Con una amplia participación y fuerte acompañamiento territorial, se dictó en el Instituto Superior “Alcides Greca” de San Javier la Diplomatura en Prevención Comunitaria: Deporte, Adicciones y Salud Mental, una propuesta educativa que la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) impulsa junto a Proyecto Deporte Solidario en diferentes localidades de la provincia, articulando con instituciones educativas, deportivas, parroquiales y barriales.
Esta propuesta forma parte de un recorrido sostenido en materia de extensión y formación comunitaria. Ya se brindó en Santa Fe, junto a la Pastoral de Adicciones de la Arquidiócesis de Santa Fe; en Sunchales, en el centro interreligioso de Sancor Seguros; en Reconquista, donde participaron casi 300 personas; en Rosario; en San Miguel de Tucumán, junto a la Universidad Santo Tomás de Aquino; y en la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires. Desde la Facultad de Psicología destacan que el objetivo principal de estas instancias es “fortalecer las capacidades de liderazgo comunitario en la prevención, contención y acompañamiento de las personas y sus familias con problemas de adicciones y salud mental”.
Su enfoque se apoya en una pedagogía situada, que combina instancias teóricas, talleres prácticos y experiencias de campo, poniendo el acento en la construcción de redes de contención y acompañamiento. Los módulos temáticos abordan la prevención desde distintos ejes: el deporte como espacio de pertenencia, la salud mental como proceso comunitario, la comunicación social y las estrategias de intervención territorial.
Los contenidos se desarrollan con un lenguaje accesible, buscando que cada participante pueda replicar lo aprendido en su entorno cotidiano, fortaleciendo la trama de relaciones que sostiene la vida comunitaria.
Cuidar la salud mental en comunidad
El psicólogo Matías Dalla Fontana, referente de Proyecto Deporte Solidario, explica que el propósito de la diplomatura es “llevar la prevención fuera del consultorio y volver a los espacios donde las personas se encuentran: escuelas, clubes, parroquias, cooperativas, mutuales, pequeñas y medianas empresas locales, esos espacios sostienen la vida cotidiana de los barrios”.
En ese sentido, destaca que “en los últimos 40 años se observa un retroceso enorme en la participación de las familias en los clubes, vecinales y espacios comunitarios. Si los chicos siguen desertando de la escuela y aislándose de las instituciones, se crían en la nada. Y esa nada, sumada a la fragilidad de la familia, se convierte en un caldo de cultivo para los problemas que hoy vemos”. Así advierte que esta pérdida de vínculos sociales impacta directamente en la salud mental y la vulnerabilidad frente a las adicciones.
La propuesta busca justamente reconstruir ese tejido social desde una lógica solidaria, formativa y colectiva, donde la prevención sea entendida como una responsabilidad compartida.
El desafío —remarca Dalla Fontana— “no es solo académico, se trata de recuperar la esperanza, de volver a confiar en la comunidad como lugar de cuidado. La prevención es posible cuando las personas se encuentran, se reconocen y construyen proyectos en común. Nuestro objeto de actuación es la cultura. Reconstruir la cultura argentina e intervenir en la familia como unidad mínima de acción es clave”.
