Se realizó en el Multiespacio UCSF el conversatorio “Entre la alienación y la resonancia: repensar las instituciones en tiempos de aceleración social”, un espacio de socialización de resultados del proyecto de investigación de filosofía y ciencias sociales.
La actividad fue organizada por la Facultad de Filosofía y Humanidades y reunió a docentes y alumnos que observaron los resultados de diferentes investigaciones sobre la temática.
Alteridad y renovación institucional
En primer lugar, el Lic. Francisco Rodríguez presentó su proyecto: “Más allá del poder. La alteridad como horizonte de la renovación institucional”, donde se plantea cómo pensar las instituciones actuales y su capacidad de cambio y conversión. “La fortaleza institucional no consiste en la rigidez, sino en la capacidad de transformación”, mencionó y aseguró: “la pregunta decisiva no es cuán eficiente, estable o poderosa resulta una organización o una institución, sino si todavía conserva la capacidad de escuchar el clamor, el dolor del prójimo, o si sacrifico ese dolor, esa experiencia, por la estabilidad del sistema”.
De la militancia a la resonancia
Seguidamente, el Prof. Gabriel Calligaro expuso su trabajo “De la militancia a la resonancia. La transformación del carisma en la Acción Católica Contemporánea”. En base al autor Hartmut Rosa profundizó: “vivimos en una época atravesada por una crisis de sentido. Nuestras sociedades operan bajo la coacción imperativa de la estabilización dinámica. Esto significa que para mantener su estructura y no colapsar el sistema nos exige crecer, innovar y acelerar constantemente los ritmos de vida”.
También afirmó que “la enseñanza del Papa Francisco ofrece precisamente la brújula teológica para asumir esta transformación institucional. Pide actuar como levadura en la masa y adaptar las estructuras para que sirvan genuinamente a la evangelización por atracción”.
Reimaginar el aprendizaje desde la armonía
Por su parte, el Prof. Franco Dumont presentó su investigación: “Pedagogía de la armonía. Reimaginar el aprendizaje como territorio vivo de encuentro, resonancia y sentido”.
Guiado por la pregunta: ¿Cómo podemos educar para la solidez y el sentido en un mundo acelerado?, afirma: “Estamos en un paradigma instrumentalista, donde los estudiantes de las escuelas terminan siendo un producto que se mide. Y es aquí frente a este contexto tan oscuro que surge la pedagogía de la armonía”.
También planteó que “la armonía no es la uniformidad, es la unión de las diferencias que encuentran en su equilibrio y su capacidad resonante.” Citando la encíclica Magnifica Humanitas dijo: “La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función”.
El buen vivir como praxis comunitaria
La última exposición estuvo a cargo de la Prof. Sofía Vázquez con su trabajo: “Instituciones de respuesta. El buen vivir y la resonancia como ejes de una nueva praxis comunitaria”. Allí menciona que el buen vivir “es la cosmovisión de la armonía de las comunidades humanas con la naturaleza en la cual el ser humano es parte de una comunidad de personas que, a su vez, se sustenta en un modo de vida en que las personas siendo parte de la naturaleza, vive bajo principios milenarios y fundamentales”.
Concluyó que “para convertir las instituciones en verdaderos espacios humanos, resulta vital que las sociedades permitan transitar desde la frialdad de la gestión técnica hacia la claridad, la resonancia y el buen vivir. Lo humano se realiza en comunidad. Permitir que el encuentro, nos transforme”.
