Habitar la fragilidad: una pregunta por la persona 

El proyecto de extensión Rebeldes con Causa (RECC) desarrolló durante julio y agosto un ciclo de tres encuentros destinado a jóvenes universitarios y profesionales. A través del cine, los testimonios y el diálogo con profesionales, la propuesta invitó a reflexionar sobre las heridas, las dependencias, la frustración y la búsqueda de sentido. 

Charla testimonial sobre procesos de recuperación de adicciones

El segundo bloque de encuentros de RECC propuso detenerse frente a una experiencia profundamente humana: la fragilidad. La iniciativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Santa Fe reunió, a lo largo de los distintos encuentros, a unos 40 jóvenes de distintas instituciones de nivel superior de la ciudad, integrantes de la comunidad y personas interesadas en la temática. 

Hablar de fragilidad implica reconocer que cada persona forma parte de una trama de relaciones, historias y contextos. No se trata únicamente de una debilidad individual, sino de una condición humana que nos vincula con otros y que también puede abrir preguntas sobre la manera en que afrontamos el dolor. 

Mirar el dolor a través del cine

En este marco, el ciclo comenzó con el cine-debate de la película de Luis Mandoki, Cuando un hombre ama a una mujer (1994). La obra permitió abordar las relaciones, las adicciones y las consecuencias de los consumos problemáticos en la vida personal y familiar.  

A partir de la historia de sus protagonistas, los participantes pudieron conversar sobre cómo una situación de consumo afecta no solo a quien la atraviesa, sino también a sus vínculos más cercanos. 

El encuentro, del que participaron estudiantes de medicina, arquitectura y música, fue un primer disparador para despertar preguntas y mirar esta problemática desde diferentes perspectivas.  

¿Qué hacemos con lo que nos duele?

En el segundo encuentro, Laureano y Darío, dos jóvenes que atravesaron procesos de recuperación de una adicción a las drogas, brindaron una charla testimonial acerca de sus experiencias de vida y de aquellos objetos, prácticas y vínculos que los acompañaron durante momentos difíciles. 

Actualmente, ambos acompañan a otros jóvenes en la Casa de Juan Diego, un espacio que brinda contención y acompañamiento a personas en situaciones de vulnerabilidad. Durante el encuentro compartieron por qué comenzaron a consumir y cómo aquello que, en un principio, aparecía como un apoyo o un alivio frente a otras situaciones personales terminó convirtiéndose en un consumo y en una condición necesaria para vivir. 

A partir de sus testimonios surgió una pregunta que atravesó el encuentro: ¿cuándo aquello que utilizamos para sobrevivir (a ciertas situaciones o dificultades), termina por convertirse en un esencial para vivir? 

Las experiencias compartidas y las intervenciones de estudiantes de Kinesiología, Farmacia, Ciencias de la Educación y Psicología abrieron el debate sobre la necesidad que puede existir detrás de cada consumo y sobre las historias personales, familiares y comunitarias que lo atraviesan. 

Una mirada desde la psicología

En el último encuentro, las psicólogas Valentina Bettique y Victoria Garcilazo propusieron reflexionar sobre cómo, muchas veces, la frustración, el dolor y la incertidumbre pueden llevar a repetir automáticamente respuestas conocidas, incluso cuando ya no resultan adecuadas para la situación que se está atravesando. 

Según las profesionales, resulta clave detenerse, observar lo que sucede en uno mismo y poner en perspectiva si existe otra manera de responder. En ese ejercicio aparece la posibilidad de elegir y, con ella, un acto de libertad. 

No siempre pueden elegirse las circunstancias que se viven, pero sí es posible trabajar sobre la manera de habitarlas. 

“La vida implica prueba y error, aprendizaje y frustración, con nosotros y nuestro entorno”, compartieron. No se trata de eliminar toda dificultad ni de resignarse frente a ella, sino de desarrollar recursos para afrontar el dolor y construir alternativas. 

Detenerse, encontrarse, pensar

Contemplando la época en la que vivimos, atravesada por la exposición, la validación y la búsqueda permanente de respuestas, la propuesta invitó a recuperar, en medio del automatismo, una pregunta fundamental: ¿quién es la persona y qué necesita para vivir una vida con sentido? 

La persona es vulnerable, abierta e inacabada; capaz de establecer vínculos, tomar decisiones y otorgar sentido a su existencia. Ese sentido profundo no elimina las heridas ni ofrece respuestas inmediatas, como puede suceder en un diálogo con la IA. Más bien, permite transformar de manera más profunda la relación que cada persona establece con aquello que le toca vivir. 

 

El proyecto de extensión Rebeldes con Causa (RECC) continuará durante 2026 y 2027 generando instancias de diálogo abierto para jóvenes universitarios y profesionales que se preguntan quiénes quieren ser, qué sentido tiene la carrera que estudian o el trabajo que realizan y qué mundo quieren ayudar a construir. 

Para conocer más sobre el proyecto, y enterarse de los siguientes ciclos, se puede visitar su cuenta de Instagram: @recc.sf



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