La licenciada Patricia Ramírez, docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Santa Fe, participó del Primer Congreso Nacional de Aprendizaje Basado en Juego (ABJ), realizado del 15 al 17 de agosto en la ciudad de Bahía Blanca.
El encuentro reunió a docentes, profesionales de la salud, estudiantes y diseñadores de juegos para explorar el uso de los juegos como herramientas pedagógicas y de transformación social.
Ramírez brindó, junto a la licenciada María Rosa Fernández, el taller “El alma de la máquina”, cuyo objetivo era diseñar y construir “Una Máquina de Goldberg” que permitiera el circuito de una bola lanzada desde un punto A para llegar a un punto B, con materiales descartables, durando en trayecto el mayor tiempo posible.
“Me anoté como tallerista porque quería aprender de otros. Lo más rico de estos espacios es el intercambio, encontrarnos y trabajar a la par”, expresó la docente.
El juego como herramienta de transformación educativa
El Congreso fue organizado por Homo Ludens, un espacio pionero en Argentina dedicado al universo del juego y las experiencias inmersivas. A través de su programa pedagógico, Homo Ludens Educación promueve el Aprendizaje Basado en Juegos, como METODOLOGÍA ACTIVA, para transformar la experiencia educativa en todos los niveles.
Contó con destacados ponentes provenientes de España, México, Uruguay y diferentes regiones de Argentina.
Las actividades giraron en torno a tres ejes temáticos: Educación, para transformar estrategias de enseñanza y de aprendizaje en las aulas; Salud, para descubrir el juego como una herramienta de bienestar y calidad de vida; Familia, para recuperar el tiempo compartido y los vínculos entre generaciones.
Una “lógica inversa” para desarrollar habilidades
Con respecto al taller que brindó junto a su hija y colega, Ramírez explicó que la idea de “hacer difícil lo que podría ser fácil” tiene como “trasfondo la lógica computacional del juego algorítmico, el pensamiento basado en el diseño ingenieril, además de la disposición a jugar colaborativamente, en una construcción que es de todos, que invita a la reflexión, la resolución de problemas y la reflexión comunitaria”.
A su vez, destacó las respuestas de los participantes: “La gente fue excelente, sobre todo por la curiosidad y la disposición”. En este contexto, remarcó que en su rol de docentes trabajan la agencia pedagógica, que consiste en “recuperar en tiempos de inteligencia artificial la capacidad de asombro, de jugar a cacharrear, de pensar en lo distinto, en lo posible, de atender y valorar lo disruptivo”.
Finalmente, subrayó la “lógica inversa” de que resultara ganador quien lograra llegar más lento, no más rápido: “Acostumbrados a que siempre gane el que llega primero, acá ganaba el que llegaba último. Es otra manera de demostrar que el error también enseña, puesto que nos brinda datos que podemos analizar; así, el ‘supuesto fracaso’ no es más que una nueva oportunidad de potenciar el proceso iterativo que nos permite hacer otras cosas mientras vamos logrando una cultura resolutiva, de protagonismo real”.
