Estudiantes de la Facultad de Psicología de la UCSF participaron de un proyecto de extensión en la Asociación Nueva Cultura, organización santafesina dedicada a la inclusión de personas ciegas y con baja visión. La iniciativa se desarrolló en el marco de la cátedra Intervención en Organizaciones, a cargo de la Lic. Sonia Bonazzola y la Lic. Regina Sobrero.
Mucho más que adaptar materiales
La intervención psicopedagógica en discapacidad visual implica mucho más que adecuar recursos. Supone comprender cómo se organiza el aprendizaje cuando la percepción se construye de manera diferente: el cuerpo cobra protagonismo, el tacto y el oído se convierten en guías, la memoria secuencial adquiere mayor relevancia y la comunicación oral se vuelve una herramienta central para acceder al conocimiento.
En articulación constante con el equipo profesional de Nueva Cultura, las futuras psicopedagogas Loriana Gonzalez, Emma Leonello, Ariana Orellana Luque y Miranda Torres llevaron adelante encuentros semanales con actividades diseñadas para estimular funciones cognitivas, fortalecer el trabajo grupal, promover la comunicación y habilitar espacios de disfrute, creatividad y expresión. Se favoreció la autonomía personal y social mediante juegos sensoriales, ejercicios de memoria y atención, dinámicas corporales, propuestas de confianza y actividades orientadas a reforzar la autoestima y la participación.
Las estudiantes comparten que “al comienzo aparecieron dificultades en la comunicación y en la claridad de las consignas, lo que llevó a adaptar las propuestas y reforzar la escucha y la observación. La flexibilidad, la empatía y el trabajo colaborativo fueron claves”.
Un proyecto situado, creativo y activo
La Asociación Nueva Cultura, fundada en 1994 y con sede en Francia 3452 (Santa Fe), brinda servicios de rehabilitación integral, estimulación temprana, un centro de baja visión y un centro de día. Además, impulsa campañas de voluntariado y donaciones para sostener sus programas.
En su labor cotidiana y en articulación con otras instituciones, promueve que cada persona desarrolle sus capacidades mediante propuestas educativas, acompañamiento personalizado y espacios que fortalecen la autonomía.
Aprendizajes que dejan huella
En su presentación final, las estudiantes reflexionaron:
“Transitamos un proceso de aprendizaje profundamente significativo, tanto para nuestro futuro profesional como en lo humano. Cada encuentro nos permitió poner en acción los saberes adquiridos en la carrera, adaptándolos a un contexto real donde la empatía, la escucha y la sensibilidad fueron nuestras principales herramientas. Como grupo, aprendimos que la psicopedagogía no se limita al acompañamiento escolar, sino que también tiene un papel esencial en los espacios comunitarios, donde el vínculo, la palabra y la presencia generan transformaciones visibles. Descubrimos que el aprendizaje se construye en la interacción, en la colaboración con otros profesionales y, sobre todo, en el intercambio con quienes acompañamos. Esta experiencia reafirmó nuestra vocación, fortaleció nuestro compromiso con la inclusión y nos enseñó que cada gesto, por pequeño que parezca, puede tener un gran impacto. Nos llevamos no solo nuevos conocimientos, sino también una mirada más humana, sensible y comprometida con el rol psicopedagógico“.
Teoría y práctica se integran en escenarios reales a través de la vinculación con organizaciones sociales como Nueva Cultura. Así se construye una formación inclusiva, comunitaria y situada, que aporta al bienestar de las personas y al fortalecimiento del entramado social.

