La virtuosa complementación entre los principios cooperativos y los ODS de la Agenda 2030

Lic. Eduardo H. Fontenla*

 

Un punto común y repetido es que el desarrollo sostenible y la cooperación son compatibles, afines y se potencian cuando las organizaciones cooperativas se basan en sus principios y valores, y a su vez articulan y se comprometen con sus comunidades; tal como lo expresa el séptimo principio.

Hoy, las empresas cooperativas y mutuales han adquirido una gran relevancia en el ámbito empresarial, convirtiéndose en entidades socio-económicas de importancia, que en favor de un dinámico desarrollo local/regional articulado con el territorio que genere mayores ingresos, tienden a una equitativa distribución del ingreso y una disminución de conflictos de intereses.

Pero a veces, se suelen desconocer la historia, la capacidad y la contribución de la economía social y solidaria al desarrollo sostenible y cómo resuelven problemas con enfoque local/regional.

Por ejemplo, al interior de cada cooperativa, uno de los modelos de la economía social, los cambios y los desafíos producidos aceleradamente exigen elegir la opción correcta de desarrollo. Por un lado, pensar participativamente una renovación y reformulación de las estrategias y de los procesos de gestión y, por otro, una urgente vuelta a la esencia, valores y principios. Es decir, ofrecer futuro y repasar integralmente las lecciones de identidad e historia de cada organización de la economía social y solidaria. Esto es, aumentar la coherencia entre los lineamientos y postulados orientadores que marcan pautas y alumbran la acción y gestión.

La brújula, faro y fuente de la diferenciación con otros modelos organizacionales está en la definición, en la tabla de valores y en los siete principios cooperativos que enmarcan al sistema y han sido oficializados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Ellos son: Adhesión voluntaria y abierta; Control democrático por parte de los asociados; Participación económica de los asociados; Autonomía e independencia; Educación, capacitación e información; Cooperación entre cooperativas e interés por la comunidad.

La definición de la ACI es un atributo que aporta a la identidad: Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

Para encarar las situaciones nuevas que debemos resolver de forma inteligente tenemos un mapa doctrinario vivo, solvente y validado por las respuestas concretas que históricamente el accionar de la economía social dio a distintas necesidades de las personas en diferentes lugares del mundo.

 

Conexión virtuosa e interactiva

Hoy tenemos un desafío y una oportunidad para mostrar el diferencial cooperativo que es conectar y comprometernos de manera vinculante con el mapa doctrinario de la economía social y la propuesta de desafíos globales dada en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU; acelerando la implementación conjunta, en razón de la ligazón valorativa y operativa que tienen entre sí, el apoyo recíproco y la re-significación que implica.

Este respaldo mutuo y alianza permitirá proyectar mejor el futuro y optimizar la orientación doctrinaria de la ES con un trabajo que sume la plataforma de los ODS mundiales integrados en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, a la par de potenciar los objetivos que propone Naciones Unidas.

Creemos que en un mundo que se está reorganizando y tan heterogéneo, edificar complementariedades y priorizar las conexiones entre los principios y los ODS es un camino valorativo y pragmático en favor del desarrollo sostenible de las personas, de la economía social y de las comunidades.

Es decir, conjugar ambas plataformas es un plus muy favorable y no significa reemplazo. Tenemos que profundizar y darle visibilidad a lo que históricamente la economía social cumplió y cumple con varios de los ODS, que fueron fundacionales en las mutuales y cooperativas.

Todos los componentes de los ODS son fundamentales y tienen metas específicas. Todos los objetivos y metas son iguales de importante, por lo cual deben tomarse sistémicamente ya que se potencian y se refuerzan mutuamente; al igual, que se apoyan y alinean la definición, los valores y los principios cooperativos en un cuerpo de ideas y acción que expresan la identidad cooperativa.

Es decir, son indivisibles y cada uno no es un comportamiento estanco, requieren de una necesaria interacción entre sí e interdependencia para cumplir las finalidades y generar impacto. No hay supremacía de unos sobre otros.

Aunque todas las cooperativas deben ajustarse en sus prácticas estrictamente a los principios que se interrelacionan y marcan su accionar; el sistema de orientación no debe ser un maquillaje.

Queremos alertar sobre un desvío demasiado usual, como es el desconocimiento y las confusiones que genera el denominado “cooperativismo a la carta”. Se trata del que transitan algunas organizaciones que sólo eligen y aplican algunos principios convenientes y funcionales a sus objetivos; y rechazan, esconden, se alejan, o dejan de lado otros que perjudican o molestan intereses individuales.

Es erróneo seleccionar o privilegiar alguno (s) respecto de los demás, porque se desnaturalizan, se pierde impacto positivo, consistencia organizacional y se generan contradicciones. Debemos ser claros en la interpretación o saber explicativo. Todo principio es valioso en sí mismo, pero ningún principio es más importante que otro.

Por ello, la matriz organizacional de la ES y las esferas de acción de los ODS son sistémicas y pilares sólidos que ofrecen nuevas oportunidades, así como también obligaciones, y nos animan a pensar en construcciones comunes, colectivas, en clave comunitaria, distintas y de planes sostenibles en favor de las personas, de sus comunidades y del ambiente a través de la cooperación libre, voluntaria, inclusiva e inteligente.

 

*Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo y licenciado en Ciencia Política y Gobierno

Instituto de Gobierno y Ciudadanía de la Universidad Católica de Santa Fe

 

https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/247479-una-mirada-desde-la-economia-social-y-solidaria-lic-eduardo-h-fontenla–opinion.html

 

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Cáritas y la UCSF en trabajo solidario

La UCSF Sede Santos Mártires firmó un convenio con Cáritas con el objetivo de realizar acciones profesionales, desde las carreras que funcionan en la institución, en diferentes barrios de la capital misionera.

