COVID-19 y Política Internacional: opinión de los miembros del OPI

A partir de la pandemia ocasionada por el Coronavirus, desde el Observatorio de Política Internacional nos proponemos reflexionar acerca de sus consecuencias en el ámbito de las Relaciones Internacionales. A continuación las opiniones de algunos de los miembros del OPI al respecto.

Joaquín Bernardis: «(…) Entiendo que los gobiernos occidentales no tenían los suficientes recursos políticos para aplicar las mismas medidas que China y tal vez de ahí se explique la tardanza en reaccionar (…)»

Keohane y Nye hablaban sobre la sensibilidad de las respuestas y la vulnerabilidad ante los acontecimientos entre los Estados para medir la interdependencia. La pandemia manifestó que la sensibilidad fue muy lenta y la vulnerabilidad muy alta.

La pandemia demostró que los Estados son los únicos que pueden garantizar un mínimo de estabilidad en épocas de crisis. La medida más común es la cuarentena (con distintos grados) en todos los países que son los principales focos del virus. China tuvo la ventaja de ser un gobierno autocrático y no tener que rendir cuentas. Otro son los casos, por ejemplo, de Trump que tiene las elecciones en noviembre, Conte que sigue siendo Primer Ministro en Italia después de que se rompa la coalición que lo eligió como tal, Merkel que aún no tiene sucesor en Alemania, Sánchez que después de varias idas y vueltas pudo formar gobierno y Macron con varias crisis políticas. Entiendo que los gobiernos occidentales no tenían los suficientes recursos políticos para aplicar las mismas medidas que China y tal vez de ahí se explique la tardanza en reaccionar.

Con respecto a los organismos internacionales, quiero resaltar el rol de la OMS durante el brote en China. Allí se investigó lo suficiente el virus como para poder recomendar medidas a los distintos miembros del organismo para afrontar la pandemia.

Mileva Chialvo: «(…) el ordenamiento internacional actual tiene una clara jerarquía en la importancia de sus cuestiones y la salud no es prioridad (…)»

La verdad es que creo que la magnitud de la situación ha desbordado a los estados. Creo que es un momento interesante, además, para reflexionar sobre cuán preparado está el mundo para estas cuestiones, cuando hablamos de cuestiones económicas parece ser mucho más simple. Fíjense sino, como toda la UE tomó medidas desmembradas con respecto a la crisis hasta que se vio amenazada la parte económica: ahora todos coincidieron y se reunieron para utilizar el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Parece paradójico como el tambaleo del sistema capitalista hace que los estados desarrollen políticas integradas e integrales, pero ante una crisis sanitaria, se retraen a generar sus propias sanciones y medidas. Me parece una locura, por ejemplo, que en EEUU la gente ande como si nada en la calle con lo delicada que está la situación.

Creo que debemos plantearnos que el ordenamiento internacional actual tiene una clara jerarquía en la importancia de sus cuestiones. Y la salud no es prioridad. En estos momentos sería sumamente necesario un organismo que controle las acciones que toman los estados con respecto a la pandemia. Por otro lado, también estoy muy orgullosa del reconocimiento internacional que está teniendo nuestro país. Hemos superado las diferencias ideológicas como hace mucho no lo hacíamos. Todos los sectores políticos fueron muy maduros.

Juan Pablo Jullier: «(…) Las posturas disimiles que ha generado la lucha contra el COVID19 demuestran una falta de liderazgo a nivel internacional (…)»

Las posturas disimiles que ha generado la lucha contra el COVID19 demuestran una falta de liderazgo a nivel internacional y cómo esto puede ser un problema. Sin ir más lejos, el bloque supranacional más importante del mundo, la Unión Europea, no ha podido aplicar políticas comunitarias de salud. Mientras tanto los primeros mandatarios de países importantes en el Sistema Internacional, como Estados Unidos y Reino Unido, han tomado medidas controvertidas, o no han tomado ninguna.

Felipe Maillier: «(…) la globalidad de la pandemia (…) nos permite comparar la velocidad de reacción y eficacia de las medidas impuestas por los distintos países (…)»

Me resulta muy interesante la fricción que surge entre la toma de decisiones a nivel nacional y las sugerencias emanadas desde Organismos Internacionales. En cierta forma, la globalidad de la pandemia enfrenta a los diferentes estados a una situación similar aunque novedosa. Nos permite comparar la velocidad de reacción y eficacia de las medidas impuestas por los distintos países no solo a nivel regional, sino también a nivel global tomando todos los elementos contextuales correspondientes.

También me alegra que se ponga a la dirigencia argentina como uno de los ejemplos a seguir, después de todo por lo cual es criticada corrientemente (por supuesto que la mayoría de la veces con razón, desde mi opinión).

