16 de abril | Día Mundial de la Voz
Este día forma parte de una iniciativa orientada a la concientización sobre la salud vocal. A través de jornadas informativas y actividades educativas, las campañas realizadas durante el mes de abril buscan promover la prevención de trastornos vocales y fomentar hábitos saludables en profesionales de la voz y en la comunidad en general.
La voz es nuestra herramienta de trabajo, nos acompaña a lo largo de toda la vida, nos identifica y debemos cuidarla. En conversación con los docentes de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la cátedra Eufonía, la doctora en Fonoaudiología Mariela Pensso y el licenciado en Fonoaudiología Nehuén Oldrini, aclaran cómo se origina este día a nivel mundial, y advierten sobre algunos signos en la voz que no deberían normalizarse.

Cómo surge esta celebración
En 1999 la Sociedad Brasileña de Laringología y Voz, bajo la presidencia del Dr. Steffen, inició una campaña nacional al observar que muchas personas con disfonías o desequilibrio en su función vocal, no acudían al médico por considerar habitual esa presencia de sintomatología de disconfort en el uso de la voz.
Ante las respuestas positivas en la población continuaron repitiéndola año tras año y tal fue el éxito de esta campaña que, en el año 2003, la iniciativa se expandió a otros países y las Sociedades de Laringología de todo el mundo se sumaron para celebrar el primer Día Mundial de la Voz el 16 de abril de ese año, con un acto central en Argentina.
Desde ese entonces, en forma ininterrumpida, Argentina adhiere para concientizar a la población sobre la necesidad de cuidar la voz, prevenir enfermedades graves de las cuerdas vocales, promover hábitos saludables y llegar a diagnósticos tempranos.
Esta fecha es un recordatorio para evitar hábitos nocivos y valorar la voz como instrumento de comunicación.
Herramienta de trabajo y expresión
Una voz sana es aquella que posee equilibrio en sus componentes, altura tonal que responde a la edad e identidad del hablante, intensidad que se adapte al uso, que pueda elevarse en situaciones donde así lo requieran (con gran ruido de fondo, o bullicio) y que pueda disminuir si el ámbito es otro (silencioso, tranquilo, con pocas personas), que posea un timbre claro, agradable, expresivo, que comunica las intenciones del hablante.
Con la voz expresamos emociones, pensamientos, sentimientos, es única y propia de cada individuo: no hay dos voces iguales en el mundo.
Signos de alarma
No debemos habituarnos al malestar vocal con síntomas tales como ardor, picazón, dolor, sensación de cuerpo extraño, moco y necesidad de carraspear, cansancio y fatiga vocal, sensación de tensión o esfuerzo, disfonía o ronquera.
Si aparecen estos síntomas y persisten más de 15 días, será necesario acudir al médico otorrinolaringólogo y al especialista Licenciado en Fonoaudiología para volver a disfrutarla en toda su plenitud.
