Cada 12 de mayo se celebra en Argentina el Día del Fonoaudiólogo, en conmemoración de la fundación de la Asociación Argentina de Logopedia, Foniatría y Audiología (ASALFA) en 1948, primera entidad científica fonoaudiológica.
Aunque la fonoaudiología continúa creciendo y fortaleciéndose gracias a la evidencia científica que respalda el trabajo de sus profesionales, muchas áreas siguen siendo invisibilizadas, como lo es el trabajo con adultos.
Valentina Denis, licenciada en Fonoaudiología por la Universidad Católica de Santa Fe, abordó esta temática y subrayó lo valioso que es el vínculo humano que se construye con el paciente: “Hay algo muy satisfactorio en ayudar a una persona a recuperar la fuerza en capacidades que creía perdidas”.
Además, habló del surgimiento de nuevas tecnologías que complementan y potencian el trabajo terapéutico.

Atención a personas adultas: causas, desafíos y oportunidades
“El trabajo fonoaudiológico con personas adultas es un área de nuestra profesión que se encuentra invisibilizada, aunque la demanda es real. Frente a algunos diagnósticos, enfermedades crónicas, progresivas o avanzadas, se cree que no hay nada para hacer, pero la realidad es que desde nuestra área tenemos intervenciones que pueden mejorar significativamente la calidad de vida”, explicó Denis.
Con respecto a los motivos de consulta más frecuentes, afirmó que son los que se relacionan con dificultades en la deglución, en el lenguaje y la comunicación, la voz, el habla y la audición.
“Estas alteraciones pueden aparecer en personas que atraviesan enfermedades neurológicas como Parkinson, ACV, también por patologías oncológicas, postquirúrgicos, o bien pueden estar asociadas a cambios propios del envejecimiento”, detalló.
“Funciones que hacemos durante toda la vida de manera automática como hablar, comunicarnos, tragar, respirar, posterior a un evento neurológico o a un diagnóstico pasan a requerir un gran esfuerzo, mucha conciencia, atención y a veces nuevas estrategias”, agregó.
Y continuó: “En muchos casos las personas adultas logran tomar mayor conciencia de sus dificultades y eso puede favorecer la adherencia al tratamiento y la valoración del espacio terapéutico. Con el tiempo empiezan a reconocer qué estrategias les resultan útiles y perciben los cambios en su vida cotidiana. Sin embargo, cada proceso es diferente y a veces hay dificultad para aceptar un diagnóstico o sostener un tratamiento”.
Por otra parte, contó que el trabajo con adultos puede desarrollarse en distintos ámbitos: consultorios, domicilios, hospitales, sanatorios, residencias geriátricas e instituciones, como así también a través de la atención virtual según las posibilidades y necesidades de cada paciente.

Crecimiento y respaldo de la disciplina
Actualmente, la fonoaudiología continúa creciendo y fortaleciéndose gracias a la evidencia científica que respalda cada vez más las intervenciones y las estrategias que los profesionales seleccionan en los procesos de evaluación y rehabilitación.
Además, aparecen en escena herramientas y tecnologías que pueden complementar y potenciar el trabajo terapéutico.
“En el área de disfagia, por ejemplo, disponemos de electroestimulación, fotobiomodulación, dispositivos respiratorios, técnicas de biofeedback, análisis acústico, inteligencia artificial y otras innovaciones que también cuentan con fundamento científico”, repasó la licenciada.
“En relación con el lenguaje y la comunicación, existen dispositivos de apoyo, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación y herramientas de accesibilidad que favorecen la autonomía y la participación de muchas personas”, añadió.
Si bien la tecnología permite acercar recursos y acompañamientos fuera del espacio terapéutico, “su utilización depende mucho del acceso, el manejo y las posibilidades de cada paciente”. Debido a esto, siempre se busca “adaptar las estrategias a cada realidad en particular”.

Una red humana que sostiene y acompaña
“El vínculo humano que se construye con el paciente es muy valioso. Uno acompaña procesos sensibles y aprende constantemente de cada paciente, de cada familia y de todo el grupo humano que acompaña a esa persona.
No es solamente rehabilitar funciones, sino que hay algo muy satisfactorio en ayudar a alguien a volver a comunicarse, en que esa persona encuentre un canal para poder expresarse en que una persona pueda volver a comer o incluso en recuperar la fuerza en capacidades que creía perdidas”.
“Estoy agradecida de ejercer esta carrera tan espectacular, completa, diversa y profundamente humana”, concluyó Denis.
La Licenciatura en Fonoaudiología se dicta en la Universidad Católica de Santa Fe a través de la Facultad de Ciencias de la Salud desde 2014. En estos doce años, la carrera ha consolidado su prestigio en la región, formando profesionales comprometidos con la mejora de la calidad de vida de las personas a través de la evaluación, diagnóstico, tratamiento y prevención de trastornos de la comunicación y la deglución.
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