Trabajo conjunto de la UCSF, el Servicio Penitenciario Provincial y la Pastoral Carcelaria

La Universidad Católica de Santa Fe junto a la Pastoral Carcelaria y el Servicio Penitenciario de la Provincia de Santa Fe formalizaron el trabajo conjunto partir de la firma de un convenio marco de extensión universitaria. El propósito es poder brindar capacitación académica al personal del servicio penitenciario y, por otro lado, ofrecer a los estudiantes universitarios un espacio para pasantías y adquisición de experiencia profesional. La firma tuvo lugar días atrás en el Penal de Las Flores, y estuvo a cargo del rector de la UCSF, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma; el subsecretario de Asuntos Penales y Penitenciarios, Dr. Jorge Andrés Bortolozzi y el delegado Episcopal para la Pastoral Carcelaria, Pbro. Bernardo Blanchoud.

En el convenio se proclama que las partes acuerdan, según sus competencias, realizar “acciones conjuntas y de interés recíproco, a través de programas, proyectos y actividades de cooperación y coordinación para la realización de actividades docentes de formación, asistencia profesional, perfeccionamiento de recursos humanos, intercambios técnicos y culturales”, acciones que a futuro podrán ejecutarse a través de convenios particulares.

El rector de la UCSF, Mgter. Lic. Eugenio Martín De Palma, aseguró: “Para nosotros la firma de este convenio con el Servicio Penitenciario y la Pastoral Carcelaria es reafirmar el compromiso de la Universidad en el trabajo articulado y conjunto con las instituciones, con la Iglesia y con los organismos del Estado. Es reafirmar y renovar en un escrito aquello que ya se venía haciendo con algunas iniciativas”.

En el mismo sentido, el delegado Episcopal para la Pastoral Carcelaria, Pbro. Bernardo Blanchoud, sostiene que “hubo intercambios y experiencias previas con la Universidad, había un camino andado, pero ahora nos planteábamos algo mucho más sólido, institucional”. Por su parte, Luis Holzinger, director general de Tecnologías del Servicio Penitenciario de la Provincia, destacó el valor de este trabajo conjunto entre un organismo público provincial y la universidad: “Es muy bueno, es fantástico”, expresó con satisfacción.

Hace unos años, la UCSF becó a un preso de la cárcel de Las Flores que había terminado la escuela secundaria estando ya detenido. Fue así que la Universidad y el Servicio Penitenciario acordaron en ese momento brindar a esta persona la oportunidad de estudiar y finalmente completar la carrera de Licenciatura en Psicología.

Para beneficio de todos

La Universidad como espacio de conocimiento, y acorde a su ideario, ofrecerá asesoramiento en las áreas de su competencia; entrenamiento, capacitación y perfeccionamiento del personal del Servicio Penitenciario como así también de la Escuela Penitenciaria; organización de Cursos, Jornadas y Programas con expertos en temas de Interés del Servicio y la Pastoral; así como actividades culturales para su recreación. El convenio contempla también un sistema de becas y Prestamos Académicos para agentes penitenciarios y sus familiares.

Por otro lado, como complemento a la formación académica de los estudiantes de la UCSF, “de parte del Servicio Penitenciario, está el compromiso de dar espacios para las pasantías de los alumnos de la universidad, tanto dentro de las unidades penales, o donde requieran estar, para la adquisición de experiencia profesional en distintas áreas”, expresó Luis Holzinger.

La Pastoral Carcelaria tiene una función articuladora para favorecer el intercambio, planificando la agenda de actividades en función de los requerimientos de las partes y de su propia misión. El referente de la Pastoral explica: “Hay una amistad y una confianza mutua, por eso nos animamos a plantear este camino conjunto, que se pudo concretar de un modo que supera todo lo que uno hubiera imaginado”.

Transformar la cárcel desde la educación

El Rector de la UCSF destacó que “para la UCSF es importante la proyección social, ayudar al progreso de la comunidad en la que estamos, como nos insistía nuestro Vicecanciller, el padre Ernesto Agüera. De hecho, forma parte de nuestros programas de extensión. Estamos muy entusiasmados y esperamos poder avanzar en iniciativas concretas en el corto tiempo”.

Desde el Servicio Penitenciario confirman que “el convenio marco es importantísimo; tiene mucho de beneficio para el personal y para el servicio”. El Pbro. Bernardo Blanchoud, a su vez, señala que “la educación, o su carencia, es la razón por la que muchos están en la cárcel, y una manera de crecer como persona es formarse siempre, tanto los presos como el servicio penitenciario: por eso surge esta propuesta”.

El padre Gabriel Carrón, sacerdote suizo que desarrolló en su país de origen y en nuestra ciudad una fecunda y generosa obra de pastoral carcelaria, expresaba que las cárceles debían convertirse de un lugar de muerte en uno maternidad, en donde se pueda gestar una vida nueva cuando se salga de las rejas.

“Queremos darles algo con lo que puedan desenvolverse en el mundo exterior, y también darles un sentido para la vida, porque si no tienen un punto donde fijar la mirada no hay expectativas de nada. Con la educación se puede manejar mejor el resentimiento, la frustración, la poca o nula valoración que tienen muchas veces de sí mismos”, explica Blanchoud, siguiendo los pasos y el ideal de su maestro Carrón.

Capacitar al personal penitenciario

El padre Carrón estaba convencido de que los presos son marginados, pero muchas veces son más marginados los penitenciarios. En palabras de Blanchoud, “a veces los presos en el cine son mostrados de manera simpática, pero los penitenciarios, los guardiacárceles, son siempre los malos de la película. Eso pasa hoy, y siempre”, señaló el Delegado Episcopal de la Pastoral Carcelaria.

Holzinger, sostiene que será beneficioso “para aceitar mecanismos en el desenvolvimiento de la fuerza, para instruirse en Derecho Penal, en Psicología, Derechos Humanos y en relaciones humanas también. Tener asesoramiento académico es muy importante, muy conveniente para la profesionalización del personal”.

“Los oficiales estudian dos años, con un cursado intenso y un sistema de prácticas. Pero esa capacitación se hace con profesionales del Servicio Penitenciario: con abogados, con contadores”, explica Holzinger. “Recibir la formación de la Universidad Católica de Santa Fe jerarquiza muchísimo más la capacitación del personal. Lo complementa de manera académica, didáctica, diferente: serían profesores los que estarían asesorando todo el trabajo junto a nosotros”, concluye.

Como parte de este trabajo conjunto la Universidad prestará su colaboración a la Escuela Penitenciaria para lograr el reconocimiento de la instrucción que allí se brinda, validar y articular ese trayecto formativo con un complemento universitario, de modo de alcanzar un título de tecnicatura, respaldado por la UCSF. “No pensamos que iba a ser todo tan rápido. Están avanzando de una manera supersónica, que es maravilloso”, expresó finalmente el Pbro. Bernardo Blanchoud.

Nota publicada en El Litoral.



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