Recibir a estudiantes de otros países implica mucho más que darles la bienvenida: es acompañarlos en su adaptación, compartir costumbres y construir vínculos que trascienden las aulas. Así lo vivieron Priscila Imhoff y Malena Quiroz, quienes participaron del programa de anfitriones de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF).
Acompañar y compartir la vida cotidiana
Priscila, estudiante de tercer año de Diseño Industrial, fue anfitriona durante el primer cuatrimestre de 2025 y volvió a participar en 2026. Su interés por los idiomas y otras culturas comenzó en la secundaria, donde tuvo contacto con jóvenes extranjeros que llegaban para realizar intercambios.
En su primera experiencia recibió a Giorgio y Mateo, dos estudiantes italianos, y luego acompañó a Francesca, con quien construyó una relación cercana desde los primeros recorridos por la universidad. “Quería que se sintieran acompañados acá, que se pudieran comunicar de alguna forma. De estudiante a estudiante”, compartió.
El acompañamiento incluyó cuestiones cotidianas, como orientarse en la ciudad, utilizar el transporte, comprar alimentos y conocer lugares para salir. También implicó integrarlos a sus grupos de amigos y compartir momentos fuera de la facultad. “Es querer que se integren un poco en tu vida, hacerlos parte de tu familia y amigos, como un amigo más”, expresó.
La experiencia también le permitió reconocer diferencias culturales y académicas. Priscila observó que la formación en Diseño Industrial en Italia tenía un enfoque más orientado a la ingeniería y el cálculo, mientras que en la UCSF encontraba mayor espacio para la creatividad y el dibujo.
Uno de los desafíos fue acompañar a los estudiantes durante las clases para facilitar la comprensión de los contenidos. “Es un ida y vuelta, ellos también vienen al país a aprender”, destacó.
Amistades que continúan a la distancia
Malena Quiroz, estudiante de Ciencias de la Comunicación, fue anfitriona durante el segundo cuatrimestre de 2023 y el primero de 2024. Su interés por los idiomas y por conocer personas de otros países la motivó a sumarse a la propuesta.
Primero acompañó a Eloi y, en una segunda convocatoria, recibió a Alba y Eduardo, estudiantes españoles. Durante ese tiempo compartieron comidas típicas, encuentros en la costanera y actividades con otros anfitriones y jóvenes de intercambio de distintas carreras.
“Comimos asado, íbamos a la costanera, nos hicimos muy amigos. Nos unió incluso a los argentinos que éramos voluntarios”, recordó.
También descubrió diferencias en la formación académica. En su área, observó que la carrera de Comunicación en España tenía un enfoque más audiovisual, mientras que en la UCSF predominaban los contenidos corporativos y teóricos.
El vínculo con Alba continuó después del intercambio: Malena viajó a España y se alojó durante dos semanas en su casa. “Me sentí súper bienvenida”, contó.
Animarse a vivir la experiencia
Tanto Priscila como Malena coinciden en que ser anfitrión permite conocer otras culturas, ampliar los vínculos personales y construir amistades que pueden convertirse en una puerta de entrada para futuros viajes.
“El anfitrión es el único contacto que estos jóvenes tienen con todo lo que corresponde a la ciudad, y es una gran responsabilidad. Desde aprender a tomar un colectivo hasta saber en qué restaurante comer para sentirse más cerca de casa. Como vos los ayudaste, también te podrán dar esa mano amiga en su país si lo visitás. Más allá de la brecha del lenguaje, es una linda experiencia”, explicó Priscila.
Malena también alienta a otros estudiantes a participar: “Fue un proceso muy lindo y fácil. Para mí fue una de las mejores experiencias que tuve en la facultad. La repetiría todos los años”.
Para saber más sobre el rol del anfitrión visitá el sitio web específico del mismo:
Anfitriones académicos para estudiantes extranjeros en la UCSF
Si fuiste anfitrión académico compartí tu experiencia:
Formulario anfitriones académicos