Agustín Meynet: «(…) nos encontramos ante un mundo que para una emergencia en materia sanitaria/humanitaria(…), parece refugiarse en un sistema de seguridad “individualista” antes que un sistema de seguridad “cooperativo” (…)»

Dejando cuestiones específicas de la realidad y acciones de cada Estado, en este texto dedicó a atender cuestiones estructurales del sistema internacional y/o de la sociedad internacional (con estados soberanos). Que pese a tener organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales, entre otros actores, que son espacios específicos para la toma de decisiones colectivas, hasta el momento parecen ser ineficientes y/o insuficientes (aunque aún no podamos hablar de ineficacia o fracaso dado que no sabemos con certeza cómo se desarrollará los siguientes días y cómo terminará).

El sistema internacional actual esta haciendo frente a esta crisis de manera descoordinada y arroja variantes como las siguientes: países que pueden y que no subestiman la situación; países que no pueden que no subestiman a la situación; países que no pueden y subestiman la situación; países que pueden y que ignoran la situación que evidencian la descoordinación o la unilateralidad de las acciones de los estados, como por ejemplo Estados Unidos. La “histórica nación protagonista” en la coordinación y ayuda en situaciones de crisis como la actual, hoy por hoy decide actuar de otra manera y no asistir al sistema internacional, o el Brasil de Jair Bolsonaro, nuestro vecino, que se resiste a tomar medidas como las tomadas por nuestro Estado. También, nos queda evaluar si se trata de una descoordinación voluntaria o involuntaria, que nos llevaría a plantearnos, en el caso que se trate de una descoordinación voluntaria, ¿cuáles son lo motivos por los que es voluntaria y no se apela a acciones coordinadas a nivel global? o dado el contexto actual de los últimos años ¿se trata de otra forma en la que se materializa la disputa por el liderazgo entre Estados Unidos y China y en ello se halla gran parte del trasfondo de la actitud individualista global?, pero como dije antes, atendiendo a cuestiones estructurales la realidad es que hay descoordinación y, que esta crisis, sienta una experiencia histórica de cómo reaccionaría el sistema internacional con todo lo que ello incluye.

Aunque la pandemia actual no amenace la existencia de la humanidad, valga la redundancia, nos deja un registro de un escenario posible para una amenaza de similares características, pero de mayor gravedad. Y, cuando hablo de que no es tan grave me refiero a que no amenaza la existencia humana y, que no por eso, subestime a la actual pandemia. En pocas, palabras nos encontramos ante un mundo que para una emergencia en materia sanitaria/humanitaria que amenaza la seguridad de cada Estado y sociedad, parece refugiarse en un sistema de seguridad “individualista” antes que un sistema de seguridad “cooperativo” (siguiendo la lógica de distinción de tipos de seguridad de Alexander Wendt), un claro reflejo de un mundo en el que predominan fuerzas anárquicas de características racionalistas, al menos en esta materia.

Jazmín Pérez: «(…) esta situación se presenta como un hito en el cambio del orden internacional que se viene desarrollando ya hace unas décadas (…)»

Existe la necesidad de una coordinación internacional pero si me parece que hay varias cosas que se traslucen en esta situación en torno al liderazgo de cada país. Capaz sea muy apresurado esta idea pero esta situación se presenta como un hito en el cambio del orden internacional que se viene desarrollando ya hace unas décadas, en torno a la idea de desoccidentalización. Me parece que EEUU se esta equivocando en la respuesta, esta empleando el recurso del “enemigo publico” contra China en vez de ponerse al hombro el liderazgo y crear espacios para la cooperación internacional que le favorecería en términos de poder. También muestra las dificultades que tiene a nivel interno de tomar medida eficientes para producir y distribuir pruebas y para darle calma y seguridad a su propia población, como declarar una cuarentena obligatoria nacional. Entonces hay que ver que efectos tiene esto sobre la imagen de Trump de cara a las elecciones, para mi bastante negativa pero todavía falta.

Y acá me parece que China y los países del sudeste asiático la están pegando. Singapur, Corea del Sur mostraron que están preparados y que tienen las capacidades para tomar las medidas mas eficientes en casos tan graves como la situación actual. Pero también esto es posible por los gobiernos que tienen, totalmente distintos de los occidentales, en términos de libertad y por el rol que toma en Estado en un montón de aristas.

A ver, China cometió errores al principio cuando busco ocultar la información real de lo que estaba pasando con el virus, pero después cuando empezaron a implementar las cuarentenas masivas, la interrupción de los viajes se frenó un poco el contagio. Y está dando asistencia material (máscaras, respiradores, ventiladores y medicamentos) a Italia cuando la UE falló en dar alguna respuesta y esta primando la lógica de que «cada uno se arregle». Además de que están haciendo las pruebas para la vacuna. Y también están dando kits de pruebas y máscaras a países de África, pero bueno ahí ya es distinto porque hace rato que vienen copando ese espacio con distintos tipos de inversiones. Entonces China esta fortaleciendo su imagen de líder global, y generando cierta confianza internacional. Como: sí, esta bien, yo “generé” este problema pero no me borro y los saco de esta. Pero esta narrativa la va a poder sostener mientras EEUU siga dando las respuestas que esta dando ahora.