El convenio daría lugar a un trabajo mancomunado entre las carreras de la Facultad de Arquitectura y de Derecho y Ciencia Política de la UCSF desde la perspectiva de la Educación Superior, y el trabajo que viene desarrollando Cáritas desde hace muchos años, con el objetivo de buscar la mejora de los barrios que presentan diferentes y variadas carencias.

En la firma estuvieron presentes el Rector de la UCSF, Ricardo Rocchetti, la Directora de Cáritas Diocesana Yesica Aguilera, donde se llevó a cabo la firma, y el Vicedirector, padre Alberto Barros.

Firma de Convenio UCSF – Cáritas / Foto: Misiones Online

Así, algunas de las acciones que se prevén realizar están relacionadas con el asesoramiento legal por parte de los estudiantes de la carrera de Abogacía, como actividades y mejoras desde la rama de la arquitectura. En este contexto, el Rector de la UCSF, Ricardo Rocchetti, destacó el carácter positivo tanto para los habitantes de los barrios posadeños, como para los futuros egresados de la UCSF, ya que, por un lado se da respuesta y servicio a la sociedad en la que se encuentra la Universidad y, por el otro, el convenio se convierte en una oportunidad de formación privilegiada de los estudiantes.

Rocchetti afirmó la importancia para toda universidad de prestar servicios a la comunidad, y específicamente, la importancia de este convenio para la Universidad Católica de Santa Fe que tiene como parte de sus preocupaciones la promoción de la sociedad en conjunto.

Por su parte, los directivos de Cáritas, institución con muchos años en el trabajo con los más necesitados, subrayaron la especificidad del conocimiento por parte de estudiantes y las carreras involucradas en este proceso que comienza.


Además, el padre Barros especificó que uno de los proyectos es la construcción de un salón para el merendero que funciona en la Capilla Nuestra Señora de Schoenstatt de Posadas, que también desempeñaría una función educativa, como también, la colaboración en un área que lleva a cabo Cáritas desde hace mucho tiempo, de forma gratuita, que es el asesoramiento legal y jurídico.

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Seamos el oído que escucha y la mano que cura

“Estoy viviendo con 5 personas, de países y con personalidades muy diversas (…) Mi primera semana la compartí con Luci, una misionera francesa que ahora continúa su misión en la Fazenda; Mariana, de Chile, que está hace más de un año (…); Arnaud, de Francia, que está hace 6 meses; Tomasz de Polonia hace 4 y Flor, de Córdoba que llegó 15 días después de mi”. Así nos hacía parte de su experiencia Débora Picco, una estudiante de Abogacía de la UCSF Sede Santa Fe que, desde hace un mes aproximadamente, se encuentra en Sim2ões Filho, Brasil, emprendiendo una aventura de la mano de la oración.

Débora tiene 24 años y un presente destinado al servicio, ya que forma parte del equipo de Pastoral de la UCSF y del movimiento que genera Puntos Corazón, una obra católica que, a través de sus voluntarios, visitan lugares específicos de sufrimiento como hospitales, orfanatos, cárceles, etcétera.

La Asociación Puntos Corazón nace en 1990, en el barrio «El Morro» de Paraná, Entre Ríos, siguiendo un objetivo primordial, que es el llevar compasión a todos los que sufren, en todo el mundo. India, Kazajs¬tán, Argen¬tina, Fran¬cia, Haití, Italia, Siria y Hon-du¬ras, Brasil, Estados Unidos, Ecuador, son sólo algunos de los países en los cuales se encuentra presente esta asociación, sumando un total de 44 comunidades en 25 países.

En este contexto, la estudiante de abogacía define a Puntos Corazón como ese oído que escucha. Como un lugar con puertas abiertas a donde las personas pueden acudir ante cualquier momento de dificultad, cuando necesitan que alguien los escuche, cuando sienten que no pueden solos. “Somos esa mano que levanta aún sin hablar, sin hacer algo ma1terial, solo presencia como María al pie de la cruz, mirando, sin hablar, sin gritar, sin protestar, solo estando para que su hijo sienta esa presencia, ese compartir el dolor, aunque ni nosotros entendamos para qué ni por qué, aunque no nos sintamos dignos de escuchar los dolores de otras personas, tenemos la necesidad de ser esa presencia que refleja a Dios”.

Débora demuestra cariño por el lugar que hoy la tiene como huésped y nos regala algunas fotografías, tomadas con sus ojos y descriptas con sus palabras, para que los que nos quedamos de este lado, podamos “ver” lo mismo que ella. Define a Simões Filho como un pueblo que no tiene vergüenza de hablar de Dios, nos confirma que en cada charla aparece, que sus habitantes disfrutan de la misa diaria y los saludan con un “vayan con Dios”.

Mucha vegetación, árboles de todo tipo, millones de frutas que encuentra en cada casa, un idioma de ritmo bahiano, son las particularidades del lugar. Pero ella prefiere detenerse en las personas, en sus cualidades. Las personas y sus dolencias, que, al fin y al cabo, son el porqué de su viaje.

Los rostros de sonrisas a3mplias, la cercanía del trato, un corazón muy grande y siempre dispuesto a ayudar son las características que enumera primero. Pero, aun así, no deja de contarnos que las familias son una herida abierta en el barrio: “encontré muchas historias de madres que abandonan a sus hijos, de otras que se hacen cargo de ellos. Por eso, ahora no me sorprende que al visitar muchas mujeres ya nos quieran como propios y nos repitan que son nuestras “Madres Negras de Brasil”.

Ojalá, y en algún momento de nuestras vidas, todos podamos contar una historia de servicio y solidaridad al que más lo necesite.

Compartimos las cartas que Débora escribió hasta el momento:

Carta 1

Carta 2

 

 

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