Luz Leegstra1

Estudiando alemán en Alemania

Luz es Psicóloga, egresada y docente de la UCSF y está desde hace unos meses en la lejana Alemania preparándose para comenzar a cursar una Maestría en Salud internacional. Becada por el KAAD, organismo con el que nuestra Universidad tiene convenio, nos cuenta sus primeras experiencias en este desafío, el inicio de una gran aventura.

Der moment cuando intentás hablar zwei  oder drei sprachen at the same zeit!

El cursado del Máster será en Inglés pero consideré fundamental para vivir y estudiar en este nuevo y lejano país, perfeccionar mi Alemán. Por eso estoy asistiendo a un SprachInstitut de la ciudad de Bonn.  Situada al oeste, fue la capital de Alemania Occidental y es también conocida por ser la ciudad natal de Ludwing Van Beethoven. Miles de estudiantes de maestrías y doctorados llegamos hasta aquí para perfeccionar el idioma antes de comenzar nuestra vida académica en las distintas ciudades en las que cada uno estudiará.


Antes de llegar, y teniendo en cuenta que lLuz Leegstraas universidades requieren exámenes internacionales de Inglés o Alemán para la admisión (en mi caso de inglés, TOEFL IBT), imaginaba que la enseñanza del idioma sería tomando el inglés como punto de partida. Sin embargo, grande fue mi sorpresa al enterarme -ya en el aula- que lo usual aquí es que se enseñe Alemán desde el Alemán. Sí, así de disparatado como suena. Y apenas conocí el entorno intercultural de aprendizaje entendí el porqué.

En mi caso, aunque había tomado clases previas a mi llegada, opté por comenzar desde el nivel A1. En el aula somos 15 estudiantes provenientes de Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, India, Vietnam, Myanmar, Palestina, Etiopía, Egipto, Uganda, Kenia e Indonesia, lo que significa la presencia, además, de diez idiomas: Español, Portugués, Árabe, Swahili, Birmano, Indonesio, Malabar (también conocido como Mayalam), Kikuyu, Vietnamita y Amárico.

Uno de los profesores, Klaus -siempre de buen humor- nos permite sortear algunas barreras comunicacionales al interior del aula con actividades como “Dígalo con mímica”, por lo que, además de los pizarrones y audios, también hay bastante de teatro en la cursada. El otro, Roberto, tiene el típico semblante alemán: serio y meticuloso, sus clases son más estructuradas, pausadas y sí, un poco más aburridas.

Más allá del aprendizaje o perfeccionamiento del idioma, lo que voy descubriendo en la vida académica alemana es una perspectiva intercultural, dLuz Leegstra1onde intentamos encontrarnos, a través del Inglés y el Alemán, (o las señas, sobre todo al principio), jóvenes profesionales provenientes de los cinco continentes y dedicados a distintas disciplinas: Salud, Medio Ambiente, Educación, Informática y Filosofía. Y nuestras conversaciones van más allá de las propias áreas de estudio, ya que a la vez aprendemos geografía, historia y hasta tomamos contacto con diversos rituales, credos y religiones. ¡Ni hablar de la degustación de comidas y bebidas típicas! Eso es un capítulo aparte, como así también la convivencia en la StudentenWohnheim, con algunos de los compañeros que ven en la foto.

Si bien este entorno de aprendizaje es altamente exigente, siempre hay tiempo y compañía para una Bier en los típicos patios cerveceros conocidos como Biergarten. ¡Vale la pena empaparse de estas costumbres locales!

Continuaré escribiéndoles para compartir mis experiencias e información relevante para estudiar en Alemania.

Viele Grüße!

Luz

 

 

 

Leer Más


noro

Hoy la turbulencia nos sacude a todos

Nuevamente recibimos la visita del Prof. Dr. Jorge Eduardo Noro, para continuar pensando la tarea de enseñar y aprender Filosofía. En este caso, en tiempos turbulentos y escenarios inciertos.
Y estas palabras fueron pensadas un motivo concreto, ya que no son tiempos de tranquilidad, donde uno probablemente pueda decir “el ocio y la tranquilidad generan el pensamiento”. Son tiempos turbulentos, tiempos muy cambiantes y que por lo tanto generan cierto malestar en todo el mundo. Y a la vez los escenarios son inciertos, que van rotando, cambiando; necesitan encontrar formas para ir adaptándonos a los escenarios que como adultos que enseñamos tenemos; a la sociedad que nos rodea y al cambiante escenario de los sujetos que están sentados en el aula para hacer filosofía.
Además, se abordó el enseñar, porque se debe generar el aprender de aquellos que se acercan a la filosofía, que no es la misma tarea pero que son complementarias, especialmente en estos tiempos, puntualizó Noro.
Taller-Noro (4)
Tiempos turbulentos, escenarios inciertos
Haciendo un análisis de la tarea de enseñar filosofía, el Profesor diferenció momentos en los que pudo haber épocas más tranquilas, también porque la escuela era una suerte de isla respecto de la sociedad. No siempre la escuela fue la caja de resonancia de todo lo que pasaba.
Pero la escuela que hoy tenemos es una en la que los muros se han caído y por la que transita todo el universo de lo que está pasando, entonces, muchos de los que aprendieron filosofía siendo adultos, tal vez, lo hicieron en un lugar en donde no eran tan turbulentos los tiempos, ni eran tan inciertos los escenarios. O si lo era, la escuela se podía quedar aparte. Hoy la turbulencia nos sacude a todos.

