Inspirado en las necesidades de su pueblo natal, Agustín Cavallera, estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Católica de Santa Fe desarrolla un sistema de mobiliario urbano modular para mejorar los espacios públicos.
¿Qué puede surgir cuando una mirada atenta se encuentra con las herramientas adecuadas para emprender? Para Agustín Cavallera, estudiante de la Licenciatura en Diseño Industrial de la sede Rosario de la UCSF, la respuesta es “Modula”, un proyecto que busca mejorar los espacios públicos a partir de un sistema de mobiliario urbano modular, pensado para adaptarse a distintas comunidades y fabricarse con recursos locales.
Oriundo de Chañar Ladeado, en el sur de la provincia de Santa Fe, Agustín asegura que la inquietud por entender cómo funcionan los objetos y cómo pueden mejorar la vida cotidiana nació durante su formación como técnico mecánico en la escuela secundaria de su pueblo. “Siempre tuve la necesidad de preguntarme por qué las cosas son como son y cómo podrían ser mejores”, cuenta.
Con esa mirada comenzó a observar los espacios públicos de su localidad. Bancos deteriorados, una distribución poco funcional del mobiliario y una escasa integración con el entorno fueron algunas de las problemáticas que detectó. “No se trata solamente de que una plaza tenga bancos, sino de cómo esos elementos invitan a las personas a permanecer, encontrarse y apropiarse del lugar”, explica.
Un diseño pensado para las comunidades
La iniciativa plantea un sistema de equipamiento urbano modular de hormigón y chapa plegada. Su principal fortaleza es que puede ser fabricada por trabajadores de cada comuna, siguiendo una guía de producción desarrollada por el propio estudiante.
Además de requerir poco mantenimiento y ofrecer una larga vida útil, el sistema permite adaptarse a distintos espacios públicos y necesidades. Actualmente el proyecto se encuentra en una etapa de perfeccionamiento, en la que Agustín continúa ajustando aspectos de diseño, materiales y procesos de fabricación, mientras analiza costos y posibilidades de producción.
Aunque la propuesta puede implementarse en cualquier localidad, tiene un destino muy especial. “Me gustaría que el primer mobiliario se instale en el lugar donde nació la idea”, afirma el chañarense.

A los pocos meses de comenzar a desarrollar el proyecto, se reunió con el presidente Comunal y su equipo para presentar la propuesta. El encuentro fue muy positivo: las autoridades manifestaron su predisposición para avanzar en una prueba piloto, aprovechando las instalaciones y la maquinaria disponible.
Una oportunidad para convertir ideas en proyectos
La propuesta se enmarcó en el Programa Impulso Emprendedor UCSF, iniciativa de la Facultad de Ciencias Económicas junto al Banco Santander, que acompaña a estudiantes de todas las carreras en el desarrollo de proyectos innovadores.
“Aprendimos a analizar el mercado, los costos, la logística y la rentabilidad. Herramientas que no manejábamos con tanta profundidad y que hoy me sirven para este proyecto y para cualquier emprendimiento futuro”, explica.
De abril a julio, los participantes recibieron formación en emprendedurismo, validación de ideas, modelos de negocio, finanzas, prototipado y preparación de presentaciones, además de contar con instancias de mentoría personalizada.
Uno de los aspectos que más valoró Agustín fueron los espacios de intercambio con otros emprendedores. Entre las experiencias más enriquecedoras destaca un encuentro realizado junto a estudiantes de la Universidad de La Coruña, donde pudieron compartir proyectos, intercambiar experiencias y descubrir desafíos comunes desde realidades diferentes.
Volver al lugar donde todo comenzó
Más allá del diseño o la innovación, Agustín reconoce que el proyecto también representa un regreso simbólico a sus orígenes: “Muchos estudiantes del interior tenemos que irnos a ciudades grandes para estudiar. A mí me gusta pensar que puedo volver con una propuesta que ayude a mejorar el lugar del que vengo”, reflexiona.
Esa convicción resume el espíritu de su iniciativa en una frase que eligió para definir el proyecto: “Unir piezas para construir encuentros”. Porque, al fin y al cabo, el diseño también puede convertirse en una forma de fortalecer la vida en comunidad.
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