuesta educativa creada por Rudolf Steiner que acompaña el desarrollo infantil a través del arte, el juego y el respeto por los ritmos individuales. Eutonía acuática: Práctica corporal en el agua basada en la eutonía de Gerda Alexander, que busca el equilibrio del tono muscular y la conciencia del cuerpo. Método Feldenkrais: Técnica de movimiento consciente que mejora la postura y la movilidad a través de secuencias suaves y exploratorias. Enfoque de Bonnie Bainbridge Cohen: Método que integra movimiento, anatomía y conciencia corporal, reconociendo al cuerpo como fuente de experiencia y expresión.