Centennials en las aulas
Frente al interrogante del sentido de estudiar filosofía, el profesor Noro destaca tres aspectos fundamentales.
Posibilidad de PENSAMIENTO, porque es un lugar donde el acento está puesto en la posibilidad de pensar, aunque no se piensa solo en la clase de filosofía, y todas las materias están hechas para pensar. Pero hay más…
Posibilidad de PREGUNTAR, REPREGUNTAR, porque es un pensamiento atravesado por la posibilidad de preguntar y no conformarse con ninguna respuesta, sino que uno puede repreguntar sobre las respuestas dadas.
Posibilidad de LIBERTAD, porque habilita a una libertad absoluta para estar viendo el mundo de mil maneras.
Entonces, el pensamiento, que a su vez está atravesado por la libertad y que a su vez tiene este repreguntar permanentemente a pesar de las respuestas que se están dando hace pensable una clase donde las cosas pueden ser diferentes.

Pero para que esto suceda, Noro plantea una serie de requisitos, sobre todo a los docentes. Para que las clases sean lugar de pensamiento, de pensamiento crítico, de preguntas y respuestas, necesitamos buenos profesores de filosofía. Podemos poner toda la filosofía del mundo, si los profesores son malos, no valdrá la pena estudiarla.
También es cierto que la filosofía de los tiempos menos turbulentos y escenarios más ciertos, eran filosofías de muchos textos, de mucho soporte en el escrito; y los tiempos que corren y los alumnos que están sentados en nuestras aulas están atravesados por muchísimas tecnologías.
Por esto, es dable pensar que no son solo un recurso para dar en el aula, sino que lo que los medios presentan, lo que las películas presentan, lo que las canciones, las series presentan en muchos casos son el nuevo soporte donde el pensamiento también se expresa. No el único, pero también allí.
Cuando enseñamos, incorporamos estos nuevos mensajes, los hacemos dialogar con lo que está escrito: libros, producciones, materiales; esto favorece la posibilidad de que quien aprende devuelva su aprendizaje, no necesariamente en una prueba, sino en un video, en una canción, en una producción que pueda realizar.

Filosofía 2.0
En los últimos años, asistimos a fenómenos mediáticos relacionados con la filosofía. De repente, se llenan teatros, se multiplican los seguidores en redes sociales, se multiplican las novedades editoriales. ¿Acaso estos tiempos nos llevan a preguntarnos más?
Hay mucha gente que está necesitada de expresar estos mensajes filosóficos, asegura Noro. Además, hoy es clave el tutorial, con lo cual, a veces, en lugar de escuchar al profesor en la clase, veo el tutorial que brevemente me explica qué dice Platón, o me cuenta en dos minutos o tres qué dice Aristóteles. Con lo cual se han multiplicado, para bien y para mal –porque también sabemos que en internet tenemos materiales que son absolutamente confiables, y hay otros que son de escasa utilidad-. Por eso, la selección es parte, también, de lo que tenemos que enseñar.

¿Vale la pena estudiar filosofía?
Y llega la pregunta de rigor, la que cada padre hace con ceño fruncido cuando un hijo se lo plantea, la que hacen los amigos en la feria de carreras. Y le pedimos ayuda a este profesor en filosofía, especializado en filosofía, profesor en letras y Doctor en educación, Jorge Noro.
Primero, les tiene que gustar la experiencia de hacer una carrera de este tipo, que es una carrera exigente, pero apasionante. Hay que dejarse tentar con la posibilidad de hacerlo.
Estoy convencido de que una persona, una vez que comenzó la carrera, una vez que lo probó, y se dio cuenta del valor, se mete en ella y no la va a abandonar.
Si tuviera que dar un consejo, no a todos les va a salir la posibilidad de dedicarse solamente a la filosofía, pero es interesante que sea una carrera que pueda “jugar” con otras alternativas. Porque la filosofía tal vez sea la única que sea combinable con otras cuestiones, como Letras, Comunicación, Biología, Matemáticas. Son posibilidades reales de enriquecer su propio pensamiento, y también sus posibilidades laborales.

Leer Más