Políticas públicas, sostenibilidad y futuros alimentarios 

El tercer encuentro del Ciclo sobre Sistemas Alimentarios reunió a especialistas de distintas instituciones para analizar el papel de las políticas públicas, la sostenibilidad y las transformaciones que proyectan los futuros alimentarios, a partir de la obra Sistemas Alimentarios Globales, Dietas y Nutrición, de Jessica Fanzo y Claire Davis. 

El Proyecto de Investigación Socio-Eco-Jurídica de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Católica de Santa Fe llevó adelante el tercer encuentro del Ciclo sobre Sistemas Alimentarios, con la participación de investigadores del Instituto de Ecología Humana y Desarrollo Sustentable (UCSF), el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (IHUCSO-CONICET), el Observatorio del Derecho a la Alimentación (ODA-ALC), el Programa de Agua y Ambiente de la Universidad del Salvador (USAL) y el Laboratorio de Soluciones Alimentarias de la Universidad Nacional de Quilmes. 

La exposición realizada por Aldana Boragnio se organizó en cuatro ejes: las políticas de la cadena de suministro de alimentos, los entornos alimentarios y el comportamiento del consumidor, las dietas sostenibles y el medio ambiente, y los futuros de la alimentación. 

En el primer eje se analizó cómo la producción, el procesamiento, la distribución y la comercialización determinan qué alimentos llegan efectivamente a la población, así como la incidencia de las políticas agrícolas y comerciales en su disponibilidad, precio y calidad nutricional. En este marco, se abordaron los subsidios agrícolas, que priorizan los commodities por sobre las frutas y verduras, favoreciendo la producción de insumos para alimentos ultraprocesados y generando distorsiones de precios. También se examinó el comercio internacional, que amplía la disponibilidad y variedad de alimentos, aunque plantea riesgos como el desplazamiento de la producción local y una mayor dependencia alimentaria. Se repasaron las políticas de precios y apoyo a los ingresos —como el programa Precios Cuidados—, las iniciativas de reformulación de alimentos, incluida la normativa argentina sobre grasas trans (art. 155 tris del Código Alimentario Argentino), las estrategias de fortificación con micronutrientes y los programas de ayuda alimentaria —comedores escolares, tarjeta Alimentar, AUH o de transporte —, cuya eficacia depende de la calidad nutricional de las prestaciones, su continuidad y su alcance. 

Respecto de los entornos alimentarios y el consumidor, se destacó que no alcanza con aumentar la disponibilidad de alimentos saludables, sino que es necesario promover su elección. En ese sentido, se identificaron como ámbitos estratégicos las escuelas, el sistema de salud y los lugares de trabajo, donde pueden implementarse acciones orientadas a mejorar los hábitos alimentarios. Asimismo, se analizaron distintas herramientas de política pública, como la información nutricional clara para los consumidores, la regulación de la publicidad, las compras públicas saludables, el etiquetado y las guías alimentarias, además de instrumentos económicos como impuestos y subsidios. Hay una necesidad de sostener estas políticas en el tiempo y recuperar habilidades culinarias y una cultura alimentaria pedagógica. 

El tercer eje estuvo dedicado a las dietas sostenibles y su relación con el medio ambiente. Estas fueron definidas como aquellas que protegen simultáneamente la salud humana, la biodiversidad, la equidad social y la viabilidad económica, además de ser nutricionalmente adecuadas, accesibles, culturalmente aceptables y ambientalmente sostenibles. El vínculo con el cambio climático es directo, con alto consumo de tierra, agua y energía, contribuyendo a la deforestación y pérdida de biodiversidad. También se presentó el Informe EAT-Lancet y su propuesta de “dieta planetaria”, reflexionando sobre los desafíos que implica la inexistencia de un único modelo de alimentación sostenible, ya que este depende de las características culturales, la disponibilidad local de alimentos y las condiciones ecológicas de cada territorio. 

Finalmente, se analizó el papel de las nuevas tecnologías a lo largo de toda la cadena alimentaria y su impacto en el acceso –con la compra online por medio de aplicaciones móviles, impulsadas especialmente durante la pandemia de COVID-19-. Las preferencias del consumidor cambiaron hacia alimentos más saludables, sostenibles y transparentes en su origen. Los riesgos son: concentración del mercado, dependencia tecnológica, exclusión de pequeños productores y la brecha tecnológica. 

Al mismo tiempo, se destacó que estas transformaciones ofrecen oportunidades para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos, mejorar la eficiencia de los procesos y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios. 

El ciclo continuará el próximo 4 de septiembre con un nuevo encuentro a cargo de Virginia Borga, dedicado a la introducción del libro Obesos y Famélicos de Raj Patel.   


Nota elaborada por Paulina Guadalupe Belbey, becaria del Equipo de Investigación Socio-Eco-Jurídica de la Facultad de Derecho y Ciencia Política (UCSF). 



Investigación Ecojurídica, Derecho y Ciencia Política, Investigación, IEHDS Instituto de Ecología Humana y Desarrollo Sustentable