Rocío Renna: «(…) hay problemas internacionales que no pueden combatirse con el poderío militar y nuclear (…)»

En términos neorrealistas de «Seguridad» hay que analizar dos cuestiones, lo imprevisible de este nuevo virus demostrando otra vez, que hay problemas internacionales que no pueden combatirse con el poderío militar y nuclear y al mismo tiempo en cuestión de ciertos atributos de la estatidad junto con un concepto más amplio de seguridad, cabe preguntarnos ¿Porqué los mismos ciudadanos no pueden confiar en el mismo gobierno? Y en esta segunda pregunta hay que pensar en el rol clave de los medios, en la difusión de fakes news y por tanto, la generación a escala global de paranoia, al mismo tiempo generando efectos negativos respecto a los intentos de medidas de prevención para combatir la amenaza sanitaria.

¿Esta preponderancia de la apertura a la des-información o falsa información es un reflejo o un efecto de la actual crisis que sufre la democracia representativa?

Y por último vengo a comentar mi opinión personal con respecto al «Liderazgo». En términos de problemáticas cotidianas en el ámbito internacional creo que lo más acertado es hablar de un Liderazgo, o de Influencias convergentes dependiendo la región de la que hablemos. Ya que justamente el mundo post-guerra fría se estructura de diversa manera, lo hemos visto en América con la cada vez más presente China con sus inversiones, pero así mismo si nos vemos a una región de la que poco se habla, en el Cáucaso, el liderazgo más fuerte es Rusia, en segunda escala con los países del norte de esta región -principalmente Georgia- tenemos a la Unión europea, cuando en el sur Turquía empieza a tomar partida en su influencia en la zona.

¿Realmente podemos hablar de un liderazgo? Creo que si, pero debería ser atado a una problemática y región particular, por ejemplo el terrorismo: el líder en «como combatirlo» en primer instancia es USA, en segunda es GB y FR (creo innecesario nombrar a la OTAN)  y de allí hablar de la dispersión de la OTAN (regiones en las que más activos se encuentran) como lo mismo para los presupuestos y planeamientos del ejercito de otros países.

Delfina Toriani: «(…) sea quien sea el próximo en mover una ficha en el tablero, debe hacerlo ya, porque hoy más que nunca el tiempo es oro (…)»

Creo que claramente necesitamos y de forma urgente una coordinación internacional, un diálogo claro y contundente entre los líderes internacionales dejando atrás cualquier tipo de rivalidad ante un “enemigo” superior y que no distingue nacionalidades, ideologías, razas, culturas, etc; como ya claramente se ha hecho cuando fue necesario a lo largo de la historia. Se necesita más pragmatismo y menos moralismos o aires de superioridad, que la culpa sea de unos o de otros en estos momentos, y con el fin de encontrar una solución, no importa (si bien obviamente influye en la imagen a nivel internacional).

Las consecuencias que esta pandemia tendrá sobre la economía y futuro de los países es aún inimaginable, no sólo se necesita frenar todo esto y actuar rápido, sino también sentar bases a futuro para una economía devastada. Pero está claro que nadie se atreve a asumir el liderazgo en esta situación y todo lo que ello implica, por eso me pregunto, si quizá sea el momento de que aquellos países más vulnerables a las consecuencias pero que a su vez más conciencia tomaron, más tiempo tuvieron y más medidas concretas ejecutaron, puedan exigir y tal vez tramar ciertas redes que logren una cooperación mundial más profunda. De todas maneras, sea quien sea el próximo en mover una ficha en el tablero, debe hacerlo ya, porque hoy más que nunca el tiempo es oro.

También creo en que ya hace muchas décadas que se viene gestando un cambio en el orden internacional, y que además lo que prima en el sistema internacional actual es justamente una falta de orden y de liderazgos definidos en general, entonces esto también coloca al mundo en una situación de vulnerabilidad ante situaciones cómo ésta.

Natalia Turauskis: «(…) analizar el tema desde la seguridad humana (…) ante amenazas que proyectan ser globales e interdependientes (…)»

Creo que sería interesante plantear y analizar el tema desde la seguridad humana, una manera de analizar el rol que puede desempeñar el Estado-nación, no desde una visión restrictiva, sino amplia de la seguridad internacional, ante amenazas que proyectan ser globales e interdependientes. La mejor respuesta a la prevención de este tipo de amenazas sería la cooperación internacional en diferentes niveles, porque el objeto último de las políticas tienen que ser los individuos que están siendo afectados por este virus.

Ya hemos visto cómo desde hace un tiempo los estados se han replegado sobre si mismos. No son noticias nuevas que la Comunidad Europea no pueda desplegar una política conjunta en diversos ámbitos, la política exterior es una. Parece ser que el contexto se ha acomplejado, pero el curso de acción sigue siendo el mismo. Ante una crisis sanitaria, parece que salvar al mundo de una pandemia (y ya decirlo parece tema de película) es mucho más difícil que salvar a un gran banco de la quiebra.