Internacionalización de la educación superior en el marco de la diplomacia educativa norteamericana

La responsable del Área de Cooperación Internacional de la Universidad Católica de Santa Fe, Dra. María Luisa Gutiérrez Peart, habló de sus experiencias sobre la internalización de la educación superior en la American Association of State Colleges and Universities (AASCU).

Compartimos el texto completo:

En el mes de febrero de 2017 tuve la oportunidad de participar en una misión de universidades argentinas a los Estados Unidos. Esta interesante iniciativa de la embajada norteamericana en mi país puso en evidencia el papel fundamental que la diplomacia educativa tiene en la gestión de la internacionalización dela educación superior.

Con miras a internacionalizar sus instituciones, los rectores o presidentes pueden celebrar acuerdos de colaboración académica o memorandos de entendimiento (MOU). También pueden divulgar información sobre cursos o seminarios que se dictan en universidades extranjeras. A su vez, pueden recibir estudiantes extranjeros en sus cursos de verano o invierno, en muchos casos, a través de proveedores. Ninguna de estas situaciones, ni siquiera la suma de ellas, podría llevarnos a creer que reflejan un vínculo estrecho, duradero, recíproco y exitoso entre las instituciones involucradas.

Por el contrario, las relaciones institucionales exitosas son aquellas que se sientan sobre bases recíprocas, éticas y con respeto a la idiosincrasia del “otro”. Ello sí traerá como consecuencia, vínculos duraderos donde ambos se benefician. Pero para el logro de esos fines es necesario conocer el sistema educativo en el cual el potencial socio se encuentra inmerso; es fundamental contar con una gama de opciones (universidades públicas y privadas, grandes y pequeñas, jóvenes y con muchos años de experiencia, de grandes urbes y ubicadas en poblaciones más pequeñas); es indispensables interiorizarse de las características sobresalientes de ese posible socio, su misión, visión y valores, sus prioridades, sus fortalezas y debilidades; es importante contar con un intermediario o interlocutor que, conociendo cabalmente a ambas partes, pueda acercarlas.

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Esos fines fueron los perseguidos por los mentores de la misión que puede describirse en los siguientes puntos sobresalientes:

1.- Se integró con representantes de ocho universidades argentinas, muy diversas entre sí, un representante de la embajada y uno del Ministerio de Educación y Deportes de nuestro país.  Ello permitió compartir experiencias, plantear interrogantes y obstáculos y esbozar posibles respuestas y soluciones.

2.- Se mantuvieron reuniones con actores fundamentales involucrados con el sistema educativo norteamericano: Departamento de Estado, Nafsa, Partners of the Americas, organismos de acreditación universitaria, AASCU, entre otros. Esos encuentros permitieron conocer cuestiones vinculadas con la política educativa norteamericana y recabar información sobre los programas y becas que se promueven con miras al intercambio académico y cultural.

3.- Se visitaron los campus de universidades y colegios comunitarios, de regiones diferentes, con características académicas, culturales y sociales muy diversas. Recorrer un campus universitario es una excelente oportunidad para la utilización dela herramienta llamada “internacionalización en casa”. Se trata de conocer no sólo sobre la oferta académica y sobre los centros de investigación de una universidad, sino también sobre otras cuestiones que también forman parte de la vida académica: cómo colaboran las universidades con sus estudiantes en la búsqueda de un empleo (facilitando la vestimenta apropiada, brindando asesoramiento respecto de las entrevistas), cómo celebran sus aniversario; cómo generan visibilidad institucional; cómo procuran espacios de recreación y esparcimiento (proyectando una película un día a la semana), cómo reciben a un profesor extranjero; cómo es el servicio de comedor; cómo prestan el servicio de préstamo de textos en la biblioteca.

4.-Los gestores de las universidades anfitrionas organizaron eventos convocando a sus profesores e investigadores: de este modo pudieron mantenerseconversaciones sobre las carreras de grado y posgrado, sobre proyectos de investigación, sobre las necesidades y requerimientos de la movilidad estudiantil, sobre publicaciones en coautoría en revistas científicas, sobre movilidad de académicos, sobre co-tutelas de tesis, sobre dobles titulaciones, etc.

5.- Se generaron, en todas las actividades, oportunidades para presentar las instituciones argentinas involucradas en la misión: cada representante pudo definir su institución, dar a conocer sus características sobresalientes, sus intereses y sus expectativas frente a posibles actividades conjuntas. Todo ello en las reuniones con los gestores de los organismos como delas instituciones educativas.

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Es evidente que los diferentes programas llevados adelante por la Embajada no pueden sino entenderse como un “todo” que procura como meta esencial la generación y el afianzamiento de vínculos entre instituciones educativas norteamericanas y argentinas. La misión no fue un hecho aislado sino un hito con antecedentes y actividades posteriores interrelacionados.

Otra muestra clara de lo que estamos manifestando son los talleres realizados en la Embajada con el apoyo de AASCU. A partir de dichos talleres estaorganización ha procurado facilitar herramientas en la búsqueda de socios según las características de nuestras instituciones. Resaltamos especialmente la intención de conocer nuestras universidades, porque ello ha propiciado que la mencionada asociación, a través del área de “Iniciativas Globales” se transformara en un verdadero interlocutor entre las instituciones norteamericanas y las locales: sólo interiorizándose de las características sobresalientes de las instituciones argentinas, sus prioridades y metas, podría colaborar en la búsqueda de potenciales socios estratégicos. Es la base indispensable de las relaciones complementarias, duraderas y recíprocas que son, en definitiva, las exitosas.

Por último, no podemos dejar de mencionar el “Programa de fondos para proyectos de Cooperación e Intercambio” encarado por la Embajada durante el año 2017 para el cual presentamos una propuesta llamada “Cátedra Estados Unidos: Políticas Públicas para el desarrollo local”. Por haber sido seleccionados para llevar adelante dicha propuesta, este año recibiremos cinco expertos norteamericanos en políticas públicas para participar en seminarios y otras actividades académicas en nuestra casa de estudios. Una vez más, la diplomacia educativa se presenta como pieza indispensable porque seguramente este programa será el móvil y el ámbito inicial en la generación de vínculos institucionales o en el fortalecimiento de otros iniciados anteriormente. No sólo porque se trata de una iniciativa de la Embajada sino también porque AASCU ha colaborado con nosotros en la selección de dichos expertos. Su intermediación ha sido esencial, tal como lo manifestáramos respecto de los talleres. En otras palabras, en la ardua tarea de identificar posibles interesados, esta asociación ha sabido brindarnos asesoramiento respecto de cómo identificar a aquellos que entendieran que este programa es una oportunidad de colaboración y aprovechamiento mutuo y como el inicio de una vinculación académica perdurable.

En síntesis, aplaudimos las actividades relatadas en estas líneas. Desde la Universidad Católica de Santa Fe estamos empezando a vislumbrar los frutos de dichos esfuerzos. Celebramos que se repitan en nuestro país estas iniciativas, que se repliquen en otros países y que el resto de los gobiernos se anime a imitarlas.

                                                           Dra. María Luisa Gutiérrez Peart
                                           Cooperación Internacional
Universidad Católica de Santa Fe