Interesados en el cruce entre tecnología, innovación y transformación social, un estudiante y una graduada de la Facultad de Ciencias Económicas presentaron sus proyectos en el Programa Impulso Emprendedor UCSF.
El programa, iniciado en febrero, impulsa el espíritu emprendedor en la comunidad universitaria mediante mentorías y herramientas prácticas. El acompañamiento está a cargo del Esp. Lic. Álvaro Irigoitia Romero, director de carreras de la FCE.
Actualmente, dos integrantes del programa desarrollan y prototipan proyectos vinculados con problemáticas sociales contemporáneas:
Ecosistema de desconexión lúdica
Diego García Campi, estudiante de la Licenciatura en Tecnología de la Información, padre de dos hijas, esposo de una licenciada en Educación Inicial y Superior, se desempeña desde hace años en el ámbito la optimización de procesos dentro del sector corporativo, con foco en gobernanza tecnológica y transformación digital.

“Aunque mi día a día laboral transcurre entre arquitecturas de software, datos y sistemas complejos, a nivel personal siempre mantuve una profunda inquietud por cómo la tecnología impacta en los vínculos humanos más esenciales”, cuenta.
Durante sus caminatas diarias por el campo junto a su familia surgió un tema de conversación recurrente: el aumento de niños que necesitan acompañamiento terapéutico debido a dificultades de aprendizaje, muchas veces vinculadas al escaso tiempo de acompañamiento de los adultos y a la alta exposición a dispositivos con pantallas.
Ante esta preocupación desarrolló “Nawanly”, un ecosistema phygital (mundo físico y digital) de tecnología desconectiva gamificada diseñado para la primera infancia. A partir de la combinación de la palabra comechingona “Naguan”, que significa “cacique”, y “ly”, de family en inglés, el proyecto conceptualiza al adulto a cargo —padre, madre, abuelo o niñera— como el “cacique de la familia”: un líder afectivo que guía el crecimiento con el respaldo de herramientas desarrolladas por profesionales.
En la práctica, la aplicación propone al niño misiones lúdicas e inclusivas basadas, según cada caso, en las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, pero bloquea funciones distractivas e invita a dejar el celular para cumplir la misión en el mundo físico. Las actividades se realizan con materiales de descarte del hogar, reutilizando cartón, tapitas o envases a costo cero.
“No se basa en modas de internet, sino que está diseñada por especialistas reales en la formación de los niños, como psicopedagogas, psicólogos y licenciadas en Educación. El progreso no lo mide un algoritmo, sino que requiere que el adulto valide desde su propia interfaz que el niño completó la actividad real. Esto alimenta y hace evolucionar un avatar bio-reactivo dentro de la app, promoviendo activamente la vinculación entre el adulto y el niño”, explica Diego.
“No se trata de prohibir, sino de ser responsables. La pantalla no es un problema en sí mismo, sino el sedentarismo digital pasivo y la economía de la atención que genera. En la franja etaria de 3 a 5 años esto afecta la neuroplasticidad, el desarrollo motriz y el lenguaje. Además, genera una enorme carga mental y culpa en los padres, quienes, agotados tras sus jornadas laborales, no siempre tienen tiempo o ideas para proponer alternativas lúdicas complejas fuera del mundo digital”.
“Nawanly mide su éxito por la velocidad con la que logra que el usuario abandone el dispositivo para explorar la realidad. Al involucrar de forma asincrónica a la red de cuidadores, esto se convierte en estimulación temprana avalada por especialistas, generando movimiento y plasticidad cerebral offline. Usamos la fascinación digital inicial de los chicos como el interruptor que enciende el juego, la creatividad manual y la conciencia ambiental en su propio hogar”.
El futuro tecnólogo concluye que “la tecnología es una herramienta maravillosa, pero no puede reemplazar la validación humana, el afecto presencial, ni el roce físico con la realidad objetiva. Es completamente posible crear soluciones digitales serias, éticas y estructuradas por especialistas que devuelvan el protagonismo al niño en el mundo real y alivien la carga mental de las familias”.
Tokenización segura para todos
Por su parte, Natalia Ocampo, licenciada en Negocios Digitales, encontró en la UCSF una mirada actual sobre cómo la digitalización transforma la manera en que vivimos, trabajamos y nos vinculamos. A partir de observar que muchas personas, aunque tienen actividad económica real —ingresos, pagos digitales o movimientos financieros— continúan fuera del sistema tradicional de acceso al crédito, comenzó a desarrollar su proyecto.

“Hoy existen trabajadores independientes, emprendedores, freelancers o personas con economías informales que generan valor constantemente, pero cuyos datos financieros están fragmentados o no son considerados por los modelos tradicionales”, describe.
El proyecto, actualmente en etapa de validación y desarrollo conceptual, busca que las personas tengan mayor control sobre sus datos financieros y puedan decidir compartirlos de manera segura entre distintas plataformas o servicios, generando así un perfil financiero digital tokenizado.
En ese sentido, Ocampo señala que el “Open Finance” permite unificar —siempre con autorización del usuario— información proveniente de bancos, billeteras virtuales, plataformas de pago o aplicaciones financieras. Esto facilita una comprensión más precisa de la realidad económica de cada persona y abre la posibilidad de ofrecer productos financieros más ágiles, justos y acordes a cada perfil, además de simplificar procesos que hoy suelen resultar burocráticos o excluyentes.
La tokenización permite transformar determinada información en activos digitales protegidos, evitando exposiciones innecesarias de datos sensibles y otorgando mayor control al usuario sobre qué comparte y con quién. De esta manera, la información se vuelve trazable y verificable, reduciendo riesgos de manipulación o filtración y permitiendo demostrar el historial financiero digital de manera más eficiente.
Como egresada, destaca su paso por la UCSF como una experiencia enriquecedora que le permitió incorporar herramientas vinculadas a innovación, transformación digital, modelos de negocio, análisis de datos y nuevas tecnologías, junto con una mirada estratégica y humana sobre el impacto de estos cambios en la sociedad. También valora la posibilidad de haber conectado con experiencias reales del mundo laboral y emprendedor, fundamentales para comenzar a pensar proyectos con impacto concreto en los usuarios:
“Necesitamos un futuro financiero con modelos más justos y centrados en las personas”, concluye.
Una universidad emprendedora
Ambos participantes coinciden que el acompañamiento brindado por el Programa los está “ayudando a comprender mejor los desafíos que implica transformar una propuesta en un proyecto escalable.”
Los próximos pasos contemplan fortalecer alianzas estratégicas de financiación y legalidad para avanzar en pruebas piloto, que permitan validar ambas iniciativas en contextos reales.
