Un intercambio internacional que se convirtió en un puente entre generaciones   

Lo que comenzó como una experiencia de movilidad estudiantil terminó convirtiéndose en un vínculo que atravesó fronteras, generaciones y pantallas. Para Julieta Wagner, estudiante de la Licenciatura en Psicología y graduada de la Licenciatura en Psicopedagogía de la Universidad Católica de Santa Fe, el intercambio académico en Valencia, España, dejó aprendizajes universitarios, pero también una historia de vínculos que aún la emociona.   

Durante cinco meses cursó materias, participó de seminarios y profundizó en su interés por la psicología de las emergencias y las catástrofes. Sin embargo, una de las experiencias más significativas ocurrió fuera del aula: un voluntariado que la conectó semanalmente con un grupo de mujeres mayores que viven en una residencia en la ciudad de Alcora, Castellón.   

Todo comenzó unos tres meses antes de viajar. A través del programa “Tejiendo Redes”, Julieta empezó a participar en videollamadas semanales con residentes del Hogar Madre Rosa Ojeda. Lo que inicialmente era un intercambio cultural y generacional pronto se transformó en un espacio de escucha y afecto.   

Julieta, que hace compatible su segunda carrera con un intenso trabajo en el Hospital de Niños y en dos centros de atención primaria en Santa Fe, confiesa que siempre se había desempeñado con niños y jóvenes, pero le gusta conversar y compartir con adultos mayores: “Lo vi como una posibilidad de algo distinto a lo que yo estoy habituada”. 

Durante meses, las pantallas fueron el punto de encuentro. Cada semana aparecían nuevas anécdotas, juegos, recuerdos y preguntas. Ya instalada en España, las videollamadas continuaron y, pasado el período de exámenes, pudieron concretar el encuentro que todas esperaban.   

Lecciones para la vida

Recordando esa visita, Julieta recuerda que fue muy emotiva: “Me emocioné mucho, verlas fue hermoso, increíble, porque ya hacía tiempo veníamos hablando, conversando, y generando un vínculo”.  

Julieta comparte que las sucesivas conversaciones con las residentes del hogar, sobre cómo habían sido sus vidas, qué les hubiera gustado hacer diferente, le despertó ciertos interrogantes: “Me llevó a encontrarme con otra etapa de la vida, y a enfrentarme personalmente a esas preguntas: cómo quiero yo vivir, de qué manera quiero pasar mi día a día, lo cotidiano” 

“Encontrarme con esas mujeres fue también encontrarme -en esta etapa de mi vida, de señora joven- con esto, con entender que la vida pasa, y cuestionarme cómo quiero yo transcurrirla”, reflexionó, y añadió que la propuesta de vincular jóvenes y adultos por videollamada es una propuesta muy interesante: “Fue muy enriquecedor para mí y para ellas también”. 

Antes de emprender la vuelta, les dejó una carta en la que expresó: “Gracias por tantas charlas, por compartirme sus historias, por hacerme reír, por enseñarme palabras y comidas nuevas, por regalarme su tiempo y recibirme siempre con tanto amor y alegría. Conocerlas en persona y poder darles un abrazo fue un verdadero regalo de la vida”.   

Explorar el propio camino

La movilidad internacional también le permitió conocer otras formas de enseñar y aprender. En la universidad valenciana encontró metodologías centradas en la participación, el trabajo práctico en clase y la evaluación continua, además de docentes referentes en las áreas que le interesan profesionalmente.   

En su caso, el objetivo prioritario no era viajar y recorrer, sino tomar el intercambio como una posibilidad de conocer otros campos, áreas y miradas dentro de su disciplina. “Estudiar en otro país te muestra que hay distintas maneras de pensar y de abordar los problemas. Eso enriquece mucho la formación”, explica. 

En Santa Fe trabaja a tiempo completo, mientras avanza de a poco con la Licenciatura en Psicología: “El tiempo que me queda de estudio es mínimo ¡y me encanta estudiar! Por eso quise aprovechar las oportunidades de la universidad de Valencia, me anoté en muchas cosas, y lo disfrutaba”. 

Entre otras instancias, asistió como oyente a una asignatura de catástrofes y emergencias en el campo de la salud mental: “Había averiguado y justo en Valencia había una materia y un profesor que se orientaba por ese campo. Fue maravilloso, el profesor era un referente del área, me pudo contactar acá con otras personas, que te abren puertas para seguir formándote”. 

Sin embargo, para ella, el principal aprendizaje estuvo relacionado con el crecimiento personal. Organizar el viaje, adaptarse a una nueva ciudad, convivir con personas de distintos países y construir nuevos vínculos fueron desafíos que fortalecieron su autonomía.   

“Es una experiencia que te obliga a animarte, a preguntar, buscar oportunidades, resolver situaciones y confiar en vos misma. Más allá de lo académico, es un proceso de crecimiento muy grande, de mucho autoconocimiento y autonomía”, afirma.   

Animarse a intentar

Al regresar a Argentina, Julieta volvió con nuevos conocimientos, contactos profesionales y proyectos para el futuro. También con preguntas y reflexiones surgidas de las conversaciones compartidas con aquellas mujeres mayores.   

“El viaje me dio un respiro, de algo nuevo y distinto. Volví motivada, pero sobre todo renovada”, reconoce Julieta. Basada en su propia vivencia, anima a otros estudiantes a aprovechar las oportunidades de movilidad internacional que ofrece la UCSF: “Si es algo que desean hacer, vale la pena intentarlo”.   

CARTA JULIETA A ABUELITAS: 
Me encanta escribir, pero qué difícil es encontrar palabras cuando me desborda el corazón. 
Compartir con cada una de ustedes… fue tan especial desde aquel primer encuentro por pantalla, allá por el mes de agosto. 
Gracias por tantas charlas, por compartirme sus historias, por hacerme reír, por enseñarme palabras y comidas nuevas, por regalarme su tiempo y recibirme siempre con tanto amor y alegría. 
Hoy fue uno de esos días que quedarán para siempre en mi corazón. Cada una de ustedes, a su modo, me ha enseñado tanto… de maneras únicas y distintas, como lo son cada una. 
El día se me hizo demasiado corto, pero siempre supe que no importaba si solo podía verlas por un rato: conocerlas en persona y poder darles un abrazo fue un verdadero regalo de la vida. 
Gracias especialmente a Carlos, quien me acompañó desde el día uno en este hermoso camino y trabaja con tanta pasión, compromiso y amor ♥️ 
Deseo de corazón que siempre estén acompañadas, escuchadas y cuidadas con el respeto y el amor que se merecen. 
Para mí, momentos como estos son de los más maravillosos de la vida, y sin duda, son los que le dan sentido a la mía. 
Con mucho cariño! Juli. 


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