Reflexiones acerca de las Jornadas Internacionales por alumno de la UCSF.

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Viernes 20 y Sabado 21 de Octubre.

http://www.ucsf.edu.ar/jornadas-internacionales-repensar-el-desarrollo-en-torno-a-laudato-si/

Repensar el desarrollo a partir Laudato Si

Piva, Esteban (1).

Una de las grandes temáticas de la humanidad que ha pasado en el último siglo prácticamente de la irrelevancia a ocupar el escenario principal de numerosas cumbres internacionales, y hasta merecer una propia Encíclica por parte de la Iglesia Católica, es la cuestión ambiental. Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que, como dijo el Papa Francisco, “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos”.
Desde la “Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano”, también conocida como Conferencia de Estocolmo, llevada a cabo en 1972, hasta la reciente “Conferencia sobre los Océanos”, celebrada en Fiyi este mismo año, pasando por la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo” o la “Cumbre para la Tierra” de 1992 en Río de Janeiro, la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible”, también llamada Rio +20, del 2012, y la “XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático” celebrada en el 2015 en París, la cuestión ambiental ha adquirido cada vez mayor importancia, buscándose a nivel global una protección sistemática del ambiente humano.
Dentro de este contexto la Iglesia Católica ha alzado su voz, especialmente en cabeza de su máximo representante en la actualidad, Su Santidad, el Papa Francisco, haciendo notar que ella también tiene algo que decir con respecto a esta problemática. Es así como surge la “Carta Encíclica Laudato Si: Sobre el Cuidado de la Casa Común”, la primera en 126 años de Doctrina Social de la Iglesia, y de un grupo de diez encíclicas y dos exhortaciones apostólicas, en dedicarse de lleno a la cuestión ambiental, o más precisamente a las relaciones fundamentales de la persona con Dios, consigo mismas, con los demás seres humanos, pero sobre todo, con la creación. Esto puede advertirse claramente en el concepto de “ecología integral” introducido por Francisco en este documento.
Al alzar la Iglesia su voz, unió ésta a un concierto de voces que ya se encontraban sonando en la actualidad, pero lo hizo con una nota distintiva con respeto a las demás y que le hace ser diferente a estas, casi como si estuviese en disonancia con ellas. Esta nota distintiva es la esperanza, o, para ser más concreto, el mensaje esperanzador del Papa Francisco. Si bien él hace un llamado urgente al diálogo y la acción para frenar este espiral auto-destructivo en el que cada vez nos vamos sumergiendo más y más, la visión que tiene el Papa es una visión esperanzada en el sentido de que aún estamos a tiempo de hacer las cosas fundamentales que debemos hacer. A su vez, cuando no existe un horizonte positivo, una visión que busque permanentemente una salida a los problemas, las opciones por el cambio se reducen, las personas y la sociedad se esclerotizan, se endurecen y se conforman con lo que tienen, y por eso se puede llegar a pensar que no es necesario hacer las cosas mejor, que no es necesario un cambio de mentalidad, ni siquiera que es necesaria una ética; se podrá hablar, escribir y enseñar ética, pero no se vive de acuerdo a ella. Dentro de este contexto, ante una visión que careciese de esperanzas y no buscase acciones concretas, se estaría corriendo seriamente el riesgo de caer en una mera ideología. Incluso Francisco mismo insistirá sobre la idea de no buscar la “cueva de la ideología”, sino que siempre tratemos de estar en contacto con la realidad.
Si analizamos esta encíclica desde el método clásico de la Doctrina Social de la Iglesia “Ver, Juzgar y Actuar” podemos llegar a la conclusión de que los dos primeros capítulos son el “Ver” de las ciencias y la sabiduría bíblica; el tercer y cuarto capítulo corresponden al “Juzgar”, realizando Francisco un análisis de las raíces de la crisis medioambiental y social que pondera hoy en día en nuestro planeta y elaborando el concepto distintivo de la encíclica, la “ecología integral”; y los dos postreros capítulos enuncian el “Actuar” con las acciones y las respuestas a distintos niveles ante los retos que tenemos en el mundo, y con la educación y la espiritualidad necesaria para afrontar esta crisis.
El modelo de desarrollo imperante a nivel mundial actualmente ha dado pruebas de sobra ya de ser insostenible a largo plazo, y de que un cambio de paradigma se ha vuelto una necesidad impostergable. En la Universidad Católica de Santa Fe, en el grupo de investigación “Derechos Humanos y Desarrollo. Aportes en torno a Laudato Si” nos hemos planteado esta problemática desde distintas actividades, como círculos de lectura o la preparación de las Jornadas Internacionales “Repensar el Desarrollo” en torno a Laudato Si a desarrollarse los próximos 20 y 21 de octubre en la UCSF, entre otras, a fin de poder realizarle, desde nuestro humilde lugar, aportes a nuestra sociedad en este caminar que debe emprender hacia una nueva forma de desarrollo que logre restablecer la armonía del hombre con Dios, con nuestra casa común, la tierra, y consigo mismo.
(1) Esteban Piva, estudiante de Derecho en la UCSF y alumno becado del proyecto de investigación “Derechos Humanos y Desarrollo. Aportes en torno a Laudato Si”