Durante 2025, el suicidio se consolidó como la principal causa de muerte violenta en la provincia de Santa Fe, representando el 46% del total de casos y superando a los homicidios y siniestros viales. La prevención de esta problemática requiere del compromiso de toda la sociedad. Para Andrea Temperini Omielczuk, graduada de la Universidad Católica de Santa Fe y coordinadora de la Asociación Civil Red Argentina de Suicidología, cada persona puede aportar a la construcción de redes de cuidado.
Tras su experiencia clínica, Temperini se especializó en el abordaje del duelo y, posteriormente, en duelo por suicidio y suicidología. Actualmente trabaja como terapeuta en duelo y supervisora clínica. Además, es creadora del Área de Estudio y Temáticas Especias de Duelos y Suicidios del Colegio de Profesionales de la Psicología de Santa Fe 1 circunscripción.
Temas que aún son tabú
Hablar sobre la problemática del suicidio continúa siendo un desafío porque se trata de una problemática atravesada por prejuicios y silencios: “La sociedad lo ve como algo antinatural”, señala la especialista.
En los últimos años, la mayor circulación de información y el crecimiento de los espacios virtuales contribuyeron a una mayor presencia de la problemática en la conversación pública. Sin embargo, para la referente en suicidología, informar no alcanza: también es necesario saber cómo intervenir.
La suicidología comprende distintas dimensiones de trabajo: la divulgación y visibilización para favorecer la detección de señales de alerta; la asistencia e intervención frente a una crisis; y la posvención, que acompaña a las personas y comunidades afectadas por una muerte por suicidio.
Se trata de un abordaje interdisciplinario en el que intervienen profesionales de diversos sectores, por eso es intersectorial e interdisciplinar, donde intervienen salud, educación, seguridad, bomberos, instituciones educativas, familias y organizaciones comunitarias, entre otros actores.
Cuidar: cómo intervenimos
Frente a una situación de crisis, la persona necesita poder hablar y sentirse escuchada, mirada y comprendida. En este sentido, la asistencia telefónica, puede ofrecer un espacio de escucha en momentos de intenso malestar.
“La escucha disminuye la intensidad del dolor”, explica Temperini. No se trata de resolver de inmediato los problemas de quien atraviesa una crisis, sino de aliviar momentáneamente el sufrimiento y favorecer que pueda recuperar la posibilidad de pensar con mayor claridad y buscar ayuda.
Escuchar sin juzgar, estar presentes y acompañar a alguien a pedir ayuda son herramientas que están al alcance de todos.
“Cuando uno habla, escucha, estar presente, tomar mates y escuchar los problemas del otro sin pretender resolverlos, hace que el otro se sienta escuchado y contenido”, sostiene.
El acompañamiento profesional se articula con los vínculos cercanos y, según cada situación, puede incluir atención psicológica, acompañamiento terapéutico, actividades recreativas y atención psiquiátrica. El objetivo es acompañar el proceso y favorecer que la persona pueda recuperar progresivamente su vida cotidiana.
Una responsabilidad compartida
La prevención no es una tarea exclusivamente de los profesionales de la salud mental, porque no es una psicopatología, es una problemática multicausal. “Cada actor tiene su responsabilidad, somos co-rresponsables”, afirma Temperini.
Desde esta perspectiva, resulta fundamental que familiares, amigos, parejas, instituciones y otros actores puedan formar parte de una red que evite minimizar el malestar, validar su dolor y no dejar sola a la persona que está en crisis. También es importante brindar pautas de cuidado a quienes acompañan: cómo actuar ante una crisis, a qué lugares acudir frente a una emergencia y de qué manera intervenir.
Minimizar las señales de alerta puede dificultar que una persona encuentre ayuda. Expresiones como “ya se te va a pasar”, “no es para tanto” o “estás llamando la atención” pueden desestimar aquello que está atravesando.
Ante una situación de riesgo, es importante escuchar sin juzgar, preguntar y evaluar la situación, además de recurrir a profesionales y servicios especializados e involucrar a la familia cuando corresponda.
“Si yo no te miro en tu momento de crisis, también me puedo convertir en factor de riesgo. Capaz para uno puede ser una pavada lo que está pasando, pero para el otro es su vida”, expresa.
Las estrategias también deben adecuarse a las distintas edades. Con niños, propone trabajar sobre las formas de afrontar y resolver los problemas; con adolescentes, desarrollar talleres específicos; y con adultos, profundizar estas cuestiones desde espacios de reflexión.
Congreso Nacional de Suicidología
El 24 de octubre de 10 a 17.30 h se realizará en la Universidad Católica de Santa Fe (Echagüe 7151), un encuentro de capacitación y reflexión interdisciplinar sobre la temática. Se ofrecerán herramientas para que distintos actores de la comunidad puedan reconocer señales de alerta y conocer formas de intervención desde sus propios ámbitos.
“Todos somos parte de la solución, en pequeñas y grandes localidades. Más allá de la formación teórica, el abordaje real sobre la problemática con una persona precisa acción y establecer rápidamente una red de contención”, concluye la licenciada.
Obtené más información sobre el Congreso e inscribite al mail: iquiroz@ucsf.edu.ar
