17 al 23 de Mayo: Semana mundial del Parto respetado

Esta semana se celebra el parto respetado. Cuando nombramos al parto, nos referimos a al nacimiento de un bebé ya sea por vía vaginal o cesárea.

La fecha llegó en un momento histórico para la humanidad, en medio de una de las pandemias más grandes de su historia. Nos encuentra conflictuados entre las medidas de prevención de una enfermedad que no conocemos del todo, el miedo al contagio y la posibilidad de vulnerar los derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento.

Nuestro país cuenta con dos pilares legales, que desde el punto de vista normativo protegen esos derechos. El primero es la Ley 25.929 “llamada Ley de Parto Humanizado” que establece los derechos de las mujeres gestantes, sus hijos y las familias. El segundo pilar es Ley Nacional 26.485 de Violencia contra la Mujer, que define a la violencia obstétrica como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de la medicalización y patologización de los procesos naturales.

Uno de los puntos de la Ley 25.929 establece el derecho al parto natural, que sea respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer. Para la rama de la medicina que se dedica a la obstetricia, significa considerar al nacimiento como un evento neuro-hormonal en la que cada una de las etapas por las que atraviesa la gestante y su bebé: embarazo, parto, lactancia y vínculo se encuentran enlazadas cual cadena. Esto hace que los procesos fisiológicos hormonales de una fase anticipen y habiliten los procesos venideros y las necesidades biológicas de la siguiente. Por lo tanto, permitir que cada etapa llegue a su plenitud sin intervenciones garantiza de alguna forma el éxito de la siguiente.

Para lograr que los procesos fisiológicos fluyan en armonía no basta solo con la “no intervención”. Al hablar de neurohormonas decimos que estas se producen y/o tienen efectos sobre el sistema nervioso de la gestante y el bebé, en consecuencia, los estímulos sensoriales que la misma perciba tendrán también impacto en la evolución del nacimiento y los resultados obstétricos. El ambiente que aporte más beneficios será aquel que promueva la calma, la comunicación, el apoyo, y la confianza.

Otro de los puntos de la ley de parto humanizado expresa el derecho a la información, al trato digno, respetuoso e individual. Esto forma parte de la evaluación de calidad de los servicios de salud, que no solo está fundada en la provisión de cuidados con prácticas basadas en las evidencias científicas y la tecnología apropiada, sino también en la huella que la experiencia de ese cuidado deja en el usuario. Ambas cosas son iguales de importantes, porque ambas cosas salvan vidas.

Un componente central de los esfuerzos globales para reducir la maternidad materna es asegurar que todas las mujeres tengan acceso a la atención de personal competente: antes, durante y después del parto. Esta posibilidad puede no estar garantizada en todas las gestantes y cuando lo está, la atención puede verse comprometida por maltrato durante el parto. Varios estudios han identificado que incluso si el proveedor es experto en el manejo de complicaciones, las mujeres pueden negarse a buscar atención cuando han tenido una mala experiencia, y también puede desalentar a otras a buscar atención médica.

La violencia obstétrica puede ser emocional: como el abandono, la falta de información, la falta de respeto por la intimidad, el uso de lenguaje o gestos inapropiados y la discriminación de cualquier índole. Puede ser física: como el maltrato, la agresión y las intervenciones innecesarias. También puede ser institucional o estructural: cuando hay falta de recursos y servicios, falta de espacios que permitan el resguardo de la intimidad, condiciones inadecuadas de iluminación, silencio, temperatura o cuando no hay acceso por cuestiones financieras, geográficas y culturales.

Promover el cuidado materno respetuoso (CMR) es un elemento crítico de las estrategias para mejorar la utilización y la calidad de la atención de la maternidad. El CMR puede ser definido como un enfoque de atención que enfatiza los derechos fundamentales de las mujeres, los recién nacidos y las familias y que promueve el acceso equitativo a la atención basada en la evidencia, mientras reconoce las necesidades y preferencias particulares de las mujeres y los recién nacidos. Debe estar basado en la dignidad, la confidencialidad, la privacidad, la comunicación efectiva, la posibilidad de estar acompañada, la continuidad en la atención y fundamentalmente en el respeto. Un respeto que va más allá incluso de aceptar la decisión de la gestante, es un respeto que llama a la “no indiferencia” por lo que nos obliga a involucrarnos y por lo tanto a responsabilizarnos por el momento del nacimiento.

