Estudiantes de Nutrición exploran las identidades alimentarias del norte santafesino 

En el marco de una propuesta pedagógica que busca ampliar la mirada tradicional sobre la alimentación, estudiantes de 2do. año de la Licenciatura en Nutrición de la UCSF sede San Jerónimo en Reconquista realizaron una salida de campo a experiencias productivas locales 

La actividad integró los contenidos de las cátedras Antropología Alimentaria y Seminario de Redes Institucionales, bajo la coordinación de las licenciadas Verónica Avila y Doriana Feullade.  

Los lugares visitados fueron: Los Laureles, La Lola y Las Amintas, donde conocieron la producción, el lavado y fraccionamiento de batatas; la producción de huevos a mediana escala; la producción de huerta, gallinas y mermeladas; y la producción de queso muzzarela, dulces, verduras, carne, vacas y alfalfa. 

La iniciativa se inscribió en la línea de trabajo denominada: “Elegir lo propio, identidades alimentarias en el norte santafesino”.

“Desde este espacio se sostiene que la alimentación siempre ocurre en contextos concretos; las personas no comen de manera abstracta, sino en territorios específicos atravesados por historias, identidades, tradiciones y modos particulares de producir. Por ello, formar profesionales capaces de intervenir en problemáticas actuales implica comprender a fondo las características culturales de la región”, explicó Verónica Avila. 

Reduciendo la brecha entre producción y consumo

Uno de los mayores desafíos que atraviesan los sistemas alimentarios contemporáneos es la creciente distancia entre la producción y el consumo. La mayoría de los ciudadanos conoce los alimentos recién cuando están exhibidos en la góndola, ignorando las historias y procesos que hicieron posible su existencia.  

Para Feullade, la salida de campo “buscó precisamente reducir esa brecha de conocimiento. Los estudiantes recorrieron diversos espacios productivos vinculados al Mercado del Futuro (una red de comercialización alternativa que articula a productores locales e instituciones comprometidas con otra forma de consumir) y dialogaron de forma directa con los protagonistas”.  

Por otra parte, ambas docentes coincidieron en que “más que observar productos, la actividad sirvió para conocer personas y proyectos. Los alumnos pudieron reconocer que detrás de cada alimento existen decisiones, conocimientos, desafíos económicos y vínculos comunitarios”.  

Herramientas de investigación y trabajo en red

La experiencia aportó un doble valor académico y metodológico para los estudiantes: 

  • Análisis institucional: Se analizó cómo se construyen las relaciones de cooperación entre actores locales y cómo las redes contribuyen a fortalecer las economías regionales. De este modo, se comprendió que la alimentación depende de un entramado social que condiciona las prácticas alimentarias.  
  • Aproximación metodológica: Constituyó el primer contacto de los alumnos con el trabajo de campo y las herramientas de investigación cualitativa. Mediante la observación, el registro etnográfico y las entrevistas, ejercitaron la escucha y la contextualización antes de emitir diagnósticos o recomendaciones.  

Hacia una formación profesional integral

Frente a un escenario donde las problemáticas alimentarias son cada vez más complejas, resulta fundamental que los futuros nutricionistas adquieran una mirada crítica, integral y situada. El principal aprendizaje de la jornada demostró que comprender la alimentación implica, de manera indisoluble, comprender a las personas, los contextos y las redes que hacen posible cada plato de comida.  

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Ciencias de la Salud, Reconquista