En el reciente congreso de la Asociación Española de Climatología, la investigadora de la UCSF Anabel Orellano hizo una presentación junto a otras dos colegas españolas, de la Universidad del Rey Juan Carlos.
Entre el 22 y el 24 de enero la localidad San Lorenzo de El Escorial, perteneciente a la comunidad de Madrid, fue sede del XIII Congreso de la Asociación Española de Climatología, referente a nivel mundial en este tema. La UCSF tuvo una participación destacada en el evento que reunió a investigadores y especialistas de todo el mundo para debatir los desafíos del cambio climático y desarrollar estrategias efectivas de solución.
Las investigadoras Anabel Orellano -por la Universidad Católica de Santa Fe-, Lorena Del Rey López y María del Carmen Molina Cobos -por la Universidad del Rey Juan Carlos- presentaron un Modelo de Comportamiento Proambiental para creyentes basado en la Laudato si’. Es un enfoque que busca integrar los principios destacados en la encíclica con variables que se utilizan para predecir el comportamiento de las personas, tomadas de la psicología ambiental.
La psicología ambiental es una rama de la psicología que estudia la relación entre el medio ambiente y la conducta humana. Esta disciplina analiza cómo el entorno físico y social influyen en las actitudes, comportamientos y cogniciones de las personas.
Las investigadoras definieron variables de entrada, que actúan como precursoras importantes para el comportamiento ambiental, y que realzan la decisión de actuar una vez emprendida la acción. Entre estas incluyeron, por ejemplo, el teocentrismo y la obligación moral que mueve a los creyentes a cuidar el ambiente con sus creencias religiosas.
Identificaron también variables de propiedad, como aquellos factores que conducen a la apropiación de las cuestiones ambientales. En el caso de los creyentes puede incidir el hecho de que en su propia tradición religiosa cuenten con elementos que promuevan la preocupación por el medio ambiente.
Dentro de este conjunto de variables, destaca la disonancia cognitiva, un estado de incomodidad que se produce cuando una persona tiene creencias o conductas que son contradictorias, y que puede impulsar a actuar de manera coherente con las propias creencias para recuperar la paz.
Un tercer conjunto de variables fueron las de capacitación, que son aquellas que dan a los individuos la percepción de que pueden contribuir efectivamente a solucionar los problemas ambientales. Aquí se encuentran la motivación altruista y la percepción de autoeficacia, que refuerzan la capacidad de los creyentes para tomar medidas proactivas, considerando que sus acciones individuales pueden hacer la diferencia.
El modelo de comportamiento descripto está diseñado para aplicarse en estrategias de educación ambiental que promuevan la responsabilidad ética y social en el cuidado de la creación. Próximamente comenzará la fase de validación en comunidades creyentes de España y Argentina, lo que permitirá evaluar su impacto y adaptabilidad en distintos contextos socioculturales.