El parto es un evento único. Para el que acompaña, es necesario un vínculo, un involucramiento para comprender el proceso que asiste, con todas sus peculiaridades e idiosincrasia. Este involucramiento, implica de forma tácita la responsabilidad, de que todas las personas en el nacimiento reciban servicios de alta calidad, cuidados basados en la evidencia, de forma equitativa y respetuosa, que promueva una experiencia positiva del parto o más aun, una experiencia de gozo.

Agradecimientos
La redacción de este artículo se llevó a cabo en el marco del proyecto “Ecología del parto. Aportes para la construcción de un nuevo paradigma del nacimiento”, dirigido por Marisa Espinoza, en el Instituto de Ecología Humana y Desarrollo Sustentable, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe. Agradezco la colaboración de Ana María Bonet de Viola y Federico Viola.

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Los argentinos: ¿estamos ante un cuadro de emergencia psicológica?

Efectos psicológicos de la cuarentena a nivel individual
Una revisión sistemática publicada en The Lancet: The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence -March14, 2020(*)- muestra que las duraciones más largas de la cuarentena se asociaron con un deterioro de la salud mental, conductas de evitación e ira. Un estudio mostró que aquellos que estuvieron en cuarentena durante más de 10 días mostraron síntomas de estrés postraumático significativamente más altos que aquellos en cuarentena durante menos de 10 días.

La Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA) dirigió una carta el 20 de abril al Jefe de Gabinete de Ministros, motivada en parte por el perjuicio que significa en el colectivo profesional, no haber declarado el ejercicio de las psicoterapias como esencial en esta cuarentena. En la carta se describe que el aislamiento provoca en sujetos con predisposición cambios en su conducta, agravando y/o acentuando por ejemplo, patologías relacionadas con las violencias.

Concuerdo con FePRA que aquellas personas que no tienen un nivel adecuado de elaboración psíquica no disponen de la capacidad adecuada para elaborar esta adversidad en el marco de la actual pandemia. Esta limitación puede deberse a factores psíquicos, biológicos, adicciones y socioambientales. También podría ser originada por derechos vulnerados, por ejemplo, el sometimiento a personas que ejercen algún tipo de violencia, o por no haber podido acceder a la educación.

En la carta de referencia, se expone el incremento de manifestaciones del malestar psíquico, bajo formas diversas, crisis de angustia, ataques de pánico, intentos de suicidio, consumos problemáticos de sustancias, descompensaciones psicóticas; pero el listado podría continuar.

Es muy valioso que el gobierno nacional se acompañe de un Comité de Expertos para combatir la pandemia: infectólogos, epidemiólogos, cardiólogos, clínicos, entre otras especialidades. Sería importante incluir especialistas de Psicología y Psiquiatría para evaluar y contener los efectos psicológicos de la cuarentena en todos los segmentos de la población. Es probable que crezca la curva de problemas de salud mental, con un alto costo.

Se ha planificado, se están implementando recomendaciones y acciones positivas en la prevención, rastreo y tratamiento de los casos de Covid-19. No sucede lo mismo con la salud mental. La salud es un concepto integral. La persona es una unidad psicofísica y si una de las partes se enferma afecta a la otra. Es conveniente que las políticas sanitarias incluyan factores asociados a la salud mental para evitar una emergencia psicológica.

Crédito: Pablo Aguirre

 

Impacto de la cuarentena en la dinámica psicosocial
La cuarentena fue pasando por distintas fases y se podría llegar a ingresar a una etapa de “fatiga”. Las restricciones sociales, recreativas y en gran medida, las limitaciones en la actividad económica, generan desgaste emocional y social. Además, no estamos preparados para estar tanto tiempo en la casa, en muchos casos, con espacios reducidos y con niños. En este contexto hubo un episodio, la liberación de presos, que llevó al “fastidio colectivo”. Al respecto, permítame el lector, hacer una pausa e introducir parcialmente un intercambio epistolar entre Albert Einstein y Sigmund Freud.

