En el marco de la cátedra Práctica Profesional Asistida en Empresas 1 (PPA), estudiantes de tercer año de la Licenciatura en Diseño Industrial desarrollaron propuestas innovadoras para la Basílica Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Santa Fe, combinando diseño, accesibilidad y experiencia sensorial. La iniciativa surgió con el objetivo de generar recursos que enriquezcan la visita al templo y lo posicionen como un espacio de interés turístico y cultural.
Desde la cátedra PPA en las sedes Rosario y Santa Fe, se convocó a los estudiantes a trabajar sobre requerimientos específicos para diseñar tótems informativos que aporten valor a la experiencia del visitante. El proceso incluyó la elaboración de prototipos, la presentación de las propuestas y la confección de un informe técnico con planos y presupuesto estimativo, requisito indispensable para la aprobación de la materia.
El trabajo estuvo a cargo de la Arq. Cecilia Aríngoli en la sede Rosario y María Florencia Pereyra en sede Santa Fe, y contó con el acompañamiento del Arq. Juan Ortiz y el Padre Fernando Heinzen de la Basílica; Lucas Schimpf, docente de Tecnología de ambas sedes y el fundamental apoyo de Gonzalo Savogin, director de la carrera.
Inclusividad e impronta social
“El desafío fue pensar un diseño inclusivo, fácil de usar y accesible para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad”, explicó la profesora Cecilia Aríngoli, quien acompañó el trabajo en la sede Rosario.
La impronta social del proyecto se reflejó en la diversidad de ideas presentadas. Algunas propuestas incorporaron elementos sensoriales, como aromas característicos del lugar, mientras que otras pensaron en la interacción digital, permitiendo que el visitante deje una firma simbólica tras rezar en un retablo. También se contemplaron recursos como textos en braille, auriculares para escuchar historias de los santos y circuitos turísticos que conectan la Basílica con otras iglesias de la ciudad.
“Fue muy interesante ver cómo los estudiantes incorporaron aspectos sensoriales y tecnológicos para enriquecer la experiencia del visitante”, destacó Aríngoli.
Además del diseño de los tótems, los grupos trabajaron en piezas complementarias como folletería y propuestas para la navegación web, ampliando el alcance del proyecto hacia una experiencia integral.
La docente a cargo de la cátedra en Rosario subrayó el compromiso y la calidad del trabajo realizado: “Se notó que lo hicieron con conciencia y compromiso. Cada grupo presentó propuestas creativas y bien fundamentadas”.
La experiencia resultó enriquecedora tanto para los estudiantes como para la comunidad, consolidando el vínculo entre la formación académica y las necesidades sociales. El proyecto no solo permitió aplicar conocimientos técnicos, sino también reflexionar sobre la importancia del diseño inclusivo y la innovación en espacios de valor histórico y religioso.