En 1932 Einstein le pregunta a Freud si existe la posibilidad de dirigir el desarrollo psíquico del hombre de manera que pueda estar mejor preparado contra las psicosis de odio y de destrucción. Freud, para responder, hace referencia a la escasa importancia que se le da al instinto de destrucción. Define que esta pulsión actúa en todo ser viviente y puede llegar a provocar su ruina. Afirma Freud que semejante inclinación merece la denominación de instinto de muerte, en tanto que las pulsiones amorosas representaban los esfuerzos en aras de la vida.

En la misma respuesta expone la evolución de la violencia al derecho, mostrando a su juicio, que varios débiles unidos pueden hacer frente a uno más fuerte. Freud le aclara a Einstein que la unión socava la violencia; la fuerza de esos elementos reunidos representa el derecho, en oposición a la violencia de uno solo. Vemos pues que el derecho es la fuerza de una comunidad. Pero, para pasar de la violencia al nuevo derecho, es necesario cumplir un requisito psicológico: la unión del grupo debe ser estable y duradera, asevera Freud.

Se comete un error de cálculo al olvidar que el derecho era, en un principio, la fuerza bruta y que todavía no puede abstenerse de recurrir a ella. La violencia siempre está latente y cualquier evento puede desatarla. La reciente liberación de presos en el país tuvo consecuencias psicosociales. Implicó un daño al “tejido social” y vulnera la confianza en el sistema institucional. Ni que decir del maltrato psicológico a las víctimas reales. Sus derechos fueron vulnerados por segunda vez, reactivando la situación traumática ya vivida.

Retomando el intercambio entre Freud y Einstein, cabe mencionar que las personas y las sociedades oscilan permanentemente entre acciones tendientes a la integración (instinto de vida) y otras que pugnan por la desintegración (instinto de muerte). No siempre somos conscientes del impacto de determinadas acciones, tanto a nivel individual como social. Si se cometen errores es importante registrarlos, aprender y rectificar el rumbo.

Conclusiones
Es importante que exista disponibilidad de tratamiento de los problemas de salud mental. La modalidad puede ser remota, pero si hay dificultades con la conectividad o en casos de mayor vulnerabilidad, debiera ser presencial.

Sería pertinente incluir en el equipo de asesores del gobierno a especialistas de Psicología (Comunitaria, Preventiva, Social, Clínica) y de la Psiquiatría. El objetivo sería evaluar el estado psicológico de la población, contener y sugerir recomendaciones a todas las franjas etarias para transitar de la mejor manera posible la cuarentena.

Nuestra sociedad tiende a repetir compulsivamente situaciones de deterioro. La historia de nuestro país ha tenido reiteradas fluctuaciones entre las pulsiones destructivas y constructivas. Tal vez este sea un momento “bisagra” para que podamos encontrar soluciones colectivas a esta pandemia y a otros tantos padecimientos que sufrimos desde hace tiempo.

Las autoridades nacionales y provinciales dieron ese primer paso muy valioso, no menos dificil, de anticiparse y “cuidarnos” frente a la pandemia. Pero tal como afirmaba Freud, la unión del grupo debe ser estable y duradera. Este primer escalón debe generar la sinergia en toda la sociedad para superar otros obstáculos y lograr que el instinto de vida mitigue cualquier otra tendencia.

(*) THE LANCET. Rapid Revie. The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. Volume 395, Issue 10227, 14–20 March 2020, Pages 912-920. Samantha K Brooks PhD , Rebecca K Webster PhD, Louise E Smith PhD, Lisa Woodland MSc, Prof Simon Wessely FMedSci, Prof Neil Greenberg FRCPsych, Gideon James Rubin PhD. UK.

 

Por, Dr. H. Fabián Castriota,

Decano de la Facultad de Psicología

Universidad Católica de Santa Fe

mayo de 2020

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